"Tutti i miei pensier parlan d’amore (Todos mis pensamientos hablan de Amor)". Vita Nuova. Dante Alighieri.

miércoles, 22 de abril de 2009

Rouco y Aznar, maquillaje del discurso conservador y liberal.



Con esto de la crisis y su solución hemos vuelto a escuchar recientemente a personas relevantes que ofrecen soluciones a la misma, desde posicionamientos ideológicos , que son respetables como cualquier otra opinión, pero son criticables cuando se maquillan para parecer lo que no son.

En la reciente apertura de la Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, Rouco se viste con la bandera de la democracia para defender una visión poco democrática (poco flexible y poco respetuosa con los que piensan distinto) de la sociedad y de la ética.

Parece ser, nos dice, que si no se sigue la moral tal como la enseña el magisterio eclesiástico las democracias son un simple juego de intereses. Es decir, las otras éticas y visiones, que también reclaman su lugar en la vida social, en realidad no tienen ningún valor, más allá del confundirnos para lograr unos intereses del tipo que sea. Es decir, carecen de valor ético.

No voy a entrar a valorar esta posición, que evidencia una incapacidad para abrirse a la diversidad y respetar profundamente a los demás, sino el pretender que esta posición es compatible con la democracia. Parece difícil que si no se admite el pluralismo y la necesidad de lograr consensos por medio del diálogo, confiando que entre todos alcanzamos visiones más adecuadas y justas, se pueda defender la democracia.

Sin compartir las ideas que subyacen en el discurso, creo que sería más sano defender claramente las ideas conservadoras y autoritarias presentándolas como tales y no haciéndolas pasar por defensoras de unos ideales que la Iglesia no práctica en grandes ámbitos de su estructura y a los que se opuso durante gran parte de su historia.

También Aznar recientemente nos dio sus recetas para salir de la crisis, parece ser que el problema se solucionaría “flexibilizando” el despido. Y lo bueno es que propone esta medida para promover la protección social de los trabajadores.

Son las viejas tesis liberales, los mercados necesitan mano de obra barata y poco protegida para funcionar bien, ya David Ricardo estudió esta necesidad del mercado y cómo dejado éste a sí mismo , los empresarios no tenían nada que temer porque los sueldos nunca serían demasiado altos y sus ganancias no peligrarían. Al menos no era hipócrita, decía crudamente la realidad tal como la veía.

El caso es que ahora, además, se presenta esta solución para ayudar a los trabajadores, se quiere hacer dentro de un programa de medidas que quieren parecer sociales, es por su/nuestro bien, según parece.

No hay más que echar un vistazo al mundo para ver a donde llevan estas recetas, es la política de siempre, que desde luego no nos va a hacer salir de la crisis, al menos de manera renovada.

Todos sabemos cómo los discursos de Aznar y de Rouco, se pueden complementar; para muchos se trataría de ser muy conservadores en la moral privada y muy liberales en lo económico. Esta sería la mejor receta para salir de la crisis. Es decir lo de siempre, desde que se creó el sistema capitalista.

Dejemos, por tanto, que “los que saben” las cosas trabajen y controlen la situación, la crisis se debe a los que defienden una visión social en la economía y son unos liberales en moral, es decir, son amorales. Moral católica conservadora y neoliberalismo nos darán la solución.

Y si no es así, al menos evitarán que se cambien las cosas de modo que el status de algunos peligre. Que al final, parecería que es de lo que se trata.

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