"Tutti i miei pensier parlan d’amore (Todos mis pensamientos hablan de Amor)". Vita Nuova. Dante Alighieri.

jueves, 7 de octubre de 2010

Etty Hillesum, una de las más conmovedoras místicas modernas, influida por el pensamiento de Jung. Texto de Leandro Siqueiros.



Mucha gente ha oído hablar de Anna Frank. Pero pocos conocen a Esther "Etty" Hillesum. Etty, como era llamada por sus amigos, nació en Middelburg (Holanda) el 15 de enero de 1914. Escribió un diario íntimo y extenso entre 1941 y 1943, durante la segunda guerra mundial. En este diario manifiesta sus sentimientos durante su cautiverio en el campo de concentración de Auschwitz, en Polonia, donde falleció. El diario de Etty muestra una experiencia religiosa impresionante vivida desde una experiencia dramática de sufrimiento en las tormentosas circunstancias de la persecución nazi a los judíos. Por Leandro Sequeiros.



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Tomado de
http://www.tendencias21.net/El-diario-de-Etty-Hillesum-buscar-a-Dios-en-el-Holocausto_a4060.html

El diario de Etty Hillesum se asemeja al de Anna Frank, pero escrito por una joven de 27 años. Sus escritos se publicaron en Holanda, donde tuvieron gran resonancia. En estos años se han publicado muchos de sus escritos y se han traducido al castellano. La mayor parte de sus escritos componen el Diario escrito entre 1941 y 1843 que se había publicado parcialmente. En fecha reciente, ha visto la luz en Canadá una edición de todos sus textos completos y traducidos al inglés. De este hecho acaba de publicar un extenso comentario el teólogo José Ignacio González Faus en Actualidad Bibliográfica de filosofía y teología (Selecciones de Libros) [julio-diciembre de 2009, núm. 92, pág. 159-166].

Faus es uno de los mayores conocedores del pensamiento de Etty. Pero, ¿por qué recogemos aquí esta síntesis explicativa de la experiencia religiosa de Etty? La verdad es que los sentimientos religiosos constituyen un portentoso enigma en que se muestra el enigma metafísico último del universo. La ciencia, la filosofía, la neurología, se han preguntado lo que se esconde detrás de la experiencia religiosa. Sin embargo, ¿qué es la experiencia religiosa? La apertura de Etty, desde el dramatismo de su vida, a las experiencias religiosas profundas que aquí relatamos, permiten que nos acerquemos a la intuición de qué hablamos cuando hablamos del papel que la experiencia religiosa juega en la existencia humana.

Su nombre era Esther Hillesum y había nacido el 15 de enero de 1914 en Middelburg, en Holanda. Allí, su padre, el doctor Louis Hillesum, enseñaba lenguas clásicas. Luego la familia se trasladó a Tiel, luego a Winschoten y finalmente, en 1924, se establecieron en Deventer, una pequeña ciudad de la Holanda oriental. Esther tenía dos hermanos varones, Mischa (nacido en 1920) y Jaap (nacido en 1916).

El padre de Etty era un gran estudioso. Su esposa, Rebecca Bernstein, había nacido en Rusia y desde aquí escapó a Holanda tras en llamado enésimo pogrom (exterminio, en ruso). Según su hija Esther, era una mujer pasional, muy desordenada y distinta del marido en casi todo.
En los años en que vivieron en Deventer, la orientación personal de Etty no estaba todavía bien definida. Era una muchacha brillante, intensa, que tenía la pasión de la lectura y del estudio de la filosofía. Su hermano Mischa era un gran músico que a los 6 años tocaba a Beethoven en público. Para muchos era considerado uno de los pianistas más prometedores de Europa. El más joven de la casa, Jaap, era estudiante de medicina.

El drama del nazismo y de la guerra mundial

Etty obtuvo su primer diploma en Derecho en la Universidad de Ámsterdam; después se matriculó en la facultad de Letras para el estudio de las lenguas eslavas. Más tarde, cuando comenzó a estudiar la carrera de psicología, estalló la guerra.

El día 15 de julio de 1942, gracias al interés de algunos amigos, Etty encontró trabajo como mecanógrafa en una de las secciones del Consejo Hebraico. Como en otros territorios ocupados, esta organización había nacido bajo la presión de los alemanes y actuaba de puente entre los nazis y la población judía.

Desde agosto de 1942 hasta el fin de septiembre de 1943, Etty Hillesum se ofreció voluntaria para trabajar como asistenta y enfermera en el campo de concentración de Westerbork, como enviada del Consejo Hebraico. Gracias a un permiso especial de viaje, pudo volver una docena de veces a Amsterdam. Actuó como correo de la resistencia y llevaba consigo cartas y mensajes de los prisioneros, además de recoger medicinas para llevar al campo.

Etty se sentía muy afectada por la persecución sufrida por los demás judíos. Es la época en la que comienza un camino de interiorización personal que expresa con gran profundidad en sus diarios:

«Viernes (…) Y ahora parece que los judíos no podrán más entrar en los negocios de fruta y verdura, que deberán entregar sus bicicletas, que no podrán subir más a los tranvías ni salir de la casa después de las 8 de la noche. Sí, me siento deprimida por estas disposiciones; esta mañana, por un momento, he percibido estas normas como una amenaza plomiza, que buscaba sofocarme, pero no es por la disposición en sí. Me siento simplemente muy triste, y entonces esta tristeza busca confirmación. No son nunca las circunstancias exteriores, es siempre el sentimiento interior –depresión, inseguridad, etc.– que da a estas circunstancias una apariencia triste o amenazante. En mi caso, funciona siempre del interior al exterior, nunca viceversa. A menudo las disposiciones más amenazadoras –y son muchas actualmente- van a quebrarse contra mi seguridad y confianza interior, y una vez resuelta dentro de mí, perdono mucho de su carga temerosa.» (Diario, 12 de junio de 1942).

La salud de Etty se resintió mucho a sus 27 años por lo que tuvo que ser ingresada en el hospital de Amsterdam. Ante la barbarie que percibía a su alrededor en una Europa enloquecida, Etty se refugia en la experiencia religiosa interior y especialmente en la oración íntima e intensa. Escribe:

«(…) Las amenazas y el terror crecen día a día. Me refugio en la oración como un muro oscuro que ofrece seguridad, me refugio en la oración como si fuera la celda de un convento; ni salgo, tan recogida, concentrada y fuerte estoy. Este retirarme en la celda cerrada de la oración, se vuelve para mí una realidad siempre más grande, y también un hecho siempre más objetivo. La concentración interna construye altos muros entre los cuales me reencuentro yo misma y mi totalidad, lejos de todas las distracciones. Y podré imaginarme un tiempo en el cual estaré arrodillada por días y días, hasta no sentir los muros alrededor, lo que me impedirá destruirme, perderme y arruinarme.» (Diario, 18 de mayo de 1942)

Etty Hillesum, en Auschwitz y ejecutada

Mientras, seguía aumentando el número de deportaciones de civiles judíos. En el año 1943, Etty llegó a la conclusión de que la prisión era inevitable y se negó a aceptar los escondites que se le ofrecieron para no ser capturada por la Gestapo. Después de meditarlo, Etty se entregó a las SS el día 6 de junio de 1943, junto a sus padres y a sus hermanos.

La última parte del diario fue escrita después del primer mes en prisión en el campo de Westerbork. Algunas de las últimas frases dicen:

«Quisiera vivir muchos años, para poder explicarlo posteriormente. Mas si no se me concede este deseo, otro lo hará, otro continuará viviendo mi vida, desde donde terminó» (...) «Si llegase a sobrevivir esta etapa, surgiré como un ser más sabio y profundo. Más si sucumbo, moriré como un ser más sabio y profundo».

Etty dejó sus diarios a unos amigos, con los que también mantuvo una larga correspondencia durante su encarcelamiento en Westerbork. En una de las cartas afirma:

«Jopie, Klaas, mis queridos amigos: desde mi litera, que es la tercera hacia lo alto, quiero desencadenar sin demora una verdadera catarata de cartas. Dentro de pocos días tendremos un límite a toda nuestra correspondencia; yo me volveré oficialmente "residente en el campo" y podré mandar sólo una carta cada dos semanas y deberé entregarla abierta. Y hay todavía algunas cosas de las cuales quiero hablar con vosotros. ¿Es cierto que he escrito una carta tan desalentadora? Casi no llego a creerlo. Es cierto que hay momentos en que uno cree verdaderamente no poder seguir más adelante. Pero después siempre se va adelante, también esto se aprende con el tiempo; pero el paisaje que tenemos alrededor aparece de improviso mutado, el cielo se vuelve bajo y negro, nuestro modo de sentir la vida sufre grandes mutaciones y nuestro corazón se vuelve completamente gris y milenario. Pero no es siempre así. Un ser humano es una cosa bien singular. La miseria que reina aquí es verdaderamente indescriptible. En las grandes barracas se vive como topos en una cloaca.» (Carta de 3 de julio de 1943)

Este intercambio epistolar terminó con una tarjeta postal con fecha 7 de septiembre de 1943, arrojada desde un camión de ganado. Describe la repentina inclusión de ella y su familia en un transporte hacia Auschwitz que salió con 987 reclusos, incluidos 170 niños. La postal se despide con estas palabras: «Me esperaréis, ¿verdad?».
Se conoce el testimonio de ocho personas que sobrevivieron a este transporte hacia la muerte en Auschwitz. Todos coinciden en que los padres de Etty fueron gaseados a su llegada, el 10 de septiembre de 1943. La muerte de Etty está registrada en un informe de la Cruz Roja el 30 de noviembre de 1943, y la de su hermano Mischa el 31 de marzo de 1944. Jaap, que había sobrevivido al holocausto, falleció el 17 de abril de 1945 en Lubben, mientras retornaba a Holanda.

Los diarios de Etty Hillesum


Después de la violenta muerte de Etty Hillesum se editaron diversas ediciones de sus escritos, en especial de sus diarios. En castellano existen diversas traducciones, por lo general parciales y que han permitido llevar su pensamiento y su espiritualidad al público de habla hispana.

Uno de los autores que más han contribuido a la difusión de sus escritos es el teólogo José Ignacio González Faus. Últimamente ha publicado una amplia recensión en la revista “Actualidad Bibliográfica”, de la edición completa de sus diarios [“The letters and diaries of Etty Hillesum. Completed and unabridged”. Novalis, St. Paul University, Ottawa 2002. Pgs. 788. ISBN 2-89507-343-0].

Fuera de la primera edición holandesa, -según Faus - no existe otra edición íntegra del diario de Etty, salvo ésta que merece mil parabienes por su buena factura y la cantidad de notas (un total de 671). Estas notas sitúan e identifican a casi todos los personajes, parajes y citas que aparecen en el diario. Se supone que estas notas están transcritas de la edición holandesa, porque alguna de ellas la cita también P. Lebeau en su libro sobre Etty.

La edición habitual -y oficial- que circula en más de 20 lenguas (“Una vida conmocionada”) sólo representa la mitad del diario completo. La necesidad de reducir su extensión era comprensible porque se trata de un texto larguísimo, lleno de inevitables repeticiones. Por otra parte, puede ser discutible que la selección de textos para la edición "oficial" sea la más acertada.

En opinión de Faus, el texto íntegro que aquí comentamos aporta informaciones importantes sobre la figura y la vida de Etty. Sobre todo en lo que afecta a su relación con el psicólogo Julius Spier (al que llama simplemente “S” para ocultar su identidad) y a la primera parte del diario, que es la que ha sido más recortada, en la que el problema no es sólo su relación con Spier, sino ella misma. Se percibe mejor cuán complicada era aquella muchacha, así como también el enorme influjo positivo de Rilke, sobre todo en la primera parte de su proceso.

Hay también en esta edición completa de su diario, algunas referencias nuevas al tema religioso que acabará ocupando todo el final del diario, y también más alusiones a las primeras tentaciones de suicidio. Pese a ello, la sensación de que la vida no deja de tener sentido sólo porque ella se encuentre mal, la acompañó siempre y fue, seguramente, una de sus anclas de salvación. También se percibe mejor el influjo de lo que leía y las citas de pasajes que copia, varios de los cuales son fragmentos de cartas a Spier o de frases de éste. Y se expresan y analizan mejor sus primeras dificultades para escribir.

Aflora también su problema por la doble relación (con Han y con Spier), que en la edición oficial casi no se percibía: Etty constata que siente una verdadera pasión por éste y una tierna compasión por aquel. Aflora igualmente el problema del tabaco: en la fotografía más repetida, Etty aparece con un cigarrillo en la mano; aquí sabemos que hacia el 16 de abril de 1942 decidió dejar de fumar, porque comprendió que no tenía sentido estar esperando para construir un mundo mejor después de la guerra, y ser esclava de ese veneno destructor (Etty fumaba varios paquetes al día).

De todos modos el problema fundamental y la mayor aportación de esta edición completa, reside – en opinión de González Faus - en su relación con Spier, que fue mucho más complicada. Esta relación no quedó resuelta en el primer año -como permite sospechar la edición reducida-, sino que duró casi hasta la muerte del psicólogo que, en medio del dolor, supuso una verdadera liberación para ella.

Los primeros días de marzo del 42 fueron decisivos en su proceso: en ellos llegó a escribir en el diario tres o cuatro veces al día. Además de estar enamorada, Etty tuvo una verdadera dependencia de él que la impulsaba a llamarle o escribirle varias veces al día. De Spier recibió las Confesiones de Agustín, un Nuevo Testamento, el Kempis... y el Decamerón. Como suele ocurrir en este tipo de relaciones, pasó por momentos de cólera cuando -según ella- Spier se estaba “volviendo un santo” y ella le deseaba más que nunca. Una ira que, como también suele ser habitual, terminaba al llegar la noche. Y con alguna frase prototípica de esta clase de relaciones: “I am very angry with him. I so want to be in his arms”.

Etty, buscadora de Dios

La evolución espiritual y religiosa del Etty ocupa el primer plano en su diario. Se inicia con una Etty que es una mujer laica y que no practica ninguna religión. En esta etapa de su vida, el nombre de Dios aparece en el diario más como una expresión literaria o como un factor sociológico que con un sentido de fe religiosa, como dice González Faus.

Poco a poco la espiritualidad de Etty va presentando una serie de tonalidades, colores y acentos propios. Pero a la vez, están muy cercanos a nuestra realidad actual.

En primer lugar, Etty se mostrará cada vez más sensible a la presencia de Dios. Es una presencia en todas las cosas y en todos los seres. Una presencia que unifica totalmente su ser. Una presencia que le hace sospechar que Dios tiene que ver con la búsqueda de la liberación interior y con la sensación que tantas veces ha sentido de que la vida merece la pena a pesar de todo.

Tratando de encontrarse a sí misma, se convierte en Buscadora de Dios.
Un rasgo que destaca en su camino espiritual es que va descubriendo a Dios en su interior.

Se va sintiendo habitada por Dios. Escribe:

“Dentro de mí hay un pozo muy profundo. Y ahí dentro está Dios. A veces me es accesible. Pero a menudo hay piedras y escombros taponando ese pozo y entonces Dios está enterrado. Hay que desenterrarlo de nuevo. Me imagino que hay gente que reza con los ojos dirigidos hacia arriba. Ellos buscan a Dios fuera de sí mismos. También hay otras personas que agachan la cabeza profundamente y que la esconden entre sus manos; creo que esa gente busca a Dios dentro de sí misma” (26 de agosto de 1941)

Un paso decisivo en esa búsqueda se da cuando ella misma se queda sorprendida de ser
“La chica que no sabía arrodillarse y que aún así lo aprendió sobre una áspera alfombra de coco en un baño desordenado” (22 de noviembre de 1941)

Distintas expresiones de su diario hablan de una oración inmensa en lo cotidiano, y que se dirige a Dios de una forma coloquial y confiada. Así el 25 de octubre de 1941 recoge una impresionante oración que le brota en una de las tantas ocasiones en las que iba en bicicleta por la calle:

“Dios, cógeme de tu mano, te acompaño obedientemente, sin resistirme. No rehuiré nada de lo que me llegue en la vida, lo asimilaré con todas mis fuerzas. Pero dame de vez en cuando un breve instante de tranquilidad. Tampoco pensaré, en toda mi inocencia, que la paz, en caso de que me llegue, vaya a ser eterna. También aceptaré la intranquilidad y la lucha que volverán a continuación. Me gusta estar protegida por el calor y la seguridad, pero tampoco me rebelaré si entro en el frío, siempre y cuando sea de tu mano. Iré a todas partes de tu mano y quiero procurar no tener miedo .Intentaré irradiar algo del amor, del verdadero amor humano que hay en mí, en cualquier parte que esté”.

Y volverá aún sobre este tema en el último cuaderno de su diario:

“Amo tanto al prójimo, porque amo en cada persona un poco de ti, Dios. Te busco por todas partes en los seres humanos, y a menudo encuentro un trozo de ti. Intento desenterrarte de los corazones de los demás”. (15 de septiembre de 1942).

Y el mismo día en el que moría J. Spier, es capaz de recordarlo de esta manera:

“…Tú, gran persona comprensiva, buscador de Dios, que encontraste a Dios. Has buscado a Dios por todas partes, en cada corazón que se abría a ti –y cuántos han sido-, y en todas partes encontraste un pequeño fragmento de Dios. Nunca te has rendido” (15 de septiembre de 1942).

Ayudar a Dios

Etty elabora su propio lenguaje simbólico y místico. En esos tiempos de terror, como ella los califica, “ayudar a Dios, para Etty, es encontrarle un resguardo dentro de sí, ofrecerle hospitalidad, buscarle un cobijo en las personas sufrientes que encuentra, salvar un pedacito de Dios en los seres humanos…Salvar la existencia de Dios en la desventura. Ser huésped y amiga” (W. Tommasi); “Ayudar a Dios es ayudar al amor que no tiene más fuerza que su misma oferta” (González Faus).

En este sentido, es estremecedora esta oración:

“Corren malos tiempos, Dios mío. Esta noche me ocurrió algo por primera vez: estaba desvelada, con los ojos ardientes en la oscuridad, y veía imágenes del sufrimiento humano. Dios, te prometo una cosa: no haré que mis preocupaciones por el futuro pesen como un lastre en el día de hoy, aunque para eso se necesite cierta práctica… Te ayudaré, Dios mío, para que no me abandones, pero no puedo asegurarte nada por anticipado. Sólo una cosa es para mí cada vez más evidente: que tú no puedes ayudarnos, que debemos ayudarte a ti, y así nos ayudaremos a nosotros mismos. Es lo único que tiene importancia en estos tiempos, Dios: salvar un fragmento de ti en nosotros. Tal vez así podamos hacer algo por resucitarte en los corazones desolados de la gente. Sí, mi Señor, parece ser que tú tampoco puedes cambiar mucho las circunstancias; al fin y al cabo, pertenecen a esta vida…Y con cada latido del corazón tengo más claro que tú no nos puedes ayudar, sino que debemos ayudarte nosotros a ti y que tenemos que defender hasta el final el lugar que ocupas en nuestro interior…Mantendré en un futuro próximo muchísimas más conversaciones contigo y de esta manera impediré que huyas de mí. Tú también vivirás pobres tiempos en mí, Señor, en los que no estarás alimentado por mi confianza. Pero, créeme, seguiré trabajando por ti y te seré fiel y no te echaré de mi interior“ (12 de julio de 1942)

La actitud y vivencia de Etty ante el sufrimiento

Es otro acento muy personal y para algunos/as de sus comentaristas (como Evelyne Frank ), motivo de interpelación e incluso de acusación de cierto “masoquismo” y de excesiva resignación.


“La trayectoria de Etty – expresa González Faus- va de una obsesión por sus problemas personales, descuidando la situación social, a una aceptación radical, valiente y lúcida del drama que se le viene encima”. Etty parece creer que la dignidad humana no se pierde por el hecho de sufrir, sino por el modo en que sufrimos.

“Quieren nuestra completa destrucción. Ahora sí que lo sé. No molestaré a los demás con mis temores, no estaré amargada si los otros no entienden qué es lo que nos importa a los judíos…A pesar de todo, la vida está llena de sentido, aunque apenas me atrevo a comentar eso ante los demás. La vida y la muerte, el sufrimiento y la alegría, las ampollas en mis destrozados pies y el jazmín detrás de mi casa, la persecución, las innumerables crueldades sin sentido…: todo eso está dentro de mi como una fuerte unidad, y lo acepto como un todo, y empiezo a comprenderlo cada vez mejor, sólo para mí misma, sin ser capaz hasta ahora de explicarle a nadie cómo está todo interrelacionado…No estoy amargada y no me rebelo. Tampoco estoy desanimada, ni estoy resignada en absoluto…Suena casi paradójico: cuando uno deja fuera de su vida la muerte, la vida nunca es plena; y cuando se incluye la muerte en la vida, uno la amplía y enriquece” (3 de julio de 1942)

Quisiera ser un bálsamo derramado sobre tantas heridas (13 de octubre de 1942)

Las cartas de Etty están llenas de actuaciones que hacen de “bálsamo” en la vida de cada día de esas personas hacinadas en barracones, pasando hambre, frío, enfermedad, miedo humillación…

“El día anterior acudí a la barraca hospitalaria, y fui de lecho en lecho. ¿Cuáles estarían vacíos al día siguiente?...Una chica me llama. Está sentada en su cama, con sus grandes ojos abiertos… Padece una parálisis parcial y acaba de aprender a caminar… “¿Te lo han dicho? Me tengo que ir”…Nos miramos en silencio. No tiene rostro, sólo ojos…” (24 de agosto de 1943)

Etty va sintiendo y viviendo una solidaria compasión, va haciendo real esa frase que escribió a final de su Diario: “He partido mi cuerpo como el pan y lo he repartido entre los hombres” (13 de octubre de 1942)

Sus cartas se van convirtiendo cada vez más insistentemente en oración. En la última carta que pudo hacer llegar a su amiga más íntima Henny Tideman, que era cristiana, escribe esta oración:

“Esta tarde estaba descansando en mi camastro y he tenido el impulso repentino de escribir en mi diario el fragmento que te incluyo: “Tú que me diste tanto, Dios mío, permíteme también dar a manos llenas. Mi vida se ha convertido en un diálogo ininterrumpido contigo, en una larga conversación. Cuando estoy en algún rincón del campamento, con los pies en la tierra y los ojos apuntando al cielo, siento el rostro anegado en lágrimas, única salida de la intensa emoción y de la gratitud. A veces, por la noche, tendida en el lecho y en Paz contigo, también me embargan las lágrimas de gratitud, que constituyen mi plegaria”… (18 de agosto de 1943)

Diecinueve días después, el 7 de septiembre de 1943 fue deportada a Auschwitz con toda su familia y otras novecientas personas más (entre ellas, 170 niños). Y según la Cruz Roja, su muerte ocurrió el 30 de noviembre de ese mismo año.

Etty Hillersum y su relación con Julius Spier

En la vida de Etty hay un encuentro que le va a conducir hacia la unificación interna y señala el inicio de una gran maduración humana y espiritual. Se trata de un personaje especial y fascinante: el “quirólogo” berlinés Julius Ph. Spier. Era un judío, antiguo comerciante, que se retiró de los negocios atraído por la psicología y concretamente por su aptitud para el diagnóstico psicológico a través del examen de las manos (quirología).

Había trabajado dos años con C. G. Jung que le había animado a seguir su carrera como quirólogo. Vuelto a Berlín abrió una consulta terapéutica y tuvo éxito especialmente entre las mujeres e incluso llegó a tener entre sus pacientes a algunos altos funcionarios nazis. Emigró a Amsterdam, donde tenía una hermana, huyendo del nazismo y previo pago de una fuerte cantidad de dinero.

J. Spier abrió una consulta en Amsterdam y no tardó en tener un círculo de íntimos. Su “personalidad mágica” atraía especialmente a las mujeres y también a Etty. Será en adelante el “señor S.” de su Diario. Las visitas casi diarias al apartamento de J. Spier a partir de febrero de 1941 hacen milagros en poco tiempo.

Como Etty dice en su diario, “de repente, tenía una vida diferente, más libre, más fluida. Se borraba la sensación de bloqueo, se instalaba dentro de mí un poco de paz y de orden” (9 de marzo de 1941).

Etty había comenzado a aprender de J. Spier toda una serie de orientaciones para ordenar la vida, desde recogerse diez minutos al terminar el día para ver todo lo bueno y malo de la jornada, hasta abrirse al “conocimiento original” que se revela en el corazón del hombre.

Etty comienza a colaborar con Spier como secretaria y redactora de informes, al mismo tiempo que es su dirigida. Etty llamará a Spier “el gran amigo, el partero de su alma”, una suerte de director psicológico y espiritual que le va ayudando a reunificar la vida. Spier le da a conocer a Etty la Biblia, especialmente el Nuevo Testamento, y a testigos de la tradición cristiana como S. Agustin, S. Francisco de Asís, Tomás de Kempis,...Pero el verano de 1942 Julius Spier cae enfermo y muere el 15 de septiembre antes de ser deportado.

Sentimientos de Etty hacia Spier

Prácticamente desde el principio, Etty y Spier se implican en una relación terapéutica sentimental y erótica. Etty experimenta ilusiones y regresiones obstinadamente recurrentes; sensaciones contrapuestas…

“No estoy enamorada de él en absoluto, ni tampoco lo quiero. Me cautiva y me fascina como persona y aprendo lo indecible de él. Desde que lo conozco estoy pasando por un proceso de madurez con él que a esta edad, nunca hubiera podido soñar” (8 de mayo de 1941)

Spier fue, al mismo tiempo, el catalizador que ayudó a Etty a encauzar sus energías psíquicas bloqueadas, en una dirección creativa y a emprender un camino espiritual extraordinario. Fue un verdadero “iniciador” (Lebeau), un mediador entre ella y Dios.

“Tal vez fue éste el momento en el que ayer tuvo lugar para siempre un gran cambio en nosotros…Hemos entrado en una nueva realidad en la que todo tiene otros colores y otros acentos…Cada encuentro es también una despedida…Le amo con todo el desinterés que he llegado a descubrir en mí misma, y no quiero transmitirle el más mínimo peso de mis temores y mis deseos. Incluso renunciaré al deseo de poder quedarme con él hasta el último instante”. (6 de julio de 1942)

Y unos días más tarde: “Y lo extraño es que no me siento en absoluto atrapada en sus garras, tanto si me quedo como si me deportan…. No me siento atrapada en las garras de nadie, sólo me siento en los brazos de Dios, por decirlo de una forma hermosa” (11 de julio de 1942).

Nuevos datos sobre las relaciones entre Etty y Spier

El volumen que presenta González Faus en su artículo en Actualidad Bibliográfica mucha información sobre estos sentimientos. Faus traduce al castellano (a veces de forma libre) algunas páginas del diario de Etty referentes a su relación con Spier. Su lectura será de ayuda para sus muchos lectores de Etty para que puedan seguir mejor su camino interior. Vale la pena su atenta lectura por cuanto revelan la notable capacidad de introspección y autoanálisis que Etty poseía.

Estos textos están acompañados de la fecha para poder detectar la evolución de sus sentimientos:

1.- A pesar de mi incapacidad para entregarme totalmente en lo físico (porque soy de tal manera que en lo más profundo de mí no lo deseo), sin embargo, de vez en cuando recurro a pequeños trucos y tretas eróticas que no se adaptan a mí y por eso no encuentran eco en mí. Esta es la razón por la que sigo sintiéndome tan sola (8 mayo de 1941).


2.- Realmente estoy confundida; pero también voy entendiendo las cosas un poco mejor. En los dos últimos meses me he agotado queriéndole, y su corazón ha estado siempre abierto y dispuesto para mí. Pero él se ha olvidado de tender sus manos y su boca (to hold out his hands and his mouth as well). Ahora bien: tiene que haber un equilibrio entre cuerpo y mente. Y cuando has estado añorando desesperadamente que alguien te tome en sus brazos y él sistemáticamente no lo hace, entonces, al final, acabas teniendo una terrible sensación de extrañamiento y de abandono, seguida de rabia y odio hacia esa persona. Esta tarde, de repente, me sentía tan furiosa e infeliz que ahora una depresión se ha instalado en mí sin avisar... Y lo que me irrita y me deja tan resentida en estas circunstancias es que él continúa exactamente igual, y es lo suficientemente inocente como para decir: “¡qué bonito es encontrar una muchacha como tú, que vive su vida como tú lo haces y que da a cada cosa una dimensión espiritual!”... Pero me queda esto claro: el equilibrio entre cuerpo y mente se ha trastornado en nuestra relación, al menos para mí; y el cuerpo está ahora incordiando (playing up) y me agota... Estoy muy furiosa con él y a la vez deseo estar en sus brazos. Creo que es una tacañería por su parte el dejarme tan marchita, eso me hace sentir rebelde y, a la vez, apática. Ahora no soy capaz de decir que le amo: todo me parece muy confuso. El deseo se ha instalado en mí extendiéndose, apoderándose de toda mi vida interior y haciéndome pesada como el plomo.

Todo esto me pesa ahora y me causa dolor; pero nunca habría que descargar esas cosas sobre los otros: eso es inmaduro. No hay que hacer que los demás sufran con nuestra propia tristeza (1 marzo de 1942).


3.- Ya no estoy enfadada con él, le quiero con predilección... Esta noche, ya en cama, me dije de repente: tendría que dar gracias a Dios por darme unos sentimientos tan intensos y apasionados, y por haber traído a mi vida un hombre capaz de responder a todos esos sentimientos incluso cuando ha dejado de poner sus manos en mí durante varias semanas... Me había dicho que iba a odiarle hasta que se hubiese restablecido el equilibrio entre cuerpo y alma en nuestra relación. Ayer todos mis sentimientos hacia él estaban bien confusos, y pensaba que siempre estarían así. Pero ahora está bien cerca de mí y le amo sin el más mínimo sentimiento de confusión... Hay una cosa innegable, y es lo que me sucedió la noche pasada: en esta especie de fiebres primaverales, una se siente inclinada a mirar hacia el propio deseo erótico-sexual como si fuese el centro de nuestro ser. Pero de pronto he vuelto a caer en la cuenta: por dominante que parezca ser, es sólo una parte y nada más que una parte... Una breve redacción o una conversación sobre los temas fundamentales de la vida y la muerte, con otro ser humano amigo, me darán siempre una satisfacción más grande y duradera que una cama de matrimonio. Y por tener esto tan claro en mi mente, y a pesar de lo atormentado de mi deseo, mi armonía se restableció casi del todo...

¿Qué es lo que esperaba yo? ¿Que él se hubiese enardecido con mi propia pasión una y otra vez? Quizá no fue más que una vanidad herida cuando él, en vez de echarse sobre mí, intentó distraerme con historias de pacientes. Y yo escondí mi cabeza entre sus rodillas y luego le atraje hacia el suelo encima de mí: francamente de mal gusto. No, mi niña, ya puedes copiar todos los espléndidos pasajes de Rilke que quieras sobre la paciencia; pero lo que tienes que hacer es vivirla ¿me entiendes? Vivirla. Si no, lo demás es totalmente inútil. Lo que temes es que él pueda de veras volverse un santo y, si es así, ya no habrá más gestos apasionados ni más caricias a tu ego ¿no es eso?...

También le dije que es enormemente difícil mantener el propio deseo fuerte, puro y sin nubes, y que uno tiende a ser muy poco amable con los demás cuando lo está pasando mal. Y me contestó: acabo de escribir a Hertha (La novia alemana de Spier, que le esperaba en Londres) diciéndole que si uno tiene un deseo tan ardiente, lo mejor es intentar convertirlo en amor hacia los demás. Yo dije: sí, pero hay momentos en que cualquier cosa puede parecerte excesiva porque estás al límite de tu respiración. Y él, por supuesto. (2 marzo 1942, en tres momentos distintos).


4.- Siempre la misma vacilante autoestima: tienes miedo de que te considere simplemente como un caso de tantos, sólo como todos los demás que acuden a él con sus deseos y añoranzas insatisfechas; no acabas de creer que entre él y tú se da una relación real y auténtica; y cuando sucede que no se comporta de la manera que tú querías, o hay alguna diferencia en vuestros ritmos, te sientes insegura y herida, y prefieres retirarte en seguida y hacerte la interesante, llevándote a ti misma y tus intensos sentimientos a otro rincón...

Rilke dice que llegará un tiempo en que hombre y mujer ya no estarán uno frente al otro sino uno junto al otro para compartir la pesada carga de su sexualidad. Y ayer se me hizo claro que, justamente ahora, estoy caminando con él por esa senda: he convertido mi Deseo en nuestra común ventura (3 marzo 1942). [En estas páginas Etty escribe siempre su Deseo con mayúscula, como criticando irónicamente su egotismo].


5.- Pocos días después, Etty anota unas reflexiones sobre la unidad de cuerpo y alma, y que el goce corporal sea expresión del alma en lugar de valer por sí mismo. Y continúa:

Y cuando él subió escaleras arriba y se recostó sobre mí, fue para él el comienzo de un juego sensual, cuando todo lo que yo deseaba era dejar que mi cuerpo expresase lo que estaba sucediendo en mi alma. Luego fue retirándose de mí y, de repente, dijo: “¿estás de acuerdo en que es mucho más difícil controlarse que dejarse ir; y, sin embargo es mucho más bonito lo primero?”. Todo fue un juego y, con él allí, fue también la lucha contra su propia sensualidad. Y más tarde: “eres una chiquilla peligrosa” (27 marzo 1942).


6.- Me sentía como si estuviera sentada junto a una fuente de vida, una fuente que fluye poderosamente dentro de mí. ¡Le quiero tanto! Esta tarde, cuando estaba sentada en el suelo, apoyada contra sus piernas, me miró reflexivo y dijo: “¿pero como consigues arreglarte? ¿No es muy duro para alguien como tú, acostumbrada a vivir con hombres?” Dijo también: “hace sólo dieciocho meses no habría sido capaz de dejar sola a una muchacha como tú. Me habría parecido un pecado (o algo así) no llevármela a la cama”. Y añadió: “estoy asombrado de lo mucho que he cambiado; y, por otra parte, nunca he sido capaz de trabajar tanto como lo hago ahora”. Yo dije: “siento un respeto profundo por la manera como vives y la tengo en alta consideración”. Y, al cabo de un rato: “una aprende a adquirir paciencia; creo que la intimidad física es demasiadas veces forzada; puedo vivir mucho tiempo con una sencilla caricia tuya”. Y así más o menos.

Y ahora, estoy en la cama al lado de Han, con mis piernas desnudas entre sus muslos, mirando su perfil y sus ojos cerrados. Hay en su rostro una expresión expectante; también él me es tan familiar y tan cercano. Y también sé que ahora tengo paciencia para aguardar la caricia amorosa de S que se ha convertido en algo tan esencial para mí, y esta paciencia se la debo a Han. La vida con él en estos años me ha ayudado a apaciguar mi apetito; la vida con él y sus manos cariñosas siempre en torno a mí...

¿Y S? he sorbido su aliento del vaso de su boca, y quizás ha sido la primera vez en mi vida que he besado de veras a un hombre (15 abril 1942).

Al día siguiente anotará que quizás no era toda la verdad lo que había escrito la víspera. Pero reafirmará que: quizá la única manera de besar a un hombre es cuando no brota simplemente de la sensualidad sino también del deseo de respirar por un momento con una sola boca, de modo que un mismo hálito pase a través de los dos. Y fue con S cuando tuve esa experiencia por primera vez (16 abril 42).


7.- Nos creemos que las cosas están obligadas a suceder a nuestro gusto. Me refiero a su fidelidad a Hertha. Él piensa: “le soy fiel, está seguro de la fortaleza de sus sentimientos hacia ella. Y entre tanto me permite jugar en su vida un papel que no cuadra con su fidelidad. Y yo también: sé que Hertha existe y, en mis mejores momentos, estoy dispuesta a comportarme de acuerdo con eso. Y encima está mi propia fidelidad a Han. Pero ambos, él y yo, tiramos por nuestro camino propio y creemos que somos fieles de todos modos, que tenemos en nuestro interior espacios suficientemente amplios para permitirnos muchas libertades no pequeñas, algo que no sería llevadero para una persona normal (30 abril 1842).


8.- Ese deseo de completa rendición física, que a veces siento tan intenso ¿es un corolario indispensable de mis fuertes sentimientos hacia él? Ese deseo aparece a ratos y luego desaparece... ¿No puede una cumplir ese deseo simplemente con un abrazo ocasional, simplemente con un gesto de entrega total? ¿No sería esto suficiente? ¿No estoy exagerando en mi imaginación la importancia de ese pequeño momento sexual? Pues, aunque el factor sexual pueda jugar en mi vida un rol de particular importancia ¿no será que me influye mucho porque tengo cierta imagen convencional de estos asuntos?... Es bueno haber cogido por los cuernos por una vez estos puntos oscuros y difíciles que, de otro modo, pueden desbocarse contigo como un toro loco...

La fórmula matemática de ayer, me vino violentamente con este sentido: si tuviera que meterme en una relación completa con él, el daño y los conflictos que de ello surgirían en su relación con Hertha serían más grandes que toda la riqueza que podría ganar nuestra relación. Y los conflictos en su relación con Hertha pueden tener efectos devastadores en nuestra relación. Si la línea que traza el límite, el punto en que él cree que está siendo infiel, consiste en pasar juntos una noche de amor en el mismo lecho, es decisión suya y tengo que respetarla (23 y 24 mayo 1942).


9.- Una y otra vez se me va haciendo claro por todas partes que todavía no soy independiente de él, que no soy una persona libre, capaz de sostenerme con mis dos pies. Cuando me siento tan enferma como me he sentido hoy, todo lo refiero a él. Quiero decir que me siento totalmente débil y temerosa de que mi debilidad esté en fallarle a él. Probablemente tengo un miedo inconsciente de que pueda pensar que soy una pelmaza, todas las veces en que me siento infeliz, los momentos en que no estoy llena de entusiasmo por hacer algo con él, y temo que nuestra relación puede perder algo de intensidad... Tendría que ser capaz de decirle: “hoy me siento fatal, por dentro, en mi cabeza, por todas partes; por tanto déjame sola un rato”...

No olvides nunca la diferencia entre subyugación y CONJUGACIÓN (29 de mayo de 1942, después de cenar) . La misma Etty escribe esta palabra con mayúsculas para marcar la diferencia en el juego de palabras.


10.- Mi aprendizaje progresa y voy poco a poco convirtiéndome en persona adulta. Ayer fui a verle pedaleando, pasadas las nueve de la noche, y a pesar de no sentirme con ánimos para eso. Me encontraba vacía y sin brillo; y a su clásico: “¡hombre! ¿qué hace usted aquí señorita Hillesum?” (qué chorrada: ¡ésa soy yo!), le dije: me siento imbécil y aburrida esta noche, de modo que me vuelvo derechito a casa”. Él me contó toda clase de cosas que le habían ocurrido ese día, me dejó leer notas de algunos pacientes y casi me quedé dormida sobre el bolsillo de su chaleco. En un momento dijo irónicamente: estas un poco histérica hoy ¿no es así?”. Hice los imposibles para manejar mi indignación: “¿qué quiere decir exactamente eso de histérica?”. Él hizo un gesto vago y dijo: “tan taciturna e insegura; quizá sería mejor que volvieras a casa”. Y me senté mirándole a la cara, muy tranquila y controlada, muy cerca de él, y supe que, en el pasado, una hora como esa me habría resultado totalmente insoportable y oscura. Entonces me volvía en seguida histérica y desesperada; y me hubiera sentido traicionada y hundida por su fracaso en consolarme en mi tristeza y mi vacío. Pero ahora, estaba sentada allí, totalmente tranquila, diciéndome que no debo ser tan ambiciosa como para creer que tengo que inspirar a un hombre en cada minuto de su vida; que tenía que aceptar que puedo estar vacía y cansada y tener ganas simplemente de marcharme de su lado; y que eso puede pasar en la mejor relación. En el pasado me hubiese negado a reconocer ese vacío en mí, y hubiese hecho intentos desesperados en todos los campos, desde el intelectual hasta el erótico y sexual, para restablecer el contacto a cualquier precio; y si eso fallaba hubiera tenido después orgías de soledad por mi cuenta. Y ahora estaba sentada allí, tan tranquila y modosita, también vagamente triste por supuesto, pensando: “bien, esta es una de esas cosas que un alma amable no puede remediar”.. (11 junio 1942).


11.- ¡Cuántas concepciones equivocadas convierten la vida un laberinto! ¿No será que le quiero más como a un maestro que como a un amante? Y ¿me doy cuenta de que lo segundo no es esencial en alguien como él? Mis sentimientos de que nuestra relación es en cierto sentido incompleta y bloqueada ¿no brotarán de una determinada tradición, de la creencia que nos ha sido transmitida, de que la suprema unión entre un hombre y una mujer consiste en dormir juntos? En cualquier caso, en mis momentos menos consistentes, ese sentimiento está presente. La pasada noche hubo un momento en que pensé que había superado lo peor...

Estoy en mi cama y miro la noche a través de mi ventana abierta, noche nueva una y otra vez, y sé que no necesito viajar para tener todos los paisajes del mundo, que me visitan en este cielo siempre cambiante fuera de mi ventana, en la noche. Serían las cuatro de la mañana: y mientras estaba pensando que he recobrado mi paz, mi claridad, mi espacio, una pequeña marea de soledad creció hasta mi interior, inundándome y extendiéndose desolada a cuantos pequeños pasos he dado en mi interior durante los últimos días. Mi cama iba escurriéndose humedecida por mis lágrimas y me dije; “je je, pues sí que estamos bien”. Otra vez ese sentimiento desesperado de estar encerrada en un espacio clausurado, y sacudiendo mis alas contra una pared de hierro levantada por él. Sé y tengo por cierto que ese muro es una ilusión, y que sólo existe en mi imaginación configurada por la tradición. En fin de cuentas, uno tiene las alas que necesita para volar a través de cualesquiera murallas, hacia un cielo en el que sabe que no existen esos compartimentos artificiales. Es como si, por no sé qué necesidad de castigarme, estuviera dándome adrede contra una pared ¿no es así? Es una pena que todavía tenga que luchar contra este tipo de problemas en tiempos como estos, cuando todos hemos de empujar juntos lo más fuerte posible, si es que queremos sobrevivir.

Acababa de telefonear él para decirme que Hulle ha sido trasladado al campo de Amersfoort, y corre el rumor de que es posible escuchar la corriente de gentes golpeadas hacia allí... en medio del calor. Y nadie sabe por dónde anda... la madre de Hulle. Pero no son ellos solos: son miles y miles por los que habría que estar rezando en cada minuto y no olvidar ni un instante. Y es vergonzoso que tú, Etty, estés otra vez enredada en deseos y añoranzas que no son aspiraciones genuinas. He de alcanzar claridad sobre este punto antes de que pueda considerarme otra vez parte de la gran comunidad; y esto implica liberarse del propio egocentrismo... ¿Por qué he de tener a veces ese sentimiento desesperado de que nuestra relación está bloqueada? ¿De que no puedo entregarme a él del todo porque siempre está poniendo un “alto” en todas partes? Ese alto es su fidelidad, que atraviesa el Canal (de la Mancha) y regresa... Y, una vez dicho esto, -déjame ser sincera de una vez sobre ello-: ¿no es por una especie de orgullo femenino herido, por lo que no puedo quebrantar esa fidelidad (that i can’t break that faithfulness down)? Tide reza cada día por Hertha y para que los dos puedan reunirse, y yo la admiro y la quiero por ello. Pero ese “quebrantar la fidelidad de alguien” ¿no es una parte integrante de las ideas fijas pequeño-burguesas que recibimos a través de novelas baratas? (15 junio 1942).


12.- ¿Sabes lo que me parece nauseabundo en ti, pequeña? Ese semicandor y esa semigrandilociencia... A veces tengo miedo de llamar al pan pan y al vino vino. ¿Porque entonces no dejamos nada para la imaginación? Pues no: hay que llamar a las cosas por su nombre: si no pueden soportar ese nombre, es que no tienen derecho a existir. Intentamos conservar muchas cosas en la vida a base de un vago misticismo; pero la mística debe descansar en una honestidad tan clara como el cristal, y sólo puede sobrevenir cuando las cosas han sido desnudadas hasta su desnuda realidad. ¡Dios mío! ¡Qué claro resultaría entonces todo!...

Muchas noches, cuando regreso a casa me pasa que deseo recordar las maravillosas experiencias que he tenido. Pero no con las palabras llanas y necesariamente toscas de un diario, no: lo que más me gustaría es ser capaz de producir aforismos directos y verdades eternas, a partir de las más simples experiencias. Menos que eso ya no me valdría. Y de ahí brotan todas mis vaguedades y generalizaciones: me parece muy por debajo de mi dignidad escribir acerca de mi vientre (¡vaya palabra plúmbea y cruda para una parte tan importante del cuerpo!)...

La noche pasada, cuando le dije adiós, acarició mi pecho casi con indiferencia, y luego dijo más o menos (refiriéndose al diario de Netty que contiene varios pasajes apasionados sobre caricias en los pechos): “este tipo de cosas no le impresionan mucho a usted” (y usó el formal ‘usted’ que resultaba más bien titilante en aquella situación) “¿y ahora? ¿No irá usted a sentirse excitada después por un largo rato?” Y, por supuesto no voy. En fin de cuentas, sus manos que acarician no son más que una parte y una parcela de nuestro diálogo cotidiano: incluso cuando está dictándome una carta de negocios, sus manos, esos conductores constantes de calor y ternura, acarician mis muslos o mis pechos o mi cabello o mis pestañas. Este es nuestro diálogo cotidiano, y no sería honrada pretendiendo que me pone en un estado de excitación constante. Pero a veces, me imagino que me excita y me estimula y luego me deja en seco y no se atreve a asumir las consecuencias...

En realidad, y en profundidad, no deseo tener una relación sexual con él. Mi cuerpo solicita ternura continua, y esto lo recibo de él una y otra vez y, por lo que hace a mis demandas sexuales, la verdad es que no son tan apremiantes y, en las pocas ocasiones en que levantan la cabeza, por lo general, puedo sacar de ellas lo mejor...

Dicho honestamente, más de uno se preguntará si es realmente un ser humano normal y completo, una vez que el factor sexual ha sido dejado aparte. Y quizá ésta es la razón por la que, a veces, siento que nuestra relación es como aturdida e inadecuada: simplemente porque falta ese factor. Y ¿no es también ese sentimiento tan trillado (en nuestra relación casi un cliché) de que si no me desea totalmente entonces es que no me quiere tanto en realidad?...

“En los hombres todo es casi mecánico, en las mujeres es un proceso” dijo él no hace mucho. “Por eso la mujer debe tomar la dirección en asuntos amorosos”. Y a veces, como ayer, mi boca puede estar presta para la entrega, pero mi cuerpo esta todavía lejos de ella; realmente es un proceso. En un hombre es diferente: el factor sexual no se esparce por todo su ser de ese modo, sino que simplemente le aprieta, y luego lo olvida de nuevo: todo sucede mucho más de prisa... Con las mujeres, si se me permite generalizar, el momento de la entrega llega al final de un proceso gradual en el que todo el psiquismo juega un papel tan grande al menos como el cuerpo. Por eso no hay que dar mucha importancia a la toma de una mujer por un hombre; para nosotras es un acto que corona y completa una relación, para ellos casi no es ni una parte orgánica del todo. No debemos juzgar su amor a nosotras por su deseo hacia nosotras: pues éste obedece sus propias leyes mecánicas; su amor debemos buscarlo en otro lugar...

El respeto a nuestra propia feminidad no debe basarse en si y cuántas veces su cuerpo nos desea... y creo que aquí yace la fuente de tantos malentendidos entre hombre y mujer. Las mujeres ponen mucho acento en un factor que los hombres no se toman tan en serio o, al menos, un factor del que las mujeres no pueden aprender mucho sobre los sentimientos del hombre. Sé que estoy escribiendo esto un poco atontada, pero cada vez me va resultando más y más claro que puedo liberarme de una cantidad de peso muerto, y que mi camino puede abrirse más y más a un trabajo productivo y vivificante. Y espero de una vez para todas llegar a sujetar las cosas y no tener que ir arrastrándolas como un lastre pesado... (19 junio 1942).


Sede del Etty Hillesum Research Centre (EHOC), Ghent University, Holanda.

Conclusiones

El lector juzgará. Pero González Faus cree que estos textos, aunque no son todos los posibles, arrojan datos de interés. Por ejemplo: Spier murió el 15 de julio. Un mes antes Etty aún se debatía de ese modo. Por tanto, se debe corregir lo que Faus escribió en su comentario a la edición habitual de su diario [Etty Hillesum. Una vida que interpela; Santander 2008]. La relación no se “arregló” varios meses antes, dejándola preparada para su evolución y crecimiento posterior. Fue la muerte del maestro y semiamante la que potenció ese proceso.

Además de esto, alguien podrá pensar que las cosas no son hoy exactamente como hace sesenta años en el tema sexual, aunque la Holanda de los cuarenta no era la España de los cuarenta, y menos quizá entre gentes no cristianas. Pero lo decisivo, y lo importante para hoy, es la capacidad de introspección y la brutal sinceridad de esta muchacha que quizás hemos perdido. Quizás así, a través de tantas vueltas y reflexiones, acabó descubriendo algo fundamental. Por ejemplo:

- que la sexualidad es algo más, mucho, más que placer. La sexualidad es “poder” y autoafirmación; puede ser también entrega. Y todo el intríngulis de su ética reside en convertir el poder en entrega. Más allá de los mecanismos físicos que son muy diferentes en ambos sexos (en contra de lo que promulga una falsa liberación sexual de la mujer), está esa difícil tarea de convertir el poder en entrega, o de evitar que el afán de poder se enmascare -y chantajee- bajo la capa de la entrega.

- También que la plenitud o el éxtasis corporal es verdadera plenitud cuando va acompañada de un éxtasis espiritual (la obsesión de Spier por la unidad de cuerpo y mente). Sin esta plenitud espiritual el sexo, lejos de saciar, alimenta más la sed como el agua de la samaritana. Y acaba convirtiéndose en adicción que es algo ya muy distinto de una necesidad natural; o acaba buscando esa plenitud imposible por caminos no demasiado naturales en los que “lo prohibido” se pervierte, por eso mismo, en pseudopromesa, en lugar de actuar como marca del camino.
-
Finalmente el hecho de que Etty no actúe en nombre de legalismos, moralismos o imposiciones exteriores, sino buscando lo mejor de sí misma y para sí misma, da a su lucha una ejemplaridad que no tienen muchas imposiciones eclesiásticas.

Algo de eso muestran estas conclusiones que he citado en algún otro lugar: “No debemos pretender expresar físicamente todo lo que sentimos por otra persona. Precisamente por eso me quedo siempre tan triste después de un contacto físico. Se puede expresar mucho más con un gesto bien pequeño que con la más salvaje y apasionada noche de amor. Yo me arrojaba contra él casi con desesperación: ahora las cosas no van tan mal como solían ir, ni mucho menos. Me hacen feliz sus caricias aunque siempre temo que, de repente, alcancemos un límite que ya no nos permita ir más allá” (25 abril 1942).

Y es que, en el campo de la moral y de la bondad, lo que cuenta ante el juicio definitivo de Dios no es tener un expediente impoluto sino lo que se ha aprendido a amar. Como Faus ha dicho otras veces, María Magdalena es mucho más casta que algunos eclesiásticos, quizá tan observantes como fariseos...

Leandro Sequeiros San Román es Catedrático de Paleontología y miembro de la Cátedra CTR. Facultad de Teología, Granada.




Bibliografía

The letters and diaries of Etty Hillesum. Completed and unabridged. Novalis, St. Paul University, Ottawa 2002. 788 pág.

Diario de ETTY HILLESUM. Una vida conmocionada Editorial Anthropos, 2008.

Etty HILLESUM. “El corazón pensante de los barracones”. Cartas. Editorial Anthropos, 2005.

Evelyne Frank. “Con Etty Hillesum en busca de la felicidad”. Ed. Sal Terrae, 2006.

Paul Lebeau. “Etty Hillesum. Un itinerario espiritual. Amsterdam, 1941-Auschwitz, 194”3. Ed. Sal Terrae, 2000.

Sylvie Germain. “Etty Hillesum. Una vida”. Ed. Sal Terrae, 2004.

Wanda Tommasi. Etty Hillesum. La inteligencia del corazón. Ed. Narcea, 2003.

José I. González Faus. “Etty Hillesum. Una vida que interpela”. Ed. Sal Terrae, 2008.

miércoles, 6 de octubre de 2010

IV CONGRESO DE ECUMENISMO. Madrid, 12 al 14 de Noviembre de 2010.




IV CONGRESO
DE
ECUMENISMO

ECUMENISMO Y MISIÓN
CENTENARIO DE EDIMBURGO
(1910-2010)
Madrid, 12-14 noviembre de 2010


Viernes, día 12


18:00 h. Acogida.
19:00 h. SESIÓN DE APERTURA
Presentación del Congreso
Mariano Perrón
Delegado de ecumenismo de Madrid
Juan Pablo García Maestro,
Coordinador del Congreso, UPSA-Madrid
José Luis Díez
Director de la revista «Pastoral ecuménica»
Mª José Delgado Misionera de la Unidad
CONFERENCIA
«Análisis histórico de la Asamblea Misionera de Edimburgo
desde 1910 hasta nuestros días»
Jacques Matthey
Teólogo reformado y miembro del Consejo Mundial de las
Iglesias, Ginebra (Suiza).
Presenta y modera: Alfredo Abad
20.30 h. Diálogo con el ponente
21.00 h. Cena

Sábado, día 13

10:00 h. CONFERENCIA
«Ecumenismo y misión en Europa».
D. Eloy Bueno de la Fuente
Facultad de Teología de Burgos
Presenta: José Hernández, CMF
11:00 h. Diálogo con el ponente
11:30 h. Descanso
12:00 h. CONFERENCIA
«Ecumenismo y misión desde Asia».
In Sik Hong
Iglesia Presbiteriana de Seúl (Corea))
Presenta: Gloria Uribe
13:00 h. Diálogo con el ponente
14.00 h. Comida
16:30 h. MESA REDONDA
«Ecumenismo y Misión en España»
Participan:
􀁑 Inmaculada Villa
(Iglesia Católica)
􀁑 Máximo García
(Iglesia Bautista)
􀁑 Juan Larios
(Comunión Anglicana)
􀁑 Teófilo Moldovan
(Iglesia Ortodoxa rumana)
Modera: Mariano Perrón
Delegado de ecumenismo de Madrid
17:30 h. Diálogo con los ponentes
18:00 h. Descanso
18:30 h. CONFERENCIA
«Ecumenismo y misión en África»
Carmen Márquez
Universidad Pontificia de Comillas-Madrid
Presenta: Santiago Madrigal, S.J
. 19:30 h. Diálogo con la ponente
21:00 h. Cena
22:00 h. CONCIERTO

Domingo, día 14

10:00 h. CONFERENCIA
«Ecumenismo y misión en América Latina y el Caribe»
Carlos Ham
(Consejo Mundial de las Iglesias, Secretario ejecutivo para
Diaconía América Latina-Caribe)
Presenta: Miguel de Olaiz
11:00 h. Diálogo con el ponente
11:30 h. Descanso
12:00 h. CLAUSURA DEL CONGRESO
Juan Pablo García Maestro
12:30 h. Oración ecuménica: Cantos de Taizé, Grupo
Carabanchel
14.00 h. Comida

Organiza:
Centro Ecuménico «Misioneras de la Unidad»
ACEMU Asociación Centro Ecuménico


Vocales:
Mariano Perrón Juan Pablo García
José Luis Díez Mª José Delgado

Lugar del Congreso:
Residencia Madre de la Divina Pastora
C/ Santa Engracia, 140
Tel. 91 534 50 05
Metro: Ríos Rosas / Cuatro Caminos
Autobuses: Circular

Cuota de Inscripción:

Congresistas y participantes: 20 e
Estudiantes de Seminarios y Facultades de teología: Inscripción
gratuita

Alojamiento y pensión:
Pensión completa 90 e
Sólo comida 17 e

Información e inscripción:
Centro Ecuménico « Misioneras de la Unidad »
C/ José Arcones Gil, 37 - 2o • 28017 Madrid
Tel. 91 367 58 40
http://www.centroecumenico.org/


lunes, 4 de octubre de 2010

El Integrismo: Una enfermedad moderna y antitradicional que afecta a cierto catolicismo actual, por Joaquim García Roca.




Especial importancia en la construcción actual del integrismo y del conservadurismo tiene el tradicionalismo religioso. “Es un talante y una actitud mayoritaria entre los católicos españoles, que ha sido determinante en nuestra historia reciente”, escribía Juan María LABOA en 1985. Y anteriormente el gran teólogo francés Ives CONGAR ofrecía el retrato robot en su libro Falsas y verdaderas reformas en la Iglesia: “Los integristas del siglo XIX querían sustentar y defender la doctrina de la Iglesia sin añadidos ni amputaciones; además, se organizaron en sociedades secretas y utilizaron la delación como arma de ataque contra quienes consideraban sus enemigos dentro y fuera de la Iglesia. En principio no es una posición doctrinal, sino cierto modo de afirmar el catolicismo; es primariamente una mentalidad o una actitud, que determinan cierto modo de sustentar las posiciones católicas”.

La religión es hoy un gran productor de integrismo, pero es “importante comprender que hay secularistas tan fundamentalistas como los religiosos: unos y otros coinciden en no estar dispuestos a cuestionar sus opiniones, así como en su militancia, agresividad y desprecio hacia los que discrepan de él”. El actual clima restaurador tiene profundas connotaciones religiosas, sobre todo en aquellas religiones que, en palabras de Maurice BLANCHOT, “están tan seguras de tener razón en el cielo que prescinden no sólo de tener razón en el mundo, sino incluso del mundo de la razón”.

Los descontentos de la modernidad son traídos tanto por el pensamiento conservador como por el progresista. Los primeros hacen derivar los descontentos a causa de la reciente complejidad de los modos de vida urbanos, de la experiencia social del anonimato y sobre todo del proceso político de burocratización del Estado Moderno. El pensamiento progresista hace derivar los descontentos de las deficiencias del sistema democrático, de la insuficiencia en las políticas distributivas y sobre todo de la arrogancia del Estado Moderno que ha debilitado todas las instancias sociales. Ambas líneas coinciden en deslegitimar la política democrática y fragilizar los sistemas públicos.

Es conocida la contaminación de amplios sectores católicos con algunos medios de comunicación que se presentan socialmente identificados con los valores de partidos políticos conservadores en ámbitos tan decisivos como el matrimonio, la familia, la moral sexual, la educación.

Asistimos al irónico espectáculo de un ataque a la modernidad por parte de personas cuya conciencia presupone la misma modernidad. El tradicionalista que se defiende cognitivamente de la modernidad, casi inevitablemente incorpora en dicha esfera elementos de la misma. Es lo que los sociólogos han identificado como contaminación cognitiva.

Una estrategia clave en la producción actual de integrismo consiste en producir un enemigo total, que exige defensa, rechazo y destrucción.

Parte del éxito del integrismo consiste en focalizar las energías sociales hacia ese gran enemigo y revestirle de un poder absoluto omnipresente capaz de generar un enfrentamiento sin matices ni complejidades.

Consecuentemente hay una concepción integrista del poder, que se identifica con el uso de la fuerza donde todo hombre es enemigo de todo hombre.

Como práctica social, genera personalidades dogmáticas, reacciones violentas y actitudes intolerantes que cultivan el odio al diferente. Practican el desprecio al otro como sistema y el fanatismo como estrategia. En lo cotidiano, el enemigo absoluto ha ido cambiando de ropajes y maquillajes: los infieles, los judíos, los moros, los gitanos, los inmigrantes, los extranjeros.

La relación espontánea entre los seres humanos ya no está presidida por la armonía, la colaboración y la “natural benevolencia”, sino por el conflicto y la competitividad. Curiosamente, para el integrismo actual ya no es la lógica mortal del capitalismo, su violencia institucionalizada o la idolatría del mercado lo que preocupa, sino un enemigo que se transforma en multitud de rostros: unas veces es el hedonismo de la juventud o el pluralismo religioso y otras el relativismo cultural a los que hay que combatir.

En España, el integrismo religioso arremete contra lo que llaman “buenismo”, para significar la permanente disposición al diálogo y al buen talante. Les acusan de desestimar el alcance real del terrorismo y la densidad de la realidad. En el Fraude del buenismo, Miquel Porto afirmará que propuestas como la Alianza de civilizaciones no pasan de ser una insustancial fórmula retórica; desprecian los procesos de concertación social y el reconocimiento de las aspiraciones de los pueblos de España que “ponen en peligro la convivencia de todos los ciudadanos”. El odio al socialismo en ciertos sectores integristas es buena prueba de ello. Cada vez que se nombra el presidente Rodríguez Zapatero en ciertos ambientes, se despiertan todos los demonios del pasado. Con el miedo desaparece cualquier diálogo hasta convertir a algunos miembros de la jerarquía eclesiástica en auténticos líderes de la oposición.

El tradicionalismo entiende que el mundo moderno camina hacia la autodestrucción y se alimenta del rechazo a este optimismo vinculado a la modernidad y a la post-modernidad. Su talante es profundamente negativo, como el de Mefistófeles de Goethe que se describe a sí mismo como un “espíritu que siempre dice no”.

El tradicionalismo actual acusa al Concilio de haber visto sólo los aspectos luminosos del tiempo histórico. Es cierto que fue intencionada la apuesta conciliar a favor de un talante optimista; basta observar que llegó a cambiar el primer nombre de la Constitución conciliar “Gozos y temores”, por el de “Gozo y esperanza”. La apuesta conciliar era inequívocamente a favor del cambio posible y de las transformaciones necesarias. Los procesos constitutivos de la modernidad como el proceso de secularización o la emergencia del pluralismo cultural son vividos como signos del tiempo. El concilio contribuyó decisivamente a recuperar una presencia crítica y esperanzada ante la sociedad.

El tradicionalismo cristiano denuncia este clima y se alía con el clima apocalíptico y el pesimismo antropológico. Una cierta teología entiende que la historia es siempre una lucha entre el eje del bien y el eje del mal, con la consiguiente sospecha contra el sistema político y contra las instituciones sociales, que quedan identificadas todas ellas con la torre de Babel.

En el escenario pastoral, la imposición desplaza a la colaboración, el control desde lo alto desestima la dimensión horizontal, la autosuficiencia cancela la corresponsabilidad. Hay un uso de los medios fuertes y potentes que menosprecia la participación de la gente y la movilización ciudadana.

Existe sin embargo una recuperación necesaria de la apocalíptica cristiana que sirve para desactivar el integrismo eclesiástico. Los contenidos apocalípticos en lugar de significar la impotencia son expresión de la esperanza de los últimos. Quien detenta el poder está interesado en que la historia continúe en la dirección que él mismo ha determinado; para ellos, el futuro es continuación de su presente18. El significado más profundo del Apocalipsis es mantener viva la memoria de los mártires y ponerlos a producir esperanza. Son escritos de resistencia dirigidos contra quien persigue, oprime y asesina al pueblo empobrecido por no doblegarse ante los valores del imperio. Se trata de un género subversivo para los poderes políticos injustos de la época, que intenta desenmascarar su mentira.

De este modo, la espera apocalíptica libera a la esperanza de toda connivencia con los triunfadores, como reconoce J.B. METZ. La esperanza sin apocalíptica se convierte en la ideología de los vencedores.

Un cierto pensamiento conservador cristiano en lugar de profundizar en la afirmación conciliar sobre la opción preferencial por la democracia, que supone la autonomía y responsabilidad de los creyentes en la esfera política, se propone la unidad corporativa de los cristianos ante una única opción.

La tradición cristiana necesitó de todo un concilio (Vaticano II) para desactivar la tesis de que sólo la verdad tiene derechos y proclamar que sólo la persona es portadora de derechos. En consecuencia, la tolerancia es la forma humana de la verdad; y cabe una moral autónoma para el gobierno de la sociedad. Al cristianismo le sobran razones para realizarse como religión de la libertad y renunciar a los medios estatales en el anuncio, propagación y celebración de sus convicciones. No es razonable confundir la libertad religiosa con la privatización de la fe ni con la renuncia a la responsabilidad de las convicciones, cuando lo único que pretende es reconocer la dignidad de la persona, esté en la verdad o en el error, y cultivar el valor de la libertad en el contexto pluralista actual ante las pretensiones fundamentalistas.

El fundamentalismo religioso arremete contra la era de la interpretación como despliegue de la subjetividad de la fe. La clave de esta operación consiste en invocar el derecho natural, que arranca de Dios y es comprensible sólo a través de los libros revelados. Sólo Dios y su Iglesia puede determinar lo que es bueno y lo que es malo, lo lícito y lo ilícito. Los creyentes poseen de este modo un estatuto de superioridad sobre los no creyentes ante el poder destructivo de la libertad. La arrogancia de la verdad destruirá la humildad de la caridad. Si la primera busca el poder y la potencia, la segunda se hermana con la modestia y la corresponsabilidad.

Hay una estrategia propia del tradicionalismo que consiste en postular una verdad esencial que existiría en alguna parte, inmóvil, simple, unívoca, como una totalidad cerrada y autosuficiente.

Una cierta teología pretende servir a este clima integrista mediante el recurso a “principios innegociables”, a una fe que no debe nada a nadie, sino que puede identificarse como original y propia. Para ello propone la fidelidad –lo más literal posible–, al texto bíblico o dogmático. Síntoma de ello es el uso que de los Diccionarios o Léxicos bíblicos hacen los movimientos cristianos conservadores.

De este modo se intenta salvar cualquier atisbo de heterodoxia.De este modo se claudica en aspectos esenciales del cristianismo, que se ha realizado como religión de la reinterpretación y de la relectura. Cada texto fundacional remite a otros textos y sólo tiene sentido si se articula con otras tradiciones. Como se escenificó en el camino de Emaús, es imposible comprender a Jesús limitándose a verle cara a cara o escuchando su mensaje, como una especie de revelación única y autosuficiente; era necesario despertar en aquellos discípulos “lo que les concernía”. Los textos son incomprensibles sin incorporar la historia, la recepción en los oyentes como hacía Jesús al remitir a otra cosa de sí: la manifestación de Dios en una historia de salvaciónprevia; fuera de esa historia no tiene sentido su vida ni su obra. Y es la propia historia quien hace descubrir verdades todavía más insospechadas.

En la tradición cristiana la salvación y la interpretación van unidas. Y para interpretar lo dicho, se nos envía el Espíritu para asistir en esta empresa hermenéutica. No se trata simplemente de descubrir y aplicar el sentido de lo dicho, de una vez por todas; ni es una interpretación secundaria que pasa por encima o por el lado del núcleo estable sino que le afecta profundamente, hasta el punto que la salvación se da, se forma y se,constituye en una historia. La interpretación forma parte de la salvación.

No existen sólo dos hermenéuticas conciliares como preocupa a Benedicto XVI en su discurso programático, sino tres (¡cuando menos!). Entre la hermenéutica de la ruptura y la de la continuidad, existe la hermenéutica de la continuidad crítica. No estamos condenados a la alternativa estéril entre romper con la tradición o repetirla.

Con extremada ligereza se acusa de relativismo a toda posición que afirme lo que es el fundamento mismo de la responsabilidad moral. Y aquí reside la dificultad mayor de la actitud integrista: amar la verdad sabiendo que, como dijo Tagore, “cuando llega la verdad, parece última su palabra; pero su palabra última da siempre a luz otra palabra”.

Las consecuencias pastorales son graves. En nombre de fundamentos sólidos y verdaderos, se sitúan por encima de las personas y se enferma de abstracción, más atentos a la verdad objetiva que a la experiencia vital de la persona. Lo cual tiene un alto precio para la evangelización, que ha sido subrayado recientemente por Marco Politi, reconocido analista religioso italiano; afirma éste en su libro, Il ritorno di Dio21, que sólo Juan XXIII entre los pontífices actuales ha sabido incorporar la revolución del individuo.

Cuando visitaba la cárcel de Roma decía: “He venido aquí y os he mirado a los ojos y recuerdo la tragedia familiar que supuso el encarcelamiento de mi primo fue encarcelado”. Al oírle, a la gente le embargaba la emoción, porque hacía suya la emoción el Papa. O cuando en el primer día conciliar desde la ventana de la Plaza de San Pedro dice: “Volved a vuestras casas, encontraréis a los niños... dadles un beso y decidles que es el beso del Papa”. Otros hablan y nunca sientes que habla de ti. Les falta inmediatez y espontaneidad y en su lugar oiremos hablar de la inmutabilidad de las normas morales, del hedonismo de la juventud, del horror de los divorcios. “Europa no encuentra el camino del Evangelio... Los cristianos tienen que enfrentarse a la secularización... El orden moral es inviolable... La verdad es única...”, se dice insistentemente desde la misma ventana de San Pedro.

La modernidad trajo el ideal internacionalista como horizonte ético capaz de trascender los límites de las naciones. El tradicionalismo actual, por el contrario, ha convertido “las patrias” en un inmenso generador de retóricas. Lo patriótico es uno de esos dispositivos de los que han abusado con mayor holgura los intransigentes de todos los tiempos.

Poco importa que la idea de pueblo escogido sea profundamente extraña al cristianismo, ni que la exaltación patriótica sea el síntoma mayor de relativismo, para atribuirle rasgos salvadores al nacionalismo de la Patria. Los conservadores deberían saber que la ideología patriótica ha desplazado siempre al sentido humanitario. En lugar de desmitificar la Patria como algo artificial, la convierten en un nuevo ídolo; en lugar de denunciar los monstruos políticos del patriotismo, consagran la patria como un valor supremo. Más que afirmaciones en torno a banderas y símbolos patrióticos, la hora del mundo requiere abrirse a los flujos internacionales, convertir las fronteras en quimeras y fortalecer la interdependencia de los pueblos; ahí está la experiencia religiosa de muchos creyentes que sin abandonar sus lealtades locales, construyen sus identidades más allá de las patrias.

viernes, 1 de octubre de 2010

Acerca del I Congreso de Antropología, Psicología y Espiritualidad. CITeS (Universidad de la Mística) 24-26 Septiembre. Ávila.


Como ya os anuncié en un post anterior los días 24 al 26 de Septiembre se celebró el I Congreso de Antropología, Psicología y Espiritualidad en la ciudad de Ávila en el CITeS (Universidad de la Mística) organizado por la cátedra Edith Stein, perteneciente a dicha universidad y dirigida por la psiquiatra y profesora Maribel Rodriguez.


Me gustaría hacer hoy un pequeño balance de la participación en este congreso, que al menos para mí, y creo que para la mayoría de los que acudimos allí ha sido muy positiva.


La Universidad de la Mística, es un centro dirigido por los PP. Carmelitas Descalzos, dedicado al estudio de la mística y la espiritualidad. Es un edificio con un diseño muy original, que pretende transmitir a través de su misma arquitectura algo de la experiencia humanizadora que supone la mística. La Comunidad religiosa que lo habita transmite humanidad y acogida por todos su poros, de modo que es el lugar ideal para celebrar un congreso de este tipo.


Maribel Rodriguez, la directora, ha realizado una estupenda labor en la selección de ponencias y comunicaciones, variadas y plurales, y coordinando las intervenciones de un modo no directivo pero responsable, acompañando el proceso que ha supuesto el congreso para los que asistimos a él. El éxito indudable de este acontecimiento depende en gran parte de su labor, realizada siempre con gran eficacia y sencillez, y reflejando una gran profundidad humana y espiritual.


El Congreso contó con múltiples ponencias y comunicaciones que han permitido exponer desde múltiples puntos de vista un mensaje dirigido hacia el mismo objetivo, abrir el paradigma científico a un modelo más humanista y humanizador, liberándolo del reduccionismo positivista, que considera de modo dogmático que sólo es objeto de la ciencia lo que es cuantificable y medible.

No se trata naturalmente de negar los valores del modelo positivista, sino de integrar sus valores a las aportaciones de otras visiones, enriqueciendo nuestra cultura y poniéndola así al servicio de lo más profundo del ser humano, quizá el único camino para salir de la actual fragmentación cultural y desorden e injusticia generalizados.


Entre algunas de las cosas que allí se dijeron recojo las que más me llegaron:

- Hay que salir del modelo reduccionista del positivismo sin negar su aportación sino integrarla en un modelo más completo que incluya todas las dimensiones de la realidad.


- La espiritualidad ayuda en cualquier proceso terapeútico o pedagógico de crecimiento humano, si bien también la religión puede originar patologías si se reprime la espiritualidad o si se manipula a las personas con la religión.


- La Mística está llamada a unificar la cultura fragmentada actual, no porque elabore un sistema que pretenda contener la verdad de todo, sino porque su misión es ser el “corazón” que anime cualquier búsqueda científica, haciendo de todas las actividades culturales, artísticas o científicas posibles caminos hacia la experiencia humana integral que supone la mística.


- Psicología y espiritualidad sin ser iguales (hay que señalar bien los límites de cada campo) no pueden estar separadas o aisladas la una de la otra. Es necesaria la interdisciplinariedad en el tratamiento del proceso de sanación, crecimiento y madurez humanos.


Sólo son pequeños destellos de lo vivido en el Congreso que me han servido para enriquecer mi visión sobre la realidad y que comparto con votrotr@s.


Por último, diría que lo más interesante, como siempre, han sido las personas que han particiapado, los diversos encuentros humanos con otros buscadores siempre nos dejan una huella que transforma nuestro ser y, por ello, son un tesoro que nadie nos puede arrebatar.


Gracias a tod@s los que han pertmitido que este congreso se realizara, espero que sea el comienzo de una “tradición” que anualmente se vaya repitiendo y permita a muchos buscadores reunirse, compartir y conocerse para ir caminando hacia un nuevo paradigma más humano y humanizador. El próximo no os lo perdáis.

martes, 28 de septiembre de 2010

Comunicado de la Federación de Movimientos de Acción Católica Española (JEC, JOC, HOAC, ACG, MRC, MJRC, MTC, PX, FRATER)


Ante la movilización convocada por la Confederación Europea de Sindicatos en todos los países de la Unión Europea y la Huelga General convocada en España.


Los miembros de la Federación de Movimientos de Acción Católica Española constatamos que la profunda crisis económica y financiera, que afecta a millones de seres humanos en los cinco continentes, está golpeando con especial dureza a millones de personas en nuestros pueblos y ciudades, generando de este modo graves dificultades para el desarrollo personal, para la convivencia familiar y para las relaciones sociales.

Aunque las consecuencias de la crisis son muy variadas, el problema de fondo está en la utilización de la economía y de las finanzas como un fin en sí mismas y como un medio para la consecución de los propios intereses. Durante los últimos años muchas personas, sin grandes escrúpulos éticos, buscaron ante todo la eficacia, el progreso económico y el beneficio personal, olvidando que el verdadero desarrollo afecta a toda la persona y, por tanto, debe respetar su dignidad y su dimensión espiritual.

Ante la constatación de esta realidad, el Papa Benedicto XVI nos recordaba recientemente que la economía tiene que estar al servicio de la persona y no la persona al servicio de la economía y por ello el trabajo que la sustenta ha de ser: “un trabajo que en cualquier sociedad sea expresión de la dignidad esencial de todo hombre y mujer (…); un trabajo que permita a los trabajadores organizarse libremente y hacer oír su voz; un trabajo que deje espacio para reencontrarse adecuadamente con las propias raíces en el ámbito personal, familiar y espiritual” (Caritas in veritate, n. 63).


Haciendo nuestras las enseñanzas del Santo Padre, pensamos que las últimas medidas adoptadas en nuestro país para paliar la crisis, incluida la Reforma Laboral recientemente aprobada, no ayudan a aliviar la situación de precariedad y de pobreza en la que viven miles de personas y parecen no tener en cuenta, en última instancia, a las víctimas de la crisis.

Como cristianos y como miembros de la sociedad queremos seguir colaborando en la medida de nuestras posibilidades en la construcción de una sociedad más justa y solidaria, siendo especialmente sensibles y cercanos a los que sufren. Estamos profundamente convencidos de que las soluciones eficaces a la crisis deben tener especialmente en cuenta la responsabilidad de cada ser humano con los restantes miembros de la sociedad, así como la dimensión ética de toda la actividad humana, también de la actividad económica.


Desde esta convicción, y teniendo en cuenta las graves consecuencias que las medidas económicas recientemente aprobadas podrían acarrear a los más empobrecidos de la sociedad, invitamos humildemente a los poderes públicos, a las organizaciones sindicales, sociales y empresariales a buscar ante todo el bien común de la sociedad y a encontrar desde un diálogo paciente las mejores soluciones para que toda persona pueda desarrollarse de acuerdo con su dignidad.

27 de Septiembre de 2010

martes, 21 de septiembre de 2010

Hacia una modernidad personalista, dinámica y pluralista: La unión de mística y Modernidad.


Actualmente vivimos un auge del interés hacia la mística y la espiritualidad. Desde diversos ámbitos y perspectivas se mira hacia la espiritualidad con esperanza.


Como reacción al modelo cultural imperante muchos se han interesado en los caminos espirituales y ven en ellos una solución al conflicto actual. Para muchos autores actuales (Wilber, Panikkar, Rahner, etc…) la mística es fundamental para la resolución de nuestros problemas y para la elaboración de un proyecto cultural humano y humanizador, en armonía con la naturaleza y con el Espíritu.


Ahora bien, también hay que señalar que, siendo muy positiva esta búsqueda de la espiritualidad, corremos el riesgo, en nuestro deseo ansioso de encontrarnos con la mística, de terminar por desnaturalizarla, impidiendo que pueda ejercer su función sanadora y liberadora.


Es necesario, por ello, indicar algunos peligros que podrían darse en algunas de las diversas variantes de búsqueda de la espiritualidad que se encuentran en nuestra sociedad. En concreto, habría que hablar de tres movimientos o corrientes actuales de búsqueda de la espiritualidad que no perciben con claridad el sentido de la mística y no permiten, por ello, una adecuada inculturación de la misma en nuestra sociedad.


En primer lugar, podemos referirnos a un movimiento actual que se interesa por la espiritualidad llevado por ideales tradicionalistas y antimodernos, podríamos decir que cercanos al fundamentalismo. Estos buscadores ven en la modernidad un paradigma de la cultura antiespiritual y acuden a la mística y la espiritualidad para oponerse a la modernidad y destruirla. Con este planteamiento no se resuelve el conflicto entre modernidad y espiritualidad, simplemente se anula destruyendo o excluyendo a uno de los interlocutores. La mística, sin embargo, no busca excluir partes de la realidad sino armonizarlas y unificarlas, sin destruir su propia identidad. No parece pues esta búsqueda tradicionalista un camino que permita a la mística fecundar nuestra cultura. Este proyecto sólo tendría vigencia si la cultura moderna desapareciera.

El tradicionalismo católico es curiosamente antitradicional, rechazando de forma poco disimulada muchas de las enseñanzas del Concilio Vaticano II (los concilios son la voz del Espíritu según la Tradición católica) y la liturgia emanada de los cambios que este Concilio generó.

Para estos tradicionalistas antitradicionales lo peor que puede ocurrir es unir la espiritualidad y la modernidad (odian la modernidad más de lo que aman el catolicismo), convirtiéndose de esta forma en enemigos, de hecho, de la espiritualidad, cuya misión es integrar y encarnar en cada época la tradición espiritual, mediante una fidelidad creativa a la experiencia que la sustenta.

Como anécdota significativa, os comento que hace unos meses un blog de marcado carácter tradicionalista calificaba mi blog como un ejemplo de esa integración de espiritualidad y modernidad, eso que tanto les horroriza, mediante estas amables palabras:


“Para caer en cuenta en la realidad de todo lo malo, confuso, inconsistente, desdibujado, y desviado que existe, con relacion al tema de "La Crisis de la Oracion Personal" en la que vivimos, por favor ir al blog http://wwwespiritualidadprogresista.blogspot.com/ y ahi se vera, con las mismas palabras de estos, cuan profundo ha llegado el caos, y en cuanta extension y firmeza el veneno se ha establecido en la vida misma de la Iglesia”.

En fin, es una buena señal de que estamos realizando la labor que debemos: integrar de modo crítico la espiritualidad en la cultura actual, respondiendo al mandato del Concilio Vaticano II, por mal que les pese a los tradicionalistas antitradicionales.


Además del tradicionalismo antitradicional, existe en la actualidad una búsqueda que está en las antípodas de la anterior, la búsqueda posmoderna de la mística. Esta búsqueda sólo se interesa por el mensaje relativizador de la razón que las espiritualidades portan. Para la postmodernidad no hay verdad, sólo diálogo y una diversidad de perspectivas igualmente válidas. La postmodernidad hace de la mística una corriente relativizadora de toda verdad. La mística, sin embargo, relativiza la razón como único instrumento de conocimiento de la verdad y considera que la verdad es más que un concepto mental. Pero no niega que exista una verdad, ni considera todas las perspectivas igualmente válidas. Las hay más verdaderas o menos. Por ello, tampoco la perspectiva postmoderna parece un camino viable para la encarnación de la mística en nuestra cultura actual.

Existe, por último, una llamada perspectiva integral o transpersonal que intenta presentar un sistema completo de la realidad integrando todas las dimensiones que la constituyen. Propone atender no sólo a las dimensiones racionales, sino también a las irracionales, corporales y a las suprarracionales, de ahí su interés por la mística. Ahora bien, esta búsqueda corre el peligro de querer sistematizar la mística, olvidando el carácter, en último término, gratuito e incomprensible de la experiencia mística.


La mística no puede ser sistematizada, más bien la mística relativiza todo sistema de ideas; por ello, para transmitirse la mística se expresa a través de lenguajes simbólicos que buscan, no describir la experiencia, sino provocarla en el otro. Más que por mapas descriptivos, la mística se expresa a través de símbolos dinámicos y vivos, verdaderos caminos, que no se limitan a describir una realidad sino que nos introducen en ella. Pero estas descripciones carecen de eficacia si no están vinculadas a una comunidad mística viva. En realidad, la mística es una vivencia que se transmite por ósmosis de ahí la necesidad de comunidades espirituales vivas que transmitan la iniciación. La mística siempre nos remite a la vida real no a discursos, no existe la mística como discurso sólo existen personas y comunidades que transmiten a otros su experiencia de manera vivencial. El movimiento integral parece creer que con su discurso puede lograr permitir el acceso a la experiencia sin vinculación con una comunidad o cadena espiritual viva.


Frente a esas propuestas, habría que plantear que el modelo cultural que mejor puede recoger hoy los valores de las místicas, y en concreto de la mística cisterciense, es una cultura personalista o relacional, dinámica y pluralista.

Personalista porque debe poner como centro los valores personales sobre la acumulación de poder o saber; la libertad, el amor, la humildad son los valores centrales del Císter y pueden ser una buena propuesta de renovación de los valores de nuestra sociedad economicista y tecnocrática. Nuestra meta es ser amantes antes que intelectuales o técnicos.

Dinámica porque la cultura no debe ser nunca un sistema cerrado, debe ser consciente de que es un instrumento y no la meta del ser humano, y, por lo tanto, nunca puede considerar que ha alcanzado la plenitud nunca, siempre debe estar abierta a evolucionar y enriquecerse con otras visiones.

Pluralista porque el pluralismo es una dimensión estructural de la realidad, la realidad es unidad en pluralidad, por ello, la meta es lograr la comunión sin eliminar las diferencias. El diálogo y el consenso críticos deben ser los instrumentos principales de construcción de la cohesión. San Bernardo decía “consentir es salvarse”, es decir, lograr la comunión sin fusión ni absorción de unos y otros es lograr realizar nuestra verdadera naturaleza que es amor, comunión y, a la vez, mantenimiento de las diferencias y la crítica constructiva.

Algunos confunden el pluralismo con el relativismo. Nada tienen que ver, el pluralismo dice que no hay un único camino hacia la verdad, las razones de los demás complementan nuestras visiones. Pero el pluralismo, a diferencia del relativismo, no renuncia a la búsqueda de la verdad, ni considera que todas las perspectivas son igualmente válidas, las hay mejores y peores. Considera que el diálogo es la mejor manera para contrastar nuestras experiencias y enriquecernos mutuamente, pero no considera al diálogo un fin en sí mismo sino un instrumento para alcanzar visiones más completas y humanizadoras.

La mística encuentra en el pluralismo la mejor expresión cultural de la experiencia que la fundamenta, y creo que el pluralismo sólo puede sostenerse si se centra en la experiencia mística como meta y como base de su proyecto cultural.

Es necesario el encuentro con las místicas orientales para renovar la mística y la cultura occidental.



Occidente es, por supuesto, nada más que una pequeña parte del mundo pero hoy por una serie de circunstancias históricas, lo que ocurre en Occidente tiene repercusiones mundiales.


Naturalmente que esta situación es cuestionable, pero también es cierto que esa es la realidad que tenemos y que si queremos caminar hacia un mundo menos uniforme y más pluralista tenemos que tener muy presente la necesidad de transformar la cultura occidental. Esa transformación necesita de la mística, no de discursos místicos, sino de personas y comunidades, movimientos que vivan la experiencia y que transmitan por osmosis, más allá de las palabras y los discursos racionales, la experiencia mística.


Hoy la mística occidental, por diversas circunstancias históricas, no tiene la profundidad ni la vitalidad que tienen las místicas de Oriente. Desvinculada de la cultura moderna y, a la vez, en un medio ambiente que desconoce la verdadera naturaleza de la contemplación, ni puede fecundar la cultura que la rodea ni alcanza a comprender toda la profundidad del patrimonio espiritual que posee.

Sin embargo, Occidente no puede ser fecundado por una mística oriental salvo que ésta se occidentalizara, corriendo el riesgo en el proceso de perder su profundidad como le ha ocurrido a las místicas occidentales.


El camino más viable para la renovación de nuestra cultura es dejarse fecundar por una mística occidental. De optar por esta vía, el camino a seguir sería, por una parte, una inculturación de esa mística tradicional en la realidad moderna, asumiendo de forma crítica la cosmovisión y los valores del mundo moderno. Esto supone abandonar modelos de expresión premodernos que enfatizan el desprecio al mundo, a la secularidad, que son dualistas, que se centran en la renuncia, y descubrir el valor espiritual de la secularidad, del cuerpo, de la alegría, del placer, de la comunicación…

Pero esto no es suficiente, hay que crecer en la experiencia contemplativa y esto sólo se logra por contacto con maestros y grupos espirituales vivos, de ahí la necesidad del encuentro con otras tradiciones orientales más vivas que puedan ayudar a redescubrir la profundidad de la experiencia mística occidental.

En el caso cisterciense son esperanzadores los encuentros con el zen, que han producido frutos diversos, ente ellos, el nacimiento, por ejemplo, de un método contemplativo occidental con gran éxito y difusión como es el de la oración centrante de Thomas Keating.


Sin embargo hay mucho camino por recorrer en esta dirección, tanto por parte de las actuales comunidades místicas occidentales, que deben renovarse, como por los intelectuales y animadores culturales, que deben abrirse a la mística, de modo que puedan caminar juntos, desde el respeto y el diálogo, hacia una nueva civilización más humana, más contemplativa, una civilización del amor.

lunes, 20 de septiembre de 2010

La HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica) critica la Reforma Laboral.





En nuestra opinión, el problema fundamental está en que la reforma laboral que se plantea, así como el conjunto de medidas que se están adoptando, no ya en España sino en el conjunto de la Unión Europea, no van en absoluto en la dirección correcta, sino todo lo contrario.


En lugar de ayudar a caminar hacia la construcción de un nuevo modelo de relaciones económicas y sociales que permita avanzar en reconocimiento práctico de la dignidad de las personas, en justicia y libertad, y en responder a las necesidades de los empobrecidos, lo que hace es continuar en el mismo camino que ha llevado a un gran sufrimiento humano, agravado más aún por la crisis económica.



No saldremos de la crisis económica con justicia y humanidad si no rectificamos el rumbo y nos empeñamos en volver al mismo camino que seguíamos antes de la crisis. Nos parece que, de hecho, lo que se está haciendo es dar una vuelta de tuerca más en la pretensión de subordinarlo todo a las exigencias del mercado, con olvido de los derechos de las personas.


Pensamos que la solución de los problemas del mundo del trabajo, la solución de los problemas de muchos empobrecidos y excluidos, no pasan en absoluto por el tipo de medidas que se están adoptando, sino por buscar caminos para que el modelo de producción y consumo que predomine en nuestra sociedad no sea el que es hoy, sino otro, que permita vivir y cultivar la vida personal, familiar, cultural, social y religiosa, que son imprescindibles para que la persona pueda desarrollarse de acuerdo a su dignidad, como hija de Dios, y para que la sociedad pueda construirse sobre los cimientos de la justicia y la libertad.


Pero, para ello, hacen falta personas, grupos y organizaciones sociales, y también comunidades cristianas, que se empeñen en construir otras relaciones económicas y sociales más justas y humanas.

Una visita histórica, pero ¿oportuna? por María Pilar Queralt del Hierro, historiadora.



La visita de estado de Benedicto XVI a Inglaterra es, sin duda un hecho histórico. Salvando el viaje pastoral, es decir, sin rango de jefe de estado, que Juan Pablo II realizó a las islas Británicas en 1982, las relaciones entre Gran Bretaña y el Vaticano han sido cuando no tirantes, inexistentes.


No hay que olvidar que Inglaterra se apartó de la obediencia a Roma cuando Enrique VIII se proclamó jefe de la Iglesia Anglicana, que Escocia apoyó la reforma protestante promovida por John Knox, fundador del presbiterianismo, o que, a lo largo de los siglos, los católicos británicos han sido percibidos por sus compatriotas como potenciales traidores, siempre dispuestos a anteponer su lealtad al Pontífice y su fe, a la debida al monarca y al Estado. Pero el que haya sido una visita histórica, no quiere decir que haya sido oportuna.

Un evidente descontento


El descontento por la visita del Pontífice comenzó a evidenciarse cuando unas cincuenta personalidades británicas entre las que se encontraban el científico Terry Pratchett, el actor Stephen Fry y el escritor Ken Follett firmaron un manifiesto en el que expresaban su desacuerdo con deparar honores de jefe de Estado a Benedicto XVI. A ellos se sumaron más de diez mil firmas en la página web de Downing Street protestando ante la inmediatez de una visita que costará más de veinte millones de libras a los contribuyentes británicos. Un dispendio que quiso compensarse solicitando la “contribución” económica de quienes desearan asistir a los actos religiosos oficiados por el papa, lo que solo consiguió que se unieran a la protesta aquellos católicos que se negaban a pagar por asistir a una misa o a cualquier otro encuentro pastoral.

El trasfondo de la protesta

Tras la protesta, no obstante, se escondían, otras motivaciones que iban mucho más allá de los argumentos económicos. En su manifiesto los intelectuales protestaban ante la intransigente posición del Vaticano en temas como el aborto, los derechos de los homosexuales, el control de la natalidad o la incorporación de la mujer al sacerdocio. Y, sobre todo, ante la política de encubrimiento de los delitos de pederastia dictada desde el Vaticano.

Un momento delicado


Es evidente que la iglesia católica está atravesando un momento especialmente delicado. El conservadurismo de que hace gala, su intolerancia ante temas como la homosexualidad, el control de natalidad, y la marginación de la mujer en el ámbito eclesiástico levantan, con razón, todo tipo de críticas. Pero la proliferación de abusos a menores por parte de sacerdotes y monjas católicos y el encubrimiento de los mismos por parte de la jerarquía, ha llevado al total descrédito de la Institución. Tanto que el periódico The Guardian llegó publicar que “el abuso sexual a menores era endémico en las instituciones católicas”.

Un ámbito especialmente sensibilizado

En este estado de cosas, Benedicto XVI se disculpó ante los periodistas que le acompañaban en su vuelo hacia Edimburgo manifestando su pesar porque “la autoridad eclesiástica no haya estado suficientemente alerta ni haya tomado las medidas necesarias con la suficiente rapidez y firmeza”. Un mea culpa a todas luces insuficiente si se tiene en cuenta que más de la mitad de los curas católicos procesados por pederastia en Inglaterra y Gales continúan ejerciendo el sacerdocio tras salir de la prisión y que para su mantenimiento reciben ayuda financiera de las autoridades religiosas. Es más, solo ocho de ellos han sido suspendidos “a divinis” pero, aún sin poder oficiar, residen en viviendas de propiedad de la Iglesia y reciben un subsidio de las arcas eclesiásticas.

Una curiosa interpretación teológica

Las reticencias de los contribuyentes británicos a la visita del Benedicto XVI son, pues, perfectamente lógicas. La jerarquía eclesiástica basa su postura en su intención de evitar escandalizar a sus fieles ante la incalificable actitud de sus representantes. No entienden que, en pleno siglo XXI, el escándalo no viene producido por el conocimiento de la existencia de casos de pederastia, sino precisamente por su ocultación.

Una historia de corrupción sin vuelta atrás

La corrupción en el seno de la Iglesia Católica no es nada nuevo, sino un hecho históricamente probado. No hay más que pensar en la corte vaticana renacentista o en los escándalos económicos del Banco Vaticano en el último tercio del siglo XX. Pero también es cierto que, periódicamente, la Iglesia Católica ha tenido diversas ocasiones de oro para regenerarse, olvidar los malos hábitos de sus jerarcas y reconstituirse según el propósito de pobreza y honestidad con que fue creada. Lo fue el movimiento cátaro, reprimido por la alianza entre el poder civil y el eclesiástico; la Reforma, que pretendió una iglesia más pobre y más libre; o el aún reciente Concilio Vaticano II.

Sin embargo, una y otra vez, la jerarquía vaticana prefirió dar la espalda a toda revisión interna, a todo “aggiornamento”, con el fin de seguir manteniendo sus privilegios políticos y económicos. Es inevitable pensar que la visita con honores de jefe de Estado de Benedicto XVI al Reino Unido, entre oropeles y sin voluntad alguna de reconsiderar la actitud de la Iglesia ante determinados temas, no es más que la confirmación de que esta postura sigue vigente.

domingo, 19 de septiembre de 2010

El necesario encuentro entre psicología y espiritualidad, una visión desde la perspectiva cisterciense.


Para el monacato cisterciense el comienzo del camino místico está en el conocimiento de uno mismo, es decir, en la psicología. Mística y psicología sin reducirse ni fusionarse la una a la otra se necesitan mutuamente.

El primer paso, por lo tanto, para la transformación de nuestra cultura en una dirección más espiritual y fraterna hay que darlo a partir de la psicología, que aparece así como una ciencia de vanguardia con una misión fundamental en la actual situación de cambio de paradigma científico y cultural.

Así ocurrió también en el siglo XII, el siglo en el que sitúo el nacimiento de la modernidad, en el que se escribieron numerosos tratados sobre psicología, siendo muy destacados los escritos por monjes cistercienses .


Los autores cistercienses recogieron la psicología de la época, una psicología que hoy llamaríamos integral ya que consideraba que el hombre tenía numerosas dimensiones que el “trabajo” psicológico no debía olvidar. Se trata, por lo tanto, de no reducir el hombre a una dimensión por muy importante que esta sea (ni siquiera a la dimensión espiritual).

Para la psicología cisterciense en la psique pueden diferenciarse tres estructuras, que a su vez, son también tres momentos evolutivos: el anima, el animus y el spiritus. Representan tres tipos de mente y tres momentos de evolución de la conciencia. Pero no representan toda la realidad humana que incluye una dimensión corporal, relacional, existencial, etc… que la psicología debe tener en cuenta.

Para la psicología cisterciense la mente humana está en situación de desarmonía, las diferentes dimensiones humanas están desconectadas y desordenadas. El hombre vive en la región de la desemejanza, es decir, de la desarmonía y lo primero que debe hacer para armonizarse es conocerse a sí mismo, penetrar en su interior y conectarse con él.

Llama la atención cómo, utilizando un lenguaje filosófico neoplatónico, los cistercienses dieron una importancia muy grande al cuerpo ; y es que la desconexión con el cuerpo es la causa de la disociación de la mente humana, ese estado de desconexión es lo que genera el anima o sombra, un alma desconectada de la realidad y encerrada en sí misma (el alma curva).


Tras la conexión del cuerpo y la mente el alma se transforma en animus, se hace recta, se convierte en una personalidad integrada y racional, un hombre o mujer equilibrado. Si bien, este no es el final del camino, desde aquí hay que abrirse a las dimensiones suprarracionales, al Amor o experiencia mística, entonces el alma se llama Spiritus.

Esta sería brevemente la dirección de cura que señala la psicología cisterciense y para lograrla utiliza diversas metodologías que trabajan todas las dimensiones de la antropología humana, representadas en los diversos significados simbólicos del claustro cisterciense. Los cuatro lados del claustro representan las cuatro dimensiones del ser humano, la dimensión corporal, la mental, la espiritual y la social, armonizar todas ellas, unificarlas, es el trabajo del monje dentro del taller espiritual que es un monasterio.

El monje cisterciense trabaja su cuerpo con ayunos, vigilias, trabajo manual en el campo, su mente con la enseñanza y el estudio, la reflexión (consideración), su dimensión espiritual con la liturgia, la lectio divina, la oración silenciosa, y la dimensión social con la vida comunitaria y el compromiso diverso con la sociedad. El objetivo es lograr que integre las cuatro dimensiones y se convierta en un Homo Quadrattus, siendo el cuatro símbolo de integración, armonía y estabilidad.


La afectividad está presente en todo el proceso, los monjes cistercienses llamaron al monasterio una escuela del amor; la vida monástica sería un proceso de educación de las afecciones o emociones hasta convertirlas en affectus o emociones integradas con la razón y con el espíritu, convertirlas en Amor. La metodología fundamental para ello era la relación personal con Cristo (primero con Jesús y luego con el Cristo Total, la realidad entera), esta relación afectiva con Jesús va haciendo crecer la afectividad desde un estado muy narcisista y una visión muy egoica y antropomórfica de Dios, hacia una actitud de gratuidad y una visión apofática de Dios muy centrada en la compasión y el compromiso con los demás y con todo el cosmos.


Para el monacato cisterciense, por tanto, la psicología es importante en el camino espiritual, es el primer paso dentro de él, nos lleva al conocimiento de nosotros mismos, si bien, no debe confundirse con la mística ni tampoco debe separarse. Ambas deben encontrarse sin fusión ni reducción de la una a la otra. Hoy, a veces, se pretende reducir la mística a una mera psicología o se pretende hacer de la psicología una disciplina mágica y acientífica.

Huyendo de estos errores, la psicología hoy debe asumir su carácter de ciencia de vanguardia con una importante misión para lograr la transformación, humanización y espiritualización de nuestra cultura y sociedad; esto supone asumir un paradigma científico menos positivista, sin caer en los errores del irracionalismo o de la magia, al estilo de ciertas escuelas de la llamada New Age.


Una de las fuentes del renacimiento de la mística está pues en la psicología, sin confundirse con ella.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Crónica del Congreso de la Asociación de teólog@s Juan XXIII: Un corazón y un rostro amable de la Iglesia.



Un año más se ha concluido el congreso de Teología de la Juan XXIII. Desde hace treinta años y pese a la persecución de ciertos sectores intolerantes, clericales y sociales, el congreso sigue celebrándose y no parece que por ahora goce de mala salud. Y esto de por sí ya es un milagro pues desafiar a ciertos sectores poderosos del aparato clerical con las armas de la humildad y la obediencia a la conciencia y al Evangelio no es fácil ni sale gratis. Si te pliegas, recibes cargos y honores y si no inciensas al "sucesor del Cesar", persecuciones. Esta es la lógica del “mundo” presente también en la Iglesia cuando vende el Evangelio y a los pobres por “un plato de lentejas”. Esto es lo que les pasó a Monseñor Romero y a Monseñor Proaño, asesinado uno y perseguido otro, por ser fieles a los pobres y al Evangelio, como recordamos en el Congreso.

Este año el tema era Jesús de Nazareth, aquel judío marginal del que nos sentimos seguidores. Un numeroso público asistió a las diferentes ponencias y mesas redondas, destacándose una mayor presencia de jóvenes que participaron activamente junto a los “de toda la vida” que llevan años de compromiso, pese a las dificultades de todo tipo, no siendo una de las menores la persecución intraeclesial.

Destaco dos ponencias a las que asistí, la de Gonzalez Faus sobre el seguimiento de Jesús, sencilla y profunda, y la emocionante de Jon Sobrino, que acudió al Congreso con un delicado estado de salud, siendo recibido con aplausos por parte de muchos de los presentes, y cuya persona me emocionó particularmente por su humildad, su firmeza y la transparencia de su presencia .

El congreso concluyó con una Eucaristía muy sencilla, fraterna y contemplativa, que para muchos fue el momento más importante de todo el congreso y donde se respiraba la presencia del misterio de Jesús en medio de los reunidos en su nombre, y un profundo idealismo y fraternidad en la asamblea.

Enhorabuena a tod@s los que han participado y nos han permitido ser testigos de que la Iglesia tiene un corazón y un rostro compasivo, solidario, sencillo y fraterno velado tantas veces por jerarquías y poderosos de todo tipo, que han traicionado a Jesús, como recordó de forma tranquila y serena, pero profética, Jon Sobrino.


Mensaje del XXX Congreso de Teología “Jesús de Nazaret”
Eclesalia

Celebrado en Madrid del 9 al 12 de septiembre de 2010
Al finalizar las sesiones del XXX Congreso de Teología sobre Jesús de Nazaret, celebrado los días 9 al 12 de septiembre de 2010, que ha contado con una asistencia creciente con respeto a los últimos años, queremos hacer público un resumen de las reflexiones que han dado sentido a este congreso:
1.-Siguiendo el Concilio de Calcedonia (año 451), aceptado por las diferentes Iglesias cristianas, reafirmamos en la doctrina de que Jesucristo “es perfecto en la divinidad y perfecto en la humanidad, verdadero Dios y verdadero hombre”, por lo cual sus dos naturalezas, la divina y la humana, están unidas “sin confusión”. Se funden el Jesús histórico y el Cristo de la fe.

2.-Desde planteamientos testimoniales, procedentes de cristianos de diferentes confesiones, comprometidos tanto en su dimensión espiritual como social, se reivindica, y reivindicamos, la figura de Jesús en la experiencia cristiana, como el objeto central de la fe y redentor de la humanidad. Hemos enfatizado la plena vigencia y actualidad de la figura de Jesús.

3.-A la pregunta de Jesús a sus discípulos: “Y vosotros ¿quién decís que soy?”, creyentes católicos, ortodoxos y protestantes, en una manifestación de ecumenismo activo, han expresado la dimensión de la fe en un Jesús liberador, compañero de viaje, con plena actualidad para un mundo que sufre la violencia, la discriminación, la intolerancia, los fanatismos, los abusos hacia las clases más desfavorecidas, el hambre… Un Jesús con frecuencia invisible pero que sigue estando próximo a quienes le invocan; un Jesús que dejó una herencia incorruptible: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”.

4.-Las mujeres han ocupado un papel relevante, tanto por su presencia, como por las intervenciones femeninas en diversas sesiones del Congreso. Jesús mantuvo una relación de amistad con las mujeres, una relación en la que queda patente la complicidad y la sintonía que había entre ellos; capacidad de diálogo y de convivir en el silencio.

La casa de Betania, con Marta y María, se convierte en un lugar de intimidad y de paz. Jesús de Nazaret abre una puerta de esperanza y produce seguridad, respeto y dignidad a las mujeres en medio de una sociedad que con excesiva frecuencia la rechaza, y en la que los órganos de decisión y poder procuran someterla y convertirla en instrumento de placer o servicio, reduciéndola a un plano de subordinación con respecto al varón; todo lo contrario a la práctica de la lapidación o a la negativa a la ordenación de mujeres, considerada arteramente por la jerarquía como un grave delito, al mismo nivel que la pederastia.

5.-Los jóvenes han tenido una presencia activa, igualmente desde la dimensión ecuménica, en distintos momentos del Congreso, sobre todo en la parte festiva y en las mesas redondas. Son jóvenes que viven la fe en sus lugares de estudio o de trabajo, colaborando solidariamente en proyectos de testimonio y servicio, tanto en el terreno educativo como el social. Ellos también han dado respuesta a la pregunta ¿quién es Jesús para mí? Y ante las dificultades de diálogo entre generaciones, lanzan un reto: es más importante hablar con los jóvenes que hablar de los jóvenes. Es una juventud comprometida con la fe más allá de tomar la religión como un simple club social.

6.- No ha faltado la perspectiva de Jesús desde otras latitudes, como ya es tradicional en estos congresos: África, un continente en guerra permanente, sometido a la explotación al servicio de multinacionales, y Latinoamérica, que lucha denodadamente por liberarse de leyes despiadadas del mercado al servicio de los poderosos. Jesús sigue presentándose como: camino de liberación para las clases más oprimidas, anunciando el Reino de Dios que, aún siendo una pequeña semilla, se afirma contra los imperialismos de toda índole; reafirmación de la intervención de Dios en la historia para producir una honda transformación; programa para construir una sociedad alternativa y contribuir a la solución de los desequilibrios sociales que existen entre el primer y el tercer mundo.

7.-La actitud dialogante, acogedora, pacífica y respetuosa de Jesús ante los disidentes, adversarios e incluso enemigos, constituye la alternativa y el mejor antídoto frente a los fundamentalismos que resurgen con violencia y están instalados en las cúpulas de las religiones, de la economía y de la política. La voz de Jesús nos convoca a no olvidar el diálogo interreligioso como medio de aproximación y forma de resolver los conflictos ideológicos.

8.-Revindicamos la hospitalidad como una de las actitudes fundamentales de Jesús de Nazaret que cuestiona en su radicalidad los comportamientos xenófobos y racistas de un sector importante de la ciudadanía y de algunos gobiernos europeos, que expulsan de su territorio a etnias y pueblos y enteros.

9.-Desde el XXX Congreso de Teología se lanza un reto a los creyentes en Jesús: se ha acabado el tiempo de los silencios. Son tiempos de testimonio, de compromiso, de avivar la fe en Jesús de Nazaret, de seguir sus huellas, de hacer nuestras las demandas de servicio y solidaridad con los más deprimidos, de ayudar a implantar el Reino de Dios entre nosotros como reino de justicia, de paz, de libertad, de igualdad y de fraternidad-sororidad.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).
Madrid, 12 de septiembre de 2010.
Para más información: http://www.congresodeteologia.info/


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jueves, 9 de septiembre de 2010

Císter y el XXX Congreso de la Asociación de Teólog@s Juan XXIII



Un año más comienza el Congreso de la Juan XXIII, este año se cumplen ya treinta años de los congresos de esta asociación, que representa a muchos de los mejores teólogos y teólogas de España y que siempre ha apostado por el Concilio Vaticano II y la renovación de la Iglesia que éste intentó.


Este año habrá una presencia cisterciense en el congreso a través de una mesa de difusión de nuestra espiritualidad con libros y folletos que intentan dar a conocer las actividades que venimos realizando a través de los Talleres de espiritualidad en Madrid y los cursos de vida monástica en el monasterio de Santa María de Huerta.

En esta ocasión el tema del Congreso es “Jesús de Nazareth” y están invitados teólogos del prestigio de Jon Sobrino o González Faus, entre otros, y personajes públicos como Federico Mayor Zaragoza.


El Congreso se celebra del Jueves 9 al domingo 12, comenzando hoy a las 19:00 horas. El lugar de celebración es el salón de actos de Comisiones Obreras, en la calle Lope de Vega nº. 40.
Os esperamos a tod@s por allí.


lunes, 6 de septiembre de 2010

De Monasterios, Congresos y la Muerte de Raimon Panikkar.



Llevo ya demasiado tiempo sin actualizar los blog así que ya es hora de escribir algo de nuevo, comienza el curso y surgen proyectos y perspectivas. El verano ha sido bastante “movidito”, después de pasar por diversas peripecias aterricé en mi monasterio de Santa María de Huerta, en el que he estado colaborando de cocinero en este mes que las hospederías monásticas tienen más afluencia. Han sido días de trabajo y oración, como buen trapense, y también me ha dado tiempo para escribir una comunicación para el Congreso de Ávila sobre antropología, psicología y espiritualidad al que pienso asistir (del 24 al 26 de Septiembre) en la Universidad de la Mística y profundizar más en la tradición cisterciense; ahora hay que volver a preparar el nuevo curso de talleres de espiritualidad, que espero poder empezar a finales de septiembre, y hacer un hueco para acudir al Congreso de Teología de la Juan XXIII del 9 al 12.

Este verano también ha sido el verano de la muerte de Raimon Panikkar, quizá una de las figuras espirituales más importantes del mundo, y que, al menos a un servidor, le ha ayudado mucho para comprender su propia tradición y abrirse a otras tradiciones espirituales.

Conocí a Panikkar precisamente en un Congreso de Teología de la Juan XXIII, por esos avatares del destino la persona que iba a presentarlo a la asamblea parecía que no iba a poder hacerlo y me pidieron que lo introdujera, al final apareció la persona e hicimos juntos la introducción de Panikkar, como siempre, habló de pie y en algunos momentos de la intervención pude ver lágrimas en sus ojos, no era tanto el mensaje intelectual que transmitía, de gran profundidad, como todo lo que emanaba de su persona, pasión, sencillez, humanidad…


Al finalizar, le fui a dar un abrazo, abrazar al maestro me imponía bastante así que mi abrazo fue bastante tímido y apocado, Panikkar me miro dolido y dijo: En Occidente no sabéis abrazar!!!. Después de aquel congreso muchas cosas cambiaron en mi vida, la primera, tomar conciencia de lo bloqueado que estaba mi cuerpo y mi respiración, y por lo tanto, mi persona entera. Aquellas palabras de Panikkar fueron palabras que me dolieron pero profundamente sabias, poniendo el dedo en la llaga.

Querido Maestro, me hubiera gustado poder abrazarte de verdad antes de tu partida, sé que ahora que has recibido el abrazo tempiterno de la Trinidad, ese símbolo-realidad que presidió todo tu pensamiento, ese abrazo que nos dimos a medias está completo y permanente en mi corazón y en el de todos los que te conocieron y te quisieron; y ahora sé que lo que nos toca a nosotros es abrazar así a otr@s, y continuar la senda que has abierto y que nadie va a poder cerrar, la senda de la integración de todo y todos en un único abrazo que una a Dios, al hombre y al Cosmos.


GRACIAS, RAIMON.

Hola, Bienvenid@s.


Este Blog quiere ser un lugar de encuentro para todos aquellos que queremos ayudar a transformar la sociedad para convertirla en un lugar más fraterno, más libre, más justo y, a la vez, somos conscientes de que todo cambio social sólo es posible si hay un cambio personal e interno y no se olvida lo que nos enseña la Tradición Espiritual de la Humanidad, intentándo actualizarla creativamente en cada época.


Mi camino...

el camino que sigo es el camino de la mística del amor, no un amor sentimental, sino un amor inteligente o consciente (amor iluminado decían los antiguos) y solidario, que no olvida el sufrimiento y la injusticia.
Guiado de la mano de de la mística monástica cisterciense (la primera mística moderna del amor), el esoterismo cristiano, la mística de san juan de la cruz y el zen... y animado por ideales progresistas y solidarios os invito a caminar juntos hacia un mundo y unos hombres y mujeres nuevos.