"Tutti i miei pensier parlan d’amore (Todos mis pensamientos hablan de Amor)". Vita Nuova. Dante Alighieri.

lunes, 7 de septiembre de 2009

MENSAJE DEL XXIX CONGRESO DE TEOLOGÍA


Del día 3 al 6 de septiembre de 2009, sensibilizados ante la situación de crisis que estamos atravesando, se ha celebrado en Madrid el XXIX Congreso de Teología bajo el lema El Cristianismo ante la crisis económica con la participación de 700 personas.. Como resumen de lo debatido en el Congreso, destacamos lo siguiente:

1. El shock sufrido en el llamado primer mundo, cuyos efectos se han proyectado inmediatamente de forma universal, como consecuencia de la crisis económica de 2008 y 2009, comparable únicamente con el histórico crack o “gran depresión” del primer tercio del siglo veinte, está haciendo que se tambalee el estado de bienestar alcanzado en las últimas décadas por un pequeño número de países privilegiados, sumiendo al resto del universo en un caos de efectos incalculables. Estos hechos suponen una prueba de fuego no solamente para los dirigentes mundiales, sino también para las conciencias de muchos cristianos, al cuestionar su nivel de solidaridad comprometida.


2. Una situación como ésta hay que contemplarla no sólo desde una óptica económica, sino desde un punto de vista sociológico y, sobre todo, con una profunda sensibilidad cristiana. Se trata de una realidad de injusticia económica excluyente de los más necesitados y vulnerables de la sociedad, que ya habitaba entre nosotros antes de 2008 y que ha explotado ahora, haciéndose patente la fragilidad de una sociedad en la que han sido trucados los valores cristianos por el enriquecimiento fácil y la ostentación sin límites, que dan origen a un estado de injusticia que ha ocasionado que los índices de desigualdad y de pobreza no solamente no se hayan reducido en los años de prosperidad y desarrollo social, sino que se han mantenido constantes a lo largo de todo este período.


3. En estos tiempos invernales en los que no solamente la economía y la política sino la fe y la ética están en crisis, es hora de solidarizarse con los colectivos más frágiles de la humanidad y recuperar algunos valores cristianos, como la opción preferencial por los pobres, así como la identificación con los mártires de la tierra, dando respuesta tanto a las demandas del tercer mundo como a las bolsas de pobreza del cuarto mundo, estableciendo así puentes de comunicación desde una sensibilidad genuinamente cristiana.

4. Si bien consideramos que el responsable de la crisis es el sistema capitalista, que permite que unos pocos se enriquezcan a costa del empobrecimiento de las mayorías populares, denunciamos la apatía y la falta de compromiso social de las confesiones religiosas, que se preocupan más por cuestiones de poder y por seguir defendiendo situaciones de privilegio en el terreno económico y social que por denunciar las injusticias de un sistema que atenaza a los sectores más necesitados. Por este motivo, entendemos que deben activarse las mejores tradiciones de justicia, igualdad y solidaridad de todas las religiones y movimientos espirituales a través de iniciativas comunes que coadyuven, desde planteamientos éticos responsables, a introducir un cambio radical en el comportamiento social.

5. En el proceso del debate abierto en el Congreso se ha evidenciado la necesidad de construir un nuevo orden mundial -político, económico, jurídico- alternativo al neoliberalismo, basado en la cooperación, la solidaridad y capaz de llevar a cabo controles efectivos del actual sistema financiero para evitar los abusos que se producen sistemáticamente. Y, a nivel nacional, que es urgente un cambio de rumbo de la política económica que beneficia a los poderosos y la puesta en marcha de políticas fiscales y sociales favorables a los sectores más desfavorecidos.

6. En el terreno personal, como ciudadanos y creyentes, tenemos que dejarnos interpelar por la crisis actual y asumir compromisos concretos en los diversos niveles en los que nos movemos, renunciando al consumo irracional e insolidario, viviendo con austeridad, solidarizándonos de manera efectiva con las víctimas de la crisis, trabajando por la justicia y luchando contra la discriminación en todas su formas y manifestaciones étnicas, racionales, sexistas, sociales y culturales.


7. Como participantes del Congreso de Teología, y como expresión de nuestra identidad cristiana, hacemos nuestro el sufrimiento de una humanidad doliente, en especial de los sectores excluidos del mercado laboral, desposeídos de todo tipo de derechos sociales y clamamos por el establecimiento de una sociedad más justa y equilibrada, en la que se deje oír la voz y el llanto de los más pobres entre los pobres, los que han sido arrojados fuera del mercado laboral, habiendo sido privados de su sustento y de su dignidad.

domingo, 6 de septiembre de 2009

¿Qué es el Martinismo? Historia de un Esoterismo Cristiano.






Información proviniente de http://www.luzinterior.org/martinismo_recorrido.htm






RECORRIDO HISTÓRICO DEL MARTINISMO





De todas las Órdenes Masónica Iluministas que florecieron en Francia, durante el siglo XVIII, ninguna tiene influencia comparable a aquella que entró a la historia con el nombre de Martinismo. El surgimiento de esta Organización coincidió con la llegada de Joachim Martinez Pasqually.




Martínez Pasqually, pasó su vida enseñando en las Logias bajo la forma de un rito masónico elevado, un sistema religioso al cual dio el nombre de Elus Cohen o Sacerdotes Elegidos (Cohen en hebreo significa Sacerdote). Solamente aquellos masones de grado de Elus eran admitidos en los Elus Cohen.
Martínez viajó, de manera misteriosa, por varias partes de Francia, sobre todo por el sur y sudoeste de ese país. Propagando su doctrina, consiguió adeptos en las Logias de Marsella, Avignon, Montpellier, Narbonne, Foix e Touluse. Finalmente, en 1762 se establece en Bordeaux.


En Bourdeaux, Martinez ingresa en la Logia La Francesa, que era la única de las cuatro logias simbólicas activas en la ciudad en aquel tiempo. Martinez se empeñó en revivir el entusiasmo de los masones de Bordeaux asegurando la cooperación de varios de ellos, escribió para la Gran Logia de Francia en 1763: "Instituí un templo en Bourdeaux para la Glória del Gran Arquitecto, incluyendo las cinco órdenes perfectas que administro bajo la constitución de Charles Stuart, rey de Escocia, Irlanda e Inglaterra, Gran Maestro de todas las logias regulares esparcidas sobre la superficie de la tierra, y que están hoy bajo la protección de George William, rey de Gran Bretaña, y bajo la Gran Logia denominada...".


En 1770 el Rito de los Elus Cohens contaba con templos en Bordeaux, Montpellier, Avignon, Foix, Libourne, La Rochelle, Versailles, Metz y París. Otro templo estaba presto a abrirse en Lyon, gracias a los esfuerzos del Hermano Willermoz que sería la figura más activa e importante del rito de Martínez.


Martínez no dejó un trabajo escrito completo referente a sus enseñanzas, no obstante se encontraron diversas textos incompletos que son parte de sus enseñanzas referidas a un sistema de pensamiento filosófico, esencialmente una Gnosis Cristiana, que se basan principalmente en los principios doctrinales del trabajo llamado, "El Tratado de la Reintegración de los Seres a sus originales virtudes, poderes y cualidades".


Este trabajo da una interpretación particular de la Creación, de la Jerarquía de Seres, de la Caída del Hombre y de la manera que tiene el Hombre para recobrar su estado original y restablecer sus privilegios. Martínez de Pasqually considera que el Hombre está en el exilio en esta existencia terrenal privado de todos sus verdaderos poderes.Por consiguiente, el objetivo principal del hombre debe ser trabajar para ser restaurado a la condición original.Esto puede lograrse siguiendo ciertas técnicas.Martinez de Pascualy afirmaba que en cada ser humano había algo divino adormecido y que era preciso revivir. Según Martínez esta centella divina podría ser inflamada al punto de ser liberados del materialismo.



Sobre tales condiciones el hombre es capaz de adquirir poderes, los cuales le permitirán "comunicarse con seres invisibles, llamados por la Iglesia Ángeles y obtener no sólo una santidad personal, sino también la santidad de todos los discípulos de buena voluntad".Transformar al hombre de esta forma sería regenerarlo y reintegrarlo gradualmente a su estado original; sería capacitarlo a alcanzar aquel estado perfecto que cada individuo y sociedad debería buscar.


Esta doctrina tuvo un sorprendente suceso en la Gran Logia de Francia, luego comprendió que como resultado de todos los ritos místicos ocurrió una gran adhesión de miembros y se hacía necesario preservar con mucho cuidado y secreto las tareas misteriosas.


Entre los discípulos de Martinez se encotraba el "Filósofo Desconocido", Louis Claude de Saint-Martin.Saint-Martin servia como teniente en el Regimiento de Foix cuando oyó hablar de Martinez de Pasqually y del Rito de los Elus Cohen.


Después de retirarse el ejército, se dirigió a Bordeaux donde fue iniciado en los grados de Cohens por el hermano de Balzac.Saint-Martin era de naturaleza cortes, modelada por una intensa actividad intelectual. A los pocos años se retiró de las prácticas activas de los Elus Cohen., dedicándose únicamente al estudio del misticismo y espiritualismo.


Ya en París, se vio obligado formar una especie de grupo, puramente espiritual donde se excluían las ceremonias ritualísticas de Magia. Hasta la Revolución Francesa, Saint-Martín alternaba entre las orientaciones a sus discípulos y los viajes al exterior donde estableció contacto con la obra de Jacob Boheme un "Ilumínate".


Saint Martín encontró en los escritos de Jacobo Boheme lo que él buscaba,la Vía Interior o Vía del Corazón.En 1803 muere Saint Martín dejando varios adeptos en diferentes países de Europa. Después de su muerte los discípulos de Saint-Martín esparcieron la doctrina del Filósofo Desconocido en Francia, Alemania, Dinamarca entre otros países.


Fue a través de ellos que en 1880 un ocultista parisino, llamado Dr. Gerard Encause (Papus) tomó conocimiento de la doctrina de Saint-Martín y decidió continuar las enseñanzas. Con ese objetivo, fundó en 1884 un Orden Mística que llamó Orden Martinista que conserva la línea tradicional que estableciera el Filósofo Desconocido y que llega a nuestros días.
Esparciéndose en los distintos continentes para el desarrollo e iluminación de la humanidad, muchos seres iluminatis se han desplazados por el mundo para dar vida y entrega de sus formulas para el desarrollo de la luz interior en los corazones.

El Martinismo y el Movimiento Gnóstico




Jules-Stanislas Doinel nació en 1842 en Moulins, en Allier. Doinel surge ligado a este asunto por haber sido un personaje esencial de un movimiento neocátaro que surgió a fines del siglo pasado en Francia.



Su carrera de archivista y paleógrafo se inició en los Archives du Cantal, y posteriormente en la Biblioteca de Loiret. Fue en esta última en la que encontró algo que aparentemente cambió su vida: una carta con la firma de un canciller episcopal, de nombre Etienne, que fue quemado en 1022, por herejía.


Tal vez se inicie aquí la historia de la Iglesia Gnóstica, pues fue a través de esta carta que Doinel tuvo conocimiento del grupo del cual Etienne era parte. Se trataba de un grupo de popelicanos, de la cual formaban parte hombres y mujeres indistintamente, y que se estableció en la diócesis de Orleáns, en el siglo XI, durante el reinado de Roberto II. Los miembros de este grupo eran dualistas, o sea, creían en la lucha eterna entre las fuerzas del Bien y del Mal.

Las reuniones del grupo tenían lugar en Orleáns. Doinel descubrió que una mujer eslava había venido de la península itálica para participar en los encuentros, lo que indica que se trataba de alguien importante para los miembros de la comunidad. Posiblemente, la mujer sería una bogomila, un nombre por el cual son conocidos los cátaros eslavos.

Doinel logró obtener varias informaciones sobre lo que sucedía en las reuniones de los popelicanos, posiblemente leyendo los documentos relacionados con el proceso del hereje Etienne. Las reuniones comenzaban con todos los participantes entonando letanías con un cirio encendido en la mano.

Doinel se afilió a diversas Órdenes ocultistas con la intención de obtener informaciones y respuestas a sus preguntas y percibió que las personas que tenían una espiritualidad más avanzada participaban secretamente de las sesiones del espiritismo kardeciano.Comenzó entonces a frecuentar el kardecismo y quedó muy sorprendido, cuando vio figuras conocidas del ocultismo participando de las llamadas "mesas parlantes".

Comienza entonces a dedicarse a su desarrollo mediumnímico, siempre con el objetivo de obtener respuestas para su intrigante manuscrito.Fue allí que, en una determinada sesión, en presencia de varios espíritas conocidísimos, siete Entidades espirituales se manifestaron en la sesión. Uno de ellos se incorporó en Jules Doinel y los otros seis se materializaron ante todos los presentes.¡Era la respuesta que Doinel buscaba! Se trataba de los mártires cátaros que fueron quemados en la hoguera de la inquisición, y que se habían manifestado aquel día para consagrar a Jules Doinel como Obispo Gnóstico y otorgarle la misión de restaurar la Iglesia Gnóstica en el mundo.



Doinel, sintiéndose extremamente realizado, se volvió hacia los grupos ocultistas en los cuales participaba, y con el aval de los altos dignatarios de las Órdenes más respetadas de Francia, y que otrora presenciaran secretamente el fenómeno, instituyó la Iglesia Gnóstica.Luego enseguida Doinel hizo una alianza con Papus - Gran Maestro y uno de los miembros fundadores de la Orden Martinista, consagrándolo como Obispo. Papus en retribución, y sintiendo la fuerza de la Iniciación recibida de Doinel, decretó que la Iglesia Gnóstica sería la Iglesia oficial de los Martinistas.



No demoró mucho para que la Iglesia creciera. Personas de varias partes del mundo venían a ver que era aquello que todos llamaban "la nueva revelación."Pasaron los años; Doinel, extremadamente inestable y asustado con el crecimiento de la Iglesia, y como tenía una formación católica, se vio en un dilema entre la fe y la razón, y guiado por la fe, se arrepintió de su obra, renunciando al patriarcado de la Iglesia y nombrando al Obispo Jean Bricaud como nuevo patriarca.Jean Bricaud, ahora patriarca, transformó la Iglesia Gnóstica en una organización sólida, tan sólida que recibió la sucesión apostólica original de un Obispo ortodoxo (de la Iglesia Siro-Jacobita), que se había convertido al Gnosticismo.



Así, la Iglesia Gnóstica, además de su sucesión cátara, ahora poseía la sucesión apostólica, lo que la colocaría en una posición confortable con respecto a Roma.La grandeza de la Iglesia Gnóstica, ahora reconocida por Roma provocó un enorme arrepentimiento en Jules Doinel, que se sintió traidor a su misión. Pidió un encuentro con Jean Bricaud para volver a la Iglesia. En ese encuentro, Jean Bricaud, hizo reunir a todo el sínodo para testimoniar la conversión, en donde Doinel, después de explicar su situación a Bricaud, insistió en ser recibido de vuelta a la Iglesia Gnóstica como Patriarca.Bricaud, le explicó a Doinel las razones legales y espirituales para rehusar la oferta.



Entonces, por decisión del Sínodo de la Iglesia, Doinel regresó, no como patriarca, sino como Obispo. Era la primera vez en la historia que un patriarca vivo regresaba a la condición de Obispo.En su lecho de muerte había un crucifijo y una medalla de Abraxas (divinidad Gnóstica).



Su vida, rodeada de excentricidades, fue marcada por la soledad y por el arrepentimiento. Sus últimas palabras fueron de agradecimiento a los mártires cátaros. Algunos testigos documentaron que al último suspiro de Doinel, una nube blanca llenó el aposento y, en presencia de todos, Doinel apareció de pie, en forma etérea encima de su cuerpo que estaba echado sobre la cama, con una corona y un cetro patriarcal, y a su lado, tres ancianos lo escoltaban en dirección a los cielos.



Originalmente, la Iglesia Gnóstica recibió una doctrina esencialmente cátara, dando énfasis a la pureza y a la castidad. Tenía apenas 4 grados: Acólito, Diácono, Sacerdote y Obispo.Este era el modelo original, creado por Jules Doinel y que todavía existe en algunas organizaciones.



Posteriormente, el Patriarca Jean Bricaud añadió 4 grados: Tonsurado (o Clérigo), Lector, Exorcista y Subdiácono, formando 8 grados. Así comenzaba dentro de la Iglesia Gnóstica un camino operativo, convirtiéndola en una Orden Iniciática, diferente de la propuesta por Doinel, que seguía la vía de la contemplación.



La doctrina predicada por Jean Bricaud tenía por base el catarismo, pero con fuertes influencias masónicas y ocultistas.Esa doctrina duró algunos años, hasta que Jean Bricaud introdujo elementos del cristianismo ortodoxo en la Iglesia, llegando hasta a consagrar algunos Archimandritas, que caracterizaba a los cleros blanco (sin celibato) y negro (célibe) de la Iglesia Ortodoxa.


La doctrina ortodoxa fue luego retirada de la Iglesia, pues Jean Bricaud sintió que se estaba apartando de los orígenes de Doinel, dejando solamente las influencias Masónicas y ocultistas.Con la rápida expansión de la Iglesia y, debido a la autoridad e independencia de los Obispos, la Iglesia Gnóstica gana cada vez más ramificaciones.

Así, existen varias ramas de la Iglesia Gnóstica, que reciben los nombres de sus idealizadores: -La rama de Jules Doinel -La rama de Jean Bricaud -La rama de Aleister Crowley -La rama de Krumm Heller -La rama de Samael Aum Weor -La rama Lucien Jean Maine.

Estas ramas citadas son las más antiguas y conocidas, pero existen decenas de otros linajes.

Algunas de estas Escuelas practican una Gnosis más pura, basada en las culturas precristianas, con fuerte influencia oriental.

Otras Escuelas practican una Gnosis con fuertes influencias judeo-cristiano-islámicas.

Existe también una tercera manifestación de la Gnosis, basada en las enseñanzas de Carl Gustav Jung. Esta Escuela basa su Gnosis en la psicología, dando énfasis a la interpretación de las reacciones psicológicas del hombre y su relación con el universo. En esa rama no existe clero ni sistema de grados, siendo apenas una metodología de trabajo interior.

Un punto en común a todas estas Escuelas es la Gran Virgen de la Gnosis, Sofía, que es de hecho la gran manifestación egregórica de la Gnosis. Representa la base de la doctrina y es la madre de todas las organizaciones Gnósticas, inspirando la Iglesia de lo invisible.

Debajo de ella está San Miguel Arcángel (o Mikael), que es el guardián de la Iglesia, actuando de forma disciplinadota. Su influencia se extiende tanto a los clérigos como a los fieles de la Iglesia Gnóstica.

Y completando la Trinidad de comando espiritual de la Iglesia está el Maestro Desconocido, un Ser Espiritual que comanda la Iglesia como un Patriarca invisible, siendo el responsable de la administración y transmisión de la Gnosis en el mundo.

LA CONTRADICCIÓN RELIGIOSA DE LA DERECHA POLÍTICA por José María Castillo



José María Castillo
Domingo 6 de septiembre de 2009, por Foro Diamantino (actualizado el 6 de septiembre de 2009)

En la sociedad española (y en la de otros países cristianos), estamos viviendo en una contradicción de la que muchos ciudadanos no se dan cuenta. Con demasiada frecuencia ocurre que la gente de derechas suele estar más cerca de la religión que los partidarios de la izquierda política. Y sin embargo, también es frecuente que las propuestas económicas de la izquierda suelen estar más cerca de los ideales sociales del Evangelio que los modelos de gestión de la economía que propone la derecha, que precisamente es el sector de la sociedad que más cuida sus relaciones con la religión y con la Iglesia.


Al decir esto, conviene no confundir las incoherencias éticas, en que pueden incurrir los individuos, con los programas económicos que proponen los partidos políticos. En cuanto a la ética individual, el que tenga las manos limpias, que tire la primera piedra. Por eso me parece ridículo que en España llevemos ya meses encelados en la discusión política que parece conceder una importancia decisiva a los trajes que se pone el señor Camps o a los enredos de la “trama Gürtel”. Por supuesto, estas cosas son importantes tanto en la política como en la ética. Pero vamos a ponernos en razón. Porque ahora mismo hay en juego, en la política española, cosas mucho más serias.



Hace más de un siglo, Max Weber (“La ética protestante y el espíritu del capitalismo”, Introd.) dijo que el “afán de lucro” no tiene nada que ver con el capitalismo. La codicia no es fruto del capitalismo, sino de la condición humana. De ahí que “se encuentra por igual en los camareros, los médicos, los cocheros, los artistas, las mujeres de mundo, los funcionarios corrompidos, los jugadores, los mendigos, los soldados, los ladrones, los cruzados”. Y Weber concluye: “Por tanto, hay que abandonar de una vez para siempre una concepción tan elemental e ingenua del capitalismo, con el que nada tiene que ver.. la “ambición”, por limitada que sea; por el contrario, el capitalismo debería considerarse precisamente como el freno o, por lo menos, como la moderación racional de ese instinto desmedido de lucro”. Por supuesto, el capitalismo actual no es como el de hace un siglo. Pero el fondo del problema, tal como lo plantea Weber, sigue siendo el mismo. Y ese problema se reduce a saber si el factor determinante del crecimiento económico de un pueblo está en la “riqueza del capital” o en la “responsabilidad de los profesionales”. En el primer caso, puede ocurrir que en un país haya grandes fortunas, pero ese dinero esté mal repartido, como ocurre en no pocos países del Tercer Mundo. En el segundo caso, nos encontramos con el modelo del norte y centro de Europa, en el que la prosperidad económica se fundamenta, no sobre la base de la “riqueza” de unos pocos, sino sobre la “productividad” de todos.



Lo que mucha gente no imagina es que, detrás de estos dos modelos de “gestión de la economía”, hay dos modelos también de “práctica de la religión”. El modelo de matriz católica, que pone el centro de la religión en el culto, la piedad y las devociones, destacando el puritanismo en todo lo que se relaciona con la sexualidad. Y el modelo de matriz protestante, que insiste sobre todo en que la profesión tiene un carácter religioso, de manera que hasta la palabra alemana “beruf” significa, al mismo tiempo, “profesión” y “misión”.


Pero lo que más importa, en todo este asunto, es que estos dos modelos de religión han configurado dos culturas: la cultura protestante de los países del centro y norte de Europa, en la que se palpa en los ciudadanos un sentido de responsabilidad en el trabajo profesional y en la productividad; y la cultura católica de los países latinos (Italia y España son ejemplo), en la que todavía se encuentran gentes de misa y rosario que, por cualquier motivo, se buscan una baja laboral o, lo que es más grave, urden trampas y mentiras en la gestión de sus asuntos profesionales incluso los más serios y de más graves consecuencias. Max Weber es muy duro cuando explica todo esto: “La riqueza constituye en sí misma un grave peligro, sus tentaciones son incesantes, y suspirar por ella, además de ser absurdo por confrontación con la ilimitada supremacía del reino de los cielos, es también moralmente reprochable”. Hasta el punto de que, como es sabido, los sínodos religiosos de los Países Bajos, desde 1574 hasta 1657, negaron la comunión a los “prestamistas”, a los empleados de los bancos, a las mujeres de los “usureros” y a los propios banqueros.


El hecho es que los países de tradición protestante son más ricos y en ellos la riqueza está más y mejor repartida, en tanto que los países de tradición católica tienen un potencial económico más bajo y - lo peor de todo - el rendimiento profesional y la productividad son notablemente inferiores. Así las cosas, la contradicción que se advierte en la derecha política española resulta tan evidente como inexplicable. Por una parte, se lleva lo mejor que puede con la Iglesia de Jesucristo, el defensor de los pobres y los últimos de este mundo. Pero, al mismo tiempo, defiende una política económica en la que se pretende privilegiar las rentas del capital a costa de las rentas del trabajo. Porque eso es lo que significa la resistencia del PP a la propuesta socialista de subir los impuestos a las rentas del capital y el enfrentamiento con Zapatero (entre otras razones) porque no está dispuesto a facilitar el despido libre de los trabajadores.

viernes, 4 de septiembre de 2009

XXIX Congreso de la Asociación de Teólog@s Juan XXIII


De nuevo se reune el Congreso de Teología de la Juan XXIII. Desde 1981 se vienen celebrando estos congresos con éxito de asistencia y con temáticas siempre interesantes, profundas y comprometidas. Para los católicos más fieles al espíritu del Vaticano II estos congresos son un momento fuerte para reafirmar su compromiso cristiano y social, y, a su vez, son una plataforma para dar a conocer a la sociedad otra visión del catolicismo, que generalmente se olvida y margina.


El tema de este año es “El cristianismo ante la crisis económica”, más actual imposible.


Ayer la primera conferencia estuvo a cargo de Arcadio Oliveres,que nos explicó las causas y consecuencias de la crisis económica actual. En realidad, nos explicó que la crisis actual hay que enmarcarla en un contexto que incluye la existencia de otras dos crisis permanentes, la crisis del Hambre y la crisis ecológica, dos crisis más importantes y preocupantes que la crisis financiera actual, que es más coyuntural. El Hambre y la crisis ecológica no paran de crecer y no parece que haya voluntad política de solucionarlas. Un dato me llenó de asombro y tristeza: el mundo gasta 27 veces en armas lo que sería necesario para evitar el hambre en el mundo.


Me acordé de Merton, su profunda sensibilidad pacifistay su denuncia del sistema económico americano centrado en el aparato militar. Me parecieron muy lúcidas sus denuncias al escuchar a Arcadi. También volví a recordar su sensibilidad antinuclear, cuando Arcadi nos explicó cómo los efectos del accidente de Chernobil siguen provocando enfermedades y muertes, y continuarán activos durante 14.000 años!!!...


Os animo a pasaros por el congreso si os es posible, ya sabéis que se celebra en Madrid, del 3 al 6 de septiembre, en el salón de actos de comisiones Obreras, Lope de Vega 40. Creo que os gustará la experiencia.

lunes, 31 de agosto de 2009

EL ESOTERISMO: SU RIQUEZA Y SUS LÍMITES. UNA VISIÓN MONÁSTICA


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Hoy está de moda esto del esoterismo. No hay más que ir a cualquier librería medianamente grande y allí nos encontraremos con una buena sección de libros dedicados al tema. Creo que, en general, lo que se ofrece son libros bastante delirantes, que no hacen más que inducir a confusión y que, aún inspirándose a veces en conocimientos reales, los interpretan de los modos más subjetivos y peregrinos que uno se pueda imaginar.

Junto a esta realidad, hay que recordar que en el siglo XX se ha realizado un estudio serio de estos asuntos y ha surgido toda una corriente de pensamiento (el pensamiento tradicional o perennialista) que alimenta un moviendo espiritual que enarbola la bandera del esoterismo como solución a los problemas de nuestro mundo, contraponiéndolo, a veces, a las religiones.

Sin duda, quien más ha contribuido a difundir en el mundo contemporáneo el interés por el esoterismo ha sido el francés, René Guenon. Guenon ha elaborado una verdadera síntesis doctrinal sobre el tema, indudablemente seria y llena de interés, a la que muchos se han adherido como si de una tabla de salvación espiritual se tratara, para sobrevivir en un mundo que ven materialista y en ruinas.

Para Guenon, por encima de las religiones estaría la Tradición Primordial, la tradición esotérica, de la que las religiones son meras formas exteriores (exotéricas) adaptadas a las diversas culturas y épocas. El esoterismo es el centro de las religiones y constituye una doctrina supraconfesional. Perdido este núcleo las religiones degeneran y se convierten en caminos que no permiten la realización en plenitud del ser humano.

Esto es lo que le habría pasado al cristianismo, que estuvo dotado de un esoterismo hasta el final de la Edad Media, en que fue perdiéndose. De forma que el actual cristianismo no permite la realización humana en plenitud y los cristianos deben buscarla en otras vías o recuperar ese esoterismo perdido que Guenon identificó con el hermetismo cristiano.

Conocer el pensamiento de Guenon creo que es de un gran interés por su erudición y rigor, pero dudo mucho que sus tesis puedan ser compatibles con la fe cristiana. Y si me apuran, con cualquier fe.

Creo que Guenon se confunde al hacer del esoterismo el núcleo de todas las religiones (ese núcleo es la mística) y dudo mucho que pueda decirse que existe una doctrina esotérica única, aunque existan afinidades indudables (y una perspectiva similar) entre las diversas corriente esotéricas.

El esoterismo viene a ser una perspectiva, una cosmovisión, que encontramos en casi todas las culturas, encarnada en diversas sabidurías que tienen una visión “interna”, espiritual de la realidad. Para esta visión, junto a la realidad histórica externa, existe una dimensión interna de la historia o de la existencia, una intrahistoria.

Los esoterismos se basan, por lo tanto, en la idea de la existencia de un mundo “imaginalis” (Henri Corbin), un mundo de los arquetipos, el mundo angélico, la naturaleza pura y virginal, que influye en la historia externa que conocemos y al que podemos y debemos acceder para recuperar nuestro verdadero ser, nuestro rostro original, la pureza anterior a la “caída”.

De esta forma, los caminos esotéricos nos enseñan, a través del simbolismo fundamentalmente, cómo abrir nuestra conciencia a esas dimensiones, purificándonos, espiritualizándonos, relacionándonos con esos arquetipos o dimensiones angélicas, hasta recuperar una visión espiritual de la realidad y acceder a nuestra verdadera naturaleza virginal y santa, paradisíaca.

Recorrer este camino interior tiene sus riesgos y, por ello, no todos están llamados a entrar en una vía esotérica, sólo los cualificados para ello, que además sean iniciados en un grupo discreto que vigila que el proceso se realiza sin peligros y de modo correcto.

En cualquier caso, el esoterismo, con toda su riqueza espiritual, no es el núcleo de las religiones. Este núcleo es la mística o la dimensión monástica.

A diferencia del esoterismo, la mística está abierta a todos, ya que todos estamos llamados a vivir la dimensión mística (aunque en la práctica sean pocos los que lo hacen) y, aunque comparte la cosmovisión esotérica (existencia de niveles de ser y de conciencia diversos y superiores a los racionales), la mística no se centra en esos niveles “angélicos” sino que busca directamente la experiencia de Dios, la comunión con Él y en Él con el Cosmos y los hombres.

Esto no quita para que podamos considerar a la sabiduría esotérica como una gran ayuda en el camino de la mística, para los que están cualificados para ello. Especialmente para todos aquellos profesionales llamados a construir el orden, la armonía y la belleza del mundo arquetípico en la cultura y sociedad humana histórica. De ahí, que en la mayoría de culturas el esoterismo está ligado a los oficios que se ocupan de esto (artistas, constructores, caballeros…). De hecho, para Guenon las instituciones esotéricas occidentales han sido las antiguas órdenes de caballería y con posterioridad la masonería, que hoy sería el último vestigio accesible al hombre moderno que quiere seguir la vía esotérica. Naturalmente, esto ha llevado a muchos masones a aceptar las ideas de Guenon.

Como dije no comparto la visión que Guenon tiene del esoterismo. Creo que Guenon ha caído en el gnosticismo, una doctrina que niega el carácter único de cada Revelación y pretende situarse por encima de las religiones, impidiendo con ello, la posibilidad de convertirse de verdad a una fe religiosa.

La Restauración Esotérica Guenoniana Versus la Revolución Monástica Mertoniana

Por otro lado, Guenon hace toda una propuesta de renovación social y espiritual. Su propuesta parte de una visión absolutamente negativa de la modernidad occidental, que considera una cultura sin principios y, por lo tanto, llamada a desaparecer. Para él, no queda otra que realizar una restauración tradicional del orden anterior a la modernidad. Esta restauración debe ser realizada por una élite espiritual que ha de beber de Oriente ya que en Occidente no hay ya fuentes espirituales puras.

Lo cierto es que, al final, toda esta propuesta termina llevando a una rigidez y autoritarismo notables, que quieren hacerse pasar por espirituales. No hay más que ver las actitudes de los diversos grupos guenonianos, descalificándose unos a otros, idolatrando a Guenon y dogmatizando a diestro y siniestro. Desde luego, muy lejos de la altura intelectual del maestro.

Frente a la figura hierática de Guenon y sus seguidores prefiero la figura alegre y sencilla (pero profunda) de Thomas Merton. Merton es un monje cisterciense del siglo XX, que también formula una propuesta de transformación de nuestra cultura en una dirección espiritual. En Merton la crítica al materialismo y al egoísmo del mundo moderno va unida a una gran compasión hacia los hombres y una valoración de las cosas positivas y rescatables e la modernidad. El suyo es un análisis mucho más matizado que el guenoniano.

Su propuesta es volver a la sabiduría monástica como camino de sanación social y personal. Volver a la mística.

Personalmente, no creo que el esoterismo guenoniano sea la solución que busca Occidente y creo mucho más en la necesidad de que la sabiduría monástica vuelva a fecundar la cultura de Occidente. Es la propuesta de Merton y también la de R. Panikkar.

Masonería en la encrucijada

Hoy los grupos esotéricos occidentales, pienso, por ejemplo, en la masonería (accesible sólo a hombres) o el martinismo (mixto), deben sentirse interpelados ante ambas propuestas. O la propuesta guenoniana que quiere hacer del esoterismo una suprarreligión o la propuesta monástica, que considera que también el esoterismo está llamado a convertirse y a aceptar una revelación que sobrepasa su propia sabiduría.

En el caso de la masonería cristiana, creo que está clara la opción. El optar por al fe cristiana supone dar la mayor importancia a la revelación y a la tradición cristiana como fuente fundamental en la que beber. De ahí, la necesidad que hoy la masonería cristiana se abra al monacato, se enriquezca con su doctrina, que no es otra que la doctrina patrística viva y apoye la iniciativa monástica de transformación de la modernidad para lograr una sociedad más espiritual y más solidaria.

jueves, 27 de agosto de 2009

EL ÚNICO CAMINO: LA FIDELIDAD AL ESPÍRITU DEL VATICANO II



Es un principio básico de la mística cristiana la idea de que la realización humana y espiritual consiste en “hacer la voluntad de Dios”. No se trata de someterse a un tirano despótico sino de aprender el juego del amor entre dos libertades, la nuestra y la divina, que juntas consienten en someterse la una a la otra por amor.

Sólo se puede hacer la voluntad de Dios si soy una persona madura, autónoma, capaz de asumir iniciativas, defender mis derechos, y a la vez, capaz de entregarme al Otro y a los otros, respetándolos, escuchándolos y reconociendo mis errores. Es decir, amándolos.

También es un principio teológico básico que cuando el Pueblo de Dios se reúne en Concilio se expresa por su medio la “voluntad de Dios”. Y eso es lo que ocurrió en la primavera eclesial que fue el Concilio Vaticano II.

Ya sabéis que aquello no fue un camino de rosas y que la principal oposición al modo como se desarrollaba el Concilio vino de parte de la burocracia eclesial, de parte de la Curia, que se vio desbordada. De hecho, algunos nunca aceptaron de corazón el Concilio, aunque formalmente lo acataran.

Ahora se dice que algunos de éstos o de sus herederos tienen mucho poder en Roma. Y podría parecer así dado que desde allí se habla mucho de los males que trajo el Concilio, de las desviaciones que supuso, de los radicalismos que alentó. Se habla poco o nada de la resitencia u oposición frontal al Concilio de parte de la Curia y de la burocracia vaticana, y de su labor de torpedeo del espíritu del Concilio realizada, parecería erróneamente con eficacia, desde el interior mismo de la instancia que debía estar al servicio del Pueblo de Dios.

Es injusto generalizar, está claro que son pocos los que han actuado así, y también está claro que la labor de administración dentro de la Iglesia es un servicio al que todos los católicos estamos agradecidos. Pero cuando se realiza como lo que es: un servicio, nunca una tiranía.

Y es que las burocracias laicas o religiosas tienden a confundir los intereses de los colectivos a los que sirven con sus interese corporativos, autodivinizándose.

Corren malos tiempos si fuera verdad que el mando en Roma lo tienen quienes nunca aceptaron de corazón el Concilio. No lo creo, aunque sí parece que algunos por allá quieren hacer creer que sus opiniones particulares, opuestas al Concilio, son la opinión dominante entre quienes dirigen los mandos de la administración eclesial.

En cualquier caso, estos intentos están destinados al fracaso, nunca unos burócratas autosacralizados han podido ir contra Dios, contra la Realidad. Y por supuesto, nunca una burocracia servidora de si misma ocupará el lugar de predilección en el corazón de Dios, lugar reservado para los marginados, los excluidos, los empobrecidos por burocracias y tecnocracias de toda condición.
Así que la esperanza de los pobres y sencillos, que acogieron con alegría el Concilio, no se verá defraudada.

domingo, 23 de agosto de 2009

Por un nuevo socialismo fecundado por el humanismo y la espiritualidad


Para mucha gente interesada en la espiritualidad la palabra socialismo equivale a materialismo, ateismo y rechazo de toda dimensión espiritual, cuando no, a barbarie totalitaria.

No hay duda de que han existido corrientes autodenominadas socialistas antiespirituales, intolerantes, embrutecedoras y criminales que han ensuciado un movimiento que uno de los grandes humanistas contemporáneos, Erich Fromm, consideraba “como uno de los movimientos más significativos, idealistas y morales de nuestro tiempo”.

Está claro que no se puede reducir el socialismo a estas escuelas totalitarias y antihumanistas, ya que frente a ellas, han existido otras de claro contenido humanista y humanitario, que han aportado gran parte de los avances sociales y democráticos contemporáneos.

Creo que la situación mundial actual hace cada vez más evidente la necesidad de un socialismo democrático que continúe tranformando un sistema económico, social y cultural basado en la injusticia, el egoismo, el Dios mercado, la guerra, la indefensión de los pobres…, responsable, en fin, de horror que se vive en gran parte del mundo.

Si los socialistas humanistas quieren de verdad cambiar esta situación, sin crear un sistema totalitario aún más salvaje que lo que ya tenemos, tienen que beber, junto a las fuentes más solventes y éticas del pensamiento laico moderno, de la espiritualidad.

Y es que no son palabras bonitas decir que no bastan los cambios estructurales (que son necesarios) y que es necesario el cambio de mentalidad, de corazón. Es absolutamente fundamental tener en cuenta esta idea si queremos de verdad ser socialistas de manera realista. La espiritualidad es el camino para salir del egoísmo y abrirse al otro, al cosmos y a Dios. Sin este cambio, sin este hombre y mujer nuevos, no es posible construir el socialismo.

Incluso aunque lo hagamos de modo democrático y pacífico, los objetivos de una sociedad más humana, más consciente, más libre y fraterna no se podrán alcanzar.

Una espiritualidad sin sensibilidad y compromiso social es una contribución al sistema de egoismo institucionalizado pero un socialismo sin espiritualidad no es más que una quimera o una mentira.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Contra la Intolerancia dentro de la iglesia española. El caso de Juan Masiá.

Como sabéis uno de los más prestigiosos expertos católicos en bioética ha sufrido numerosas presiones de los sectores más intolerantes de la Iglesia española para que deje de escribir en su blog, se trata, por supuesto de Juan Masiá. Al final, lo han conseguido.
Aquí os dejo la carta que dirige a Religión Digital explicando la situación. ¿Es necesario decir que por aquí vamos mal?. Toda mi solidaridad para Juan Masiá y todo mi desprecio a los inquisidores.
CARTA ABIERTA
AL DIRECTOR DE RELIGION DIGITAL

Querido José Manuel
Contra el vicio del secreto está la virtud de la información. Para que haya transparencia, te informo públicamente en carta abierta de los intentos de “Inquisición, S.A.” contra este blog.

(Nota: No es errata, por S.J.; efectivamente, es S.A., es decir, Sociedad Anónima; el anonimato suele caracterizar las autorías terroristas).

Hace unos meses, el Superior de los jesuitas en Japón me mostró una carta del P. Elías Royón, Provincial de España, que le transmitía quejas episcopales sobre mis escritos. Me dijo que no había problema de ortodoxia, sino de malestar por parte de algunas “sensibilidades” y me recomendó prudencia y evitar bromas con los mitrados.

(Tú sabes muy bien como periodista que, en este país, se permite gastar bromas con todos los santos y hacer chistes sobre la Trinidad, pero ¡ay de quien se atreva a tratar con humor a los obispos!).

El mes pasado me volvió a informar el P. Sumita de las presiones ejercidas sobre él para persuadirle de que me silencie y acordamos mostrar los posts a una tercera persona imparcial para que examinase si había algo inconveniente que pudiese soliviantar las frágiles sensibilidades de alguna mitra.

Pero parece ser que esto no basta, ya que, según fuentes fidedignas, se siguen multiplicando las quejas desde Madrid a Tokyo; provienen de lo que podríamos llamar, a falta de mejor eufemismo, “una parte de instancias eclesiásticas de una parte del estado español muy identificada político-religiosamente con corrientes neoconservadoras”.

Mi superior japonés desea, naturalmente, mantener una buena relación, tanto con el episcopado español como con sus colegas españoles en el gobierno de la orden, por lo que me aconseja, prudente y conciliadoramente, reducir mis actividades periodísticas a Japón.

Siento renunciar al contacto con un público que me dice le ayudan esos posts tan sencillos. Pero ninguno somos imprescindibles y no merece la pena gastar energías discutiendo con quienes parecen vivir en la España de Buñuel o en los días de Torquemada (les recomendaría que lean a Forges o escuchen La alegría de la huerta…).

Después de haber dedicado los posts del mes de julio a meditar en voz alta al hilo de los ocho días de Ejercicios Espirituales, he considerado el asunto durante esta semana, en vísperas de celebrar a san Ignacio el día 31, y he decidido tomar bajo mi responsabilidad la iniciativa de dejar este blog.

Quisiera evitar de este modo que mi inmediato superior, el P. Sumita, al que aprecio y valoro, se vea obligado a ordenármelo formalmente (en lenguaje vulgar, obligado a “tragarse el marrón”), con lo cuál quedaría él como el “malo de la película” y. se quedaría sin dormir la noche antes de decírmelo, como me consta que le pasaba también a quien fue y sigue siendo mi buen amigo, José Ramón Busto, Rector de Comillas, el día antes de defenestrarme, contra su voluntad, de la Cátedra de Bioética, para sosegar nerviosismos cardenalicios y defender la institución.

Además, es preferible que haya transparencia y se conozca desde donde tiran piedras quienes esconden la mano.

Que el periodismo, fiel a la libertad de expresión, siga contribuyendo a que no se sofoque la libertad de espíritu.

Orando por la intercesión de los añorados Vicente Tarancón y Javier Gafo, para que revivan como en Ezequiel los huesos secos de la situación anómala de la iglesia en “algunas áreas del estado español”, con un saludo también para todo tu equipo, recibe un fuerte abrazo esperanzado y esperanzador de

Juan Masiá Clavel, S.J



Para quienes deseen seguir los artículos de opinión de Juan Masiá, pueden seguirle en su página:
www.juanmasia.net


domingo, 2 de agosto de 2009

Occidente necesita de Maestros Espirituales




No hay duda de que el Occidente moderno ha probado ya todo tipo de proyectos culturales centrados en una gran diversidad de intereses, y parece que ninguno de ellos ha sido capaz de dar respuesta a la situación de injusticia, fragmentación y sinsentido que acompaña a nuestra civilización.

Occidente parece haberlo probado todo menos un proyecto que proponga la dimensión espiritual como la dimensión esencial de toda antropología y toda cultura verdaderamente humanas.

No hay duda de que en Occidente hemos conocido proyectos culturales centrados en la religión. Pero aquí no hablo de religión, sino de espiritualidad. Es decir, de experiencia espiritual, más allá de la forma religiosa o no que esta revista.

Distinguir ambas dimensiones es una de las urgencias de nuestro tiempo. Distinguir no es enfrentar sino evitar confundir la forma (religión) con el contenido que vehicula (espiritualidad).

Creo que la traición del Occidente moderno a la espiritualidad comenzó con la opción hecha durante la reforma gregoriana por una Iglesia convertida en un poder preponderante sobre la sociedad. Este tipo de Iglesia burocrática y estatalizada fue denunciada por san Bernardo en su libro, “De consideratione”.

Las alternativas que sustituyeron a este modelo teocrático tampoco han recuperado la dimensión espiritual, sino que más bien, han renegado de la espiritualidad, reduciendo la vida humana a la política o a la economía.

Los frutos de este desarrollo moderno son conocidos, un espectacular avance científico y técnico, acompañado de una situación social de injusticia generalizada y de vacío o angustia. ¿No es hora ya de dar una oportunidad a la espiritualidad?.

El problema es que un proyecto basado en lo espiritual no se diseña desde un despacho o se fabrica en un laboratorio, necesita ser recibido de otros, de Otro. Necesita de maestros espirituales que puedan transmitir la experiencia. Y lo cierto es que los diversos poderes que han gobernado nuestra civilización (religiosos o laicistas) han marginado, confundido, cuando no, aniquilado, las escuelas de espiritualidad occidentales.

Una nueva corriente espiritual, una nueva cadena de transmisión, heredera de las antiguas pero renovada es cada día más urgente. El ecumenismo es un excelente caldo de cultivo para desarrollarla. El monacato, abierto a todos, debería encontrar ahora su momento. Y por desgracia, las comunidades monásticas están aún sumidas en un letargo decadente, mucho más identificadas con una vida de piedad, devoción y ritualismo que comprometidas con la búsqueda de la contemplación y el compromiso solidario por el Reino.

Es necesario un nuevo monacato, ecuménico, laico, comprometido, que sea la escuela de los maestros espirituales que Occidente necesita.

domingo, 26 de julio de 2009

Dos fragmentos de Thomas Merton para este Domingo.


Creo que este Domingo es bueno recordar a Merton. En estos fragmentos, expone con claridad y belleza el sentido de una vida de compromiso cristiano hoy en día y la experiencia de comunión a la que nos lleva la espiritualidad; experiencia que es el objetivo de toda opción monástica, sea ésta institucional o no.


DEL PREFACIO A LA EDICIÓN JAPONESA DE LA MONTAÑA

DE LOS SIETE CÍRCULOS (1963)

Es mi intención hacer de mi vida entera un rechazo y una protesta contra los
crímenes y las injusticias de la guerra y de la tiranía política que amenazan
con destruir a toda la raza humana y al mundo entero.
A través de mi vida monástica y de mis votos digo

NO

a todos los campos de concentración,
a los bombardeos aéreos,
a los juicios políticos que son una pantomima,
a los asesinatos judiciales,
a las injusticias raciales,
a las tiranías económicas,
y a todo el aparato socioeconómico que no parece encaminarse sino a la
destrucción global a pesar de su hermosa palabrería en favor de la paz.
Hago de mi silencio monástico una protesta contra las mentiras de los
políticos,
de los propagandistas y de los agitadores,
y cuando hablo es para negar que mi fe y mi iglesia puedan estar jamás
seriamente alineadas junto a esas fuerzas de injusticia y destrucción.
Pero es cierto, a pesar de ello, que la fe en la que creo también la invocan
muchas personas que creen en la guerra, que creen en la injusticia racial, que
justifican como legítimas muchas formas de tiranía.
Mi vida debe, pues, ser una protesta, ante todo, contra ellas.
Si digo que NO a todas esas fuerzas seculares, también digo



a todo lo que es bueno en el mundo y en el hombre. Digo SÍ a todo lo que es
hermoso en la naturaleza, y para que éste sea el sí de una libertad y no de
sometimiento, debo negarme a poseer cosa alguna en el mundo puramente
como mía propia.
Digo SÏ a todos los hombres y mujeres que son mis hermanos y hermanas en
el mundo, pero para que este sí sea un asentimiento de liberación y no de
subyugación, debo vivir de modo tal que ninguno de ellos me pertenezca ni
yo pertenezca a alguno de ellos.
Porque quiero ser más que un mero amigo de todos ellos me convierto, para
todos, en un extraño.



DEL DIARIO DE ASIA (1968)

El nivel más profundo de comunicación no es la comunicación, sino la
comunión.
Sin palabras.
Más allá de las palabras y más allá del lenguaje y más allá del concepto.
No es que descubramos una nueva unidad.
Descubrimos una unidad antigua.
Mis queridos hermanos, nosotros ya somos uno.
Pero imaginamos que no es así.
Y lo que hemos de recuperar es nuestra unidad original.
Lo que hemos de ser, es lo que somos.

jueves, 23 de julio de 2009

Ecumenismo y catolicismo como alternativa a la Globalización tecnocrática y neoliberal.


Como señala Benedicto XVI en su última encíclica la Globalización tecnocrática y puramente capitalista no es la solución a la terrible situación de violencia, desigualdad e injusticia de nuestro mundo. Esto es algo que en algunos medios de la derecha, a veces, llamada cristiana, se olvida o se minimiza. Me parece, sin embargo, fundamental para el compromiso cristiano un compromiso con la justicia y en especial con los pobres y marginados.


No es posible ser discípulo del maestro de Nazaret, que vino a anunciar la liberación a los pobres y no sentirse apremiado por la situación del llamado tercer y cuarto mundo, cada día con menos esperanza de solución.


No creo, sin embargo, que la solución esté en propuestas puramente laicistas, en cambios meramente políticos o estructurales (aún siendo estos necesarios) sin preocuparse por la dimensión espiritual que constituye al ser humano. Esto se le olvida a cierta izquierda, que cree que todos los males están en las religiones, vistas como meros estadios infantiles de la conciencia. La propuesta de un mundo hiperracional, puramente materialista o sensualista, que rechace todo aquello que va más allá de la mente racionalista, nunca llevará a un mundo solidario, ya que éste sólo puede ser expresión de una conciencia más allá del ego, más allá de racionalismo excluyente.

Como señala muy bien Ken Wilber, la reforma que necesitamos es una reforma integral, no sólo estructural, nuestra consciencia debe ir más allá de su identificación egoica, y por lo tanto es necesaria la espiritualidad para lograr un mundo más humano y más justo.


Está claro que la espiritualidad vivida al modo fundamentalista es otra forma de narcisismo egoico, por eso Wilber habla de no identificar religión y espiritualidad; la religión ha sido un modo de expresar la espiritualidad propio de un nivel de conciencia poco desarrollado, debe ser un medio para ir más allá, a niveles de conciencia transpersonales o espirituales. Hay que ir más allá de las religiones a la espiritualidad de las mismas.

Siendo cierta esta idea, creo que hay que matizarla para evitar caer en un narcisismo espiritual, en el que yo elijo dentro de las diferentes “ofertas religiosas” aquello que me “gusta”, sin entregarme a ellas, sin “conversión”.

La espiritualidad es, precisamente, la entrega más allá de mí mismo a Otro, a Dios. La espiritualidad no narcisista es siempre una revelación gratuita, algo que no puedo manipular sino Alguien a quien me entrego. Las religiones no son sólo vehículo de la espiritualidad, son vehículo de la Revelación, de un acontecimiento espiritual único en cada vía, no intercambiable (no hay una espiritualidad “universal”, cada vía tiene algo único que sólo descubro cuando me entrego a ella, lo cual no excluye una serie de elementos y experiencias comunes que nos permiten dialogar y aprender unos de otros, sin perder nuestro compromiso con una vía a la que nos entregamos).
Sólo puedo ser ecuménico si me comprometo de verdad con la vía que sigo, si me convierto. Un católico ecuménico, es ante todo católico, está en comunión con la Iglesia y en relación personal con Jesús. Lo cual no quiere decir que no busque la reforma de aquello que considera negativo en la institución católica actual, o que no luche contra el fundamentalismo o el descompromiso. Precisamente ése es su modo de comprometerse con la Iglesia y con Jesús.


El ecumenismo debería ser hoy el camino que promoviera esa alternativa al actual sistema, un movimiento que reconoce el valor de la espiritualidad en la vida humana (combatiendo el laicismo excluyente) y la necesidad de colaborar entre las religiones (ecumenismo interreligioso) para lograr un mundo justo y en paz, un mundo diferente al horror que hoy se está viviendo en muchos lugares del mundo. Y también un movimiento que reconoce la necesidad de la colaboración de las diversas religiones y espiritualidades con aquel mundo secular y laico, que no excluya lo espiritual, precisamente en esa tarea de justicia y humanización que une a todos los seres humanos de buen corazón (macroecumenismo).


Hans Küng es uno de los promotores de la necesidad de esta alternativa ecuménica, que ha expresado muy bien con una de sus más conocidas frases:


"No habrá paz mundial sin paz entre las religiones, no habrá paz entre las religiones sin diálogo entre las religiones".

jueves, 16 de julio de 2009

Política y Espiritualidad según Panikkar.


Os dejo aquí un fragmento de un interesante artículo, cuyo autor desconozco, que comenta de modo muy acertado la visión que Panikkar tiene de las relaciones de la política y la espiritualidad, y que apunta a un modo nuevo de hacer y concebir la política cada día más urgente y más necesario, y sin embargo, parece que más ausente.


El contexto mayor de la política es para Raimón Panikkar esa situación civilizatoria producida por la tecnocracia.

Desde este punto de partida se comprende que su empeño se centre primero en mostrar que necesitamos una política que sea capaz de influir, mejor, de contra-decir la inteligencia misma de dicha civilización. Pues en juego está todo, y no únicamente un sector de la realidad.

Política entonces que vaya a las raíces mismas de lo que nos pone en peligro y que no se entiende como tímido intento de arreglar algo ni como el arte de lo posible sino como fuerza espiritual que sana y cura el estado general de las cosas todas. O sea que el empeño de Raimón Panikkar parte de una concepción de la política que libera a ésta del reduccionismo que le suelen imponer las concepciones al uso de los "profesionales" de la política cuando ven en ella una actividad que se limita a arreglar y a administrar los asuntos públicos "terrenales".

Esta visión amplia e integral de la política supone naturalmente la superación del dualismo con el que se acostumbra a separar los órdenes de lo religioso y lo político.

Así que, en segundo lugar, destacaría por eso que la concepción de Raimón Panikkar de la política le lleva a defender la tesis de que ante la pregunta de qué política necesitamos hoy en el contexto de la civilización tecnocrática, hay que responder diciendo que una política que, superando ese dualismo entre religión y política, sea consciente de que "los problemas temporales son también religiosos. Las consideraciones sobre el fin del hombre son también políticas. Lo político no puede existir separado de la religión. No hay un acto religioso que no sea también, y simultáneamente, político. Todos los grandes problemas humanos de hoy en día son de naturaleza política y, al mismo tiempo, religiosa: hambre, justicia, estilo de vida, cultura paneconómica, capitalismo, socialismo …"

En tiempos como los que corren, muy sensibles a los fundamentalismos, podría ser que una tesis semejante se preste a ser malinterpretada o que espíritus "seculares" la desacrediten como una posición fundamentalista. Por ello no es nada superfluo aclarar aquí que esta tesis de Raimón Panikkar nada tiene de fundamentalismo, pero sí mucho de fundante y fundamental.

Pues no se defiende con ella confundir ni identificar los órdenes de la política y de la religión, sancionando además así la mutua instrumentalización de ambas, sino que se trata de hacer ver que son órdenes orgánicamente relativos y que se necesitan tanto para
realizar en plenitud su orden específico como para realizar la plenitud del fin que ordena
todos los órdenes. Estamos, pues, no ante una posición fundamentalista sino ante una visión fundante y fundamental que nos abre los ojos a lo que realmente no debiéramos perder de vista en nuestra acción política.

Desde esta relación orgánica entre lo político y lo religioso propone Raimón Panikkar –
sería el tercer aspecto – una política con espiritualidad; una política con principios rectores y cargada de simbología pacífica o, si se prefiere esta otra variante, una política que sea consciente de que su genuinidad le viene de su articulación como instrumento para lograr la paz en el hombre, en el mundo, en el cosmos.

Esta política es – sería un cuarto aspecto a destacar – una política que se concretiza en su orden, más proprio – si cabe la expresión – en una política del bien común. Su forma de concretizar no es, por tanto, seguir la cartilla del programa de algún partido sino ser vehículo para realizar la "idea", el "símbolo" del bien común, entendido en el sentido preciso de "realización de la plenitud humana dentro de la vida social".

Pero justamente por no reducir el bien común a un asunto de justicia económica y social la política, en la visión que nos propone Raimón Panikkar, se expresa – éste sería el quinto y último aspecto que subrayaría aquí – como una actividad envolvente que tiene ciertamente su lugar en la polis, pero que no olvida que es parte integral del fin último que debe finalizar orientar todos los fines "políticos" del hombre en la tierra, a saber, la salvación.

De modo que la política es (o debería ser) siempre una actividad transpolítica, una actividad por la que pasamos porque peregrinamos hacia la paz como condición para alcanzar la perfección humana en armonía con los demás y la naturaleza toda. La política sería, en suma, parte de nuestro proprio camino de perfección. Y sería en ella y por ella que, dicho en términos de espiritualidad franciscana, nos vamos convirtiendo en instrumentos de paz.

jueves, 9 de julio de 2009

Caritas in veritate. Una encíclica contra los excesos del neoliberalismo.


Aunque algunos miembros neoliberales de la jerarquía católica española, y de la política, se empeñen en negar que la encíclica del Papa pega un palo al mercado y al capitalismo salvaje, lo cierto es que la encíclica critica la política de desregularización de los mercados y la opción por el capitalismo sin mayor referente que el puro beneficio, reclamando una política de intervención en la economía, de protección social y un modelo de globalización diferente al actual, alzando su voz al lado de los países pobres y de los excluidos. El malestar en los sectores más ultras del catolicismo es manifiesto, en vez de citar lo que dice la encíclica hacen sus interpretaciones lo más edulcoradas posibles, traicionando el espíritu de la misma.


Benedicto XVI ha sabido ver que “fuera de los pobres no hay salvación”, como dice Jon Sobrino, y los frutos que vendrán a la Iglesia (y las persecuciones de los poderosos), por ser la voz de los sin voz, serán abundantes y garantía de fidelidad a Jesús.


Extraigo algunas muestras:


“Quien ama con caridad a los demás, es ante todo justo con ellos. No basta decir que la justicia no es extraña a la caridad, que no es una vía alternativa o paralela a la caridad: la justicia es «inseparable de la caridad»,[1] intrínseca a ella. La justicia es la primera vía de la caridad o, como dijo Pablo VI, su «medida mínima»,[2] parte integrante de ese amor «con obras y según la verdad» (1 Jn 3,18), al que nos exhorta el apóstol Juan. Por un lado, la caridad exige la justicia, el reconocimiento y el respeto de los legítimos derechos de las personas y los pueblos. Se ocupa de la construcción de la «ciudad del hombre» según el derecho y la justicia”…


“La riqueza mundial crece en términos absolutos, pero aumentan también las desigualdades. En los países ricos, nuevas categorías sociales se empobrecen y nacen nuevas pobrezas. En las zonas más pobres, algunos grupos gozan de un tipo de superdesarrollo derrochador y consumista, que contrasta de modo inaceptable con situaciones persistentes de miseria deshumanizadora. Se sigue produciendo «el escándalo de las disparidades hirientes».[56]”…


“Hoy, aprendiendo también la lección que proviene de la crisis económica actual, en la que los poderes públicos del Estado se ven llamados directamente a corregir errores y disfunciones, parece más realista una renovada valoración de su papel y de su poder, que han de ser sabiamente reexaminados y revalorizados, de modo que sean capaces de afrontar los desafíos del mundo actual, incluso con nuevas modalidades de ejercerlos. Con un papel mejor ponderado de los poderes públicos, es previsible que se fortalezcan las nuevas formas de participación en la política nacional e internacional que tienen lugar a través de la actuación de las organizaciones de la sociedad civil; en este sentido, es de desear que haya mayor atención y participación en la res publica por parte de los ciudadanos”...


las políticas de balance, con los recortes al gasto social, con frecuencia promovidos también por las instituciones financieras internacionales, pueden dejar a los ciudadanos impotentes ante riesgos antiguos y nuevos”…


“El hambre no depende tanto de la escasez material, cuanto de la insuficiencia de recursos sociales, el más importante de los cuales es de tipo institucional. Es decir, falta un sistema de instituciones económicas capaces, tanto de asegurar que se tenga acceso al agua y a la comida de manera regular y adecuada desde el punto de vista nutricional, como de afrontar las exigencias relacionadas con las necesidades primarias y con las emergencias de crisis alimentarias reales, provocadas por causas naturales o por la irresponsabilidad política nacional e internacional”...


“La dignidad de la persona y las exigencias de la justicia requieren, sobre todo hoy, que las opciones económicas no hagan aumentar de manera excesiva y moralmente inaceptable las desigualdades”…


Reducir el nivel de tutela de los derechos de los trabajadores y renunciar a mecanismos de redistribución del rédito con el fin de que el país adquiera mayor competitividad internacional, impiden consolidar un desarrollo duradero. Por tanto, se han de valorar cuidadosamente las consecuencias que tienen sobre las personas las tendencias actuales hacia una economía de corto, a veces brevísimo plazo”.


“si el mercado se rige únicamente por el principio de la equivalencia del valor de los bienes que se intercambian, no llega a producir la cohesión social que necesita para su buen funcionamiento. Sin formas internas de solidaridad y de confianza recíproca, el mercado no puede cumplir plenamente su propia función económica. Hoy, precisamente esta confianza ha fallado, y esta pérdida de confianza es algo realmente grave.


Pablo VI subraya oportunamente en la Populorum progressio que el sistema económico mismo se habría aventajado con la práctica generalizada de la justicia, pues los primeros beneficiarios del desarrollo de los países pobres hubieran sido los países ricos”…


mercado único de nuestros días no elimina el papel de los estados, más bien obliga a los gobiernos a una colaboración recíproca más estrecha. La sabiduría y la prudencia aconsejan no proclamar apresuradamente la desaparición del Estado. Con relación a la solución de la crisis actual, su papel parece destinado a crecer, recuperando muchas competencias”…

martes, 7 de julio de 2009

Varios obispos católicos piden el regreso de la democracia a Honduras.



Mensaje del obispo Don Demetrio Valentini

Saludo a los queridos hermanos y hermanas de Honduras, que están viviendo momentos muy importantes para el futuro democrático de su país y desean el retorno inmediato de la legalidad, con la garantía del respeto a los derechos humanos de todas las personas, el cese inmediato de toda violencia y la paz en todo el país.



Quiero manifestar mi solidaridad a todos los que quieren una Honduras democrática, libre de las consecuencias de golpes en contra del orden constitucional, deseando que, al mismo tiempo, estén firmes y unidos, y eviten a toda costa que la situación desemboque en violencia, que puede llevar a sacrificar inútilmente vidas humanas.



Que Dios ilumine sus pasos, y que todo el pueblo de Honduras pueda volver, cuanto antes, a vivir en la justicia y en la paz.



Con mis plegarias,
Don Demétrio ValentiniObispo de Jales y Presidente de Caritas Brasil
http://www.alainet.org/active/31460



Mensaje del obispo Pedro Casaldáliga.



Con espíritu fraterno y en la pasión por Nuestra América, libre y unida, queremos expresar nuestra total solidaridad al pueblo de Honduras en esta hora de tensiones y violencia. Que se respete la democracia que es respetar la voluntad del pueblo. Que el Dios de la paz proteja a ese pueblo querido y sufrido.




Un abrazo de solidaridad y de esperanza,




Don Pedro CasaldáligaObispo retirado de São Felix de Araguaia, Brasil

lunes, 6 de julio de 2009

El Papa pide al G8 que ayude a los paises pobres y anuncia una próxima encíclica de carácter social (caritas in veritate)

No siempre podemos alegrarnos de que la jerarquía católica adopte posturas de clara crítica al modelo económico actual, por eso os ofrezco esta información que me llena de alegría y que refleja el compromiso de muchos católicos y católicas por la tranformación de este capitalismo salvaje que sufrimos (y cuya perversidad algunos siguen sin percibir).

Son las palabras de un digno sucesor de Pedro, el pobre pescador de Palestina discípulo del maestro de Nazaret, que vino a traer la liberación a los pobres y a proclamar el amor del Padre por ellos.

Escrito por Siempre Fiel Domingo, 05 de Julio de 2009 06:00 http://www.mexicosiemprefiel.com/index.php?



Benedicto XVI demandó hoy al llamado Grupo de los Ocho (G8), que se reunirán en Italia, reforzar el multilateralismo sin descuidar asuntos cruciales como la paz mundial, la seguridad y el desarme, e instó a los países industrializados a tomar en cuenta la ayuda al desarrollo de las naciones más pobres.

El Papa exigió que en la cumbre de ese bloque de naciones prevista para la semana próxima se contemplen los valores éticos de las medidas concebidas como eventual solución a la actual crisis económica mundial.En carta dirigida al primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, actual presidente del G8, el Sumo Pontífice insta a los países industrializados a tomar en cuenta la ayuda al desarrollo de las naciones más pobres.



En su misiva -al presidente Silvio Berlusconi, pues el G8 se reúne bajo la presidencia italiana-, el Papa apunta, entre las múltiples problemáticas de un mundo altamente interconectado e interdependiente, “la crisis económico-financiera” y “los cambios climáticos”: “no pueden dejar de impulsar hacia un sabio discernimiento y nuevos proyectos para ‘convertir’ el modelo de desarrollo global, haciéndolo capaz de promover de forma eficaz un desarrollo humano integral, inspirado en los valores de la solidaridad humana y de la caridad en la verdad”.

“Algunos de estos temas se afrontan también en mi tercera Encíclica Caritas in veritate –confirma Benedicto XVI-, que precisamente se presentará a la prensa en los próximos días”.
El documento, que será presentado el martes, «aborda de nuevo los temas sociales de la «Populorum progressio» de Pablo VI en 1967 e intenta profundizar en algunos aspectos del desarrollo integral en nuestra época a la luz de la caridad en la verdad».



La primera encíclica social de Benedicto XVI ha levantado gran expectación pues la crisis financiera mundial ha sacado a la luz la tremenda falta de fundamentos éticos en el sistema económico. El mundo sufre hoy las consecuencias de un sistema en que, junto a estafadores privados, hay grandes instituciones que viven de la estafa.

La mentira, poder del mal

El Papa descenderá a detalles en todos los aspectos del mercado, la propiedad, los beneficios, los sueldos, el trabajo y el desequilibrio internacional, analizándolos desde una óptica ética y teológica.



El punto de partida lo adelantó el pasado domingo. En la clausura del Año Paulino, Benedicto XVI afirmó que «el poder del mal es la mentira, mientras que el poder de la fe, el poder de Dios es la verdad. Mirando a Jesucristo descubrimos que la verdad y la caridad son inseparables».



Siguiendo el hilo de su primera encíclica «Dios es amor», el Papa añadió que «en Dios, la verdad y la caridad son indivisiblemente una sola cosa: esto es precisamente la esencia de Dios. Por eso, para los cristianos, verdad y caridad van juntas. La caridad es la prueba de la verdad. Siempre se nos medirá según este baremo: que la verdad se haga caridad y que la caridad nos haga veraces».



Retraso de la encíclica por la crisis



Pero la nueva encíclica es también un análisis de la realidad actual. El 17 de marzo, durante el vuelo hacia Camerún, el Papa anunciaba que el documento «se ha retrasado un poco, pues estaba casi lista para publicar cuando surgió la crisis financiera y tuvimos que volver a trabajar en el texto para darle respuestas adecuadas». En febrero, Benedicto XVI comentó que «en estos temas económicos es necesario aportar razonamientos serios y competentes». aunque la raíz de los problemas sea siempre la misma: el egoísmo y la avaricia que provienen del pecado original.



En conjunto, el Santo Padre pide al G8 que tenga presentes las exigencias concretas humanas y familiares, como es el caso de la creación de puestos de trabajo para todos para abrir las puertas a una vida digna y a la educación de los hijos. Urge asimismo “un sistema comercial internacional equitativo, poniendo por obra –y si es necesario yendo más allá- las decisiones tomadas en Doha en 2001 a favor del desarrollo”, además del impulso de “toda energía creativa” para “cumplir los compromisos asumidos en la Cumbre de la ONU del Milenio sobre la eliminación de la pobreza extrema para el año 2015”.

Para el éxito de los resultados del intenso trabajo que espera al G8, el Papa propone esta clave: “La medida de la eficacia técnica de las disposiciones que haya que adoptar para salir de la crisis coincide con la medida de su valor ético”.

Naturalmente, siguiendo al Santo Padre, la legitimación ética de los compromisos políticos del G8 exigirá que se cotejen con la opinión y las necesidades de toda la comunidad internacional. Por eso indica la importancia de “reforzar el multilateralismo” y aplaude que el próximo G8 esté ampliado a otras regiones del mundo.

“Sin embargo, en el momento de las negociaciones y de las decisiones concretas y operativas, hay que considerar atentamente a todas las instancias -advierte-, no sólo las de los países más importantes o con un éxito económico más marcado”.

“¡Que se escuche entonces la voz de África y de los países menos desarrollados económicamente! Que se busquen modos eficaces para vincular las decisiones de los distintos agrupamientos de países, incluido el G8, a la Asamblea de las Naciones Unidas, donde cada nación, cualquiera que sea su peso político y económico, puede expresarse legítimamente en una situación de igualdad con las demás”.

jueves, 2 de julio de 2009

El Monacato: La espiritualidad más allá de las religiones, más necesaria que nunca


El ser humano es un ser fracturado, se siente dividido, insatisfecho, falto de sentido y busca salir de este sufrimiento, del sinsentido, de su sensación de desarmonía, de su estado de “caída” diría la patrística cristiana.


Lo monástico es precisamente esa dimensión, que todo ser humano tiene, que lleva a buscar el centro, el sentido, la integración y armonía. Monje es aquel que convierte esta búsqueda en el objetivo fundamental de su vida. Esté en una institución monástica oficial o no, casado o célibe.


El monacato es la dimensión espiritual de las religiones, la espiritualidad, el camino y la praxis que nos llevan a alcanzar la experiencia mística que dio origen a la religión en cuestión.


Se ha tendido a identificar religión y espiritualidad, religión y monacato, pero es bueno diferenciar el instrumento de transmisión (religión) del contenido transmitido (espiritualidad).


Hoy la espiritualidad es consciente de su carácter autónomo, que no opuesto, respecto de la religión. La espiritualidad es la meta, la experiencia de unión mística, la religión puede ser un camino, no el único.


El descubrir la autonomía de la espiritualidad no supone caer en el subjetivismo de crearme mi propia vía, de forma sincrética. La espiritualidad siempre es un don, algo recibido, transmitido, algo gratuito, que no es fruto del ego, los hindúes dicen que es aparusheya, de origen no humano.


Seguir el camino espiritual supone abrirse a una transmisión, a la recepción de esa experiencia de la mano de una comunidad, de una cadena de transmisión. Necesitamos ser iniciados en la espiritualidad, no podemos alcanzar la experiencia simplemente leyendo libros y pensando sobre ellos.


De ahí la necesidad de comunidades iniciáticas, que transmitan la experiencia espiritual. Éstas son las comunidades monásticas, lleven este nombre o no. El monacato es anterior a la religión.


Esto se ve muy bien en la creación del budismo, pero también en el nacimiento del cristianismo.


Cristo no funda una religión, funda una comunidad espiritual, monástica, en el sentido que hemos definido antes lo monástico.


La espiritualidad cristiana, el monacato cristiano, no se ha transmitido sólo a través de la religión, también existe una espiritualidad cristiana transmitida a través de instituciones esotéricas (por ejemplo la masonería o el martinismo) e incluso un humanismo laico que es también instrumento de transmisión de la espiritualidad cristiana (pensemos en místicas cristianas que no pertenecían a ninguna confesión como Simone Weil y Etty Hillesum).


Esto no supone, en absoluto, negar la validez y necesidad del ámbito religioso, simplemente supone no absolutizarlo, reconociendo legitimidad a las otras vías.


El monacato cristiano hoy debe tomar conciencia de esta diferencia entre religión y espiritualidad (cosa bastante difícil en las instituciones monásticas cristianas actuales que se consideran instituciones religiosas ante todo- salvo la comunidad de Taizé, una comunidad monástica ecuménica no adscrita a un confesión determinada pero amiga de todas las confesiones, aunque todavía no diferencia claramente lo religioso y lo espiritual-), debe apoyar la vigencia de las religiones mediante la promoción de la reforma en las mismas de todo aquello que aleja de la espiritualidad y exalta lo puramente institucional, debe redescubrir el carácter espiritual del esoterismo y del humanismo laico, combatiendo el laicismo excluyente y anticristiano, colaborando así a que el ser humano pueda centrarse en la búsqueda de esa salida al sufrimiento que sólo la experiencia espiritual puede darle en plenitud.


Todo ello, sin olvidar el compromiso por la transformación social, por la justicia, por los pobres.


Toda una tarea que, creo, sólo un movimiento espiritual integral, como el monaquismo, está en condiciones de realizar.




Hola, Bienvenid@s.


Este Blog quiere ser un lugar de encuentro para todos aquellos que queremos ayudar a transformar la sociedad para convertirla en un lugar más fraterno, más libre, más justo y, a la vez, somos conscientes de que todo cambio social sólo es posible si hay un cambio personal e interno y no se olvida lo que nos enseña la Tradición Espiritual de la Humanidad, intentándo actualizarla creativamente en cada época.


Mi camino...

el camino que sigo es el camino de la mística del amor, no un amor sentimental, sino un amor inteligente o consciente (amor iluminado decían los antiguos) y solidario, que no olvida el sufrimiento y la injusticia.
Guiado de la mano de de la mística monástica cisterciense (la primera mística moderna del amor), el esoterismo cristiano, la mística de san juan de la cruz y el zen... y animado por ideales progresistas y solidarios os invito a caminar juntos hacia un mundo y unos hombres y mujeres nuevos.