"Tutti i miei pensier parlan d’amore (Todos mis pensamientos hablan de Amor)". Vita Nuova. Dante Alighieri.

domingo, 18 de septiembre de 2011

El error reencarnacionista (una idea de origen occidental que puede llevar a justificar la injusticia)





Ya hace tiempo que uno de los mejores esoteristas contemporáneos, René Guenon, denunció la confusión que se estaba dando en torno a muchas de las creencias de las doctrinas orientales al ser interpretadas por los occidentales o al ser “vendidas” por los “orientales occidentalizados” para uso del consumo espiritual de Occidente.






En un post anterior, ya mencioné la confusión que hoy vivimos en torno a lo que es la experiencia de no dualidad o advaita, convertida por el neoadvaitismo o advaita vulgarizado para el consumo, en un monismo que reduce todo a la Conciencia y no da a la historia y a la individualidad su valor, facilitando en último término una falta de sensibilidad hacia las personas y sus sufrimientos (vistos como ilusorios) y una desensibilización con lo plural, entendido como algo ilusorio y no como una estructura de la realidad, tan real como la unidad.





Advaita, decía, es no-dualidad, no monismo, y es, por tanto, unidad en la pluralidad o Trinidad en términos cristianos. De modo que unidad y pluralidad serían dos caras de una misma realidad, que en último término se descubre como relación de ambas; el pensamiento advaita (no dual) y el pensamiento relacional, por tanto, no sólo no son diferentes sino que, sin lo relacional, no hay no-dualidad.






Otro de los errores en la interpretación de las doctrinas orientales se trata del concepto de reencarnación. Será quizá sorprendente para muchos pero René Guenon señala que esta idea es ajena al pensamiento oriental y se ha confundido con lo que de verdad defienden las doctrinas orientales que es la transmigración, algo diferente a la reencarnación. Y que tiene bastante que ver con la concepción cristiana del purgatorio (esto ya lo añado yo).





Hay que decir que este tema es, sin duda, un tema complejo y por ello es fácil malinterpretar determinadas cuestiones, a veces expresadas simbólicamente, interpretándolas de una forma literal, o confundir niveles (en especial lo psíquico y lo espiritual).




La opinión de Guenon es una de las más autorizadas voces occidentales respecto al conocimiento del hinduismo y de las doctrinas orientales en general. Su conocimiento de las mismas no es meramente erudito o libresco sino un conocimiento directo, adquiriendo su formación con maestros orientales, en especial, con seguidores ortodoxos (no neoadvaitas) de advaita vedanta.



Dice Guenon que en relación con el tema de la reencarnación habría que diferenciarla de dos ideas que sí han sido sostenidas y creídas por las doctrinas orientales y occidentales antiguas.



Por un lado, la metempsicosis, que no tiene nada que ver con la reencarnación sino con la posibilidad de que elementos psíquicos de un fallecido se transmitan a otros humanos, bien sea por vía de “herencia”, bien por vía de “asimilación” de los mismos. Estos elementos no son la persona fallecida sino elementos que estaban unidos en vida en torno a su persona y que al morir se separan. Hablamos de realidades psíquicas no personales. Es así como podría explicarse las cargas psíquicas que llevamos de nuestras familias y que ahora terapias como las constelaciones familiares desvelan. También podrían así explicarse “herencias” espirituales cuando estos elementos psíquicos se convierten en instrumento de una influencia de orden espiritual, haciéndonos así herederos de un maestro fallecido, de un profeta, de un carisma, etc… del que recibimos también una “herencia psíquica”. Esto explica el dicho de Jesús de que Juan Bautista era Elías (era heredero de su “herencia” psíquico espiritual profética) o el fenómeno de los niños que se consideran “herederos” de determinados Dalai lamas en la tradición tibetana. Otra cosa es que estas tradiciones orientales en su versión occidentalizada simplifiquen la cosa y hablen de reencarnación de un Dalai lama en un niño. Guenon señala también que los ritos funerarios tienen como función importante el evitar contagios “psíquicos” negativos con los elementos psíquicos separados de los fallecidos por parte de los vivos.




La transmigración es otra de las ideas defendidas por las doctrinas orientales que se ha confundido con la reencarnación según Guenon. Lo que nos dice la idea de la transmigración es que tras el fallecimiento se produce un cambio de estado (migrar más allá del estado terrenal), no es en ningún caso un regreso al estado corporal sino un paso a otro estado todavía limitado pero diferente al terrenal, si bien determinado por la actuación en el estado terrenal (hay una continuidad y una transformación con respoecto al estdo terrenal). Por ser un estado limitado todavía no es este estado la meta a la que estamos llamados, la comunión con Dios y en Dios con toda la realidad.




Por ello, en el catolicismo se ve como un estado de purificación, todavía alejado de Dios, si bien superior al estado terreno. Su función es ir purificando nuestro amor hasta hacerlo apto para la unión con el Amor total, con Dios. Hoy los teólogos señalan que esa purificación así como la Resurrección no hay que verlas en términos temporales sino más bien ocurrirían en el instante de morir, si bien representan dimensiones o realidades diversas que se producirían en ese instante.



En todas las doctrinas tradicionales tanto el estado de purgación (purgatorio) como el de transmigración no son el objetivo buscado sino más bien estados en los que se está todavía “sufriendo” (en sentido metafórico) o separados de la realidad total, sólo cuando somos comunión con Dios alcanzamos la meta deseada y desaparece el “sufrimiento”. Eso es lo que en el cristianismo llamamos la Resurrección o la Liberación (Moksa) en términos hindúes o la Identidad Suprema en términos de Guenon para referirse a la meta final del ser humano propuesta por las doctrinas de Oriente.




Guenon señala que la idea de la reencarnación, tal como se entiende ahora, tiene un origen occidental, en concreto nacería en la primera mitad del siglo XIX en círculos cercanos a los socialistas utópicos franceses. Luego es asumida por el espiritismo y la teosofía, difundiéndose.



Pretende esta idea justificar de algún modo la existencia de diferencias sociales, Dios crearía a las almas iguales pero la diversas vidas harían que se fueran diferenciando, justificándose así la existencia de la desigualdad real con la equidad de Dios para con todos.



Habría que decir, sin embargo, que la idea de la reencarnación en realidad lo que hace es justificar la desigualdad y por lo tanto hacer decrecer el deseo de transformación aquí y ahora para lograr una sociedad más justa e igualitaria. Lo importante sería lograr tras la vida una buena reencarnación más que transformar la realidad actual, cuyas injusticias, pierden gravedad y realidad dado que sólo son transitorias.




Por otro lado, la reencarnación no valora al ser humano como un ser único e irrepetible, ni por supuesto da a la historia el carácter de realidad que le da el cristianismo y otras doctrinas. Nada se repite en la historia salvo que la historia deje de ser lo que es, de modo que nunca puede haber dos personas iguales, con cada nueva encarnación o aparición en la historia aparece un ser único e irrepetible. Este es el misterio insondable de la persona, única y abierta a lo universal, lo que no se haga en la historia no se hará después de la historia por otro individuo, si bien se prolongará después. La historia tiene un valor transhistórico, está habitada por el Misterio pero el encuentro con el misterio ha de darse en la historia pues somos seres históricos también (además de espirituales) y en la historia no se repiten nunca los acontecimientos ni las personas.




El carácter histórico (si bien no sólo histórico) del ser humano y su unicidad convierten a la reencarnación en un absurdo o en una visión que deshumaniza la realidad plena del ser humano: corporal y psíquica, histórica y transhistórica, a la vez, convirtiéndonos en seres desencarnados (una especie de seres espirituales al margend e la historia que se van encarnando) y, por lo tanto, haciéndonos perder sensibilidad hacia el sufrimiento real aquí y ahora de los demás que no parece algo tan esencial.




De ahí, que sea una creencia que a algunos les interese mucho difundir por su carácter desmovilizador y desensibilizador con respecto a la transformación de las injustas condiciones sociales y económicas actuales.

13 comentarios:

  1. Hola José Antonio:

    Excelente ensayo! Muy ilustrativo, puntualizando muy bien ciertos malentendidos occidentales con respecto a la reencarnación. Me alegro mucho de que hayas traído este tema a colación, precisamente tras el debate surgido el viernes pasado en la tertulia en la que participamos en el Ateneo de Madrid.

    En El retorno al Paraíso Perdido también hablaba del mal entendido generado en occidente sobre la reencarnación. Por cierto que el propio Stanislav Grof, que habla de la reencarnación, parece patinar en ese terreno escurridizo también.

    Quizás añadiría, si me lo permites, que la realidad del Alma no está en nuestro espacio-tiempo, en el de la conciencia, y esto suele crear ciertas confusiones.

    Un abrazo

    José

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  2. ¡Cordiales Saludos! :)

    Reabrí mi blog:

    http://www.sofiatudela.blogspot.com/

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  3. Yo si creo en ella, como causa efecto.
    No hay nada de castigo en ella, solo oportunidades de crecer en espiritualidad y perfección.
    Cuando se reencarna el cuerpo y la personalidad son diferentes, pero la conciéncia que conduce esos vehículos, osea el alma es la misma.
    En cada reencarnación somos únicos e irrepetibles si valoramos solo la personalidad, pero en verdad infinita y verdadera seguimos siendo los mismos.
    Lo que si no creo es en el retroceso en animales o en reinos inferiores de la naturaleza.
    Creo firmemente en la evolución del planeta y es todo un proceso muy largo, un proceso de actividad y descanso constante hasta llegar a la liberación suprema.
    La reencarnación explica muchas cosas y el porquè de muchas difweréncias.
    También creo en el purgatorio... despu´ñes de la muerte física, algunas almas, la mayoría, necesitamo pasar de la oscuridad a la luz.
    Cre que todo es posible. Cada cual defiende sus ideas e intereses y convicciones personales.
    Hemos de aprender de todo, principalmente de la naturaleza.
    Hace años no se sabía nada de que la energía se transforma verdad? pero detrás de ello hay algo más.
    Hay que estudiar muy bien todo a través de la intuición.
    Nuestro globo planetario llegará su fin, pero después de un largo descanso, volverá a resurgir, ello ha pasado otras veces. La ciéncia lo va descubriendo, pero la entidad que lo animará será la misma.
    No me da miedo la reencarnación, lo que me da es alegría en oportunidades. Eso no quiere decir que en la vida que vivo en el presente me duerma ya que cuanto más trabajemos y luchemos más descenderán las vidas a vivir.
    La única confesión que tiene la humanida sobre ella es la de castigo, y no tiene nada que ver con eso. Es algo mucho más bello.



    Gracias.

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  4. Hola,
    Interesante artículo...
    No creo que sea la doctrina de la reencarnación la que insensibilice para el sufrimiento y las injusticias, sinó más bien la comprensión que cada uno tiene de ella y el propio grado de autoconciencia.

    En el budismo, por ejemplo, se parte precisamente del reconocimiento de "dukkha" (en uno y en los demás) y siempre se aspira a liberar a todos los seres del engaño-sufrimiento. Por otro lado, en la literatura budista (y en otras tradiciones, ej. Paramahansa Yogananda), abundan ejemplos de seres iluminados que recuerdan sus vidas pasadas como humanos. Puede que sólo sean historias, pero están ahí...
    También en cierto tipo de terapias (regresiones) se trabaja con el karma (otro concepto importante para tratar este tema...)supuestamente generado en otras vidas, para liberar las ataduras en el presente.

    En cualquier caso, como dice Ramiro Calle (y probablemente diría el mismo Buda), si la doctrina de la reencarnación te ayuda a ser mejor persona, tómala; si no, deséchala.

    Espero haber aportado nuevos elementos de reflexión.
    Saludos,

    Aleix

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  5. Hola José Antonio:

    Gracias por tus amables palabras, es un tema en el que hay una gran confusión.

    Sobre la "temporalidad" del Alma, imagino que te refieres al Incosnciente Colectivo de Jung, diría que efectivamente no tiene la misma temporalidad que vivimos en la conciencia habitual, pero sí una forma de temporalidad diferente, indeterminada si quieres o flexible, como en los sueños, pero no está totalmente ajena a ella, es por tanto un nivel intermedio(no el último) entre el tiempo y la eternidad (entre lo humano y lo divino).

    un abrazo.

    Hola olga i Carles:

    Como ves diferimos en nuestra visión, creo que la reencarnación es una idea de reciente creación que no valora de verdad el carácter único e irrepetible de cada ser, sólo ese ser y no otro (y si se puede repetir no hay verdadera unicidad)puede hacer el karma o vocación al que está llamado.
    Es una idea que parte de un concepto erróneo del ser humano en mi opinión y que termina llevando a posturas erróneas en cuanto a valorar de verdad al ser humano concreto aquí y ahora.

    un abrazo.

    Hola Aleix:

    No creo que todo dependa de la subjetividad, hay doctrinas que son insensibilizadoras de por sí, al margen de la subjetividad (por ejemplo el dar por hecho que siempre habrá ricos y pobres, el racismo, el machismo,etc...).

    Por otro lado, como digo siguiendo a Guenon, en ninguna doctrina tradicional (tampoco en el verdadero budismo) se habla de reencarnación sino de transmigración. Es una idea occidental y que se ha difundido también a través de las formas "occidentalizadas" de budismo y otras doctrinas.

    Comparto tu última reflexión, si bien dudo que la doctrina de la reencarnación ayude a nadie a valorar más la vida real e histórica y por tanto le anime a comprometerse en su trasnformación aquí y ahora. Más bien lo contrario. Ya digo que hay doctrinas erróneas al margen de la subjetividad, por ejemplo, la defensa de la pederastia dificilmente la mayoría diría que "si te ayuda defiéndela", o la defensa de la violencia machista. No todo es subjetivo.

    un abrazo.

    José Antonio

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  6. Hola José Antonio:

    He estado meditando largo tiempo desde que leí tu ensayo, y tras consultarlo con mi alter ego, me gustaría comentar sólo una cosa.

    Tengo la impresión de que, al igual que sucedió en la tertulia del viernes, el asunto de las convicciones acerca de temas como la reencarnación (la personalidad entendida como continua y recordable), la transmigración de las almas o metempsicosis, la resurrección como reinstitución de la existencia humana tras la muerte (como metamorfosis del ser), el renacimiento como renovación, bien por participación en un ritual, bien de un modo directo, dentro de la propia vida, entendidas como manifestaciones distintas, fenómenos distintos si quieres, de una acontecer psíquico subyacente, es un asunto sobre el que cada cual puede creer, según sus propias experiencias vitales.

    Ahora bien, lo significativo y lo que, a mí me parece interesante investigar, es el modo en que esto tiene su correlato psíquico. Es decir, el hecho de que estas diferentes manifestaciones aparezcan (con independencia de que se pueda o no estar de acuerdo con ellas) sugiere que responde a un proceso que sucede en lo profundo del alma humana.

    Sólo quería comentar eso, frater.

    Un abrazo

    José

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  7. Hola José:

    Interesante reflexión, efectivamente es interesante el estudiar qué reflejo interno pueden tener estas realidades o fantasías.

    Si bien, creo que no se pueden reducir a sólo su reflejo en lo interno, pienso que tienen también un valor en sí mismas (y una realidad independiente pero no separada) y se pueden explicar también en su nivel y no sólo en el nivel interno, si bien es verdad que al estar todo relacionado, también tienen un reflejo interno.

    Pienso que también es bueno ver sus causas externas, en mi opinión la difusión de la reencarnación tiene que ver con el deseo de una mística más descomprometida, estudiándola desde el punto de vista social por ejemplo.>No reduciría la realidad o la significatividad de las cosas a "lo interno" exclusivamente.

    Totalmente de acuerdo en que cada uno puede tener la opinión que considere adecuada en estos temas, si bien creo que no todas las opiniones son igualmente acertadas ni tienen las mismas consecuencias humanizadoras y liberadoras, de ahí el deseo ( y el deber del buscador) de buscar la verdad- siempre formulada de forma limitada claro, si bien hay formulaciones más limitadas que otras.

    un abrazo grande.

    José Antonio

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  8. Hola,

    Om,

    No suelo entrar en debate con otras creencias. Sin embargo, me gustaría precisar algunos puntos en lo que se refiere a mis propias creencias.

    Hay un tesoro de yoguis y santos de la India que pueden explicar bastante mejor su propio concepto milenario de la reencarnación, creo que la interpretación de Guenon del pensamiento oriental sobre la reencarnación está bastante deformada, quiero pensar que recurres a ella por ignorancia y no por que se ajuste mejor a tus postulados. Mejor leer a yoguis realizados como Yogananda o Sivananda para comprender mejor el concepto de la reencarnación en Oriente. O leer el Bhagavad Gita mismo, el Evangelio hindú.

    La creencia en la reencarnación es una constante en el pensamiento de India, aunque pueda estar matizada por diferentes doctrinas y maestros. Algunas autoridades hinduistas (escuela Saiva-Siddhanta) dicen que basta que creas en la reencarnación y en el karma para ser hindú.

    Uno de los temas que más confusión produce a los cristianos (me gusta pensar que soy cristiano - seguidor de Cristo) es lo que llaman "el problema del mal" - cómo puede existir tanto "mal" y sufrimiento en un mundo creado por un Dios que se declara puro amor. A veces leo, a la vez con una sonrisa y con pena, las imposibles piruetas e invenciones de los teólogos para justificar a este Dios creador del sufrimiento injusto y del castigo eterno del infierno.

    En el Hinduismo, la reencarnación es un concepto clave para entender el mundo, la evolución y a Dios mismo. Este concepto va indisolublemente unido al concepto de “karma”. “Karma” es “acción” – uno recibe el bien o el mal que uno hace. “Lo que siembres, recogerás”, dijo Jesús, igual que “el que mata por la espada, morirá por la espada”.

    De modo que, en el Hinduismo, la chispa divina que hay en cada uno de nosotros va evolucionando tomando diferentes cuerpos, adquiriendo experiencia y sabiduría, y acercándose más y más a Dios, hasta fundirse con Él. Y lo que uno hace en una vida lo acaba recibiendo, en esa vida o en otras. Ése es el aprendizaje.

    El mundo es, entonces, perfecto tal y como es, como un lugar de aprendizaje para las almas. El aprendizaje de Dios, mediante el agente del karma, es que uno experimenta en sí mismo los efectos de sus propios actos. Por eso suceden cosas en el mundo, todo tipo de desgracias, incluso a personas que pensamos que, al ser buenas, no merecen esas desgracias. Y otras personas, aparentemente malas, tienen mucha suerte. O nacen niños con grandes taras y defectos, otros niño nacen ya muy bien dotados para la música, el arte, etc. Ciertamente sería un Dios muy parcial e injusto el que le crease estas diferencias tan arbitrarias entre los seres humanos.

    ¿Y qué oportunidad tendría de ganarse el cielo, por ejemplo, un niño que nació en Africa, que nunca supo del Evangelio de Jesús ni de Dios ni de nada que se le parezca, y murió prematuramente – como por desgracia tantos? ¿Cuánta gente - la mayoría - ha pasado por este planeta sin saber ni del Evangelio ni de Dios?

    Según el pensamiento de la reencarnación, las chispas divinas o almas van evolucionando en diferentes cuerpos, adquiriendo sabiduría, en un camino que viene de Dios y que finalmente acaba en Dios. El místico y santo Rumí (¡del Islam!) resume bien esta evolución:

    “Morí como mineral y me convertí en planta.
    Morí como planta y nací como animal.
    Morí como animal y fui un hombre.
    ¿Por qué he de temer? ¿Cuándo fui menos al morir?
    Todavía una vez más he de morir como hombre para elevarme.
    Con ángeles benditos; incluso de lo angélico deberé pasar...
    Cuando haya sacrificado mi alma angelical.
    Me convertiré en aquello que ninguna mente puede concebir.”

    Dios no castiga entonces. Es la ley impersonal del karma – la ley que sostiene la creación – la que hace que cada uno reciba según sus actos, de modo que al comer “de la fruta del bien y del mal”, el alma gana el pan de la sabiduría “con el sudor de la frente” – el sufrimiento del karma finalmente ayuda al alma a ganar su sabiduría y a evolucionar.

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  9. (Continuación de lo anterior :-)

    Dios no castiga entonces. Es la ley impersonal del karma – la ley que sostiene la creación – la que hace que cada uno reciba según sus actos, de modo que al comer “de la fruta del bien y del mal”, el alma gana el pan de la sabiduría “con el sudor de la frente” – el sufrimiento del karma finalmente ayuda al alma a ganar su sabiduría y a evolucionar.

    Lógicamente, no hace falta ningún infierno eterno para castigar eternamente a los “malvados” (todos somos niños ante Dios, aprendiendo a caminar). El más grande pecador alcanzará, eventualmente, a la Divinidad; no existe tal cosa como el fracaso en el universo. La Divinidad misma está esperando que nos cansemos de jugar en la creación y que queramos – por nosotros mismos, de corazón – volver a Él. Tal sería el significado de la parábola del hijo pródigo.

    ¿Existe castigo para el malvado? Obviamente, recibirá su retribución, tarde o temprano, su llanto y crujir de dientes. Pero no un castigo eterno, ningún karma puede serlo. Causas finitas no pueden generar resultados infinitos.

    Y el karma ni siquiera es una ley matemática; la gracia de Dios, tal como se manifiesta a través de sus santos, puede eliminar los karmas negativos. Eso hizo Jesús cuando curó al paralítico, declarando “tus pecados te son perdonados”.

    La bendición de no recordar vidas anteriores nos permite empezar de nuevo, Dios nos da otra oportunidad para superar nuestros aprendizajes allá donde los dejamos, y transformar finalmente el error y mal en bien. ¡Ciertamente éste es un Dios amoroso!

    Basta hacer introspección en nuestras propias tendencias mentales, tal como señala Patanjali en sus Yoga Sutras, para descubrir tendencias que abrigamos de otras vidas. Observando tu mente puedes encontrar toda una serie de preferencias y aversiones (países, personas, arte, etc.) que provienen de otras encarnaciones… pero todo está aquí ahora, lo que has hecho y lo que no. No hace falta buscar en el pasado. Las circunstancias actuales de nuestra vida son las que necesitamos – según el arreglo de nuestro karma – para evolucionar ahora.

    Bueno, gracias por este espacio, quería no convencer a nadie, sino aclarar –a mi entender- la idea oriental sobre la reencarnación.

    ¡Un saludo, y que Dios nos bendiga a todos!

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  10. Hola Nityananda:

    Creo que expones con bastante aproximación el tipo de visión reencarnacionista que Guenon y otros consideran que es una cosntrucción occidental o de hindúes occidentalizados como Yogananda o sivananda. Guenon intenta dar a conocer la visión del hinduismno tradicional tal y como la recibió de hindúes tradicionales que renegaban de estas interpretaciones. es decir, el hinduismo tradicionla no ve así las cosas.

    es un tema complejo porque no basta con leer un texto oriental ( y menos traducido) para creer poder entenderlo. Desgraciadamente occidente ha robado a la India primero materialmente y ahora su espiritualidad y al ha interpretado a su gusto.

    Reitero los efectos negativos de esta visión en mi opinión, entiendo que tú puedas tener otra.

    En cuanto a tu visión del cristianismo diría que desconce bien la teología y cómo explica hoy el llamado problema del mal, tema central de la teodicea. En ningún caso se explica diciendo que Dios castiga a nadie, Dis es amor y bien siempre, combate siempre el mal. El mal en cualqueir caso, siempre es un misterio, pero la teologái suele excplicar que la libertad del hombre es respetada por Dios, de modo, que hasta uno puede hacerse daño a sí mismo rechazando ese Amor Absoluto, si bien, como decía Von Balthasar, es una posibilidad que seguramente naunca se ha dado dadoq eu nuestra libertad siempre está considicionada.

    Como digo en el artículo la difusión de esta visión reencarnacionista tiene, en mi opinión, mucho con ver con el deseo de que la religión orientalizada vendida a occidente se convierta en un opio que desmovilice la transformación del sistema.

    José Antonio

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  11. Hola José Antonio,

    Gracias por tus comentarios.

    Respecto a la existencia del mal, como señalas, “es un misterio”. A eso me refería, no hay una explicación para ello en la teología cristiana. ¿Cómo puede Dios combatir el mal, si el responsable último y primero de su existencia es Dios mismo, como creador?

    Y si rechazo ese amor absoluto de Dios, podría decirle a Dios que la próxima vez que me cree, me dote de más sabiduría y discernimiento - ¿quién sería otra vez el responsable último de mi sufrimiento? Él mismo. ¿Un Dios todo amor?

    La existencia del karma, la reencarnación y la evolución del alma da una explicación más profunda, a mi entender, de todo esto. El “mal” es el aprendizaje del alma, en sus diferentes encarnaciones, hacia la manifestación plena de la Divinidad. Y no existe ningún mal eterno (cosa como el infierno). Lo único eterno es la Divinidad de la que venimos, a la que vamos y a la que inevitable y eventualmente regresaremos tras nuestro tránsito de aprendizaje.

    Bueno, en todo caso mi interés no es comparar creencias sino es señalar que la reencarnación es una creencia básica por lo menos del Hinduismo. Te recomiendo que no uses al occidental Guenon como referente para el estudio de las creencias de India, por mucho que se pueda ajustar a tus planteamientos… Me sorprende que rechaces las afirmaciones de yoguis realizados como Yogananda y Sivananda, ¡diciendo que son hindúes occidentalizados! Según ese planteamiento, el Bhagavad Gita, el evangelio hindú, también estará occidentalizado… y me temo que el resto de escrituras y santos del hinduismo. Te pongo abajo una serie de citas sobre reencarnación de textos básicos, para ver cómo ve estas cosas el Hinduismo tradicional.

    Aparte de esto, en las palabras de los principales santos y yoguis modernos como Ramakrishna, Vivekananda, Rama Tirtha, Ramana Maharsi y Aurobindo podemos encontrar su creencia en la reencarnación. Hablamos de personas de realización divina… no de intelectuales o estudiosos como Guenon o sus fuentes (¿?).

    Y ciertamente, no me siento capaz de corregir a un hindú sobre cuál es su sistema de creencias: http://hinduism.about.com/od/hinduism101/a/tenets.htm.

    Una última cosa. Comentas que “…la difusión de esta visión reencarnacionista tiene, en mi opinión, mucho con ver con el deseo de que la religión orientalizada vendida a occidente se convierta en un opio que desmovilice la transformación del sistema” – esa opinión tuya no tiene nada que ver con la existencia real o no de la reencarnación.

    ¡Un saludo cordial!

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  12. Algunas citas:

    - Bhagavad Gita (V-II antes de Cristo):

    Al igual que el alma experimenta la infancia, la juventud y la vejez, sin verse afectada por las mutaciones de este cuerpo; así también tomará otro cuerpo después de la muerte. En un sabio no cabe duda acerca de esto, (II-22).

    ¡Oh, Arjuna! Yo he nacido muchas veces y lo mismo tú, Arjuna. Pero Yo recuerdo todas mis vidas pasadas, mientras que tú las has olvidado (IV-5).

    Y de este modo, el Yogui, esforzándose sin prisa pero sin pausa, con su alma limpia de pecado, después de muchas vidas alcanza la perfección, el Fin Supremo (VI-45).


    - Yoga Sutras de Patanjali (III antes de Cristo):

    El conocimiento de los nacimientos previos surge de la percepción intuitiva de las impresiones subconscientes (III-18).

    La acumulación de karmas, que es la principal causa de las aflicciones, se experimenta en los nacimientos presentes y futuros (III-18).


    - Svetasvatara Upanishad (400-200 antes de Cristo):

    Mientras el ser individual piensa que está separado de Brahmán, gira a su alrededor atado a las leyes del nacimiento, la muerte y el renacimiento.


    - Thirumandiram (V después de Cristo):

    Pero cuando el individuo,
    que en miríadas de cuerpos ha morado antaño,
    entra en su interior,
    ¡oh! está dominado por la Mente (459).


    - Yoga Vasishtha (XI-XIV después de Cristo):

    Los hombres virtuosos ascienden al cielo y disfrutan allí de otra vida excelente. Luego vuelven a nacer en buenas familias en este mundo.


    - Guru Granth Sahib (libro sagrado de los Sikhs):

    Mientras la lengua no cante el nombre de Dios, la persona seguirá yendo y viniendo en la reencarnación, llorando con dolor (325).

    Los ignorantes e inconscientes no sirven al verdadero Gurú, ¿cómo encontrarán la salvación? Ellos mueren sólo para renacer una y otra vez. (115).

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  13. No tengo mucho más que añadir, como te comento yogananda y sivananda son representantes, no del hinduirsmo tradicional sino del hinduismo occidentalizad;
    en cuanto a la explicación del mal, digamos que no hay nada que lo explique de modo definitivo ni la teología, ni la filosofía ni las modernas teorías reencarnacionistas, en la teología siempre se tiene en cuenta la libertad humana como algo fundamental que Dios siempre respeta, es una doctrina que valora la persona como ser único y libre, no como una mera ilusión; en este caso, el mal moral tendría su origen en la libertad, el mal físico es simplemente consecuencia de la limitación de lo real, en cualqueir caso sigue siendo un misterio.Y la supuesta reencarnación tampoco lo aclara definitivamente.

    Como señalo la lectura literal de los textos orientales traducidos no es un buen camino para entenderlos.Hay muchos elementos simbólicos y es necesario un maestro de la tradición estudiada; eso no es fácil (entre otras cosas porque según el hinduismo tradicional los extranjeros no pueden convertirse al hinduismo, por lo que no tiene sentido instruirles de verdad en la tradición).

    En general, el hinduismo que se conoce en occiendete es rechazado por el hinduismo ortodoxo indio. Una idea totalmente ajena a la mentalidad hindu por ejemplo es eso de la evolución.Por desgracia, los occidentales modernos tenemos pocas posibilidades de conocer de verdad las doctrinas y los maestros de la tradición hindú de verdad, lo que hay es mucha falsificación para uso y consumo occidental, incluso en la India.Tampoco es necesario que lo hagamos, como los propios hindues nos dicen: Tenemos nuestras tradiciones tan ricas o más que las hindues.

    En cualqueir caso, la trasnmigración no es la meta delcamino, la Moksha o liberación es donde habría que poner el objetivo.

    No sé si Guenon se puede considerar simplemente un estudioso, era un maestro sufí un esoterista muy crítico con la erudición occidental. Te animo a que lo conozcas más pues creo qeu te puede gustar. También creoq eu puede ser interesante que conozcas mejor tradición cristiana, dado que el hinduismo está vedado para cualqueir extranjero.

    JOsé Antonio

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Este Blog quiere ser un lugar de encuentro para todos aquellos que queremos ayudar a transformar la sociedad para convertirla en un lugar más fraterno, más libre, más justo y, a la vez, somos conscientes de que todo cambio social sólo es posible si hay un cambio personal e interno y no se olvida lo que nos enseña la Tradición Espiritual de la Humanidad, intentándo actualizarla creativamente en cada época.


Mi camino...

el camino que sigo es el camino de la mística del amor, no un amor sentimental, sino un amor inteligente o consciente (amor iluminado decían los antiguos) y solidario, que no olvida el sufrimiento y la injusticia.
Guiado de la mano de de la mística monástica cisterciense (la primera mística moderna del amor), el esoterismo cristiano, la mística de san juan de la cruz y el zen... y animado por ideales progresistas y solidarios os invito a caminar juntos hacia un mundo y unos hombres y mujeres nuevos.