"Tutti i miei pensier parlan d’amore (Todos mis pensamientos hablan de Amor)". Vita Nuova. Dante Alighieri.

jueves, 11 de marzo de 2010

Hermano Islam, por Juan José Tamayo.





En el imaginario social y religioso de Occidente ha calado la idea de Samuel Huntington de que el islam es “la civilización menos tolerante de las religiones monoteístas”.


Estamos ante un estereotipo que constituye uno de los obstáculos más serios para el diálogo interreligioso, junto con el desconocimiento que unas religiones tienen de las otras, incluso entre sectores cultos. Las descalificaciones son tanto más gruesas y viscerales cuanto mayor es el desconocimiento mutuo. Los prejuicios sustituyen a las descripciones objetivas. Las opiniones, muchas veces infundadas, se elevan a la categoría de axiomas. Las certezas se refuerzan cuanto más crasa es la ignorancia.

A la hora de juzgar y valorar a las otras religiones no se suele partir de análisis y estudios rigorosos, sino de estereotipos o versiones interesadas que terminan por deformar el sentido profundo de la religión o por ofrecer una caricatura de la misma. Vamos a ver algunos de esos estereotipos en relación con el islam, que dificultan un acceso sereno al mismo e impiden una relación desprejuiciada con los creyentes de esa religión.


La Junta Islámica de España emitió una ‘fatwa’ contra Bin Laden y cuantos pretenden basar el terrorismo en el Corán.


Un ejemplo de las campañas que acusan indiscriminadamente al islam de machista es la película de Theo van Ghog

1. ¿Religión fundamentalista?


Se acusa al islam de ser una religión en su conjunto fundamentalista e integrista, cuando el fundamentalismo es una desviación o, peor todavía, una perversión, y no pertenece a su esencia, aun cuando contenga algunos rasgos fundamentalistas como sucede en la mayoría de las religiones. Se acusa al Profeta de mujeriego, obseso sexual, iluminado, violento, despiadado, guerrillero, e incluso terrorista y de otros vicios incalificables.

Es el caso de las caricaturas, de muy mal gusto y peor calidad, publicadas por el diario danés Jyllands-Postern, en septiembre de 2005, y reproducidas, con ánimo de atizar la polémica, por la revista cristiana noruega Magazinet y por varios medios de comunicación europeos unos meses después, que vienen a confirmar los estereotipos peyorativos de Occidente sobre el islam y que constituyen, en mi opinión, un uso irresponsable de la libertad de expresión, al tiempo que una provocación para el mundo islámico. Provocación que puede hacer descarrilar las iniciativas políticas de paz llevadas a cabo por algunos organismos internacionales y por gobiernos democráticos de Occidente y del mundo musulmán, como España y Turquía, que han copatrocinado la Alianza de Civilizaciones, y cuyos presidentes de Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero y Tayyip Erdogan respectivamente, hicieron llamadas a “oír la voz de la razón”, al respeto y a la calma.

El problema no es la legalidad o no de la publicación de las caricaturas, sino su moralidad. Coincido con los dos dirigentes políticos citados en que la publicación “puede ser perfectamente legal, pero puede ser rechazada desde el punto de vista de la moral y de la política”, porque “no hay derecho sin responsabilidad y sin respeto a las diferentes sensibilidades”. Se trata, además, de una irresponsabilidad que pudiera haber arruinado los buenos resultados que hasta entonces estaban dando las múltiples plataformas de diálogo interreligioso e intercultural. Amparándose en la libertad de expresión, que es un derecho irrenunciable, se ha demonizado al fundador del islam, una religión con más de 1.200 millones de seguidores y seguidoras. Demonización que refuerza la creciente islamofobia instalada en la población occidental.(…)

2. ¿El yihad, sexto pilar del islam?


Se presenta el yihad como guerra santa contra los infieles, cuando esa concepción responde sólo a posiciones integristas radicales y cuando el verdadero significado de yihad es esfuerzo por la propia perfección en el camino hacia Dios y lucha contra el egoísmo. Se presenta la guerra santa como uno de los pilares del islam junto con la unicidad de Dios, la oración, la limosna, el ayuno y la peregrinación a Meca, cuando, en realidad, la idea de guerra santa surge en el cristianismo durante la Edad Media con las cruzadas contra islam.

La única forma de guerra que justifica el Corán es la defensiva. Se habla con ligereza y sin matices de terrorismo islámico, vinculando, unas veces inconscientemente y otras a conciencia, terrorismo con islam, cuando es terrorismo de Al Qaeda y de otros grupos extremistas. El terrorismo de estas organizaciones no puede ser identificado con el islam, aun cuando apele a Dios para su justificación, como tampoco se identifica el terrorismo de Estado de Bush con el cristianismo, aun cuando él se declare cristiano y diga que actúa en nombre de Dios.

La Junta Islámica de España emitió en marzo de 2005 una fatwa contra Osama Bin Laden, Al Qaeda y cuantos pretenden fundamentar el terrorismo en el Corán o la Sunna. Según la fatwa, el islam rechaza el terrorismo en todas sus manifestaciones, sea que cause la muerte sea que atente contra personas inocentes o sus propiedades. Los atentados terroristas reivindicados por autodenominados “musulmanes”, sigue diciendo la Junta Islámica de España, perjudican gravemente al islam, a quien miméticamente se asocia con la violencia. Asimismo, generan en la ciudadanía una imparable espiral de islamofobia.

Quienes cometen dichos actos violentos están transgrediendo las enseñanzas del Corán y se tornan apóstatas de su religión. Es el caso de Bin Laden y su organización Al Qaeda, responsables de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos y del 11 de marzo de 2004 en Madrid. La fatwa considera deber de todo musulmán luchar activamente contra el terrorismo. Pide al Gobierno español y a los medios de comunicación que no utilicen la palabra islam o islamista cuando se refieran a los malhechores responsables de los atentados terroristas, ya que no es conforme a derecho.

3. ¿Religión patriarcal?


Se considera el islam una religión machista, patriarcal, que discrimina, reprime y margina a la mujer. Es verdad que la mujer vive una situación estructural de marginación en no pocos países islámicos, pero esa situación no responde a los orígenes del islam ni a la praxis y al mensaje originario del Profeta, que reconoce personalidad jurídica a las mujeres y reclama respeto a su dignidad, en una sociedad y una cultura donde eran tratadas como esclavas. Es verdad, igualmente, que la estructura organizativa del islam es generalmente patriarcal y que las mujeres no suelen asumir responsabilidades en la esfera pública o en el ámbito de lo sagrado. Eso sucede en la mayoría de las religiones, especialmente las monoteístas.

Pero cabe constatar, igualmente, que en el islam existen, como en el cristianismo y el judaísmo, movimientos feministas cada vez más pujantes que luchan por la emancipación de las mujeres en la sociedad y en la propia religión, leen los textos sagrados desde la perspectiva de género con sentido inclusivo y quieren recuperar la praxis igualitaria de los orígenes. (…) El patriarcalismo, la misoginia y el androcentrismo de las religiones en general y de las monoteístas en particular requieren una revisión profunda que desemboque en una transformación estructural e ideológica
En los últimos años se han desarrollado campañas terribles acusando indiscriminadamente al islam de machista. Un ejemplo es la película Sumisión, del director de cine holandés Theo van Ghog, asesinado el 2 de mayo de 2002. Otro es la política somalí Ayaan Iris Ali, residente en Holanda y miembro del Parlamento de ese país, quien considera la misoginia inherente al islam, relaciona directamente el maltrato a las mujeres con el Corán y, en una ocasión, llegó a proponer que se sondeara la ideología de los musulmanes cuando fueran a solicitar un empleo.

Se tiende a presentar la ablación del clítoris y la lapidación como prácticas que degradan la dignidad y la integridad de las mujeres. Degradantes, condenables y punibles, ciertamente son, pero ni responden a prescripción coránica alguna ni tienen que ver con el islam. No son prácticas musulmanas. Nadie puede apelar al Profeta para justificar la lapidación por adulterio a las mujeres. El Corán manda “flagelar a la fornicadora y al fornicador con cien azotes cada uno” (24,3) -lo cual resulta hoy inadmisible-, pero nunca lapidar a ninguno de los dos. Y, sin embargo, son varios los países musulmanes que aplican sistemáticamente la pena de muerte en cumplimiento de una ley islámica que no se basa en el Corán.

Se calcula que alrededor de 200 millones de mujeres han sido sometidas a la ablación del clítoris, que dos millones la sufren al año y que 6.000 la padecen diariamente. Esta práctica se aplica hoy en más de cuarenta países de diferentes tradiciones culturales y religiosas: africanas, amerindias, asiáticas. Se realiza en países musulmanes no árabes como Pakistán, Indonesia, Malaisia, Nigeria y Senegal, en algunos países afroárabes como Egipto, Sudán y Yibuti, pero también entre animistas, judíos, y cristianos en varios países de África como Etiopía, de mayoría cristiana.

Es una práctica que forma parte de tradiciones heredadas cuyo objetivo es controlar la sexualidad femenina, si bien, para su justificación, se apela a motivos higiénicos, de madurez, e incluso estéticos. En la mayoría de las comunidades musulmanas no se aplica la ablación del clítoris. Y, sin embargo, en el imaginario social y religioso se la asocia derechamente con el islam.


4. ¿Ilustración o retraso cultural?


Se dice que el islam vive anclado en la Edad Media y que no ha progresado, que necesita pasar por la Ilustración y por la modernidad para salir de su retraso cultural y religioso. Es una idea muy extendida entre los intelectuales occidentales y entre los eclesiásticos del catolicismo. El cardenal belga Godfried Danneels ha osado afirmar que el islam debe experimentar en su seno una Revolución Francesa como, en su opinión, ha experimentado ya la Iglesia católica. Este juicio me parece poco afortunado porque no responde a la historia. Desde finales del siglo XVIII, cuando tuvo lugar la Revolución Francesa, durante todo el siglo XIX y buena parte del siglo XX, los papas y la mayoría de los movimientos políticos y sociales cristianos se opusieron radicalmente al lema de “libertad, igualdad, fraternidad”, consideraron la Revolución Francesa como el Anticristo, calificaron los derechos humanos contrarios a la ley de Dios, a la ley natural y lesivos de los derechos -que, en realidad, eran privilegios- de la Iglesia, y definieron las libertades modernas como “libertades de perdición”.

Pío IX llegó a decir que la Iglesia católica no podía reconciliarse con el progreso. Los papas se parapetaron en la defensa del antiguo régimen y de sus privilegios multiseculares, se declararon contrarios a la separación entre la Iglesia y el Estado y se mostraron partidarios de reeditar la alianza entre trono y altar, que tan buenos réditos les había dado en los siglos precedentes.(…)


No seré yo quien niegue la necesidad de que el islam se adapte a los tiempos. Lo considero obligado. En esa dirección va la revisión ya citada de los hadices llevada a cabo en Turquía por parte de cien expertos. Lo que no tengo tan claro es que la adaptación tenga que llevarse a cabo miméticamente conforme a los parámetros de la modernidad europea. (…)

El problema de las tendencias integristas dentro del islam hoy, como el wahabismo, practicado en Arabia Saudí y exportado a otros países, y el salafismo, es, en mi opinión, que se han olvidado de la Edad Media, donde tuvo lugar la verdadera edad de oro del islam, el momento cumbre del diálogo entre fe y razón, de la espiritualidad sufí, de la filosofía de la religión, etcétera. Es precisamente el olvido del islam de la Edad Media el que ha llevado al desarrollo del fundamentalismo islámico.

5. ¿Amenaza contra la democracia?

Se tiende a pensar que el mundo musulmán constituye una amenaza múltiple contra Occidente: a) amenaza demográfica, dado su crecimiento incontrolado, frente al decrecimiento de la población occidental; b) amenaza para la democracia, con la que se dice es incompatible, cuando lo que rechaza no es la democracia, como prueba la existencia del modelo democrático en varios países de mayoría islámica, sino la actitud colonial de la Europa “democrática” durante siglos, la injerencia de la política occidental en su política y, en definitiva, el modelo político democrático-liberal y el modelo económico neoliberal occidentales, que se quieren imponer, incluso por las armas, a los países musulmanes haciendo tabla rasa de su identidad religiosa y cultural.


La participación de organizaciones islamistas en las elecciones democráticas se presenta como una amenaza para algunos Gobiernos de países occidentales y de países musulmanes, al tiempo que dichas organizaciones son acusadas de secuestrar la democracia. Sin embargo, en varios países musulmanes han sido los partidos políticos de corte occidental quienes, con el apoyo de los militares, han anulado los resultados electorales que daban la victoria a partidos políticos islamistas, como sucedió en Argelia en 1992. Otras veces ha sido Occidente quien ha dificultado o ha hecho fracasar la acción de Gobierno de partidos islamistas elegidos democráticamente, como el caso de Hamás en Palestina. (…)

Un ejemplo de evolución democrática de un dirigente musulmán es el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan. Siendo alcalde de Estambul fue encausado por apología del integrismo, inhabilitado de por vida para la política y encarcelado por haber leído en público un antiguo poema otomano que dice así: “Las mezquitas son nuestros cuarteles, los alminares nuestras bayonetas, las cúpulas nuestros cascos y los creyentes nuestros soldados”. Hoy es un político demócrata, dirigente del partido islamista moderado Justicia y el Desarrollo, y primer ministro de Turquía, empeñado en el ingreso de su país en la Unión Europea.

6. ¿Una religión uniforme?

La imagen que se tiene en Occidente del islam es la de una religión uniforme. Imagen que no se corresponde con la realidad. El islam se caracteriza por la unidad religiosa, el pluralismo ideológico y la diversidad cultural. La unidad religiosa se manifiesta en la fe común en el mismo Dios Único, Trascendente, Omnipotente, Compasivo, Clemente, Compasivo, en la misión profética del Muhammad como mensajero definitivo de Dios y en las prácticas religiosas fundamentales. La diversidad se manifiesta en la plural interpretación de la historia del islam, por ejemplo, entre sunnitas y chiitas, en la diferente aplicación de la ley islámica, atendiendo a los distintos contextos culturales en los que el islam ha arraigado. Creo que puede hablarse de un doble movimiento o de una influencia bidireccional: la islamización, que consiste en la influencia del islam en la cultura de los países donde está implantado, y la indigenización, que consiste en la influencia de la cultura en el islam. De ahí las diferencias tan grandes, por ejemplo, entre el islam de Indonesia y el islam del Norte de África. (…)

7. Guerra y paz


Suele ponerse el acento en el carácter belicista del islam apelando a algunos textos del Corán. No podemos cerrar los ojos a ese tipo de textos, que se dan en todas las religiones. Veamos algunos ejemplos. La Bhagavad Gita parte de una situación bélica de extrema violencia. La pregunta a la que Dios tiene que responder es, en palabras de Ana Agud, la siguiente: “¿Por qué es lo correcto hacer la guerra para conquistar territorios y matar en ella a otros seres humanos?”. Es Dios mismo quien legitima la violencia. El hinduismo, empero, presenta la Bhagavad Gita como un libro pacifista. Para ello tiene que desvincularla de su contexto, interpretar las frases referidas a la guerra en otro contexto diferente y entender de manera simbólica sus llamadas a matar.

La Biblia hebrea es uno de los libros más llenos de sangre de la literatura universal. En ella hay más de mil textos que relacionan a Dios directamente con la violencia. Tampoco la Biblia cristiana está exenta de violencia: el cristianismo surge de un acto de violencia: el asesinato de Cristo, que recibe una interpretación sacrificialista. -

miércoles, 10 de marzo de 2010

Patentes de corso en la Iglesia, por Juan Rubio.




Publicado el 05.03.2010

(Juan Rubio- Director de Vida Nueva)

La patente de corso también se exhibe ufana en esta Iglesia carpetovetónica, y hay veces que ni se lee el libro de instrucciones que la acompaña. Era esta patente la carta que autorizaba expediciones marinas para perseguir y saquear a piratas enemigos, bandidos y saqueadores. Con ella en el bolsillo, se hacían chanchullos, marrullerías y trampas. Hay hoy quienes conceden esta patente con cuño altanero, lanzando embarcaciones a locas carreras a la caza de lo que huela a herejía o indisciplina. Hay patentes de corso en manos de teólogos, liturgistas, catequetas, moralistas, periodistas o simples pensadores sin más. Todo vale con tal de derribar la barquilla supuestamente enemiga. La patente de corso cubre excesos, tropelías y venganzas personales. Quienes las dan y quienes las toman, saben lo que hacen. Ya señalaron el enemigo a batir. Estos corsarios son bravucones más que valientes; “enterados” más que listos; y vasallos más que colaboradores. Atisban una falucha en el horizonte y lanzan cañonazos. Matan mosquitos con bombas y, queriendo derribar una barquilla a la deriva, apuntan contra toda la flota, sin saber, a veces, que en los buques nobles ondean banderas amigas. Eso tiene la miopía de quienes no distinguen el todo de la parte y hacen más caso a las vísceras que a la inteligencia. Cuando vuelven jactanciosos a los puertos, encuentran a sus amos aterrorizados, enrojecidos, molestos y avergonzados. La patente de corso la tenían para batir al enemigo y no para provocar el fuego amigo. Quemaron pólvora en salvas mientras una flota enemiga acechaba en los caladeros.

Publicado en el nº 2.698 de Vida Nueva (del 6 al 12 de marzo de 2010).

La Europa que el mundo necesita de forma apremiante en estos momentos



Federico Mayor Zaragoza, Comité de Apoyo de Attac España.

La Europa faro y vigía, del pluralismo, de la multilateralidad, de la libertad, de la justicia social, de la solidaridad. La Europa que, sin cortapisas, reconoce y promueve la igual dignidad de todos los seres humanos, como tan claramente se establece en la Constitución de la UNESCO y en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La Europa de ciudadanos “libres y responsables”, gracias a los principios democráticos que observan sin excepción sus dirigentes, para alcanzar la emancipación que le permitiera ser punto de referencia de todas las naciones. La Europa satisfecha de su diversidad cultural, su gran riqueza, unida por el ejercicio de unos “valores universales”, su fuerza indomable.

La Europa de “los pueblos” como se establece en la Carta de las Naciones Unidas podría, de este modo, “evitar el horror de la guerra a las generaciones venideras”. Y sabría construir puentes de diálogo y conciliación para transitar desde una cultura de imposición y violencia a una cultura de encuentro, alianza y paz. La Europa que sería capaz de liderar la urgente conversión de una economía basada en la guerra y la especulación a una economía de desarrollo global sostenible. La Europa capaz de variar de rumbo a través de la educación, la ciencia, la cultura y la comunicación, consciente de que no existe nada fatal e irremediable en la medida de que sus habitantes sean capaces de participar y expresarse libremente; de evitar su uniformización y gregarización; liberarse del miedo y la sumisión que los mantiene silenciosos y apocados; de rebelarse contra un sistema que ha conducido, en lugar de a la reducción de los desgarros en el tejido social, a un gasto militar diario de 3.000 millones de dólares al tiempo que mueren de hambre más de 60.000 personas, la mayoría de ellas niños de 0 a 5 años.

La Europa que, pacíficamente pero con gran firmeza, resuelve, en estos albores de siglo y de milenio, superar la inercia de siglos de poderes autoritarios propios de una sociedad masculina en la que prima la fuerza sobre la palabra; en la que la mujer no participa en la toma de decisiones, o lo hace en una proporción que, todavía no llega hoy al 10%; una sociedad que se ha dejado influir de tal forma por el gigantesco poder mediático, omnímodo y omnipresente, que ha permitido sin rechistar que la cooperación internacional se tornara en explotación y empobrecimiento de países con grandes recursos naturales; que ha tolerado el reiterado incumplimiento de las promesas de ayuda al desarrollo que formulaban los países más prósperos; que ha permitido la degradación del medio ambiente, hasta llegar a un punto en el que es preciso tomar conciencia y actuar sin dilaciones, todos unidos, sin excepción, para dejar de agredir a la Madre Tierra y poder transmitir a las nuevas generaciones el legado medioambiental que merecen.

La Europa, en fin, dispuesta a ponerse al frente de las grandes transformaciones que deben realizarse para lograr que cada ser humano, único y dotado de la desmesura creadora, pueda, con su comportamiento cotidiano, abandonar decididamente los caminos de la confrontación -“si quieres la paz, prepara la guerra”- y tejer, con las hebras multicolores de todas la razas, género, ideologías y creencias, la urdimbre compacta y fuerte que permita iniciar “el nuevo comienzo” al que nos convoca la Carta de La Tierra.

La Europa que sepa desligarse de tantas ataduras y adherencias que los pocos han ido imponiendo secularmente a los muchos, a los casi todos, a los que han pretendido “secuestrarles el pensamiento”, reducirlos a vasallos. La Europa que se revuelva contra los grupos plutocráticos (G-7, G-8, G-20…) y refuerce la autoridad de las Naciones Unidas, para que sean todos los pueblos los que tomen en sus manos las riendas del destino común. La Europa que recuerde que, en palabras del Presidente Kennedy, “ningún desafío se halla fuera del alcance de la facultad creadora que distingue a la especie humana”.

Como José Ángel Valente, escribo hoy “desde un naufragio. / …Escribo sobre el tiempo presente. / …Escribo sobre la latitud del dolor, / sobre lo que hemos destruido / ante todo en nosotros… / …Escribo desde la noche, desde la infinita progresión de la sombra, / desde el clamor del hambre y del trasmundo, / …desde la mano que se cierra opaca, / desde el genocidio, / desde los niños infinitamente muertos, / desde el árbol herido en sus raíces… / Pero escribo también desde la vida, / desde su grito poderoso, / desde la historia. / …Desde la muchedumbre que padece… / Escribo, hermano mío de un tiempo venidero”.

Es ésta, la Europa de la cultura, la Europa de la creatividad la que está llamada a tener un papel esencial en la reconducción de la trayectoria del conjunto del planeta, tarea irrenunciable. Los ciudadanos, por fin capaces de participación no presencial –gracias a la moderna tecnología de la comunicación– elegirán y “regularán” a sus representantes en los gobiernos, confiriéndoles la autoestima e impulso necesarios para los cambios radicales que sólo la “solidaridad intelectual y moral” de la humanidad podrá llevar a efecto.

Con ciudadanos educados ya no habrá dogmatismo, extremismo, fanatismo, ya nada será “indiscutible” ni se obedecerá de forma inexorable. La educación vence la apatía, induce a la acción.

Sí, la educación es la solución. No hay democracia genuina si no se participa, si los gobernantes y parlamentarios no son, de verdad, la “voz del pueblo”. Para movilizarse, para implicarse, para involucrarse es imprescindible tener tiempo para reflexionar. Es esencial “escuchar” el mundo. Observarlo, que es mucho más que verlo y que mirarlo. Tener esta visión planetaria, esta consciencia del conjunto de la humanidad, que es lo que nos permitirá reaccionar sin esperar a tsunamis que nos emocionen, que nos pongan en marcha.

Los poderosos, que han ahuyentado desde siempre a los ciudadanos que, con mayor atrevimiento, ocupaban el estrado, no contaban con la “revolución virtual”. La capacidad de participación no presencial (por telefonía móvil. SMS, Internet…) modificará los actuales procedimientos de consulta y elecciones. En síntesis, la democracia.

La decepción ciudadana al ver la incapacidad de los Estados para llevar a la práctica unos Objetivos del Milenio ya muy menguados y, más recientemente, hacer frente a las responsabilidades globales que supone el cambio climático, ha ido acompañada de la perplejidad e indignación que ha producido el “rescate” de las corporaciones financieras, responsables en buena medida de la grave situación que encaramos.

¿Y la gente? ¿Cuándo se “rescatará” a la gente? Es indispensable un multilateralismo eficiente, con instituciones internacionales dotadas de los medios de toda índole que requieren para el ejercicio de su misión.

Se terminaría así con los tráficos y mafias que hoy disfrutan de la mayor impunidad gracias a los paraísos fiscales, que deberían ser clausurados de inmediato y sin contemplaciones.

Unas Naciones Unidas que favorezcan la rápida interposición de los Cascos Azules cuando, tienen lugar, al amparo de la “soberanía nacional”, violaciones masivas de los derechos humanos. Y la acción rápida y coordinada para reducir el impacto de las grandes catástrofes naturales (huracanes, ciclones, inundaciones, incendios, terremotos…) o provocadas.

La transición de una economía especulativa, virtual y de guerra (3.000 millones al día en gastos militares al tiempo que mueren de hambre más de 60.000 personas) a una economía de desarrollo sostenible global, que amplíe progresivamente el número de personas que pueden acceder a los servicios y bienes.

El porvenir está por hacer. El futuro debe inventarse venciendo la inercia de quienes se obstinan en querer resolver los problemas del mañana con las recetas de ayer. Muchas cosas deben conservarse. Pero otras deben cambiarse. Y hay que atreverse.

¡Ahora es el momento de la sociedad civil! De la fuerza a la palabra, al encuentro, a la conciliación. De súbditos a ciudadanos, la gran transición.

• Sí a la Europa de los pueblos, del respeto a todas las identidades, de la libertad, de la paz. La Europa de la tolerancia y de la creatividad. La Europa que se atreve a saber y sabe atreverse.

• No a la Europa que despreció Albert Camus porque “pudiendo tanto se atrevió a tan poco”.

• No a la Europa tímida y miedosa, con tortícolis crónica por mirar siempre hacia el otro lado del Atlántico. Aliados, amigos, sí. Súbditos, no.

• No a la Europa que sigue con el Tratado del Atlántico Norte sin propia autonomía en Defensa. Ya no existe el Pacto de Varsovia. Pero sí que existen el Atlántico Sur y el Mediterráneo y el Pacífico.

• No a la Europa que invade Kosovo a través de la OTAN, sin contar con la anuencia del Consejo de Seguridad.

• No a la Europa que sustituye los valores democráticos por las leyes del mercado; que se olvida, por intereses a corto plazo, de la justicia social, del apremio permanente de com-partir, de co-operar.

• No a la Europa que debilita a las Naciones Unidas en lugar de dotarlas de los medios personales, financieros y técnicos necesarios para el ejercicio de su misión.
• No a la Europa que confía a grupos plutocráticos la gobernación del mundo en lugar de afianzar el multilateralismo.

• No a la Europa de la vorágine del crecimiento y del progreso guiados por el beneficio inmediato que recurre a millones de migrantes… a los que luego pretende asimilar en lugar de integrar o, lo que es todavía peor, seguir las prácticas, tan encomiables en otros aspectos, de los “desechables”, abandonándolos a su suerte después de haberlos utilizado; o, sobre todo, a la Europa que pretende ahormar la identidad de los inmigrantes poniendo condiciones a su ciudadanía.

• No a la Europa que mira hacia otro lado cuando sus multinacionales actúan indebidamente en América Latina y en África, explotando a países con muchos recursos naturales de manera contraria a los intereses globales y afectando al medio ambiente. Deben revisarse de inmediato y sin contemplaciones las explotaciones de coltán (columbita-tantalita) en el Congo, territorio de los Kivus; la bauxita en Guinea Conakry; las explotaciones de oro tanto en África como en Centro América…

• No a la Europa que sigue consintiendo ser sede de paraísos fiscales, sabiendo que mientras existe la posibilidad del lavado de dinero sucio, no será factible llevar ante los tribunales, como debería hacerse sin mayor demora, a las mafias traficantes de armas, drogas, capitales, patentes, personas…

• No a la Europa que denuncia, como debe, la falta de democracia en la Cuba de 13 millones de habitantes, olvidándose, como no debería, de Guantánamo, de Abu Dhabi, de Bagram, de las “democracias” de las oligarquías que, especialmente en América Latina, siguen permitiendo que el 42% de los niños no tengan acceso a la escuela y que centenares de miles de ciudadanos deban emigrar a lejanos países para enviar después sus remesas… mientras hace todo tipo de carantoñas y favorece las visitas de jefes de Estado a los países en los que ha deslocalizado la producción sin tener en cuenta sus condiciones democráticas ni laborales, especialmente en un país del Este en el que viven 1.300 millones de personas, cien veces más que en la justamente advertida República Cubana, sin que en estos casos se tenga en cuenta los derechos humanos, la práctica de la pena capital,… o que se olviden que la política seguida por Colombia, con la implantación de bases norteamericanas, está conduciendo a la remilitarización del conjunto de los países de América Latina…

• No, en suma, a la Europa que aplica distintos raseros de valoración, en lugar de valientemente defender los valores universales en todas partes. No, rotundamente, a la Europa que no es faro y vigía de la democracia y de los derechos humanos a escala mundial, que no condena, cuando debería, como debería, los desmanes que han tendido lugar en Gaza, los “asesinatos selectivos”, los asentamientos y los muros construidos en contra de la Corte Internacional de Justicia, aplazándose progresivamente por parte de Israel el reconocimiento del Estado Palestino.

• No a la Europa que, de una vez, no tiende la mano al continente africano…; que no acaba con el bochorno de gastos militares en Afganistán -más de 85.000 millones de dólares- cuando los destinados al desarrollo y a la sustitución de los cultivos de adormidera (el 92% del opio, la mayoría de la heroína procede de Afganistán) no llegan a los 5.000 millones.

• No a la Europa que tolera un poder mediático que desautoriza ante los ojos de los ciudadanos la confianza, la justicia y la equidad; no a la Europa de los silenciosos, de los adormecidos, de los distraídos, de los espectadores y receptores impasibles, pusilánimes.

• No a la Europa que condena el velo en algunos países –no en otros, que se sitúan entre los mejores compradores o suministradores- y tolera, siempre por intereses económicos, la humillación de la mujer en anuncios de prostitución en las páginas intermedias de periódicos incluso muy conservadores, en programas de televisión, en la publicidad donde la mujer se presenta totalmente “des-velada” como puro artículo de consumo…

• No a la Europa que sigue sin apostar claramente por las energías renovables, la producción de alimentos y de agua en las cantidades que se requieren; por la salud, teniendo en cuenta en particular la mayor longevidad; por el transporte eléctrico; por la salvaguarda de la calidad del agua de los océanos, del aire y de la tierra; y que deja que, de nuevo, se confíen las riendas de la economía a las mismas instituciones de especulación, de la producción de armamentos, de “burbujas” cuyas facturas pagan siempre los más desposeídos y menesterosos.

• Por su fantástico pluralismo, por su cultura democrática, por su visión de la ciudadanía mundial, Europa no puede seguir siendo un espacio sumiso y atemorizado. Los pueblos de Europa deben rebelarse para que tenga lugar la transición desde una cultura de imposición y violencia a una cultura de conciliación, diálogo, alianza y paz, con los creadores en la vanguardia, con los intelectuales al frente.

Será el “nuevo comienzo”, para que, en pocos años, sea realmente la Europa-faro, la Europa-vigía.

Iluminación: elevarse por encima del pensamiento, por Eckhart Tolle


¿No es el pensamiento algo esencial
para sobrevivir en este mundo?

Tu mente es un instrumento, una herramienta.
Está ahí para ser usada en una tarea específica,
y cuando completas esa tarea, la dejas descansar.
Yo diría que, tal como es, entre el 80 y el 90 por ciento del pensamiento
de la mayoría de la gente es inútil y repetitivo y, teniendo en cuenta
su naturaleza disfuncional y a menudo negativa,
buena parte de él también es dañino.
Observa tu mente y te darás cuenta de que esto es verdad.
El parloteo mental produce un serio desgaste de tu energía vital.

El pensamiento compulsivo es, en realidad, una adicción.
¿Cuál es la característica de la adicción? Simplemente ésta:
sientes que ya no tienes la opción de dejarla. Parece más fuerte que tú.
También te da una falsa sensación de placer,
placer que inevitablemente se convierte en dolor.

¿Por qué somos adictos al pensamiento?

Porque estáis identificados con él, lo que significa que deriváis vuestro
sentido de identidad del contenido y de la actividad de vuestra mente.
Porque creéis que si dejaseis de pensar, dejaríais de ser.
A medida que uno crece, va formándose una imagen mental de sí mismo
basada en su condicionamiento personal y cultural. A ese yo fantasma
lo llamamos ego. El ego es tu actividad mental y sólo puede funcionar
mediante el pensamiento constante. El término ego tiene distinto significado
según se trate de una persona u otra, pero cuando lo uso aquí me refiero
al falso yo, creado por una identificación inconsciente con la mente.

Para el ego, el momento presente apenas existe.
Sólo considera importantes el pasado y el futuro.
Esta inversión total de la verdad explica por qué,
la mente es tan disfuncional.
Siempre está tratando de mantener el pasado vivo, porque, ¿quién sería sin él?
Y se proyecta constantemente hacia el futuro para asegurarse la supervivencia
y buscar en él una sensación de liberación o satisfacción.
Incluso cuando parece que el ego está en el presente, no ve el presente:
lo percibe equivocadamente porque lo mira con los ojos del pasado.
O reduce el presente a ser un medio para un fin,
un fin que siempre reside en el futuro proyectado por la mente.
Observa tu mente y comprobarás que funciona así.
El momento presente contiene la clave de la liberación,
pero no puedes encontrar el momento presente mientras seas tu mente.

No quiero perder mi capacidad de análisis y discriminación.
No me importaría aprender a pensar con más claridad,
de manera más enfocada, pero no quiero perder mi mente.
El don del pensamiento es lo más precioso que tenemos.
Sin él sólo seríamos otra especie animal.
El predominio de la mente sólo es una etapa más en la evolución de la
conciencia. Ahora tenemos que pasar urgentemente a la etapa siguiente;
si no lo hacemos, la mente, que se ha convertido en un monstruo, nos destruirá.
Lo explicaré detalladamente más adelante.
Pensamiento y conciencia no son sinónimos.
El pensamiento sólo es un aspecto menor de la conciencia.
El pensamiento no puede existir sin conciencia,
pero la conciencia no necesita del pensamiento.

Iluminación significa elevarse por encima del pensamiento, no volver a
caer a un nivel por debajo del pensamiento, el nivel del animal o la planta.
En el estado de iluminación sigues usando la mente cuando la necesitas,
pero de un modo mucho más enfocado y eficaz que antes. La empleas
principalmente con fines prácticos, pero eres libre del diálogo interior involuntario,
y vives en la quietud interior. Cuando empleas la mente, y en particular cuando
necesitas dar una solución creativa a algo, vas oscilando cada pocos minutos
entre la mente y la quietud, entre la mente y la no-mente.
La no-mente es conciencia sin pensamiento. Sólo la no-mente permite
pensar creativamente, porque da al pensamiento un poder real.
El pensamiento por sí solo, desconectado del vasto campo de la conciencia,
se convierte rápidamente en algo estéril, insano, destructivo.

La mente es esencialmente una máquina de supervivencia.
Atacar y defenderse de otras mentes, recoger, almacenar y analizar información…;
esos son sus puntos fuertes, pero no es nada creativa.
Todos los verdaderos artistas, lo sepan o no,
crean desde un lugar de no-mente, desde la quietud interna.
Entonces la mente da forma al impulso creativo o intuición.
Incluso los grandes científicos han explicado que sus descubrimientos creativos
les vinieron en momentos de quietud mental. Una encuesta realizada entre los
matemáticos más eminentes de Norteamérica, incluido Einstein, para descubrir
sus métodos de trabajo, arrojó un resultado sorprendente: Yo diría que la razón por la que la mayoría de los científicos no son
creativos no es que no sepan pensar, sino que no saben dejar de pensar.

La mente y el pensamiento no se han empleado para crear y sustentar
el milagro de nuestro cuerpo y de la vida en la Tierra.
Existe y está operando una inteligencia mucho mayor que la mente.
¿Cómo puede una única célula humana, que tiene una milésima de pulgada
de diámetro, contener instrucciones dentro de su ADN que llenarían mil libros
de seiscientas páginas cada uno?
Cuanto más aprendemos del funcionamiento corporal,
más nos damos cuenta de lo vasta que es la inteligencia que opera
dentro de él y de lo poco que sabemos.
Cuando la mente vuelve a conectar con esa inteligencia,
se convierte en la herramienta más maravillosa.
Entonces está al servicio de algo mayor que sí misma.

El Dalai Lama, contra los toros





El líder budista apoya la iniciativa catalana para abolir la Fiesta

Al Dalai Lama no le gustan las corridas de toros: Como líder budista, aborrece cualquier tipo de maltrato animal. La tramitación de una Iniciativa Legislativa Popular en el Parlamento catalán que promueve la abolición de la Fiesta en Cataluña ha despertado el interés del líder espiritual. A través de la Asociación para la Defensa de los Derechos del Animal ha hecho llegar a los diputados catalanes una misiva en la que les reclama que prohiba las corridas de toros en Cataluña.

"Creo que existen considerables evidencias de que las corridas de toros son una práctica cruel que inflige de forma pública un dolor atroz a animales inocentes y sintientes", dice el Dalai Lama en la carta, en la que explicita la reclamación a los diputados: "Doy soporte a la Iniciativa Legislativa Popular promovida por ONGs y ciudadanos catalanes para prohibir las corridas de toros en Cataluña.

Hago un llamamiento al Parlamento de Cataluña para que vote a favor de la reforma del artículo 6.2ª de la Ley de Protección de los Animales de Cataluña, y abolir definitivamente la excepción que permite las corridas de toros", reclama.

Tras aceptar la ILP a trámite, una comisión del Parlament debate la reforma para redactar un proyecto de Ley que deberá ser refrendado en el Pleno.

¡DESPIERTA! ¡FELICIDAD ERES TÚ!, por Toni de Mello.





QUE ES DESPERTARSE????
Despertarse es la espiritualidad, porque sólo despiertos podemos entrar en la verdad y descubrir qué lazos nos impiden la libertad.

Esto es la iluminación. Es como la salida del sol en la noche, la luz sobre la oscuridad. Es la alegría que se descubre a sí misma, desnuda de toda forma.

Esto es la iluminación.

El místico es el hombre iluminado, el que todo lo ve con claridad, porque está despierto.

No quiero que os creáis lo que os digo, por que yo lo digo, sino que cuestionéis cada palabra y analicéis su significado y lo que os dice en vuestra vida personal; pero con sinceridad, sin auto engaños por comodidad o por miedo.

Lo importante es el Evangelio, no la persona que lo predica, ni sus formas. No la interpretación que se le ha dado siempre o la que le da éste o aquel, por muy canonizado que esté. Eres tú el que tiene que interpretar el mensaje personal que encierra para ti, en el ahora. No te importe lo que la religión o la sociedad prediquen.

La sociedad sólo canoniza a los que se conforman con ella. En el tiempo de Jesús y ahora. A Jesús no pudieron canonizarlo y por eso, lo asesinaron.

¿Quiénes creéis que lo mataron? ¿Los malos? No. A Jesús lo asesinaron los buenos de turno, los más respetados y creídos en aquella sociedad. A Jesús lo mataron los escribas, los fariseos y los sacerdotes; y si no andas con cuidado asesinarás a Jesús mientras vives dormido.

ESTÁS DORMIDO

¿Y cómo sabré si estoy dormido? Jesús os lo dice en el evangelio:
"¿Por que decís señor, Señor, si no hacéis lo que os digo?" Si no hacemos lo que Dios quiere y nos dedicamos a fabricarnos un Dios "Tapa agujeros", es que estamos dormidos. Lo que importa es responder a Dios con el corazón. No importa ser ateo, musulmán o católico: lo importante es la circuncisión y el bautismo del corazón. El estar despierto es cambiar tu corazón de piedra por uno que no se cierre a la Verdad.

Si estás doliéndote de tu pasado, es que estás dormido. Lo importante es levantarse para no volver a caer. La solución está en tu capacidad de comprensión y de ver otra cosa que lo que se permite uno ver. Ver lo que hay detrás de las cosas. Cuando se te abran los ojos, verás cómo todo cambia, que el pasado está muerto, por que sólo el presente está vivo si tú estás despierto en él.

Metanoia quiere decir despertarse y no perderse la vida. Es vivenciar el presente. Para saber esto hay un criterio: ¿tú sufres? Es que estás dormido. Es igual que sepas muchas cosas y te dediques a salvar a las personas. "El ciego que guía a otro ciego" quiere decir que los dos están dormidos. Si sufres es que estás dormido. Me dirás que el dolor existe. Si, es verdad que el dolor existe, pero no el sufrimiento. El sufrimiento no es real, sino una obra de tu mente. Si sufres es que estás dormido por que en sí, el sufrimiento no existe, es un producto de tu sueño, y si estás dormido, verás a un Jesús dormido, que tú te has imaginado, que nada tiene que ver con el Jesús real, y eso puede ser muy peligroso.

Calderón dice: "Todo es según el color del cristal con que se mire". Si estás dormido no serás capaz de ver más que cosas dormidas, y tú no te darás cuenta hasta que despiertes. Pasará la vida por ti sin que tú la vivas.

Si tienes problemas es que estás dormido. La vida no es problemática. Es el "yo" (la mente humana) el que crea los problemas. A ver si eres capaz de comprender que el sufrimiento no está en la realidad sino en ti. Por eso en todas las religiones se ha predicado que hay que morir al "yo" para volver a nacer. Este es el verdadero bautismo que hace surgir al hombre nuevo. La realidad no hace problemas, los problemas nacen en la mente cuando estás dormido. Tú pones los problemas.

DESPIERTA!!!

¿Se puede decir que en estos últimos días no te has sentido como un hombre libre y feliz, sin problemas ni preocupaciones? ¿No te has sentido así? Pues estás dormido. ¿Qué ocurre cuando estás despierto? No cambia nada, todo sigue igual, pero tú eres el que ha cambiado para entrar en la realidad. Entonces lo ves todo claro.

Le preguntaron a un maestro oriental sus discípulos: "¿Que te ha proporcionado la Iluminación? Y contestó: "Primero tenía depresión y ahora sigo con la misma depresión, pero la diferencia está en que ahora no me molesta la depresión".

Estar despierto es aceptarlo todo, no como ley, como sacrificio, ni como esfuerzo, sino por iluminación. Aceptarlo todo porque lo ves claro y ya nada ni nadie te puede engañar. Es despertar a la luz. El dolor existe. El dolor existe, y el sufrimiento sólo surge cuando te resistes al dolor. Si tú aceptas el dolor, el sufrimiento no existe. El dolor no es inaguantable, porque tiene un sentido comprensible en donde se remansa. Lo inaguantable es tener el cuerpo aquí y la mente en el pasado o en el futuro.

Lo insoportable es querer distorsionar la realidad que es inamovible. Eso sí que es insoportable. Es una lucha inútil como es inútil su resultado: el sufrimiento. No se puede luchar por lo que no existe.

No hay que buscar la felicidad en donde no está y tomar la vida por lo que no es vida, porque entonces estaremos creando un sufrimiento que sólo es el resultado de nuestra ceguera y, con él, el desasosiego, la congoja, el miedo, la inseguridad... Nada de esto existe sino en nuestra mente dormida. Cuando despertemos, se acabó.

martes, 9 de marzo de 2010

¿CONTINÚA LA INQUISICIÓN?: AHORA EL GRUPO SM, LA EDITORIAL DE LOS MARIANISTAS.





Martes 9 de marzo de 2010, por Foro Diamantino (actualizado el 9 de marzo de 2010)




En octubre de 2006, el Grupo SM, la editorial de los marianistas que dirige Javier Cortés, publica “Descubrir el Islam”, un libro destinado a la formación de los niños musulmanes. Su autor, el presidente de la UCIDE, Riay Tatary, lo calificó como “un sueño” para los musulmanes españoles, “una esperanza de que el manual abra puertas y ayude a vencer los recelos que aún despierta la enseñanza del Islam en la escuela pública”.

Según hemos podido saber ahora, el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe –el cardenal William Joseph Levada- reclamó a la CEE “un informe con el juicio que le merecía la publicación por la editorial SM de los manuales para la enseñanza del Islam en la escuela”.

La jerarquía católica española no dudó al calificarla como un “hecho insólito en la historia de la Iglesia”. Y su particular Comisión episcopal para la doctrina de la fe se dedicó a escudriñar celosamente en las publicaciones del Grupo SM.

El informe presentado al Vaticano ocupa cinco folios y concluye que “la deriva doctrinal adoptada por la editorial desde hace tiempo es de tal gravedad que no se resuelve con la censura de alguna obra aislada. La solución pasa por una reorientación de la línea editorial”.

Propone que el Grupo SM se someta a una “auditoría doctrinal” y en caso de que no la acepte, “la CEE se vería obligada a declarar que la editorial no puede ser considerada católica y que, en consecuencia, sus publicaciones no ofrecen garantías de cara a la transmisión de la fe”.

Entre las razones aducidas, además del libro sobre el Islam, se enumeran varios libros escolares que ofrecen una explicación de los métodos anticonceptivos gracias a los cuales cada pareja puede realizar su “propia planificación familiar” o en los que afirma que “no tiene nada de malo ser homosexual o bisexual”. En concreto cuestiona la obra «De sexo también se habla. Guía de sexualidad para adolescentes», en la que «se explica cómo reaccionar ante un embarazo inesperado».

La revista «Vida Nueva», que publica el Grupo SM, no obstante su reconocida moderación, es según la CEE expresión de disenso.

También es motivo de queja la colección de PPC, Cátedra Chaminade, que acoge autores del disenso teológico... (En esta ocasión no se menciona al libro de Pagola sobre Jesús, pero quizás la procesión vaya por dentro).

Cabe destacar que SM también ha tropezado con las quejas de la COPE, que en su momento arremetió contra José Antonio Marina por escribir un manual de texto para Educación por la Ciudadanía.

Según se cuenta, el cardenal William Levada, que ha dado muestras últimamente de moderación al pedir con respeto al Gobierno “diálogo sobre la ley del aborto”, no estaba por la labor de seguir adelante con las recomendaciones del informe. Y que según se dice ha sido el núcleo duro de la CEE, bien a pesar del obispo secretario, Juan Martínez Camino, quien ha filtrado a La Razón el documento que hasta ahora tenía la consideración de “interno”.

¿ES LA IGLESIA CATÓLICA COMPATIBLE CON LA FE?

(…)

Después de informarme ampliamente sobre el tema, y de haber estado anoche hasta las tantas dándole vueltas; esta mañana soy yo la que contemplo con preocupación la deriva doctrinal, no de la editorial SM precisamente, sino la que está adoptando la Iglesia.

Declarar a SM “no católica” pienso que sería una decisión nada católica. Es más, lo que entraría en crisis no sería la citada editorial, a la que no le faltaría apoyo, sino la propia Comisión para la Doctrina de la Fe de la CEE, caracterizada ya de por sí por su visión estrecha y preconciliar de la fe cristiana.

¿Pero qué pretende nuestra Iglesia, seguir siendo la dominadora del mundo? En España hay 10.000 niños musulmanes que tienen derecho a la enseñanza del Islam, ¿por qué no se normaliza el derecho de los padres a que sus hijos reciban la educación religiosa que deseen?

¿Por qué cuando la finalidad de una editorial católica no es otra que promover la tolerancia, la solidaridad y la paz, la misma Iglesia Católica la condena?

¿Por qué tanto los obispos como el Vaticano no contemplan también con preocupación la falta de amor cristiano que existe cada vez más entre sus filas? El mundo está a falto de calor humano ¿Por qué promover tanta discordia continuamente?

Tanta imposición, desconfianza, fanatismo, prejuicio... Los sacerdotes manifiestan en sus homilías que la violencia, el consumismo, las drogas, así como la desmedida libertad sexual que existe hoy día, es debido a la falta de valores que padece esta sociedad. Y me pregunto: ¿qué está haciendo la Iglesia para paliar este “desenfreno”? Porque lo que estamos observando es que cada vez que se pronuncia lo único que consigue es crear polémica y malestar.

Hace poco, la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe, puso una nota de clarificación sobre el libro del Rvdo. José Antonio Pagola, Jesús aproximación histórica, ya que opinan que es “incompatible con la fe” Por favor… Ni siquiera merece comentario.

Si la única preocupación que tiene la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe, es preservar la teoría de una doctrina exenta de amor, de acuerdo. Si por el contrario, es poner de manifiesto las enseñanzas de Jesús, creo que debería adoptar otra actitud.

El reto prioritario que debemos o deberíamos tener los seres humanos, es conseguir la paz en el mundo. Pero, claro, si nuestro corazón está saturado de ambición, egoísmo y desconfianza ¿cómo vamos a encontrar la senda? De hecho, esto lo demuestra el fracaso de “todas las mesas redondas” y las interminables discusiones que se organizan para tratar dicha cuestión. Por lo cual, más vale no hablar de paz hasta que ella deje de significar, tan sólo, un precario acuerdo internacional montado sobre el cráter de un volcán.

Por último, ensalzar la extraordinaria labor que ejercen y han ejercido tantos y tantos, religioso/as y seglares católicos en el mundo: los que han entregado su vida en pro de los más desfavorecidos, los que luchan y trabajan en el anonimato, y los que han sido acallados y amonestados, como fue el caso del Obispo Casaldáliga (el obispo de los pobres) seguidor, como otros muchos, de la Teología de la Liberación.

Maite García Romero

El legado profético de Zilda Arns, por Leonardo Boff






Se han hecho ya todos los elogios debidos a la médica brasilera, Zilda Arns —hermana del Cardenal de los derechos humanos, Paulo Evaristo Arns—, que sucumbió bajo las ruinas del terremoto de Haití. Tal vez la opinión pública mundial no se haya dado cuenta de la importancia de esta mujer que en 2006 fue propuesta como candidata al premio Nóbel de la Paz. Y bien que lo merecía, pues dedicó toda su vida a velar por la salud de las personas más vulnerables. Durante 25 años coordinó la Pastoral del Niño acompañando a más de un millón ochocientos mil menores de cinco años y a más de un millón cuatrocientas mil familias pobres. Con medios sencillos, como el suero casero, la alimentación a base de un preparado de nutrientes y otros recursos mínimos, salvó a millares de niños que antes fatalmente morían. A partir de 2004 inició la Pastoral de la Persona Mayor que llega a cien mil personas de edad avanzada.

Sería largo contar su extraordinario trabajo, difundido ya en más de 20 países pobres del mundo. Lo que pretendo es enfatizar los valores del capital espiritual que sustentaron su práctica. En esto iba en contra del sistema dominante y sirve de inspiración para el momento actual.

Hay una convicción creciente de que no saldremos de la crisis de civilización actual si continuamos con los mismos hábitos y los mismos valores consumistas e individualistas que tenemos. La dra. Zilda mostró como puede ser diferente y mejor.

Ella honró el cristianismo, viviendo una mística de amor a la humanidad que sufre, de esperanza en que siempre se puede hacer alguna cosa para salvar vidas, de fe en la fuerza de los débiles que se organizan y en escuchar a todos, hasta a los niños que no hablan todavía.

Tenía clara conciencia de que la solución viene de abajo, de la sociedad, sin que con eso se dispense al Estado de su deber. Los problemas sociales se resuelven a partir de la sociedad. Para eso suscitó la sensibilidad humanitaria que se esconde en cada persona e inauguró la política de la buena voluntad. Más de 250 mil personas voluntarias, sin retribución económica alguna, asumieron los trabajos junto a ella.

Copiada de la práctica de Jesús, una idea-generadora movía su acción: multiplicar. No sólo panes y peces como hizo Él, sino, en las condiciones de hoy, multiplicar el saber, la solidaridad y los esfuerzos.

Multiplicar el saber implica trasmitir a las personas sencillas los rudimentos de higiene, el cuidado con el agua, la toma periódica del peso del niño y la alimentación adecuada. Este saber refuerza la autoestima de las personas y confiere autonomía a la sociedad civil.

Multiplicar la solidaridad que, para ser universal, debe partir de los últimos, buscando llegar a las personas que viven en los rincones donde nadie va, tratando de salvar al niño más desnutrido y casi agonizante. Esta solidaridad es la que más escasea en el mundo actual.

Multiplicar esfuerzos, implicando a las políticas públicas, las ONGs, los grupos de base, las empresas en su responsabilidad social, en fin, todos los que ponen la vida y el amor por encima del lucro y el provecho. Pero sobre todo multiplicar la buena voluntad generosa.

Estos son los contenidos del capital espiritual que deben estar en la base de la nueva sociedad mundial que hay que gestar. El siglo XXI será el siglo del cuidado de la vida y de la Tierra o será el siglo de nuestra autodestrucción. Hasta ahora hemos globalizado la economía y las comunicaciones. Tenemos que globalizar la conciencia planetaria y multiplicar el saber útil a la vida, la solidaridad universal, los esfuerzos para construir lo que todavía no ha sido ensayado. Amor y solidaridad no entran en las estadísticas ni en los cálculos económicos, pero es lo más buscado y lo que nos puede salvar.

La médica Zilda Arns seguramente sin saberlo, pero proféticamente, nos mostró en miniatura que este mundo no sólo es posible, sino que ya ahora es realizable.

Leonardo Boff es autor de El cuidado esencial: ética de lo humano, compasión por la Tierra, Trotta, Madrid, 2002.









Espiritualidad y Política, por Ken Wilber








La cuestión políticamente más apremiante de hoy en día, tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo, consiste en descubrir la forma de integrar la tradición liberal con la auténtica espiritualidad. Jamás en la historia estas dos vertientes del quehacer humano han mantenido una relación adecuada. De hecho, el liberalismo moderno (y toda la ilustración europea) fue en gran medida una reacción en contra de la religión tradicional. El grito de guerra de Voltaire, "¡Recordad las crueldades!" -recordad las brutalidades infligidas a hombres y mujeres en nombre de Dios y acabad con ellas... y de paso acabad también, de una vez por todas, con ese Dios-, no tardó en propagarse por todo el continente. Pero de ese modo la religión quedó en manos de los conservadores, y desde entonces, el mundo se ha polarizado en dos bandos armados hasta los dientes, cada uno de ellos profundamente receloso del otro. En uno de los bandos se agrupan los liberales, defensores a ultranza de las libertades y de los derechos individuales en contra de la tiranía de lo colectivo y sumamente suspicaces, por tanto, respecto de las religiones, tan predispuestas siempre a imponernos sus creencias y a decirnos lo que tenemos que hacer para salvar nuestra alma.

No es de extrañar, pues, que el nacimiento del liberalismo ilustrado haya estado históricamente ligado a la lucha en contra de la tiranía religiosa y desconfíe profundamente -llegando incluso, en ocasiones, a aborrecerlo- de todo lo que tenga la menor connotación religiosa o espiritual. Los liberales, consecuentemente, han tendido a reemplazar la salvación divina por la salvación económica. Según ellos, la libertad y la liberación no se halla en un supuesto cielo al que accedamos después de esta vida (ni en ningún otro tipo de opio del pueblo), sino en los logros reales alcanzados sobre la Tierra (comenzando, claro está, por los beneficios materiales y económicos). Y puesto que la esencia del liberalismo radica en el progreso de las condiciones sociales reales (libertad económica, libertad política y libertad material), los términos "progresivo" y "liberal" han terminado convirtiéndose en sinónimos.

El liberalismo ha sustituido la tiranía de lo colectivo por lo que podríamos denominar un "individualismo universal", la afirmación de que todos los individuos -con independencia de raza, género, color o credo- son iguales ante la ley y deben, en consecuencia, ser tratados de la misma manera. Por ello una de las aspiraciones fundamentales del liberalismo ha sido de liberar al individuo de la tiranía colectiva y buscar la libertad política y económica. Y que duda cabe de que ese liberalismo nos ha proporcionado muchas cosas positivas. Lo lamentable, no obstante, ha sido que, en muchos casos, la antigua tiranía de la religión se ha visto suplantada por la tiranía económica y el Dios del papa ha sido derrocado para entronizar en su lugar al omnipotente Dios del dólar.

De ese modo, el alma de los seres humanos ya no es aplastada por Dios... porque de esa función se encarga hoy en día la fábrica. La "cuestión esencial" de la vida deja entonces de girar en torno a lo divino y comienza a gravitar alrededor del salario. Y precisamente por ello aun en medio de la más palmaria abundancia económica, el alma del ser humano agoniza de inanición. En el otro bando se alinean los conservadores, más proclives a una tradición cívica y humanista que considera que la esencia de los seres humanos está ligada a los valores colectivos (entre los que destacan los valores religiosos). En la mayor parte de los casos, sin embargo, los republicanos tienden a estar tan estrechamente atados al conservadurismo religioso que, aunque afirmen defender los derechos individuales y la "libertad del gobierno", sólo lo hacen así cuando esas "libertades" coinciden con sus principios religiosos. El énfasis en los valores familiares y colectivos permite que los conservadores erijan naciones fuertes, lo que en ocasiones tiene lugar a expensas de quienes no comparten su particular orientación religiosa. La tiranía cultural nunca está lejos de la sonrisa conservadora, y los liberales suelen retroceder horrorizados ante el "amor" que afirman profesar los conservadores por los hijos de Dios, porque lo terrible es que, si usted no es uno de los hijos de su Dios preferido, suelen aguardarle cosas muy desagradables.

En un sentido muy simplista, ambas orientaciones, la liberal y la conservadora, tienen un "aspecto positivo" y un "aspecto negativo" y lo ideal sería rescatar lo positivo de ambas perspectivas, dejando de lado al mismo tiempo sus facetas negativas. Lo bueno del liberalismo es su énfasis en las libertades individuales y su rechazo de la mentalidad gregaria. Pero el hecho es que, en su celo por proteger las libertades individuales, el liberalismo ha terminado negando todo valor colectivo (incluidos los valores religiosos y espirituales, que, insistimos, ha reemplazado por los valores económicos y materiales). Porque el hecho es que el interés por lo económico -que en sí mismo no es malo- suele fomentar un clima de despreocupación por el alma. De hecho, en los círculos liberales el término "religioso" ha llegado a tener connotaciones un tanto embarazosas. Kant hablabla, precisamente, en nombre de la Ilustración liberal cuando dijo que, a partir de ella, todo aquel que fuera descubierto arrodillado y rezando debería sentirse profundamente avergonzado.

En el clima de las libertades políticas y económicas, todo lo que suene a religioso o espiritual tiende a resultar embarazoso. En breve veremos que eso ocurre porque tenemos una visión mítica y empobrecida del Espíritu, pero es evidente que la función histórica del liberalismo ha sido matar a Dios, y ciertamente lo ha hecho, hasta el punto de quedar asociado a la "tiranía antiespiritual". ¿Sería posible despojarnos de esta "tiranía antiespiritual" sin perder las admirables ventajas individuales logradas por el liberalismo? Lo positivo del conservadurismo, por su parte, es su comprensión de que, a pesar de la importancia de los individuos y de las libertades individuales, estamos muy equivocados si creemos que el individuo es una isla. De hecho, nuestra misma existencia depende del entramado familiar, colectivo y espiritual en que estamos inexorablemente inmersos.

De algún modo, pues, mis valores más profundos no dependen exclusivamente de la relación que sostengo conmigo mismo, sino también con mi familia, con mis amigos, con mi comunidad y con mi Dios. Y en la medida en que reniego de esas relaciones profundas no sólo destruyo el soporte mismo de la comunidad y me extravío en un desenfreno hiperindividualista, sino que también me alieno del más profundo de todos los vínculos, el que une el alma del ser humano con el Espíritu divino. Muy bien, pero ¿de qué Dios está usted hablando? -responderán a esto los liberales-. Porque lo cierto es que cada vez que estas consideraciones abstractas se han concretado prácticamente en un código moral o en una religión determinada han terminado desembocando en un tipo u otro de caza de brujas. La importancia del contexto comunitario y espiritual no tarda en degenerar en mi comunidad, mi Dios y mi país, acertada o equivocadamente! Y si usted no acepta a mi Dios, irá directamente al infierno y yo mismo me encargaré gustosamente de acompañarle. La tiranía cultural, pues, más o menos solapada, nunca ha sido ajena a la agenda conservadora.

¿Existe alguna forma de rescatar las ventajas del enfoque conservador -en particular su aceptación de la espiritualidad- sin caer en la tiranía cultural que suele acompañarle? Y ¿existe alguna forma de conservar las ventajas del efoque liberal -las libertades individuales- despojándonos de la tiranía de los anti-alma? ¿Es posible, en suma, articular un liberalismo espiritual, un humanismo espiritual, un abordaje que considere los derechos del individuo en un contexto espiritual más profundo que no los niegue sino que, por el contrario, contribuya a sostenerlos? ¿Es posible concebir a Dios y al Espíritu de un modo que ayude a consolidar los objetivos más nobles del liberalismo? ¿Es posible encontrar algún sustrato común a los dos enemigos acérrimos que se debaten en el mundo moderno, Dios y el liberalismo? Ésta es, como ya he dicho, en mi opinión, la más urgente de las preguntas a que debe hallar respuesta el mundo moderno y postmoderno. Porque mientras no lo haga, el conservadurismo espiritual seguirá fragmentando al mundo, ya que su agenda sólo le permite respetar a los fieles a su Dios particular, llámese Jehová, Alá, Shinto o Shiva (nombres todos ellos con los que lamentablemente se convoca, con demasiada frecuencia, a la batalla).

Es absolutamente necesario preservar los logros obtenidos por el liberalismo ilustrado, pero también lo es ubicarlos en el contexto de una espiritualidad que trascienda las objecciones de la Ilustración. Debe tratarse, en suma, de una espiritualidad que no niegue la Ilustración sino que se asiente sobre ella o, dicho de otro modo, en un Espíritu liberal.

lunes, 8 de marzo de 2010

TOMAR CONCIENCIA DE NUESTRA MARGINACIÓN



COL·LECTIU DE DONES EN L'ESGLÉSIA, dones.esglesia@terra.es
BARCELONA.

Tomado de http://eclesalia.blogia.com/2010/030801-enviadas.php



ECLESALIA, 08/03/10.- Nosotras, mujeres creyentes, quisiéramos que la Iglesia siguiese el ejemplo de Jesús en el reconocimiento de la mujer en todos los ámbitos de su vida. Hoy, en el siglo XXI, queremos decir y hacer lo que Él nos enseñó.

Las primeras palabras que las mujeres oyeron después de la resurrección de Jesús fueron: “Id a decir…” (Mc.16,7)

También nosotras, con esta fuerza de enviadas a proclamar su Palabra.

M A N I F E S T A M O S
I – Que hace veinticuatro años que nuestro COL·LECTIU trabaja por la paridad inspiradas en el Evangelio, que nos reconoce a todas y a todos hijas e hijos de Dios. El conocimiento de la historia evidencia un balance que pone de relieve algunas realidades crueles por parte de la jerarquía eclesiástica respecto a las mujeres.

II – Que pedimos que el celibato religioso sea voluntario, entre otras razones más profundas, por no tener que pasar por la vergüenza de las acusaciones de pederastia.

III – Que las mujeres, hoy, estamos en la Iglesia: transmitiendo la fe a través de la catequesis; la mayoría, como mujeres, nos responsabilizamos de las personas más débiles y desvalidas, desde la acogida que se hace a través de Cáritas y otras instituciones; trabajamos también en distintos campos, entre ellos el de la salud, que fue una preocupación prioritaria de Jesús…

IV – Que continuaremos caminando, siguiendo a Cristo, amando a todas las hermanas y hermanos de la humanidad. Pero si la actitud de una gran parte de la jerarquía de la Iglesia Católica, no reconoce en la práctica que Dios creó al ser humano mujer-hombre en igualdad de derechos (Gal. 3,28), quizá llegue un día, no muy lejano, en que las mujeres tendremos que dejar de prestar TODOS LOS SERVICIOS a esta Iglesia nuestra.

V – Entendiendo que todos nuestros trabajos forman parte del Ministerio de la Iglesia, ¿por qué no son reconocidos como tales?

Por todo esto, las mujeres católicas,

- queremos ser fieles al envío de Jesús, celebrando con gozo nuestra fe, nuestro hacer y nuestras palabras de respuesta a la Ruah,

- tenemos el deber de no permitir que esta situación continue y desde aquí animamos a todas las mujeres católicas a tomar conciencia de lo que representa esta marginación.

Para las mujeres no hay “siete” sacramentos, sino “seis”.

La causa mayor del desempleo en la UE y en España es el desarrollo de las políticas liberales. Por Vicenç Navarro, miembo del Consejo ciéntifico ATTAC




El mayor problema que tiene la economía española no es ni el déficit ni la deuda pública; es el elevado desempleo. Lo mismo en cuanto a la Unión Europea, aún cuando el problema en España es incluso mayor, pues el desempleo es muy superior en nuestro país. Creerse que bajando el déficit y la deuda van a reducir el desempleo es no entender cuál ha sido la causa del enorme crecimiento del desempleo. No es el déficit el que ha creado el elevado desempleo sino al revés, es el desempleo (y especialmente la ralentización del crecimiento económico que han determinado el crecimiento del desempleo) el que creó el elevado déficit. En realidad, más de la mitad del crecimiento del déficit en la mayoría de países de la Unión Europea se debe a la bajada de ingresos al estado, consecuencia del descenso de la actividad económica (ver mi artículo “Los errores de las políticas liberales” Público 25.02.10). No hay, pues, una relación causal que explique el desempleo como consecuencia del aumento del déficit y de la deuda pública. Bajar el déficit, y la deuda, no disminuirá el desempleo. Creerse lo contrario es estar todavía imbuido de la religión liberal que impregna la sabiduría convencional. Y hablo de religión porque se reproduce a base de fe en lugar de evidencia científica.

En realidad, al disminuir el déficit crecerá el desempleo, empeorando todavía más el problema. Esto es lo que le pasó al Presidente Roosevelt en el año 1937, cuando al creerse que estaba ya remontando la economía, saliendo de la Gran Depresión (consecuencia del gran gasto público), redujo el déficit recortando el gasto público para reducir el déficit. La reducción tuvo un impacto inmediato: el desempleo creció de nuevo (ver mi artículo “Roosevelt versus Obama”. Sistema, 24.07.09). Y esto es lo que ocurrirá en la UE y en España. La reducción del déficit retrasará su recuperación económica. No hay vuelta de hoja. La evidencia histórica es clara. Aquellos que dicen que ayudará a que el desempleo baje, tienen que explicar cuál es el mecanismo por el que la bajada de déficit llevará a una mayor ocupación.

La causa mayor del desempleo en la UE y en España, es el desarrollo de las políticas liberales, que ha reducido la capacidad adquisitiva de las clases populares, que suplieron (a fin de sostener su estándar de vida) endeudándose. El colapso del mercado de crédito creó un enorme problema, cuyas consecuencias son el enorme desempleo. Pero, por otra parte, el enorme enriquecimiento de las rentas superiores no significó un aumento en inversiones productivas, sino en actividades especulativas que crearon una falsa riqueza. El centro de tales actividades fue el complejo bancario-inmobiliario, enormemente especulativo, que creó la burbuja inmobiliaria, que al romperse (pues estaba basada en una riqueza artificial, no real) colapsó el mercado crediticio, causa del problema económico cuya consecuencia es el enorme desempleo.

Los datos están ahí, y son fáciles de ver, a pesar del esfuerzo liberal, que trabaja en los medios liberales 48 horas al día, para indicar que el problema lo ha creado el estado “que gasta demasiado”, un gasto exuberante, que como decía el gurú de los liberales, Sala i Martín, necesita ser disciplinado por los mercados financieros (La Vanguardia. 17.02.10). Los que debieran estar más disciplinados y más regulados no eran los estados, sino los mercados, medidas a las que los liberales se opusieron.


La falta de demanda por parte del sector privado requiere que sea el sector público el que gaste, invierta y cree empleo. En realidad, el mejor indicador de que la explicación que dan los liberales es errónea (atribuyendo la crisis a la exuberancia y gasto excesivo de los estados del Sur de Europa) es que tales estados son los que tienen el gasto público por habitante más bajo de la UE. ¿Dónde está la exuberancia pública? En realidad, como reconocía en un momento de candor el mismo Sala i Martín, lo que los liberales están haciendo es tomar como excusa la necesidad de salvar el euro para reducir todavía más al Estado. Tal autor escribió que “la excusa de que Europa lo requería fue muy útil para hacer las reformas” (La Vanguardia. 17.02.10), que naturalmente eran las reformas liberales. En realidad, la deuda pública española, tanto la existente ahora como la que se prevé en diez años, será menor que la del promedio de la UE (y mucho menor que en EEUU, Gran Bretaña y Japón). ¿Dónde está, pues, el problema?

Gasto público como parte de la solución


Lo que debería hacerse es aumentar significativamente el gasto público, en inversiones que creen empleo, siendo una de ellas en los servicios del estado del bienestar tales como sanidad, servicios sociales, escuelas de infancia, servicios domiciliarios, vivienda social y educación, entre otros, sectores que tienen menos empleo público que el promedio de los países de la UE-15 (España ¬13.35% de la población activa, UE-15 17.34% de la población activa, en 2006). Existe un enorme déficit de empleo público social en España, del cual las élites políticas, mediáticas y económicas del país no son plenamente conscientes, al no utilizar los servicios públicos. Por cierto, gasto público social no es sólo pensiones y gastos en cobertura de desempleo. Cuando el gobierno Zapatero indica que sus políticas mantienen el gasto social, ignora que el gasto público social incluye no sólo las transferencias (seguro de desempleo), sino también los servicios públicos del estado del bienestar que están siendo recortados al reducirse las aportaciones del gobierno central a las CCAA, que son las que gestionan tales servicios. No es cierto, pues, que el gasto social no se esté reduciendo. Se está reduciendo, y mucho. Y ello es negativo, no sólo para la calidad de vida de las clases populares (que son las que utilizan tales servicios), sino también para que se produzca el crecimiento económico y la creación de empleo.

Tal expansión del gasto público debiera hacerse mediante un aumento de los impuestos directos, aumentando la progresividad fiscal. El incremento de los impuestos de los sectores pudientes de la población (que ahorran más que consumen), con inversión de los fondos así recaudados en las clases populares (que consumen más que ahorran), es no sólo un elemento de equidad, sino también de eficiencia económica. Creerse que la mejor manera de estimular la economía –como los liberales sostienen- es bajar los impuestos, es desconocer la enorme evidencia que muestra lo errónea que es esta suposición. Bajar los impuestos ahora significaría para las rentas superiores un aumento del ahorro (que es precisamente lo que no queremos) y para las rentas medias e inferiores, una reducción de sus deudas, pues utilizarían el dinero –resultado de la reducción de sus impuestos- para pagar sus deudas. En ningún caso aumentaría significativamente el consumo, que es precisamente lo que se necesita, pronto y rápido. La economía necesita un crecimiento rápido de la demanda, lo cual se consigue mediante el gasto público orientado hacia las clases populares –creando empleo-, que son las que consumen más y ahorran menos.


Un gobierno socialdemócrata debería ser sensible a este cambio de rumbo, pues la continuación de sus políticas de apaciguamiento de los mercados especulativos, reduciendo el gasto público es, además de erróneo, políticamente suicida: le significará un elevado coste político que el país no puede permitirse. La victoria del mayor partido de la oposición significaría el retroceso más grande que hayamos visto, no sólo en la dimensión social sino también en la económica. Sus políticas dañarían enormemente la calidad de vida de las clases populares. La evidencia de ello es abrumadora. El país no puede aguantar una victoria del PP. Pero el gobierno ha estado facilitando esta victoria, olvidando qué pasó con la socialdemocracia alemana cuando llevó a cabo las reformas liberales que ahora propone el gobierno español. Aquel partido pasó de ser el mayor partido socialdemócrata europeo a ser un partido cuyo estado minoritario compite con otros tres partidos. España necesita un gobierno auténticamente socialdemócrata, aliado con los partidos que están a su izquierda, que deberían tener mayor peso político, y a los que hoy se les niega por un sistema electoral que les perjudica. Pero, por la vía que se sigue, nunca se llegará a ello

domingo, 7 de marzo de 2010

¿Por qué socialismo? por Albert Einstein


...puedo indicar brevemente lo que para mí constituye la esencia de la crisis de nuestro tiempo. Se refiere a la relación del individuo con la sociedad. El individuo es más consciente que nunca de su dependencia de sociedad. Pero él no ve la dependencia como un hecho positivo, como un lazo orgánico, como una fuerza protectora, sino como algo que amenaza sus derechos naturales, o incluso su existencia económica. Por otra parte, su posición en la sociedad es tal que sus pulsiones egoístas se están acentuando constantemente, mientras que sus pulsiones sociales, que son por naturaleza más débiles, se deterioran progresivamente. Todos los seres humanos, cualquiera que sea su posición en la sociedad, están sufriendo este proceso de deterioro. Los presos a sabiendas de su propio egoísmo, se sienten inseguros, solos, y privados del disfrute ingenuo, simple, y sencillo de la vida. El hombre sólo puede encontrar sentido a su vida, corta y arriesgada como es, dedicándose a la sociedad.

La anarquía económica de la sociedad capitalista tal como existe hoy es, en mi opinión, la verdadera fuente del mal. Vemos ante nosotros a una comunidad enorme de productores que se están esforzando incesantemente privándose de los frutos de su trabajo colectivo -- no por la fuerza, sino en general en conformidad fiel con reglas legalmente establecidas. A este respecto, es importante señalar que los medios de producción --es decir, la capacidad productiva entera que es necesaria para producir bienes de consumo tanto como capital adicional-- puede legalmente ser, y en su mayor parte es, propiedad privada de particulares.

En aras de la simplicidad, en la discusión que sigue llamaré "trabajadores" a todos los que no compartan la propiedad de los medios de producción -- aunque esto no corresponda al uso habitual del término. Los propietarios de los medios de producción están en posición de comprar la fuerza de trabajo del trabajador. Usando los medios de producción, el trabajador produce nuevos bienes que se convierten en propiedad del capitalista. El punto esencial en este proceso es la relación entre lo que produce el trabajador y lo que le es pagado, ambos medidos en valor real. En cuanto que el contrato de trabajo es "libre", lo que el trabajador recibe está determinado no por el valor real de los bienes que produce, sino por sus necesidades mínimas y por la demanda de los capitalistas de fuerza de trabajo en relación con el número de trabajadores compitiendo por trabajar. Es importante entender que incluso en teoría el salario del trabajador no está determinado por el valor de su producto.

El capital privado tiende a concentrarse en pocas manos, en parte debido a la competencia entre los capitalistas, y en parte porque el desarrollo tecnológico y el aumento de la división del trabajo animan la formación de unidades de producción más grandes a expensas de las más pequeñas. El resultado de este proceso es una oligarquía del capital privado cuyo enorme poder no se puede controlar con eficacia incluso en una sociedad organizada políticamente de forma democrática. Esto es así porque los miembros de los cuerpos legislativos son seleccionados por los partidos políticos, financiados en gran parte o influidos de otra manera por los capitalistas privados quienes, para todos los propósitos prácticos, separan al electorado de la legislatura. La consecuencia es que los representantes del pueblo de hecho no protegen suficientemente los intereses de los grupos no privilegiados de la población. Por otra parte, bajo las condiciones existentes, los capitalistas privados inevitablemente controlan, directamente o indirectamente, las fuentes principales de información (prensa, radio, educación). Es así extremadamente difícil, y de hecho en la mayoría de los casos absolutamente imposible, para el ciudadano individual obtener conclusiones objetivas y hacer un uso inteligente de sus derechos políticos.

La situación que prevalece en una economía basada en la propiedad privada del capital está así caracterizada en lo principal: primero, los medios de la producción (capital) son poseídos de forma privada y los propietarios disponen de ellos como lo consideran oportuno; en segundo lugar, el contrato de trabajo es libre. Por supuesto, no existe una sociedad capitalista pura en este sentido. En particular, debe notarse que los trabajadores, a través de luchas políticas largas y amargas, han tenido éxito en asegurar una forma algo mejorada de "contrato de trabajo libre" para ciertas categorías de trabajadores. Pero tomada en su conjunto, la economía actual no se diferencia mucho de capitalismo "puro". La producción está orientada hacia el beneficio, no hacia el uso. No está garantizado que todos los que tienen capacidad y quieran trabajar puedan encontrar empleo; existe casi siempre un "ejército de parados". El trabajador está constantemente atemorizado con perder su trabajo. Desde que parados y trabajadores mal pagados no proporcionan un mercado rentable, la producción de los bienes de consumo está restringida, y la consecuencia es una gran privación. El progreso tecnológico produce con frecuencia más desempleo en vez de facilitar la carga del trabajo para todos. La motivación del beneficio, conjuntamente con la competencia entre capitalistas, es responsable de una inestabilidad en la acumulación y en la utilización del capital que conduce a depresiones cada vez más severas. La competencia ilimitada conduce a un desperdicio enorme de trabajo, y a ése amputar la conciencia social de los individuos que mencioné antes.

Considero esta mutilación de los individuos el peor mal del capitalismo. Nuestro sistema educativo entero sufre de este mal. Se inculca una actitud competitiva exagerada al estudiante, que es entrenado para adorar el éxito codicioso como preparación para su carrera futura.

Estoy convencido de que hay solamente un camino para eliminar estos graves males, el establecimiento de una economía socialista, acompañado por un sistema educativo orientado hacia metas sociales. En una economía así, los medios de producción son poseídos por la sociedad y utilizados de una forma planificada. Una economía planificada que ajuste la producción a las necesidades de la comunidad, distribuiría el trabajo a realizar entre todos los capacitados para trabajar y garantizaría un sustento a cada hombre, mujer, y niño. La educación del individuo, además de promover sus propias capacidades naturales, procuraría desarrollar en él un sentido de la responsabilidad para sus compañeros-hombres en lugar de la glorificación del poder y del éxito que se da en nuestra sociedad actual.

Sin embargo, es necesario recordar que una economía planificada no es todavía socialismo. Una economía planificada puede estar acompañada de la completa esclavitud del individuo. La realización del socialismo requiere solucionar algunos problemas sociopolíticos extremadamente difíciles: ¿cómo es posible, con una centralización de gran envergadura del poder político y económico, evitar que la burocracia llegue a ser todopoderosa y arrogante? ¿Cómo pueden estar protegidos los derechos del individuo y cómo asegurar un contrapeso democrático al poder de la burocracia.

martes, 2 de marzo de 2010

UNA NUEVA ESPIRITUALIDAD MONÁSTICA PARA UN MUNDO EN EMERGENCIA


LA EMERGENCIA DEL MUNDO PARA LA ESPIRITUALIDAD.



Hace unos años se decía que monje es aquel que todos los días cuando se levanta se pregunta qué es un monje. El monacato es una búsqueda constante y a la vez una respuesta en cada época a esa búsqueda. ¿Qué se busca? La unificación, la integración de toda la realidad, personal y colectiva, interior y exterior, histórica y suprahistórica. Una experiencia de comunión con el cosmos, el hombre y Dios.


Ser monje hoy es hacerse esa pregunta e intentar darle una respuesta con todo el ser y no sólo con la cabeza. Hoy en el monacato hay diferentes respuestas a la pregunta, y diferentes búsquedas.



Algunos de los monjes y monjas hoy se sienten insatisfechos con las respuestas recibidas de otros momentos históricos. Quizá Thomas Merton se ha convertido en el paradigma de estos monjes que plantean la necesidad de salir del aislamiento y de abrirse al mundo sin fundirse con él para poder transmitir la vida monástica en el nuevo contexto humano e histórico.


Desde fuera del monacato institucional también se reclama la necesidad histórica de la experiencia monástica, entendida como experiencia de comunión e integración de toda la realidad que somos, para dar respuesta a la encrucijada histórica en la que estamos y que ya no podemos resolver sólo desde la cabeza, la técnica, o el poder sino desde lo más profundo de nuestro ser, danto una respuesta desde el cuerpo, desde las emociones, desde la razón y desde la espiritualidad. Raimon Panikkar ha reclamado el monacato como arquetipo válido todo ser humano y como modelo de la nueva experiencia que debe dar lugar a una manera de vivir unificados en medio del mundo caótico y fragmentado actual, sin caer en proyectos uniformadores y comprometiéndose con ese mundo. Experiencia que llama de nueva inocencia, de confianza en la realidad cuando no excluimos elementos de la misma sino que los integramos todos.


Hoy son muchos los monjes y monjes que plantean la necesidad de que el monacato se transforme sin perder sus raices, poniendo su centro más en ser lugar de encuentro, acogida, humanización en diálogo con el mundo que en modelos de separación y aislamiento del mundo de otro tiempo. Podemos recordar las últimas semanas monásticas cómo muchas intervenciones van en esta dirección: Juan Mªde la Torre, Cándida Saratxaga, Rosario Fernández Miranda, Enrique Mirones, Rosa Mª Piquer, etc…


La orden cisterciense de la estrecha observancia, ha dado pasos en esa dirección, la apertura de las hospederías como lugares de encuentro y acogida a todos, el compartir el carisma con los laicos, con la creación de fraternidades laicas cistercienses, la extensión del principio de subsidiaridad en las comunidades (democratización), el salir de modelos de comunidades de observancias a comunidades de valores y hoy a comunidades de personas valiosas (Bernado Olivera), la renovación de la liturgia, dejando el latin y renovando lentamente y con tensiones los textos litúrgicos que puedan hoy generar lecturas machistas o violentos, la salida de modelos patriarcales y logocéntricos a modelos relacionales y que intentan integrar en igualdad la percepción femenina del mundo, con expresión de todo ello a nivel estructual: reuniones mixtas de los capítulos generales con la petición de un capítulo general mixto con la posibilidad de una abadesa general, aprobada en el 2005, que por ahora la Santa sede ha frenado.


En medio de este proceso, algunos monjes intentamos ahora llevar el monacato cisterciense a las ciudades, a la sociedad, creando redes de personas y comunidades, redes de corazones, que sientan y siembren la inquietud de la búsqueda espiritual e intuyen que es la espiritualidad la respuesta a la encrucijada de nuestro mundo. Por ahora, es una experiencia joven iniciada en el año 2008 con diversas actuaciones.


El primer paso en la experiencia fue el compartir durante un año la vida monástica viviendo en un Hogar para transeúntes en Madrid y con posterioridad hemos pedir vivir fuera de la comunidad difundiendo el carisma cisterciense viviendo en medio de la sociedad y en diálogo y aprendizaje con la misma y con la comunidad monástica madre, Huerta.

LA EMERGENCIA DE LA LA ESPIRITUALIDAD PARA EL MUNDO.

La principal intuición que nos sustenta es la necesidad que la actual situación nos manifiesta de dar una respuesta desde la espiritualidad a la crisis y al cambio en el que estamos sumergidos.

Espiritualidad que salga de modelos dualistas (mentales) o monistas (uniformadores) que han generado la crisis, para vivirse desde modelos de acogida y encuentro, basados en una visión pluralista y relacional de la realidad. Redescubrir la espiritualidad de la Amistad que está en la base de la mística cisterciense y del proceso que estamos viviendo, ya que la búsqueda ha nacido y prosigue en un diálogo amistoso entre monjes que hoy quieren vivir el monacato de un modo nuevo y tradicional y laicos y laicas que quieren participar de él y aportar su visión.


Nuestra intuición es que la espiritualidad hoy debe ser una espiritualidad integral e integradora. Integral porque debe abarcar e integrar todas las dimensiones del ser humano, que para la antropología cisterciense son cuatro: la corporal, la psicológica, la espiritual y la social. Estas cuatro dimensiones están representadas por los cuatro lados de los claustros cistercienses, correspondiendo cada lado a un aspecto y debiendo el monje recorrerlos todos a lo largo del día y de la vida. En nuestra vida secular se trataría de integrar todas estas dimensiones, si n excluir ninguna, viviéndolas en nuestro contexto cotidiano.

Integradora porque ha de vivirse desde el encuentro con otros, desde el diálogo con otras experiencias, ya que hoy la complejidad de nuestro mundo no nos permite que una única respuesta sea la solución a nuestros problemas. De ahí que hoy los monjes con estas inquietudes queramos abrirnos al encuentro con todas las otras experiencias de búsqueda de la unificación personal que están gestándose en el mundo: (Raimon Panikkar) Movimientos sociales alternativos que buscan modelos más inclusivos e integradores, nuevas espiritualidades, movimientos culturales que intentar superar la fragmentación logocéntrica, patrial y egoica de nuestro mundo: feminismo, ecologismo, pacifismo, terapias alternativas corporales, emocionales, humanistas, las místicas orientales y de otros carismas cristianos católicos o no….



Esta orientación nos ha llevado a entrar en contacto con esos mundos y a releer nuestra propia tradición cisterciense con las aportaciones que estos puntos de vista nos dan.


Intentamos estar presentes en estos ámbitos donde se gesta la nueva espiritualidad, aprender de ellos, aportando también nuestra tradición. En concreto no hemos introducido en el zen, en la terapias de diversas escuelas, participamos en encuentros ecuménicos con otras comunidades cristianas, nos hemos comprometido en el trabajo con los transeúntes colaborando con la Asociación Jesús Caminante, apoyamos iniciativas sociales y eclesiales que intentan presentar alternativas a los modelos fragmentadores o uniformadores actuales: neoliberalismo, globalización, modelos uniformadores restauracionistas o modernistas eclesiales…



Difundimos a través de Talleres de espiritualidad un camino para vivir la espiritualidad monástica hoy de un modo nuevo y tradicional, uniendo al metodología zen y la mística cisterciense, dando instrumentos y mapas para que los que sienten la necesidad de la unificación mediante la integración puedan ir dando su propias respuestas; no se trata de dar respuestas hechas sino de propiciar que cada uno aporte su experiencia y compartir juntos esta experiencia en grados de compromiso diversos y plurales. La respuesta no es algo puramente subjetivo e interno, intentamos que sea con todo el ser y abarque todas las dimensiones de los que participamos: el compromiso ético y social, el compromiso comunitario además del compromiso con el propio camino y el propio ser.


El objetivo final es que los talleres culminen en al creación de comunidades, redes y personas comprometidas con la espiritualidad y con el mundo.

LA UTOPÍA QUE NOS MUEVE: LA CONVERGENCIA DEL MUNDO Y LA ESPIRITUALIDAD


La utopía que nos mueve es la encarnación de un nuevo estilo de monacato, abierto, plural, no exclusivo de los religiosos, que se revela como arquetipo presente en todo hombre y toda mujer y que puede hoy ser paradigma de la respuesta integradora que la complejidad de nuestro mundo busca.


Pensamos que los monasterios hoy deben ser lugares de encuentro y acogida, abiertos a todos los buscadores, a todos los dañados por la situación de complejidad y dolor del mundo que vivimos, buscadores que sólo encontrándose y abriéndose unos a otros podrán dar respuesta al enorme Koan que es la situación actual.



Y además, el monacato hoy debe descubrirse como un camino y una respuesta más allá del ámbito de las instituciones monásticas, necesitamos monjes laicos, redescubrir la dimensión monástica que todos tenemos, formándose estos buscadores en comunión con el monacato tradicional (el monacato es una experiencia que se transmite de unos a otros , no podemos cortar con las raíces) pero fuera de los límites de los claustros tradicionales personas, colectivos que sean claustros vivientes, es decir, integrados e integradores, creadores de comunión y de espacios de acogida en el que todos podamos dar respuesta al koan que el mundo y nuestra vida nos presentan.


El monacato no es sólo una búsqueda y una pregunta que necesita ser respondida (¿Cómo lograr la integración de todo mi ser y de mi ser en toda la realidad hoy? ) sino que también es en sí mismo una respuesta: la apertura a Dios, al cosmos, al otro y a mí mismo; el camino de integración que recorremos para responder a ese koan es en sí mismo la respuesta, respuesta que no es otra que la experiencia mística de todos los tiempos y que hoy debemos vivir cada uno desde su peculiar situación y naturaleza. Y es que hoy ya no valen respuestas en solitario, separados y aislados unos de otros vamos al desastre, hoy todos tenemos que dar nuestra respuesta. El monacato hoy también necesita la respuesta que los demás le den, necesita de de todos para cumplir su función integradora. Les invito a descubrir que hoy el monacato es una dimensión de todos, una necesidad para todos y un camino a construir entre todos.

Hola, Bienvenid@s.


Este Blog quiere ser un lugar de encuentro para todos aquellos que queremos ayudar a transformar la sociedad para convertirla en un lugar más fraterno, más libre, más justo y, a la vez, somos conscientes de que todo cambio social sólo es posible si hay un cambio personal e interno y no se olvida lo que nos enseña la Tradición Espiritual de la Humanidad, intentándo actualizarla creativamente en cada época.


Mi camino...

el camino que sigo es el camino de la mística del amor, no un amor sentimental, sino un amor inteligente o consciente (amor iluminado decían los antiguos) y solidario, que no olvida el sufrimiento y la injusticia.
Guiado de la mano de de la mística monástica cisterciense (la primera mística moderna del amor), el esoterismo cristiano, la mística de san juan de la cruz y el zen... y animado por ideales progresistas y solidarios os invito a caminar juntos hacia un mundo y unos hombres y mujeres nuevos.