lunes 6 de septiembre de 2010

De Monasterios, Congresos y la Muerte de Raimon Panikkar.



Llevo ya demasiado tiempo sin actualizar los blog así que ya es hora de escribir algo de nuevo, comienza el curso y surgen proyectos y perspectivas. El verano ha sido bastante “movidito”, después de pasar por diversas peripecias aterricé en mi monasterio de Santa María de Huerta, en el que he estado colaborando de cocinero en este mes que las hospederías monásticas tienen más afluencia. Han sido días de trabajo y oración, como buen trapense, y también me ha dado tiempo para escribir una comunicación para el Congreso de Ávila sobre antropología, psicología y espiritualidad al que pienso asistir (del 24 al 26 de Septiembre) en la Universidad de la Mística y profundizar más en la tradición cisterciense; ahora hay que volver a preparar el nuevo curso de talleres de espiritualidad, que espero poder empezar a finales de septiembre, y hacer un hueco para acudir al Congreso de Teología de la Juan XXIII del 9 al 12.

Este verano también ha sido el verano de la muerte de Raimon Panikkar, quizá una de las figuras espirituales más importantes del mundo, y que, al menos a un servidor, le ha ayudado mucho para comprender su propia tradición y abrirse a otras tradiciones espirituales.

Conocí a Panikkar precisamente en un Congreso de Teología de la Juan XXIII, por esos avatares del destino la persona que iba a presentarlo a la asamblea parecía que no iba a poder hacerlo y me pidieron que lo introdujera, al final apareció la persona e hicimos juntos la introducción de Panikkar, como siempre, habló de pie y en algunos momentos de la intervención pude ver lágrimas en sus ojos, no era tanto el mensaje intelectual que transmitía, de gran profundidad, como todo lo que emanaba de su persona, pasión, sencillez, humanidad…


Al finalizar, le fui a dar un abrazo, abrazar al maestro me imponía bastante así que mi abrazo fue bastante tímido y apocado, Panikkar me miro dolido y dijo: En Occidente no sabéis abrazar!!!. Después de aquel congreso muchas cosas cambiaron en mi vida, la primera, tomar conciencia de lo bloqueado que estaba mi cuerpo y mi respiración, y por lo tanto, mi persona entera. Aquellas palabras de Panikkar fueron palabras que me dolieron pero profundamente sabias, poniendo el dedo en la llaga.

Querido Maestro, me hubiera gustado poder abrazarte de verdad antes de tu partida, sé que ahora que has recibido el abrazo tempiterno de la Trinidad, ese símbolo-realidad que presidió todo tu pensamiento, ese abrazo que nos dimos a medias está completo y permanente en mi corazón y en el de todos los que te conocieron y te quisieron; y ahora sé que lo que nos toca a nosotros es abrazar así a otr@s, y continuar la senda que has abierto y que nadie va a poder cerrar, la senda de la integración de todo y todos en un único abrazo que una a Dios, al hombre y al Cosmos.


GRACIAS, RAIMON.

jueves 29 de julio de 2010

Nueve razones para abolir las corridas de toros, por FERNANDO ÁLVAREZ




Mientras hoy unos abogan por la supresión de la lidia, otros apelan a la raigambre de la tradición. En mi opinión, la fiesta debería abolirse y baso esta pretensión en las siguientes razones:

El toro sí sufre durante las corridas. Podemos aproximarnos al dolor de otros seres vivos determinando si rechazan ciertas situaciones, menoscaban su salud o producen estrés.

Al no poder huir, el toro no puede expresar su rechazo a la lidia. Le sigue la abundante hemorragia y los desgarros producidos por la puya y las banderillas en músculos, nervios y huesos, hasta que las repetidas estocadas y el consiguiente encharcamiento pulmonar y asfixia acaban con su vida. La alta producción en esos momentos de muy altos niveles de beta-endorfinas (opioideos cerebrales de efecto analgésico) revelan su dolor. Se añaden las lesiones del mediador neurológico y del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal, la insuficiencia adrenal, hipoxia, parálisis y estrés (alarma, resistencia, agotamiento), que afectarán al animal durante la captura, transporte, estabulación, manipulación y lidia.

El toro no disfruta de una especial buena vida ni de una muerte digna. Como el cerdo ibérico lleva en la dehesa la mejor vida para producir buenos jamones, las condiciones del toro en el campo son las elegidas por el ganadero para su uso en la plaza. Si el trato fuera excepcionalmente bueno, la morbidez hallada en los toros lidiados sería inferior a la de otros animales sacrificados y no parece serlo. En el concepto de muerte digna, no cabe el morir acuchillado en un espectáculo, sino ser bien tratado hasta el último momento, evitándose el sufrimiento. ¿Qué hacer además con la picaresca del afeitado de los cuernos, la irritación de las pezuñas o las purgas debilitantes?

La supresión de la lidia no implica la extinción del toro bravo ni de su hábitat. Hoy, ambos se conservan con fines económicos y, de suprimirse la fiesta serían conservados, como lo son otros ecosistemas y razas de bovinos, incluido el uro primigenio.

El sufrimiento de los humanos y otros seres no justifica la tortura del toro en la plaza. ¿Puede el dolor de unos justificar el sufrimiento de otros, o no convendría más bien intentar erradicar el de todos ellos? Ocuparnos ante todo del sufrimiento de otros seres humanos no es pretexto para continuar produciendo dolor en los animales. Así lo entendieron los abolicionistas Jeremy Bentham y Henry Salt, esperanzados en el buen trato a nuestros esclavos animales.

La existencia de otros espectáculos agresivos no disculpa la agresión en la lidia. ¿Tomaremos ejemplo de la violencia televisiva o del espectáculo de dos púgiles golpeándose en el ring, o nos ocuparemos de las formas de agresión de las que sí somos responsables, entre ellas la dirigida hacia los animales?

El aspecto artístico y tradicional de la lidia no justifica su componente sádico. La lidia puede quizá expresar un cierto sentimiento heroico de la vida y algunos experimentan una emoción estética en el ambiente colorista de la plaza. Para muchos otros, esa emoción la anulan los mugidos y jadeos del animal desesperado y los chorros y vómitos de sangre.

La machacona alabanza de la fiesta en prensa, radio y televisión habitúa desde la infancia al ciudadano, quien llega a no ver al toro como un ser que siente. Hasta las instituciones del Estado participan en este embotamiento, subvencionando o asistiendo sus cabezas visibles a las corridas.

La lidia no es una seña adecuada de identidad de España. No todas las regiones españolas se identifican con la lidia y, en todas ellas, muchos ciudadanos no consideramos que la lidia nos represente.

Hemos eliminado algunos de los usos más dañinos de nuestros antepasados, ¿seguiremos ciegamente todas nuestras tradiciones? La población no está dispuesta a ello: al 72% de los españoles, no les interesa la fiesta (frente al 55% en la década de 1970), porcentaje que se incrementa entre los jóvenes (81-82%) y las mujeres (79%).

El beneficio económico de la lidia está manchado de sangre. Justificar el espectáculo del sufrimiento con el beneficio económico es enormemente inmoral. La campaña a favor de la lidia está a cargo de críticos taurinos, ganaderos, toreros y empresarios. ¿No es de lo más natural que ellos promuevan las corridas?

La oposición a la lidia ha sido una constante en la historia de España. Isabel la Católica, Lope de Vega, Tirso de Molina y Quevedo mostraron su aversión a la lidia. Para los ilustrados, la fiesta era bárbara, sangrienta y cruel, y varios reyes borbones la prohibieron. Su restauración por José I y Fernando VII fue fuertemente protestada. A los taurófobos escritores del 98 les siguió el afán taurino de los poetas del 27, deslumbrados por el enfrentamiento hombre-animal, y Ferrater Mora era la discordante voz antitaurina en la dictadura.

Si la lidia ha iluminado grandes obras pictóricas y poéticas, fue mayúsculo en sus autores el olvido del toro, sacrificado a sus entelequias. En contrapartida, se han manifestado respecto a ella como fiesta bárbara de desprecio al animal figuras extranjeras y de cultura ibérica. Entre las últimas, Balmes, Campomanes, Jovellanos, Blanco White, Larra, Joaquín Costa, Pío Baroja, Caro Baroja, Jacinto Benavente, Leopoldo Alas, Ramón y Cajal, Unamuno, Gregorio Marañón, Sorozábal, Ferrater Mora, Francisco Umbral, Haro Tecglen, Rodríguez de la Fuente, Salvador Pániker, Esperanza Guisán, Eduard Punset, Rosa Montero, Lucía Etxebarria, Muñoz Molina, Jesús Mosterín, Manuel Vicent y Saramago.

Con el nuevo siglo y en la Unión Europea, España está mostrando gran sensibilidad en diversos campos. ¿Negaremos al toro nuestra generosidad?

Fernando Álvarez es etólogo, profesor de investigación (CSIC, Estación Biológica de Doñana).

jueves 22 de julio de 2010

Mística y diálogo interreligioso, por Mariá Corbí.




Es necesario aprender a superar las barreras culturales y reconocer la unidad profunda de las tradiciones bajo formas culturales, míticas y simbólicas muy diversas. Esas barreras son las que generan al unir el camino interior con un cuadro de creencias incondicionales.

En un mundo globalizado, ya nadie debiera recluirse en su propia tradición, ni menos recluirse en sus creencias.

Sólo cuando se reconoce la unidad aparece la riqueza de la diversidad: diversidad de sistemas simbólicos y de expresión, y diversidad de sistemas de iniciación y silenciamiento.

El conocimiento de la unidad radical en la diversidad de formas es la mejor ayuda para aprender a dar a las formas el valor que tienen y para trascender las formas y aproximarse al “sin forma”. Y trascender esas formas es el mejor servicio que se puede hacer a las sociedades occidentales desarrolladas, cada vez más sin creencias y laicas pero progresivamente más interesadas en el camino interior, en el silencio y en la calidad que sólo el proceso interior puede proporcionar.

Las religiones tomadas como camino interior, nos atreveríamos a decir que, en no mucho tiempo, será la única manera por el que los hombres de las nuevas sociedades de innovación y cambio continuo podrán tener acceso a la riqueza de las tradiciones en una sociedad globalizada.

Raíces del diálogo interreligioso y su relación con el misticismo en las tradiciones religiosas.

El diálogo entre tradiciones que parte de las creencias y las llamadas ortodoxias, tiene severas limitaciones.

Entendemos por CREENCIA la adhesión incondicional y absoluta a formas y formulaciones.

El diálogo debe partir de lo que S. Juan de la Cruz llama el “toque” del Absoluto que engendra apertura interior, entrega, confianza, a eso se llama fe.

Quien cree poseer la verdad cree que todos deben venir a ella y sólo puede alimentar esa idea si posee la verdad en formas y fórmulas. Ese o no tiene interés real en el diálogo, o su interés es superficial, puesto que piensa ¿que le van a ofrecer las otras tradiciones que él no tenga ya?

Quien cree residir en la verdad usa el diálogo interreligioso de manera táctica como el mejor camino de traer a las demás tradiciones a la perfección de la propia verdad o como pura tolerancia en busca de una convivencia pacífica en buena vecindad.

El diálogo verdadero sólo se puede hacerse desde la perspectiva de la experiencia interior “del que no tiene forma” porque está en toda forma, del “toque” de S. Juan de la Cruz.

Esa es la base sólida y real del diálogo interreligioso

Pero el diálogo entre las tradiciones no sería completo, le faltaría algo de importancia central y capital si no es capaz de dialogar en profundidad con las sociedades de la nueva industrialización.

Este diálogo con la nueva globalidad humana que se está asentando es tan importante o más que el diálogo entre las tradiciones.

Estas nuevas sociedades, informacionales, de innovación y cambio continuo, por su misma estructura científica y tecnológica, laboral y organizativa, y por sus propios proyectos, no puede adherirse a fijación alguna en las maneras de pensar, sentir, actuar y organizarse. Tampoco puede adherirse a formas o fórmulas intocables ni pueden adherirse a creencias intocables, estas sociedades de innovación deben evitarlas.

Estas sociedades están, en cambio, receptivas a la calidad que brota del conocimiento y el sentir desde el silencio. Las nuevas sociedades de creación continua buscan la calidad no sólo de los productos y de los servicios sino especialmente de los individuos y los equipos. Pero sólo aceptan realidades, no creencias.

La mística como camino interior, como camino al conocer y sentir silencioso, es, creemos, la única manera de dialogar y presentar la riqueza de las tradiciones religiosas a las nuevas sociedades laicas y sin creencias.

La mística como fuente del compromiso ético y social.

Al hablar de este tema hay que huir de la tentación de querer legitimar, sin decirlo, la mística desde su función ético/social. Sería un error mucho más grave que querer legitimar las artes o la poesía desde su compromiso ético/social.

El camino interior, la experiencia del no-dos se justifica por sí mismo. No necesita legitimarse por ningún compromiso o función social. Esto ha de estar claro en todo momento.

Por otra parte, la mística real, no la pseudomística, está conectada siempre con la desegocentración para el interés por la realidad y para la alerta lúcida. Puede haber pérdida del ego que no tiene nada que ver con la mística. V. gr. las danzas para entrar en éxtasis, las músicas y bailes en las boittes.

La mística no salva de errores, incluso morales, propios de la época o el grupo. V. gr. que san Bernardo predicara la cruzada.

Quien ha silenciado su egocentración en el pensar, el sentir y la actuación y ha podido ver al sin-forma en toda forma lo ama todo incondicionalmente por tanto no rehusará el compromiso aunque, quizás, se dedique sólo a despertar en la humanidad esa poderosa raíz de moralidad y compromiso social

martes 20 de julio de 2010

El Dios Samaritano por X. Pikaza.




1. El Dios Samaritano (=de la Parábola del Buen Samaritano) ha sido objeto de un largo estudio en la tradición teológica de los Padres de la Iglesia, que identifican al Samaritano con Jesús, Hijo de Dios, revelación del Padre, que “desciendo” (se encarna) para realizar su obra salvadora (como ha dicho muy bien ya Galetel). A ese Dios-Jesús (Dios Samaritano) le matan precisamente por actuar de Buen Samaritano.


2. El Dios Samaritano ha creado un mundo complejo y difícil de explicar, en el que todo es bueno (Gen 1), pero donde nacen como setas los bandidos, tras cualquier tipo de lluvia: Bandidos con diverso tipo de pedigrí o de RH, bandidos políticos, religiosos o simplemente hambrientos. No se sabe por qué el Dios Samaritano permite eso, pero debe ser por algo (¿por libertad, por caridad, por despiste?).


3. El Dios Samaritano parece que va poco al templo. No se le encuentra en el santuario de Jerusalén, donde andan por su casa sacerdotes y levitas. Se dice (decían los Padres de la Iglesia) que tampoco anda por las curias de Roma y Constantinopla, y ahora por la de Lambeth o Madrid, ocupadas en cuestiones que tienen poco que ver con su tarea de Samaritano.


4. Sin embargo, el Dios Samaritano va por los caminos de la vida (cuesta arriba, cuesta abajo), o por llanuras sin fin, como andaba el Señor Don Quijote (esto lo dijo muy bien Unamuno). No hay estarta ni carrejo de la vida humana por donde no pase; no hay crimen que él no sepa y quiera curar con su aceite y su vino. Este Dios Samaritano tiene un programa de tolerancia cero, para todo aquello que destruya al ser humano (por pederastia o bandidaje de navaja en la faca, o de guante blanco en el Banco).

5. Dicen que a este Dios Samaritano le preguntaron por cuestiones candentes (delicta graviora), relacionados, por ejemplo, con la “ordenación de la mujer” y respondió que no sabía, no entendía el tema. Dijo que esas eran cuestiones importantes, pero quizá más salón y de poder que de camino. Respondió que él no entendía de eas cosas (no había venido a repartir herencias, como dice Lucas, ni a dirimir sacerdocios, como quería Caifás y Anán el Joven), pues a su juicio, al borde del camino, varones y mujeres eran iguales, que no le interesaban los “prepucios” de aquellos que piensan que sin prepucio no se puede ser sacerdote.


6. El Dios Samaritano es un Dios Eficaz que, por alguna razón (Él sabrá) ha dejado que salgan al camino los bandidos, pero que siempre ha resuelto en el fondo los problemas. Sigue estando en la raíz de la vida, en los barrancos del camino, con su cabalgadura, en la que lleva una alcuza de aceite (elaion: remedio universal) y su bota de vino (oinon: que es también remedio universal), como sabe Lc 10, 34). Por eso, si quieres saber si hay Dios sal al camino de la vida, ponte en contacto con los hombres y mujeres…

7. Finalmente, y repitiendo lo anterior, este Dios Samaritano es Dios de Cabalgadura (en ella carga a todos los heridos…); es Dios de aceite, que es suavidad, que es alimento, que es medicina; es Dios de vino, que es alegría y es canto (dice una leyenda apócrifa que hasta llegar a la posada acabaron la bota Dios y el Herido, y cantaron junto…). Es quizá un Dios de guitarra, que conoce los mesones del camino donde para la gente… Y la leyenda apócrifa, que acabo de citar, dice al fin que Jesús le contó esta parábola a un buen mesonero que un día acogió en su “cortello” a Jesús y a sus discípulos, una noche de frío en que pasaban por los altos del Golán y no tenían donde dormir.


PD. Este Dios dice simplemente: ¡Haz tú lo mismo, si puedes!

jueves 15 de julio de 2010

Cristianismo, homosexualidad y homofobia, por Gustavo Vidal Manzanares.

Argentina aprueba el matrimonio homosexual



A lo largo de mi vida me he topado con algunos homófobos.

Y siempre he podido comprobar que se trataba de homosexuales reprimidos que pretendían ocultar sus inclinaciones ridiculizando e insultando a los gays.

En realidad, resulta alarmante el número de autodenominados cristianos que justifican y alimentan su homofobia al socaire de las Sagradas Escrituras.

Esto es ridículo porque las condenas de la homosexualidad en la Biblia son escasas, difusas y fragmentarias. Algo que no ocurre con pecados condenados insistentemente como la soberbia, la codicia, el robo o el odio.

Y la homofobia es, esencialmente, una manifestación de odio.

De hecho, es incuestionable concluir que ser cristiano y homófobo son magnitudes totalmente incompatibles.

Por consiguiente, resulta un insulto apelar a la Palabra de Dios para racionalizar un odio que, además, en el caso de los homófobos, nace de conflictos internos.

Ciertamente, no hay que ser muy avispado para comprender que, tras la fachada de religiosidad de los “homófobos cristianos”, borbotea un aborrecimiento que se manifiesta en burlas, puyas, ridiculizaciones, calumnias…

Por ello, a quienes no tenemos nada que ocultar, nos duele mucho que la Palabra de Dios se convierta en un baúl del cual extraen los intolerantes versículos, alegorías y sentencias que racionalizan sus fobias, complejos y simple maldad.

La homofobia, una enfermedad social incompatible con el cristianismo

Como ya he comentado, la homofobia nace del odio y esto, por definición, es incompatible con el mensaje de Cristo.

Por otra parte, conviene proclamar que si bien la homosexualidad no es una enfermedad, la homofobia sí lo es. Y, no menos importante, insisto que es un grave pecado, toda vez que atenta contra la esencia del cristianismo: el amor.

Así, los homófobos van creando y consolidando un marco de referencias agresivo contra los gays y lesbianas. Los enmarcan como seres peligrosos, viciosos, ridículos, anormales y enfermos.

Sin embargo, opino que estas descalificaciones encajarían a la perfección con el homófobo medio.

Ese marco de referencias agresivo es el cimiento para acciones de violencia política (que cristaliza en la desigualdad legal) o social, mediante el escarnio público, las burlas y las difamaciones.

La homofobia es una enfermedad psicosocial que se define por miedo y odio irracional a los homosexuales. La homofobia pertenece al mismo grupo que otras enfermedades sociales similares como el racismo, la xenofobia o el machismo.

Este grupo de enfermedades se asocia con el fascismo y se fundamenta en el odio a otros, a los cuales se contempla como una entidad ajena y peligrosa, con valores particulares y extraños, amenazadores para la sociedad y lo que es peor, contagiosos.

La homofobia, como todas las variantes del fascismo, prepara siempre las condiciones para el exterminio.

En realidad, el homófobo arremete o busca que otros agredan y marginen a los homosexuales.

“En el amor no hay temor…”

Obviamente, la homofobia, cuya materia prima es el odio y el miedo, resulta absolutamente incompatible con Cristo… “En el amor no hay temor, porque el amor echa fuera el temor”, enseñan las Sagradas Escrituras.

Muy al contrario, los homófobos bullen de odio y desean el perjuicio de los homosexuales que, en la mayoría de los casos, reflejan sus fobias, deseos ocultos y desajustes emocionales.

Como podemos suponer, las posturas de odio hacia los homosexuales resultan jaleadas desde las dehesas fundamentalistas “cristianas” (que de cristianas solo tienen el nombre).

Sin embargo desde esos ángulos de integrismo “cristiano” se defiende el capitalismo más brutal, la explotación, el enriquecimiento a costa de los más débiles y pacíficos…

Sí, el integrismo cristiano lleva tantos años defendiendo el saqueo de los ciudadanos honrados y apacibles por los lobos de las finanzas y el capital, que hasta pretenden robarnos a los demás la Palabra de Dios para poderla interpretar y manipular a su conveniencia.

Pero yo, particularmente, prefiero quedarme con el amor antes que con el odio a los homosexuales. Quizá porque Cristo predicó el amor, quizá porque yo no tengo nada que disimular… quizá por ambos motivos.



gustavovidalmanzanares.blogspot.com


miércoles 14 de julio de 2010

El debate sobre el estado de la nación, por Luis Solana.





Cualquiera que haya visto o escuchado el debate sobre el estado de la nación, se habrá encontrado con la sorpresa de que el corazón del debate ha sido el Estatut de Catalunya (Estatuto de Cataluña). Habíamos ido a escuchar cómo Mariano Rajoy iba a destrozar a un José Luis Rodriguez Zapatero agobiado con la crisis económica, pero hemos escuchado a un líder del PP que definía los errores del Gobierno pero que no ha explicado lo que haría si él si fuera gobernante. Y que no se atrevía a valoraba la importancia (para el PP) de las decisiones del Tribunal Constitucional sobre el Estatut.

José Luis Rodriguez Zapatero ha ganado el debate sobre el estado de la nación, pero ha ganado también el debate sobre el estado de Cataluña (que ha sido el importante).

Si yo fuera catalán hoy, hubiera decidido no apoyar nunca al PP. Si yo fuera catalán hoy, hubiera decidido no hacer nada que el PSOE-PSC considerase un error.

Este debate anuncia un modelo de gobernabilidad de España y de Cataluña: en Cataluña, CiU-PSOE; en España, PSOE-CiU.

¿Ha habido debates sobre la economía? Ciertamente, sí, pero el ataque del PP se ha centrado sobre la necesidad de elecciones generales. Y eso era tan fácil de responder por el PSOE como pedir que se presentase una moción de censura. Todo esto de las elecciones generales anticipadas se ha terminado hoy al recordando Zapatero que hay un camino más lógico: la moción de censura. ¿Alguien se atreve en el PP a defender esa posibilidad?

En los asuntos de economía y finanzas las coincidencias entre el PP y el PSOE son tan evidentes que, para el PSOE, es difícil no decir que “eso es lo que hay” (las antiguas ideologías a esperar nuevas definiciones) y, para el PP, es difícil decir que el gobierno tiene razón.

Contra lo que parece la opinión generalizada, no es la economía lo que separa al PP y al PSOE. Los dos partidos hacen o harían lo mismo: hay una lógica internacional que no admite más allá de pequeños matices.

Entonces, ¿dónde ha estado la gran diferencia entre el PP y el PSOE en este debate? Pues en la concepción de Cataluña en España y de España con Cataluña.

Rajoy no ha dicho nada; Zapatero se ha volcado y se la ha jugado en la definición del encaje constitucional de Cataluña en España. Incluso ha anunciado que el día 23 estará allí explicando sus teorías. ¿Cuándo irá Mariano Rajoy a Cataluña a explicar las suyas?

Tiene lógica: no se trataba de explicar el estado de la Nación, se trataba de explicar el estado de Cataluña en España.

José Luis Rodriguez Zapatero ha ganado este debate.

OTROS GOLES, por Koldo Aldai.

España, ganadora del mundial de futbol


Dicen los comentaristas deportivos que goleó con el corazón, con el alma de todo un país. ¿Quién movió el pie de Iniesta? ¿Solo, el propio delantero, o con el apoyo de los millones de españoles que corrían con él, que insuflaban al futbolista y a su equipo ánimo en su espíritu, fuerza en sus músculos, precisión en sus movimientos? Adquirimos una fuerza impresionante cuando juntos/as apostamos por metas colectivas.

¿Y si nuestros balones volaran más alto? ¿Y si colocáramos más arriba nuestras aspiraciones, nuestras porterías? Hemos de batirnos también en otros campos, sobre otras alfombras, ante otras redes… ¿Y si el sueño de “la roja” fuera más ancho? ¿Y si, tras haber logrado el mundial, ese desbordante caudal de energía colectiva nos siguiera acompañando tras otras metas? ¿Y si la verdadera batalla no fuera contra los de naranja? ¿Y si tuviera más que ver con mejoras globales, con dignificar y elevar la vida en todas sus manifestaciones?

El entusiasmo mantiene vivos a los pueblos, pero un campo de fútbol, por muchas cámaras que se le echen encima, es un espacio muy limitado. La palabra “entusiasmo” viene precisamente de “en-theos”, que significa “lleno de Dios”. Cuando somos “en theos” podemos cumplir imposibles. Vivimos un entusiasmo colectivo que nos ha proporcionado “una roja” campeona, pero dicen que en realidad ese Dios del coraje sin fondo está con nosotros en todos los “choques” que merecen la pena, en todos los desafíos nobles, por difíciles que se manifiesten.

El mundo no cambiará por más balones que se encajen en una u otra portería. Pero todo este “ensayo” del mundial nos ha servido para vivir la experiencia del entusiasmo colectivo. Sudáfrica fue sólo laboratorio. Ahora tocan otros tantos, ahora llegamos a las auténticas finales. Ahora toca gol al hambre, a la explotación, al armamentismo…, cabezazos de muerte a la violencia, a la división, al odio… Ahora toca el “A por ellos” de verdad…, a por la miseria, la enfermedad, el analfabetismo, la degradación de la Tierra… ¿Cuánto mundial aún por jugar? ¿Cuánto gol aún por marcar? El domingo por la noche, los españoles recibimos un hermoso regalo, pero todos merecemos un trozo de gloria, el gozo de constatar que nuestro equipo, por nombre Humanidad, también progresa. Todos somos seguidores de ese gran Club de 6.000 millones de socios. Medien o no brillantes patadas, todos merecemos alzar una copa de victoria.

La dignidad antecede a la gloria. Todos sin exclusión alguna la meritamos, dignidad de todos los niños de la tierra que bien de mañana cogen cuadernos y libros y marchan hacia una pizarra, la dignidad de todas las mujeres de todas las latitudes por fin respetadas y honradas; de todos trabajadores y trabajadoras recompensados con justicia en su tajo; la dignidad de todos los hogares con un pan en su mesa; la dignidad de todos los seres, de todos los pueblos por fin considerados, por fin libres… He ahí sólo algunos goles que nos aguardan.

Mantener el ardor colectivo nos permite atender otros retos. El Dios de la vida y el entusiasmo, el Dios de la fuerza y la bondad infinitas, “que los hombres distintos llamamos con distintos nombres” (Lanza de Vasto), siempre está con nosotros, cuando nuestros balones cobran altura y nuestras porterías también se elevan.

Reciclemos pues ese coraje grupal. Vayamos juntos a por otros goles. Vayamos a por una gloria que vista todos los colores, que campe en todas las geografías; una gloria que no se acabe en una orgía de cuestionable gusto en las céntrica fuentes de unas ciudades eventualmente dichosas; gloria que perdure, gloria eterna de todos los hombres y mujeres de la tierra compartiendo y cooperando, viviendo en auténtica paz, en genuina fraternidad.

Ficción de deporte y cerveza a granel, cuando la realidad permita todo el juego, cuando la explotación y el horror sean derrotados. Mientras tanto, no decaiga la ilusión, no nos abandone el entusiasmo. ¡Juntos podemos! Ese Dios sin nombre, ese Dios con todos los nombres, afina nuestro tiro ante las mentadas y urgentes porterías. Hay camisetas para todos. Sudemos batallas verdaderas, penaltys que harán historia. Saltemos juntos a la causa común, al campo ineludible, mañana puede ser demasiado tarde. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

domingo 11 de julio de 2010

Un Congreso posiblemente muy interesante.




Iº CONGRESO DE ANTROPOLOGÍA, PSICOLOGÍA Y ESPIRITUALIDAD
ORGANIZADO POR LA CATEDRA EDITH STEIN. UNIVERSIDAD DE LA MÍSTICA DE ÁVILA, CITeS, Ávila 24 - 26 Septiembre 2010

“INTEGRANDO LA ESPIRITUALIDAD EN LA PSICOLOGÍA”

Viernes 24 de Septiembre:

Mañana:

- 9:30 -- Recepción y entrega de documentación.

- 10:15 - 10:30 --- Acto de apertura y presentación del congreso.

- 10:30 - 11.30 – Conferencia inaugural: Feliciana Merino Escalera. Profesora del Instituto Edith Stein/Academia Internacional de Filosofía.

"Edith Stein: una psicología con alma"

- 11:30 - 12:30 --- Ponencia. José Ramón Sánchez Rodríguez. Psicólogo clínico. Profesor de la Universidad de la Mística.

“Antropología cristiana y Psicología. Principios para la integración”

- 12:30 - 13:00 --- Descanso.

- 13:00 - 14:00 --- Ponencia. Mª del Rosario González Martín. Profesora de la Universidad Complutense de Madrid.

“El perdón en la terapia matrimonial: ¿sanar o cronificar?"


Tarde:

16:30 - 17:30 --- Ponencia. Raquel Torrent Guerrero. Psicóloga, Psicoterapeuta y Presidenta de Honor de la Asociación Integral Española.

“Psicología , Mística y Poesía”


18:30 - 19:00 --- Descanso.

19:00 – 20:00 -- Ponencia. Mariano Betés del Toro. Psiquiatra y Catedrático de Farmacología de la Universidad de Alcalá de Henares.

“Impacto psicológico y espiritual de las experiencias cercanas a la muerte”


Sábado 25 de Septiembre:

Mañana:

- 10:00 - 11:00--- Ponencia. Mª Inés López-Ibor Alcocer. Psiquiatra y Profesora de la Universidad Complutense de Madrid.

“Ciencia y espiritualidad en psicopatología”

- 11:00 - 12.00 -- Comunicaciones.

- 12:30 - 13:00 --- Descanso.

- 13:00 - 14:00 --- Ponencia. Maribel Rodríguez Fernández. Psiquiatra y Profesora de la Universidad CEU-San Pablo.

“¿Qué aporta la Mística a la psicoterapia?"

Tarde:

16:00 - 17:00 --- Ponencia. Mª del Rosario Sánchez Vázquez. Psicóloga y Profesora de la Universidad Camilo José Cela.

"Amor humano, Amor divino. De la Psicología a la Mística."

17:00 - 18:00 -- Comunicaciones.

18:00 - 18:30 --- Descanso.

18:30 - 19:30 -- Ponencia.Felipe Lucena Marotta. Médico Especialista en Medicina Interna y Profesor de la Universidad de Alcalá de Henares.

“La Medicina del Encuentro y la Atención.”

Domingo 26 de Septiembre:

- 10:00 - 11:00--- Ponencia.Javier López Martínez. Psicólogo y Profesor de la Universidad CEU-San Pablo.

“Acompañamiento espiritual y Psicología”


- 11:00 - 11.30 -- Mesa redonda con ponentes (para preguntas del público y conclusiones).

- 11:30 - 11:45 --- Descanso.

- 11:45 - 12:45 -- Conferencia de Clausura: Aquilino Polaino Lorente. Psiquiatra y Catedrático de Psicopatología de la Universidad CEU-San Pablo.

“Algunas claves antropológicas para el encuentro de la psicoterapia y la espiritualidad”.

- 12:45 – 13:00 – Clausura de las Jornadas


PRESENTACIÓN DE COMUNICACIONES:

- Se aceptan comunicaciones para presentar durante el congreso.

- El tema de la comunicación versará necesariamente sobre la temática central del Congreso.

- La comunicación, o en su defecto un resumen de la misma, ser enviarán en formato Word a la siguiente dirección: catedraedithstein@citesavila.org

- La fecha límite de aceptación de comunicaciones será el 15 de agosto.

- La dirección de la Cátedra Edith Stein comunicará oportunamente a los interesados si sus comunicaciones han sido aceptadas y en qué momento del Congreso podrán ser presentadas.



ORGANIZA:

- Cátedra Edith Stein:
Directora: Dra. Maribel Rodríguez Fernández
Co-director: José Ramón Sánchez Rodríguez

- Universidad de la Mística – CITeS


PATROCINA: Fundación CITeS


LUGAR DE CELEBRACION Y CONTACTO:
CITES - "UNIVERSIDAD DE LA MÍSTICA"
C/ Arroyo Vacas, 3 * 05005 ÁVILA * Apartado 139
Tel. +34 920 35 22 40; Fax +34 920 25 16 94
E-mail: info@citesavila.org
www.citesavila.org



Cátedra Edith Stein

La creación de la Cátedra Edith Stein por parte de la Fundación CITeS significa un homenaje a la carmelita Teresa Benedicta de la Cruz y una clara afirmación de la importancia y el valor de sus escritos filosóficos y místicos para la investigación del alma humana en su búsqueda de la Verdad suprema de Dios.

Considerada bajo el aspecto académico, la Cátedra no tiene como único objetivo estudiar la figura de Edith Stein, sino que pretende crear y difundir un ámbito de saber referido a las ciencias humanas y a la fe cristiana, promoviendo, por un lado, la asimilación crítica de aportaciones provenientes de la psicología actual, capaces de iluminar y enriquecer la visión cristiana del hombre, y ofreciendo desde otra perspectiva, a quienes se dedican al estudio de esta disciplina, la aportación específica del pensamiento cristiano, fruto de las enseñanzas de los grandes maestros espirituales sobre la misteriosa profundidad del corazón humano.



MATRICULAS DEL CONGRESO:

Antes del 15 de Agosto: ORDINARIA 100 € - ESTUDIANTES 75€

Después del 15 Agosto: ORDINARIA 120 € - ESTUDIANTES 85 €

La matrícula se dará por aceptada una vez realizado el pago y enviada la ficha de inscripción junto con el comprobante de pago.



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Es hora de una rigurosísima política de Estado por Enric Sopena.




El Tribunal Constitucional le ha hecho, indebidamente, el trabajo sucio al PP. Los magistrados conservadores han procurado ralentizar el proceso post estatutario y han demostrado de nuevo un control de la situación judicial muy superior al de sus colegas progresistas, incluyendo en este bloque a la presidenta María Emilia Casas, que ha proyectado una imagen de impotencia y debilidad, impropias de quien ostenta tan importantísimo cargo. Le ha faltado coraje y valentía. Y ha confundido la prudencia con el acoquinamiento frente a la derecha judicial y, probablemente, política.

La desafección
Cuando José Montilla reprochaba el otro día al PSOE ser en exceso timorato y le acusaba de no plantarse -sin miramientos ni miedos- ante el PP, no estaba diciendo una machada tabernaria, sino que estaba describiendo una realidad, sin duda matizable, que no debiera el Gobierno Zapatero minimizar. Montilla empezó a hablar de desafección de Cataluña en relación a España hace un par de años más o menos. No se equivocó en su advertencia o en su vaticinio. Si el Estatut hubiera podido convertirse en una victoria indiscutible para el Gobierno Montilla otro gallo cantaría a estas horas.

Ámbito judicial
En el ámbito judicial, la política global del Gobierno de España ha sido errática y escasamente eficaz. En seis años, Zapatero ha contado con tres ministros de Justicia. A uno de ellos, Mariano Fernández Bermejo, el presidente le cortó el cuello y ofreció su cabeza en bandeja a la jauría mediática y, por supuesto, a Génova 13, que exigían su destitución. ¡Increíble pero verdad! Lo cierto es que hoy por hoy -entre los falangistas, las manos limpias y el PP- en el Supremo han derrotado al juez Baltasar Garzón. El nombramiento de Carlos Divar para la cúpula del Supremo y del CGPJ fue otro patinazo vergonzoso, que se está pagando muy caro y lo que te rondaré morena.

Notorio fracaso
En este contexto, el Estatut ha sido percibido por la mayoría de los ciudadanos catalanes como otro notorio fracaso judicial. En un primer momento, el fallo del Constitucional dio la impresión de que serviría para restablecer la paz –sin demasiados entusiasmos, ciertamente- y, sobre todo, para tender puentes urgentes entre Cataluña y el resto de España. Muchos creímos que, atendidas las circunstancias, el resultado no estaba del todo mal, sino más bien lo contrario.

Un espejismo
Fue sin embargo un espejismo. La sentencia completa -divulgada un día antes de la manifestación- se caracteriza básicamente por lo que cabría denominar como el arte del Constitucional de meter el dedo en el ojo de los catalanes y cuantas más veces mejor. La letra y la música han enojado a la ciudadanía y con razón.

Vuelo gallináceo, no
La derecha fue la responsable de lo que está sucediendo y lo que aún puede suceder. Su comportamiento relativo a Cataluña fue maligno y lo sigue siendo. Pero el Gobierno español erraría gravemente si pensara que la manifestación de ayer no requiere una reflexión a fondo, medidas veloces para paliar el mal ya hecho con la provocadora sentencia del Constitucional y, sobre todo, una apuesta política que no caiga en el vuelo gallináceo y sí en una visión panorámica de la realidad.

A cuatro meses vista
Si no hay rectificaciones cuanto antes, la situación puede agravarse hasta el punto de que los independentistas lleguen pronto a ser mayoritarios en Cataluña. ¿Será capaz el presidente Montilla –que ha actuado de forma sobresaliente en este episodio- de remontar el marcador de los sondeos, que dan por perdida la Generalitat? ¿Recibirá los apoyos imprescindibles de Zapatero? Las elecciones catalanas se hallan a cuatro meses vista.

¿Caerá Barcelona?
Y luego, en mayo, las municipales y autonómicas. ¿Caerá Barcelona, como parece? ¡Ojo!, porque después algunas cosas pueden ser ya irreversibles? Es hora, pues, de una rigurosísima política de Estado, teniendo en cuenta, por otra parte, que el PP no hará más que poner palos en la ruedas de las posibles soluciones. La manifestación de ayer les ha hecho felices a los conservadores. Lenin a tope, como insinuó Cospedal. Cuanto peor, mejor.

Enric Sopena es director de El

lunes 21 de junio de 2010

Silencios y Misterio, por Koldo Aldai.


Tomado de http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2010/06/21/silencios-misterio-arregui-iglesia-religion-libertad-munilla.shtml



Libertad de pensamiento en la Iglesia

En medio del duro invierno ya escribimos a favor de Joxe Arregi, pero la fuerza de su humildad y discreción enterró bajo la nieve nuestras palabras que glosaban su figura entrañable, su actitud valiente. Estalla ya el verano y en medio de toda su luz, tomamos palabra. No renunciaremos a apoyarle en tan críticos momentos.

En realidad no sólo escribimos a favor de nuestro amigo franciscano de Aranzazu, lo hacemos también en defensa de las mínimas libertades. Suena extraño, triste en buena medida, tener que escribir en el siglo XXI, en el corazón de Europa, un alegato por la libertad. Sin embargo, es preciso hacerlo. Ésta se encuentra cercenada, no ya en el ámbito político o cultural, sino en el terreno en el que, se supone, deberían haberse consagrado en su más plena expresión, el terreno del espíritu. Crecer en el espíritu, es crecer en libertad. Es inconcebible el desarrollo del espíritu ya personal, ya colectivo, sin libertad.

Somos uno con Joxe pidiendo la palabra y revelándose ante el ultraconservador obispo de Donostia que le exige silencio o destierro en América Latina. El pensamiento único, tan desplazado en tantos ámbitos de la vida, se acentúa y perpetúa en el ámbito de la Iglesia católica. ¿Cuánto miedo, cuánto terror a perder monopolio, poder y privilegios encierra el pensamiento único? Deberían saber que absolutamente nada se puede perpetuar en el futuro por esos medios, menos aún el mensaje perenne, excelso, sublime del amor fraterno de Jesús. El futuro no dejará vestigio de sus procedimientos injustos y arbitrarios, de su fe cerrada e interesada.

¿A qué temen tanto los Munillas y los Roucos? ¿De dónde tanto terror a una fe cristiana renovada, abierta y positivamente fecundada? Difícilmente unas prácticas abusivas e intolerantes se pueden avenir con la "buena nueva" abierta, aglutinante, universal de Jesús. El de ellos pareciera asemejarse más a ese otro Dios, que también nos ha acompañado a lo largo de toda la historia, en muchas latitudes: El Dios oscuro de las castas sacerdotales de tantas religiones y de tantas circunstancias históricas que se han querido perpetuar a través del miedo y de la impostura, el Dios de la amenaza fabricado a imagen y semejanza de sus espurios intereses, el Dios colmado de honores, pero diseñado para servir a sus tristes voluntades.

Ha sido el encuentro interreligioso lo que nos ha proporcionado la gracia de conocer a Joxe. Pocos dudan a estas alturas de que por ahí avanza el futuro, credos que se encuentran, se nutren, se recrean y juntos testimonian fe y esperanza ante el mundo. Pocos dudan que el camino es sumar y no restar, es colaborar y compartir, es unirnos en el supremo respeto de la diversidad, es comunión en la esencia y pluralidad en las formas. El único inconveniente es que esos pocos, adictos a la palabra última y la unidad uniformante, aferrados a sus catecismos, prebendas y privilegios, pretenden gobernar la Iglesia. Sin embargo nada pueden los adalides del pensamiento único ante el progreso de la historia.

Las palabras de Joxe en su escrito son las nuestras cuando apunta que se diluyen las fronteras entre los de dentro y los de fuera de la Iglesia oficial: "...todos somos buscadores, peregrinos, hermanos, y todos nos movemos, vivimos y somos en el corazón de Dios." Mientras un nuevo "nosotros" cobra un color, una fuerza incontenible, una amplitud hasta ahora desconocida, el "nosotros" monocolor y caduco, limitado a los adeptos a los dogmas y doctrinas incontestables, trata de perpetuarse por la fuerza de la imposición. No hace falta atravesar Gibraltar para toparse con las más rígidas expresiones del fundamentalismo religioso.

Sr. Munilla, Vd. ya se ha revelado en su verdadera faz. Demasiado pronto ha acabado el "paripé" que se montó ante los medios de comunicación, simulando una actitud conciliadora. Es radicalmente falso que Vds. vayan a trabajar por la unidad en el seno de la Iglesia, máxime cuando la verdadera Iglesia de Jesús ni siquiera se ciñe al ámbito en el que Vds. pretenden ejercer su autoridad... Hay mucho Jesús más allá del cristianismo católico, más allá de la Conferencia Episcopal y el territorio que tratan de marcar a fuerza de destierro y excomulgación.

No sé si Vd. sabe hasta qué punto amamos las libertades, Sr Munilla. No debería yo recordarle que la fraternidad de Jesús jamás puede encarnar si no es en el marco de la más absoluta y exquisita libertad. Vds. construyen cárcel, no Iglesia y entre los barrotes de sus "verdades" y pautas incuestionables, no puede florecer la gloria, cada día renovada, del Reino de Dios.

La libertad es la esencia de nuestra dignidad, y la dignidad es el regalo supremo e irrenunciable de la presencia de Dios en nosotros. Sr. Munilla, Vd. no tiene ningún derecho a cercenar las libertades que Dios ha dado a los católicos guipuzcoanos, menos aún en el nombre de Jesús. La nueva, amplia y universal Iglesia fiel al llamado eterno de Jesús, la nueva y eterna alianza de los hombres y mujeres tocados de fraterno amor, está ya en marcha y Vds. no la pueden, de ninguna de las formas, detener porque desborda su institución, porque ya ha arraigado en lo profundo de millones de corazones de todas las latitudes.

Aquellas letras invernales que por respeto a la voluntad de Joxe no llegamos a difundir, entre otras cosas decían: "Joxe enmudece y a nosotros nos toca escrutar silencios. Sobre todo el silencio de la naturaleza ahora blanca e inmaculada. Esta bendita madre nos dice que todo cambia y evoluciona. Ese libro universal nos susurra que lo que no muta y se adapta, muere...

Sólo sepas que no estás sólo en tu invierno, en tu silencio, amigo, hermano Joxe. Aguardamos la primavera contigo, agazapados en la espesa nieve. En el más frío invierno la naturaleza no calla y nuestra fe no tirita. Preparemos nosotr@s también la primavera de una libertad consagrada, de unos credos reencontrados."

"Sólo callaré ante el Misterio", dice Joxe en la carta de respuesta a la imposición de silencio por parte del obispo de la diócesis guipuzcoana. Al igual que nuestro amigo represaliado, sólo callaremos ante el Misterio sublime, indescifrable, que nos deslumbra y nos postra, el Misterio del amor, único capaz de aplacar el arrebato de estas palabras.

domingo 20 de junio de 2010

El necesario compromiso político del cristiano, por Francisco Margallo, teólogo.





Los teólogos que mejor conocen la teología surgida del Concilio Vaticano II nos recuerdan que el mensaje bíblico, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento está cargado de acentos utópicos y de crítica social.


Utopía es para ellos el término que mejor recoge los anhelos de felicidad humana, que se encuentran en la tradición judeocristiana, por lo que lamentan que durante siglos los eclesiásticos, y con ellos los místicos cristianos, hayan esperado en el más allá el fin de los sufrimientos y el comienzo de una vida nueva. Esto lo consideran una aberración privatizadora de la fe cristiana, que ofrece innumerables testimonios de la esperanza mesiánica en un futuro mejor para toda la humanidad en la tierra.

En este sentido, y sirviéndose de los documentos conciliares, se esfuerzan en hacernos comprender que las cuestiones públicas no están al margan de la fe, que ha de activarse continuamente en favor de una sociedad más justa y solidaria a escala planetaria. Incluso llegan a decir que si no se presta más atención a la problemática social, no hay redención del hombre de nuestro tiempo.

La Constitución pastoral sobre la Iglesia, que es el documento emblemático del Concilio, insiste repetidamente en que los ciudadanos no podemos rehuir el compromiso político, si queremos humanizar la sociedad.


El origen de la comunidad política lo sitúa dicha constitución en la impotencia que sienten los individuos, las familias y grupos de la sociedad civil para realizar aislados una vida plenamente humana y en la necesidad de una comunidad mayor en la que todos conjuguen sus esfuerzos para una realización más perfecta del bien común.

En síntesis, la comunidad política y el compromiso de los ciudadanos en ella se fundamenta en la naturaleza social del ser humano. Juan XXIII en la Pacem in Terris lo considera un deber inherente a la condición personal. De modo que tanto por su ser personal libre, como por su naturaleza social, el hombre y la mujer están llamados a tomar parte activa en la vida pública.

El documento conciliar citado pide que los ciudadanos estén activos en la vida pública, atentos al bien común y la paz social e insiste en que se eduque también a los jóvenes para que todos, como miembros de la comunidad política, contribuyan a su bien, aunque no se dediquen a la política profesional.


A los que ejercen ese arte tan difícil y noble que es la política les pide que se preparen para ello y lo ejerzan con olvido del propio interés y con integridad moral (GS 73-76).

viernes 18 de junio de 2010

Saramago, un místico no creyente en el dios "perdonavidas" inventado por el hombre, por Juan José Tamayo.





Caminábamos una mañana de enero de 2006 por las calles de Sevilla Pilar del Río, Sofía Gandarias, José Saramago y yo en dirección al Paraninfo de la Universidad Hispalense para participar en un simposio sobre Diálogo de civilizaciones y modernidad. A las nueve de la mañana, mientras atravesábamos la plaza de la Giralda, comenzaron a repicar las campanas alocadamente.


- “Tocan las campanas porque pasa un teólogo”, dijo con su habitual sentido del humor Saramago.

- “No”, le contesté en el mismo tono, “repican las campanas porque un ateo está a punto de convertirse”.

- “Eso nunca”, me respondió. “Ateo he sido toda mi vida y ateo moriré”.

De inmediato recordé una poética definición de Dios que le recité sin vacilación: “Dios es el silencio del universo, y el ser humano, el grito que da sentido a ese silencio”. “Esa definición es mía”, reaccionó enseguida el premio Nobel. “Efectivamente, por eso la he citado”, le contesté. “Y esa definición está más cerca de un teólogo místico que de un ateo”. Se trata, a mi juicio, de una de las más bellas definiciones de Dios, que merecería aparecer entre las veinticuatro -con ella, veinticinco- de El libro de los veinticuatro filósofos (Siruela, 2000).

La obra literaria de Saramago es una permanente lucha titánica contra Dios. Como lo fuera la del Job bíblico, quien maldice el día que nació, siente asco de su vida y osa preguntar a Dios, en tono desafiante, por qué le ataca tan violentamente, le oprime de manera tan inhumana y le destruye sin piedad. O como el patriarca Jacob, quien pasa toda una noche peleando a brazo partido contra Dios y termina con el nervio ciático herido. No es el caso de Saramago, que nunca se ha dado por vencido y ha salido siempre indemne del combate. A sus 87 años sigue preguntándose y preguntando a los teólogos y creyentes qué diablo de Dios es este que, para enaltecer a Abel, tiene que despreciar a Caín.

Familiarizado con la Biblia, la judía y la cristiana, recrea con humor, un humor iconoclasta de lo divino y lo humano, algunas de sus figuras más emblemáticas. Lo hizo hace veinte años en El evangelio según Jesucristo. Vuelve a hacerlo ahora en la novela Caín, donde recrea literariamente el mito bíblico. La Biblia presenta a Caín como el asesino de su hermano Abel empujado por la envidia y a Dios como “perdonavidas”. Saramago invierte los papeles del bueno y del malo, del asesino y del juez. Responsabiliza a dios (siempre con minúscula) de la muerte de Abel y le acusa de ser rencoroso, arbitrario y enloquecedor de las personas. Caín mata a su hermano no arbitrariamente, sino en legítima defensa, porque dios le había preterido en su favor. Y lo mata porque no puede eliminar a dios.


Se comparta o no esta lectura de la Biblia judía, creo que hay que estar de acuerdo con Saramago en que “la historia de los hombres es la historia de sus desencuentros con dios: ni él nos entiende a nosotros, ni nosotros lo entendemos a él”. ¡Excelente lección de contra-teología!

Cualquiera que fuere la responsabilidad de Caín en la muerte de su hermano, queda en pie la pregunta “¿dónde está tu hermano?”. Y la respuesta no puede ser un evasivo “no sé. ¿Soy yo acaso el guardián de mi hermano?”, sino, siguiendo con la Biblia, la parábola evangélica del buen samaritano.


Juan José Tamayo es premio Mundial del Presidente de Túnez 2009 por su libro Islam. Cultura, religión y política (Trotta, 2009).

Es el tiempo de un nuevo estilo de vida religiosa, por Diarmuid O´Murchu.



Esta es otra oportunidad de refundarse para los religiosos y religiosas de hoy. ¿Podremos situarnos en el frente de este nuevo cambio en la evolución espiritual? ¿Podemos hacernos realmente presentes en el espacio liminar que nos llama en este nuevo fermento espiritual? ¿Nos podemos comprometer con este reto para superar la confusión de la «libertad de valores» (o ausencia de) en el que este mundo está inmerso? Finalmente, ¿podemos movernos hacia los horizontes proféticos donde los que están espiritualmente hambrientos cuentan sus historias, por mucho que a veces puedan estar cargadas de ambig¸edades y contradicciones?


Gracias a Dios, ahora es nuestro tiempo:


- Un tiempo en el que las limitadas y limitadoras fronteras del espíritu naciente se ensanchan hasta los horizontes inclusivos del Nuevo Reino de Dios.

- Un tiempo en el que estamos llamados a trascender los dualismos que separan y fragmentan la realidad y a recuperar la esencial unicidad de toda la vida en Dios.

- Un tiempo para superar las distinciones nacionales, étnicas, racistas y religiosas en la medida en que volvemos a conectar con ese fermento espiritual que no debe ser reducido nunca a categorías humanas por muy histórica o culturalmente sancionadas que estén.


- Un tiempo para recrear el equilibrio al aprender a acercarnos amistosamente una vez más a la creatividad atrevida y liberadora de lo femenino, de la imaginación, del artista, del profeta.


- Un tiempo para para ver y soñar de nuevo más allá de lo superficial, de las imposiciones utilitarias y sectarias, a menudo legitimadas desde la religión oficial para justificar los imperialismos que explotan a los pobres y a los que sufren en este mundo.

- Un tiempo para llevar a la práctica nuestra creatividad espiritual para cambiar los sistemas y las estructuras que socavan la dignidad humana y la integridad del planeta y para fomentar una distribución más justa e igualitaria de los recursos que hemos recibido de Dios. Esto requerirá una nueva y atrevida interacción entre la espiritualidad y los sistemas políticos.

- Un tiempo para usar de una forma liberadora los ritos y los rituales para aterrizar y encarnar nuestra mutua responsabilidad del crecimiento y desarrollo de todas las criaturas de Dios (incluido el planeta Tierra) y para facilitar un uso más extendido de la sabiduría contemplativa que favorece el discernimiento.

- Finalmente, un tiempo para que los llamados a la vida consagrada sean los catalizadores valientes y generosos de este nuevo fermento espiritual, de modo que no quedemos atrapados en el fundamentalismo religioso, el reduccionismo científico o el secularismo político.

Lo que los religiosos y religiosas hagamos en este tiempo puede tener consecuencias enormes no sólo para el futuro de la vida consagrada o de la fe cristiana sino para la civilización humana y para el mismo planeta. Nuestra vocación liminar y profética no es otra cosa que el compromiso con la realidad global. En este sentido, tenemos también la mejor oportunidad para comprometernos lógica y creativamente con el Espíritu vivo de Dios en aquellos que están muriendo y naciendo de nuevo. Nosotros también estamos llamados a permanecer en los nuevos umbrales, más allá del Calvario de este mundo mecanicista en agonía, en la medida en que nos movemos hacia los horizontes de una posible resurrección en un mundo que sufre deseando nacer de nuevo.


Nuestra oración diaria necesita implorar la sabiduría y coraje para superar nuestro reverenciado pasado y para abrazar el nuevo horizonte espiritual que alborea en nuestro mundo. Necesitamos pedir sabiduría y coraje para comprometernos en la oscuridad que nos amenaza pero, más importante aún, para reflejar la luz de la esperanza que perdura y al final transforma incluso las horas más oscuras.

jueves 17 de junio de 2010

¿La inquisición renace en San Sebastian con el Obispo Munilla?





Autor: Jesús Bastante.

El testimonio es desgarrador, destroza el alma... Piensas que no es posible, que la época del nepotismo y de la Inquisición, de las venganzas puras y duras, del exterminio, han finalizado. Y resulta que no.


Resulta triste, muy triste, escribir estas letras, pues pese a los enfrentamientos siempre he considerado a José Ignacio Munilla un compañero en la fe, hasta en ocasiones un amigo. Pero la noticia que hoy nos llega es tremebunda, impropia de un sucesor de los Apóstoles. Con tintes mafiosos, inaceptables. A Munilla no le ha bastado con conminar al silencio al franciscano José Arregi, el mismo que denunció la existencia de "listas negras" en el ordenador del hoy obispo -cosa que él mismo reconoció ante muchos sacerdotes de la diócesis. No. Copio lo siguiente de una carta escrita por el franciscano, y que transcribe la exigencia de Munilla a su superior provincial:

“Debéis callar del todo a José Arregi. Yo no puedo, hasta dentro de dos años [hasta que haya tomado las riendas de la diócesis], adoptar directamente esta medida contra él. Pero ahora debéis actuar vosotros. Os exijo que lo hagáis”. Y pidió a mi provincial y vicario provincial que me destinen a América a trabajar con los pobres, y ello –les dijo– como “como medida de gracia”, como “ocasión de gracia”. Soy – les dijo también – “agua sucia que contamina a todos, a los de fuera de la Iglesia al igual que a los de dentro”. O irme a América o callar del todo: he ahí la alternativa.


Este hombre no puede seguir un minuto más en la diócesis. Y no me refiero a Arregui, sino a su supuesto pastor. Que en los pocos meses que lleva en el cargo ha demostrado, con creces, su ineficacia y sus errores. Pero que hasta ahora no había evidenciado su mala fe. "Callar del todo". Una frase que hace sangre, incluso, a las víctimas a las que él tanto ha defendido durante tanto tiempo. Triste, muy triste. Brutal. Agua sucia que contamina a todos.

Quisiera acabar haciendo mías otras frases de Arregui, pero hoy el corazón no me da para más. Quisiera ser mejor, más misericordioso, más cristiano. Hoy no puedo. Así que dejo que hable, de nuevo, José Arregui. Que tiene mucho más valor: perdonar desde la hoguera a aquel que ordena prender la pira.

"Ésta es mi Iglesia. En ella he aprendido a respirar y a vivir. En ella he descubierto que no hay fronteras entre los de dentro y los de fuera, y que todos somos buscadores, peregrinos, hermanos, y que todos nos movemos, vivimos y somos en el corazón de Dios. En ella, también entre quienes piensan de otra manera, tengo infinidad de hermanas y de hermanos, cada uno con su error y sus heridas, cada uno con su fuente de agua limpia en el fondo de su ser. También Monseñor Munilla es mi hermano, aunque los dos hayamos de soportar este conflicto.
Esta es mi Iglesia y en ella me quedaré. Pero en ella quiero ser libre".

La Iglesia católica sigue siendo privilegiada, goza de exenciones especiales y se olvida de "recordar" la ayuda del Estado a su labor asistencial.



Tomado de http://www.redescristianas.net/2010/01/12/mas-de-6000-millones-de-euros-para-financiar-la-iglesia-catolicaj-b/











Los obispos pueden respirar tranquilos. El Concordato que rige las relaciones entre España y el Vaticano tiene una salud de hierro, a pesar de que ya han pasado más de 30 años desde su última revisión. El Gobierno no tiene en mente afrontar este tema, que afecta directamente a la financiación de la Iglesia católica. Esta institución proseguirá en 2010 con sus privilegios frente a otros credos minoritarios.

Pese a sus quejas, la jerarquía eclesiástica recibe enormes beneficios de las distintas Administraciones del Estado, que contrastan con la ausencia de ayudas al resto de religiones. Los datos son definitivos. Cada año, el Estado financia con más de 6.000 millones de euros las actividades educativas, sociales, sanitarias y de culto de la Iglesia católica. Sólo en centros escolares, se ceden más de 3.500 millones, más otros 600 destinados a pagar a los profesores de Religión u otros docentes en centros concertados.

La declaración de la renta reportó a los católicos 241 millones en 2009
A ello hay que añadirle los 241 millones que la Conferencia Episcopal obtuvo de la última declaración de la Renta (el 5% del total que recibe la Iglesia del Estado), los que van a parar a las ONG católicas a través de la otra casilla del IRPF, y las exenciones que, pese a lo que dice la ley, aún mantiene la institución.

En 2005, la Iglesia católica consiguió una sensible mejora de la financiación directa del Estado, a través del IRPF, al lograr un incremento hasta el 0,7%. En un año, se pasó de 150 a 210 millones. En el pasado ejercicio, la cifra ascendió a los 241 millones de euros. Y no parece que el sistema vaya a cambiar.

No ocurre lo mismo con las otras confesiones. Pese a que las negociaciones señalaban lo contrario, no contarán en 2010 con una casilla propia en el IRPF. Judíos, musulmanes y evangélicos tendrán que esperar, una vez más.

Por el momento, los Presupuestos Generales del Estado para 2010 aprobaron, a última hora, la declaración de Bien de Interés Cultural de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) , que en el verano de 2011 traerá a Benedicto XVI a Madrid.

Esto supone, entre otras cosas, que las empresas que financien el evento recibirán exenciones fiscales de hasta el 80%. Además, y aunque Ratzinger no viene a España como jefe de Estado, las distintas Administraciones garantizarán la seguridad de toda la jornada, así como lo relacionado con la sanidad, limpieza...

Jesus y la Mística en el siglo XXI



Conferencia de Willigis Jäger en Madrid 09.06.2010

Aquí podéis escuchar la última conferencia de Willigis, Benedictino y Maestro Zen, en Madrid:

El Testamento de un monje cisterciense enamorado del islam, asesinado en Argelia.


Testamento del Padre Christian

abierto el domingo de Pentecostés, 25 de mayo de 1996


Cuando un A-Dios se vislumbra...

Si me sucediera un día --y ese día podría ser hoy--
ser víctima del terrorismo que parece querer abarcar en este momento
a todos los extranjeros que viven en Argelia,
yo quisiera que mi comunidad, mi Iglesia, mi familia,
recuerden que mi vida estaba ENTREGADA a Dios y a este país.
Que ellos acepten que el Único Maestro de toda vida
no podría permanecer ajeno a esta partida brutal.


Que recen por mí.
¿Cómo podría yo ser hallado digno de tal ofrenda?
Que sepan asociar esta muerte a tantas otras tan violentas
y abandonadas en la indiferencia del anonimato.
Mi vida no tiene más valor que otra vida.
Tampoco tiene menos.


En todo caso, no tiene la inocencia de la infancia.
He vivido bastante como para saberme cómplice del mal
que parece, desgraciadamente, prevalecer en el mundo,
inclusive del que podría golpearme ciegamente.
Desearía, llegado el momento, tener ese instante de lucidez
que me permita pedir el perdón de Dios
y el de mis hermanos los hombres,
y perdonar, al mismo tiempo, de todo corazón, a quien me hubiera herido.
Yo no podría desear una muerte semejante.
Me parece importante proclamarlo.
En efecto, no veo cómo podría alegrarme
que este pueblo al que yo amo sea acusado, sin distinción, de mi asesinato.
Sería pagar muy caro lo que se llamará, quizás, la "gracia del martirio"
debérsela a un argelino, quienquiera que sea,
sobre todo si él dice actuar en fidelidad a lo que él cree ser el Islam.

Conozco el desprecio con que se ha podido rodear a los argelinos tomados globalmente.
Conozco también las caricaturas del Islam fomentadas por un cierto islamismo.
Es demasiado fácil creerse con la conciencia tranquila
identificando este camino religioso con los integrismos de sus extremistas.
Argelia y el Islam, para mí son otra cosa, es un cuerpo y un alma.


Lo he proclamado bastante, creo, conociendo bien todo lo que de ellos he recibido,
encontrando muy a menudo en ellos el hilo conductor del Evangelio
que aprendí sobre las rodillas de mi madre, mi primerísima Iglesia,
precisamente en Argelia y, ya desde entonces, en el respeto de los creyentes musulmanes.

Mi muerte, evidentemente, parecerá dar la razón
a los que me han tratado, a la ligera, de ingenuo o de idealista:
"¡qué diga ahora lo que piensa de esto!"
Pero estos tienen que saber que por fin será liberada mi más punzante curiosidad.


Entonces podré, si Dios así lo quiere,
hundir mi mirada en la del Padre
para contemplar con El a Sus hijos del Islam
tal como El los ve, enteramente iluminados por la gloria de Cristo
,
frutos de Su Pasión, inundados por el Don del Espíritu,
cuyo gozo secreto será siempre, el de establecer la comunión
y restablecer la semejanza, jugando con las diferencias.


Por esta vida perdida, totalmente mía y totalmente de ellos,
doy gracias a Dios que parece haberla querido enteramente
para este GOZO, contra y a pesar de todo.


En este GRACIAS en el que está todo dicho, de ahora en más, sobre mi vida,
yo os incluyo, por supuesto, amigos de ayer y de hoy,
y a vosotros, amigos de aquí,
junto a mi madre y mi padre, mis hermanas y hermanos y los suyos,
¡el céntuplo concedido, como fue prometido!


Y a ti también, amigo del último instante, que no habrás sabido lo que hacías.
Sí, para ti también quiero este GRACIAS, y este "A-DIOS" en cuyo rostro te contemplo.
Y que nos sea concedido rencontrarnos como ladrones felices
en el paraíso, si así lo quiere Dios, Padre nuestro, tuyo y mío.
¡AMEN! IM JALLAH!

Argel, 1 de diciembre de 1993
Tibhirine, 1 de enero de 1994

Christian.+

miércoles 16 de junio de 2010

SINDROMES RELIGIOSOS CRISTIANOS, por José Carlos Bermejo.


Dice el diccionario que un síndrome es un conjunto de síntomas y signos que existen a un tiempo y definen un estado morboso determinado. Obviamente, es un concepto relacionado con la salud y la enfermedad. Pero salud y enfermedad no se encuentran sólo en el cuerpo y en la mente. También en el ámbito de las creencias se producen manifestaciones de enfermedades vistas por el observador (signos) y fenómenos indicativos de patología percibidas por el mismo creyente (síntomas).

Nada nuevo bajo el sol. Las religiones son propuestas humanizadoras, que se sitúan en el ámbito de la adhesión libre a un modo de buscar la felicidad adhiriéndose a un grupo y a una Persona que nos trasciende. Pero también pueden ser fuente de patología, de sufrimiento. Sólo el ciego no vería diferentes conjuntos de síntomas y signos indicadores de patología en el creer cristiano.


Síndrome del milagrero

Lo padecen aquellas personas que viven la religión como el ámbito en el que el devenir de las cosas puede cambiar sin que sea esperado ni explicable. Quien lo padece, entiende el milagro como una excepción de las leyes de la naturaleza y se olvida del sentido de la palabra “miraculum”, que en latín significa hecho admirable, algo digno de ser admirado.


El que padece este síndrome piensa en Dios sobre todo, manifestándose quebrantando las leyes de la naturaleza, y apoya su esperanza en intervenciones especiales como signos aparatosos y prodigios que violan las leyes naturales.

Se olvidan de que más que el hecho en sí, es el modo de realizarlo lo que da carácter de milagro a un determinado hecho y, sobre todo, el simbolismo o significado de dicha actuación que el protagonista reivindica o los presentes deducen.

Síndrome de sobre- culpa religiosa


Padecen este síntoma aquellos creyentes que viven la religión sobre todo como fuente de culpa. Alcanza el máximo nivel el escrupuloso, contemplado en la teología moral. Los escrúpulos son un trastorno de la conciencia que san Alfonso definía como aquella "que por motivos leves, sin causa o fundamento razonable, a menudo teme el pecado donde de hecho no existe". Y esto se manifiesta tanto en el discernimiento que precede a la acción como luego, en el miedo de haber cometido pecado mortal.

Es siempre muy importante la distinción entre la escrupulosidad verdadera y la transitoria (que puede ser sólo un momento del crecimiento de la persona) y, sobre todo, de la conciencia timorata, que intenta evitar el mal incluso en sus formas menos graves. La conciencia timorata está libre de la angustia y de la incapacidad de conseguir la paz interior, que distingue, en cambio, a la conciencia escrupulosa.

Síndrome del fanatismo


El fanatismo es un concepto que suele llevar “apellido”. Hablamos de “fanatismo religioso”, “fanatismo racial”, “fanatismo político”, etc. El fanatismo es, básicamente, un ahorro de energía psicológica, es decir, de ahorro de las sensaciones que producen las dudas. Una persona que experimenta dudas en una situación determinada se encuentra en la necesidad de realizar una elaboración compleja: ha de buscar las distintas posibilidades, estudiarlas, sopesarlas, calcular los factores que pueden intervenir, mirar el problema desde distintos puntos de vista, calcular las posibilidades de éxito/fracaso... Durante ese proceso el psiquismo trabaja mucho, se experimenta una sensación de inseguridad, las acciones son más lentas y la incertidumbre produce cierto temor (al fracaso, al error, a las consecuencias, etc).

El fanatismo religioso elimina la incertidumbre propia de la fe. El fanatismo religioso esconde terribles efectos secundarios: limita la libertad, empobrece el psiquismo, incomunica, limita la autocrítica y el afán de superación, reduce la riqueza de matices de la vida y en muchos casos desemboca en la negación de la dignidad humana.


Síndrome fundamentalista

La palabra fundamentalismo nació en EEUU y, curiosamente hoy los dirigentes de la nación más poderosa del planeta se muestran orgullosos de ser los bendecidos por Dios. Más aún, y es ése el auténtico rostro, su fundamentalismo se manifiesta en la obcecada concepción que tienen de su misión en el mundo, en la arrogancia de sus actos, en la mirada entre protectora e imperial al resto de los humanos.


Un fundamentalista es alguien que niega todo discurso, alguien con el que no se puede hablar, un hombre para el que algo es sagrado, y que no está dispuesto a negociarlo. El fundamentalismo cristiano es un fenómeno en gran medida protestante. La historia enseña que de tales lecturas literales de determinados textos siempre han emanado impulsos de revitalización y renovación de tradiciones. La ortodoxia, en cambio, es una construcción intelectual católica. Presupone una instancia legitimadora de la evolución de la doctrina, es decir, una instancia que se remonte al origen y la tradición.


Síndrome del dolorismo

El dolorismo identifica una tendencia caracterizada por la exaltación del valor del dolor, y que tuvo una repercusión social, sobre todo en el periodo entre las dos guerras mundiales, al ser aceptada por un gran número de intelectuales y una amplia variedad de grupos sociales.

El término apareció en Francia, en 1919, creado por Paul Soday y difundido por Julián Teppe. Se considera al dolor, y sobre todo al dolor físico, un medio de autodescubrimiento, un camino para entender la verdad básica en relación a uno mismo, un medio de purificación y liberación del individuo de las ataduras terrestres que podía hacerle más compasivo hacia los demás y más lúcido hacia uno mismo.

La tendencia dolorista persiste todavía, pero no sólo en el ámbito intelectual, sino que con frecuencia encontramos personas que a nivel espiritual identifican el sufrimiento con virtud y el placer con pecado. Asimismo, quien sufre este síndrome, es capaz de realizar sacrificios en términos de intercambios con Dios de dolores (ofrecimiento), con objeto de conseguir alguna ventaja.

Síndrome de la ob-sexión

Este síndrome consiste en un conjunto de signos y síntomas en el pensamiento y en la conducta que polarizan las implicaciones religiosas a nivel ético en el ámbito de la sexualidad.

No es indiferente, por ejemplo, la escasez de pronunciamientos y parece también que de interés generalizado por el fenómeno del sida cuando en Europa parece haberse congelado y convertido en una enfermedad crónica y en Africa continúa siendo una enfermedad que mata. Inicialmente se reclamaba la responsabilidad individual, particularmente en el ejercicio de la sexualidad y hoy, que sería necesario reclamar cada vez más fuerte valores de justicia, nos encontramos más silencio.

Síndrome del avestruz religioso

El síndrome del avestruz religioso lo padecen aquellas personas que, por pertenecer al grupo de creyentes, no se permiten ver problemas existentes a nivel tanto teórico como práctico en el grupo. Pensemos, por ejemplo, en aquellos teólogos que, en su trabajo, parten del punto de llegada con el que quieren oficialmente estar de acuerdo y acomodan sus investigaciones y sus reflexiones al mismo, en lugar de partir de tesis abiertas a su verificación o no por los caminos propios de la investigación teológica.

El avestruz religioso no ve que el hecho de que la mujer no tenga acceso al sacerdocio sea un problema, por ejemplo. Como tampoco ve que el celibato obligatorio de los presbíteros sea un problema. O que las cuestiones más importantes en el ámbito de la moral relacionada con el VIH estén en el ámbito de la moral social y del principio de justicia. El avestruz religioso sólo ve lo “políticamente correcto” y se instala en la defensa de la ceguera evitando el compromiso de pensar y ser coherente con los descubrimientos personales y comunitarios.

Síndrome del marianismo

El marianismo define el papel ideal de la mujer tomando como modelo de perfección la Virgen María. De este modo, se concibe a la mujer como un ser sacrificado y sumiso, cuya misión es dar todo sin recibir nada a cambio, viviendo, tanto literalmente como metafóricamente, a la sombra del hombre (padre, marido, hijo) y de la familia.

El marianismo es la otra cara del machismo. La obligación de las mujeres que lo padecen es sobre-proporcionar atención y placer, sin recibirlos, sobre-vivir a la sombra de sus hombres, engendrar niños, vivir como una monja de convento de hace siglos pero “la orden del matrimonio”

En nuestra realidad cultural latina, la opresión y la exclusión de la mujer se manifiestan, en la construcción social, en por lo menos los dos postulados del machismo y del marianismo.

Ambas adversidades -el machismo y marianismo- tienen como meta final organizar y justificar la opresión y la exclusión de la mujer en el núcleo familiar, centros de trabajo, organizaciones políticas, lugares de adoración, o sea, en nuestra sociedad en general. La manifestación de la opresión y la exclusión en todo momento se da, por lo menos, en dos niveles: en lo personal y en lo estructural.

Estoy convencido de que las religiones son propuestas sanas de humanización, pero vulnerables. Y como tal, susceptibles de desarrollar algunos síndromes necesitados de atención. También la religión necesita ser humanizada.

José Carlos Bermejo

Partido Popular, ¿el partido de los trabajadores? por Vicenç Navarro.





Existe una percepción generalizada en la cultura mediática y política del país de que España es un país de clases medias, es decir, un país en el que la mayoría de la población es, y se define como clase media. En esta visión, la estructura social de España consta, por un lado, de los ricos y, por el otro, de los pobres, y entre los dos polos están las clases medias. A veces se utiliza otra terminología y se habla de clases altas, clases medias y clases bajas.

Esta visión de la estructura social es, sin embargo, profundamente ideológica, promovida por el pensamiento neoliberal que ha contagiado a la mayoría de sensibilidades políticas del país. La evidencia científica, ignorada sistemáticamente por los mayores medios de información y persuasión, es que en España y en los países desarrollados a ambos lados del Atlántico continúan existiendo clases sociales, mejor definidas por la terminología científica, utilizada por todas las mayores tradiciones sociológicas del siglo XX, es decir, burguesía (en EEUU se llama Corporate Class o clase empresarial), pequeña burguesía (llamada clase media de renta alta en EEUU), clase media y clase trabajadora.

Y cuando se pregunta a la población a qué clase pertenece, hay más personas (en todos los países de la OCDE donde se ha hecho esta pregunta) que se definen como pertenecientes a la clase trabajadora que a la clase media. Es interesante, por cierto, que estos porcentajes varían según la cultura política dominante en el país. Así, en países de cultura socialdemócrata como los países escandinavos (los países, por cierto, más ricos de Europa), el porcentaje de la población que se define como clase trabajadora es mayor que en los países de cultura conservadora o liberal, como EEUU o el Sur de Europa. Pero incluso en éstos hay más ciudadanos que se consideran miembros de la clase trabajadora que de la clase media.

La otra observación que merece hacerse es que en general los partidos liberales y/o conservadores utilizan más la expresión clase media que los partidos de izquierda, aún cuando hay excepciones. Y estos días estamos viendo un cambio significativo en España. Mientras el gobierno socialista continúa haciendo referencia a los sacrificios necesarios que tiene que hacer la clase media (asumiendo, erróneamente, que son la mayoría de la población) para salir de la crisis, el Partido Popular ha comenzado a utilizar la expresión de clase trabajadora, llegando incluso a definirse como el partido de los trabajadores. Una metamorfosis política, no carente de oportunismo político. El PP quiere subrayar que el PSOE está cambiando su compromiso tradicional con la clase trabajadora, abandonándola no sólo en la terminología utilizada en su discurso, sino también en sus políticas públicas. El descenso de los salarios de los trabajadores y empleados públicos y la destrucción de empleo (que tiene lugar como consecuencia de la reducción del empleo y gasto público), así como la congelación de las pensiones, ha sacado a la luz una serie de vulnerabilidades del Partido Socialista Obrero Español, que el PP intenta utilizar presentándose como el auténtico defensor de los trabajadores, medida oportunista e inteligente, que de ser exitosa le supondría su victoria electoral, deseada, por cierto, por la mayoría de los medios de información y persuasión de mayor difusión en España.

El punto débil de tal estrategia es la propia experiencia que tal Partido tiene en su periodo de gobierno (1996-2004). El hecho de que el dirigente de tal partido, el Sr. Mariano Rajoy, haya indicado que, para salir de la crisis, el PP llevará a cabo las mismas políticas que utilizó el gobierno Aznar (que –según Rajoy- sacaron a España de la crisis económica anterior) muestra la gran vulnerabilidad de su nueva definición como partido de los trabajadores, puesto que de la evaluación de aquellas políticas es difícil (en realidad imposible) llegar a la conclusión de que el PP fuera el partido que defendiera los intereses de aquellos que se ganan la vida a base del trabajo. Veamos los datos.

El primer dato, que el PP muestra a su favor es el descenso del desempleo durante le periodo 1996-2004. Pero se olvida que la calidad de la mayoría de puestos de trabajo creados fue baja, desaprovechando la oportunidad de crear mejores puestos si se hubieran seguido políticas públicas distintas. El gran crecimiento en la creación de empleo en aquellos años se centró en la construcción, consecuencia del boom inmobiliario dirigido por el complejo bancario-sector inmobiliario-industria de la construcción, que se convirtió en el eje del crecimiento económico del país. Este complejo, que el PP estimuló con sus políticas fiscales y económicas (mediante, entre otras medidas, la desregulación del suelo y de los mercados de trabajo, su reducción de impuestos de las rentas del capital y rentas superiores y su dependencia en la inmigración escasamente regulada), tuvo un impacto enormemente negativo en la economía española, pues absorbió gran cantidad de recursos que tenían que haberse aprovechado para crear mejores puestos de trabajo, con mayor productividad y mejores salarios. En realidad, durante el periodo 1996-2004, la masa salarial descendió, con lo cual las rentas del trabajo como porcentaje de las rentas totales del país bajaron espectacularmente. Pasaron de representar el 66% de la renta nacional al 61%, el mayor descenso (después de Alemania) de las rentas del trabajo en cualquier país de la UE-15. Los datos muestran que las políticas del PP favorecieron mucho más a la clase empresarial que a la clase trabajadora, pues las rentas del capital y las rentas superiores se dispararon a costa de las rentas del trabajo. Los beneficios empresariales vieron aumentar sus beneficios netos un 73% (más del doble de la media de la UE-15, que fue un 33%), mientras que los costes laborales aumentaron durante el mismo periodo un 3,7% (cinco veces menos que en la UE-15, un 18%). Estos datos muestran claramente que el PP, aplicando las mismas políticas que propone desarrollar ahora, fue el partido, no de los trabajadores, sino de los empresarios. No hay ningún cambio en sus propuestas que pudiera llegar a resultados distintos, justificando su autodefinición de Partido de los Trabajadores.

Pero continuemos mirando los datos. Y analicemos la evolución del gasto público social por habitante durante el periodo 1996-2004 (mandato del supuesto Partido de los Trabajadores). Este gasto es el gasto que sostiene el estado del bienestar español, es decir, las pensiones, la sanidad pública, la educación pública, los servicios sociales públicos y otros servicios públicos que determinan en gran manera el bienestar y la calidad de vida de las clases populares, y, muy en particular, de la clase trabajadora. Pues bien, según los datos del Eurostat, la agencia estadística de la Unión Europea, España, que tenía ya entonces el gasto público social por habitante más bajo de la UE-15, vio aumentar todavía más el enorme déficit de gasto público social que tenía con el promedio de la UE-15 durante el periodo 1996-2004. España en 1996 se gastaba 1.904 euros estandarizados (es decir, euros modificados para que pueda homologarse su capacidad de compra con la de los países de la UE-15) por habitante menos que el promedio de la UE-15. Al final del mandato del supuesto Partido de los Trabajadores (2004), tal déficit social aumentó a 2.243, el mayor déficit que cualquier país tuviera con el promedio de la UE-15. La causa de ello es que el gobierno Aznar, bajo la dirección económica del Sr. Rodrigo Rato, además de bajar los impuestos, transfirió fondos de las áreas sociales al presupuesto general del Estado (a fin de reducir el déficit del presupuesto del Estado), de manera que cuando, por fin, se consiguió (según dijo Aznar) alcanzar el equilibrio de las cuentas del Estado, ello se había hecho a costa del estado del bienestar español, como más de un líder europeo le recordó. Cuando el Presidente Aznar, sacando pecho, se mostraba orgulloso ante sus colegas de la UE-15, de no sólo haber reducido el déficit del estado por debajo del 3% del PIB, sino de haberlo eliminado, más de un dirigente europeo le señaló que el gigante económico español (el PP repitió hasta la saciedad que éramos la octava potencia del mundo) se había construido, no sólo con salarios bajos, sino también con un estado del bienestar poco desarrollado. El gigante económico tenía pies de barro sociales.

El crecimiento del déficit del gasto público social por habitante en relación con la UE-15 fue también muy acentuado en el capítulo de gasto público en prestaciones a la vejez (que incluyen las pensiones). Tal déficit aumentó de 690 euros estandarizados por habitante a 782. Ello contribuyó al aumento de la pobreza entre los ancianos, que subió durante su mandato de 14% a 30% (Eurostat, 2010) hecho que invalida su profesión de defensores, no sólo de los trabajadores, sino también de los pensionistas. Por cierto, la derecha catalana, CIU, apoyó todas las políticas públicas a las cuales hago referencia.

El problema que tienen, pues, las derechas es que si se supieran todos estos datos, su credibilidad sería fácilmente cuestionada. La suerte que tiene es que la sensibilidad neoliberal que predomina en la mayoría de medios de información y persuasión de nuestro país, hace que estos datos sean escasamente conocidos. Y ahí está uno de los mayores problemas que tenemos en España: la falta de diversidad ideológica en la mayoría de medios de mayor difusión. Consecuencia de ello es que muchos trabajadores y pensionistas no relacionan el crónico deterioro de su situación con las políticas neoliberales del PP (reproducidas, en ocasiones, por los equipos económicos de los gobiernos PSOE). Tales medios tienden a dar mayor visibilidad a temas religiosos o nacionalistas que movilizan a sectores de la clase trabajadora que apoyan al PP, ocultando su responsabilidad en el deterioro económico y social del país. El crucifijo y las banderas siempre han sido utilizados por las derechas para movilizar a los trabajadores y pensionistas en contra de sus intereses.

Vicenç Navarro es Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University

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Este Blog quiere ser un lugar de encuentro para todos aquellos que queremos ayudar a transformar la sociedad para convertirla en un lugar más fraterno, más libre, más justo y, a la vez, somos conscientes de que todo cambio social sólo es posible si hay un cambio personal e interno y no se olvida lo que nos enseña la Tradición Espiritual de la Humanidad, intentándo actualizarla creativamente en cada época.


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el camino que sigo es el camino de la mística del amor, no un amor sentimental, sino un amor inteligente o consciente (amor iluminado decían los antiguos) y solidario, que no olvida el sufrimiento y la injusticia.
Guiado de la mano de de la mística monástica cisterciense (la primera mística moderna del amor), el esoterismo cristiano, la mística de san juan de la cruz y el zen... y animado por ideales progresistas y solidarios os invito a caminar juntos hacia un mundo y unos hombres y mujeres nuevos.