"Tutti i miei pensier parlan d’amore (Todos mis pensamientos hablan de Amor)". Vita Nuova. Dante Alighieri.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Una panorámica de la Cábala, por Eduardo Madirolas



(Publicado en Espacio Humano. Febrero de 2004)



En el amplio espectro de técnicas y caminos espirituales disponibles hoy en día para el buscador sincero, la Cábala aparece poco representada. Pienso que eso se debe fundamentalmente al desconocimiento de lo que esta vía de desarrollo es en realidad, así como de la extensión y alcance de sus planteamientos y sus métodos. A esto hay que añadir la ausencia de buenos maestros fuera de lo que es el marco judaico, un mundo bastante cerrado en sí mismo por lo general.

A pesar de que, históricamente, la Cábala es la formulación específica judía del sendero espiritual, con sus componentes mágico-proféticas, místicas y filosóficas, es también cierto que, siendo un modo de conexión y adhesión a lo Divino, constituye una vía universal, válida para todos. Si así no fuera, simplemente no sería "verdadera".


Hay que añadir además que, en su largo recorrido histórico, la Cábala ha sabido asimilar de una forma creativa contenidos fundamentales de otras culturas y pueblos. Que la Cábala incorpora elementos de Egipto, Babilonia y el antiguo Oriente Medio es evidente. Que también asimila elementos de la gnosis y de la filosofía griega (fundamentalmente del neoplatonismo) está claro. Y que esta vocación integradora sigue vigente - ya que cada generación formula la sabiduría en el lenguaje de su tiempo - se ve por ejemplo en la terminología de la sicología junguiana y transpersonal con que hoy en día se expresan sus conceptos arquetípicos, que coinciden, como es lógico, con los de la llamada filosofía perenne.


Lo anterior debe interpretarse como un síntoma de vitalidad y actualidad, y no de falta de originalidad. La Cábala, afirma la Tradición, parte de la revelación básica de sabiduría recibida por el hombre-mujer arquetípico - el Adam-Javá del Génesis - y transmitida a todo el mundo antediluviano (tradiciones de Enok-Metatrón-Hermes) y postdiluviano (Shem-Melquisedek), hasta ser recibida por Abraham que, no lo olvidemos, fue contemporáneo de la Torre de Babel y heredero de la lengua única a que hace alusión el texto bíblico.


La Cábala siempre ha sido y sigue siendo una tradición viva, con su propio tronco, ramas y frutos - como por ejemplo, la revelación mosaica, la profecía de los tiempos bíblicos, los escritos de sabiduría salomónicos, la ascensión a los Hejalot o palacios celestiales de los primeros siglos, la teosofía del Zohar (S. XIII) y de Safed (S. XVI), los usos ontológicos del lenguaje (el Séfer Yetsirá, atribuido tradicionalmente al propio Abraham) con todo el complejo asociado de técnicas del éxtasis, el jasidismo antiguo y moderno, que ha sido comparado con el Zen, etc. A este tronco principal se pueden injertar otras ramas (por lo compatible que resulta con otros planteamientos), lo que trae consigo renovación, completitud y más belleza ornamental. Y tan potente es la savia que circula por la estructura cabalística, que los humanistas del Renacimiento reconocieron que en ella estaba la clave esotérica de su propia religión, y también del ocultismo occidental, que se ha servido desde entonces de la Cábala para fundamentarse a sí mismo, y que constituye hoy en día - en sus numerosos grupos y órdenes iniciáticas - una de sus modalidades principales.

En resumen, podemos decir que hoy en día merece la pena conocer y estudiar la Cábala porque es una vía universal a la espiritualidad, de gran antigüedad, de gran extensión o alcance - tanto en horizontal como en vertical - y muy flexible y adaptable, siendo compatible con cualesquiera creencias ya que puede ayudar a fundamentar a todas. Como occidentales, puesto que la revelación cristiana parte esencialmente del esoterismo judío, no es raro descubrir que, al estudiar Cábala, estamos encontrando y profundizando en nuestras propias raíces.

Hay esencialmente tres aproximaciones a la Cábala, que son, por así decir, tres modos de conexión con la Luz Infinita, siendo ésta a su vez un nombre para la Conciencia-Energía subyacente a todo - el sustrato, si se quiere, de la Mente Única o Divina -.


Estas vías son 1) el estudio (aproximación mental a la sabiduría), 2) la meditación, oración y demás técnicas de interiorización, 3) la acción, que incluye desde la actitud general y las prácticas específicas, hasta el uso consciente del simbolismo en el ritual mágico y litúrgico. A continuación daremos unas pinceladas de cada una de ellas:


El estudio - no meramente intelectual, sino como medio de conexión con la Luz - es la aproximación filosófico-teosófica al problema de la Realidad: ¿Cómo surge y se mantiene lo finito en el seno de lo Infinito, lo múltiple en el seno de la Unidad, lo relativo en el seno de lo Absoluto? La Cábala concibe la Manifestación como una gran cadena orgánica del Ser que brota del mismo seno de lo Divino y progresa en modos crecientes de complejidad y diversificación, estando todo regado y mantenido por la misma savia, que no es otra cosa que la Luz Infinita misma. Esto es lo que aparece codificado en el gran símbolo del Árbol de la Vida, con sus sefirot o esferas de manifestación de lo Real, y sus canales que las interconectan entre sí.

En el Árbol vemos desplegados en un todo único los diversos Mundos o ámbitos del Ser (el Mundo Divino, de la naturaleza del no-ser, el Mundo de la Creación o Mente Pura, el Mundo de la Formación o astral-psíquico y el Mundo de la Acción o de los fenómenos espacio-temporales, de la materia y la energía), todos con sus cielos, palacios, almas, jerarquías angélicas, esferas planetarias, etc., hasta los propios dominios elementales de lo físico.


Quizá sorprenda el ver cómo están equiparados, en el segundo Mundo, la Creación con el ámbito de lo Mental. Entramos aquí en el carácter ontológico del lenguaje, típico de la Cábala, aunque no sólo de ella (véase, por ejemplo, el uso de las letras en el Tantra). El propio Génesis presenta la creación como una exteriorización del Pensamiento Divino mediante la Palabra (la actividad del Espíritu de Dios). En ese sentido, las letras, las Letras de la Creación, son realidades espirituales, vasijas metafísicas capaces de contener y canalizar la Luz. Son así símbolos de primer orden (de hecho los canales del Árbol de la Vida) y cables de conexión que transmiten la Luz mediante su contraparte en el plano físico. Esto constituye uno de los pilares básicos de la meditación cabalística.

Parejo al concepto de la escalera de los mundos está el del Tikún: el plan Divino de la evolución, del descenso y el ascenso por los distintos niveles de la jerarquía del ser. Esto incluye la vida actual (la encarnación en un cuerpo físico), los estados de después de la muerte (con la conciencia/energía centrada en los niveles superiores del alma, ya que la Cábala concibe al ser humano con una estructura de conciencia y presencia en todos y cada uno de los mundos) y la rueda de las reencarnaciones hasta completar la propia tarea o destino personal. En esencia, la meta de la evolución es la participación del máximo bien y felicidad que es alcanzar la afinidad (o similitud de fase) con lo Divino, en Poder, Amor y Sabiduría. Ello se logra mediante el aprendizaje y el mérito que deviene del uso de la libertad, que junto con la capacidad de dar, constituye una de las marcas de fábrica de lo Divino.

La Cábala es teosofía porque tanto en el proceso de Creación, que se realiza en un intemporal y eterno Ahora, como en el de Tikún - rectificación, transformación, iluminación, unión y canalización - lo Divino se involucra como continente y contenido (diríamos que, metafóricamente, la manifestación es hacia dentro, no hacia afuera de ninguna parte). El propio Nombre principal impronunciable de Dios YHVH consiste en hebreo en la raíz del verbo "ser" en presente con el prefijo de tercera persona del "futuro", indicando el concepto de "el Ser Activo del universo". Al mismo tiempo, la propia Creación es su Ser Pasivo, Presencia o Shejiná, siendo uno de los motivos fundamentales de la Cábala (expuesto en el Cantar de los Cantares) el de la unión o Bodas Místicas entre el aspecto masculino y femenino de la Deidad, lo que completa el Tikún Cósmico. Evidentemente, a imagen y semejanza de su arquetipo divino, éste es también el paradigma del ser humano realizado.

Posiblemente ya se habrá intuido que el camino de la Cábala es, en primer lugar, hacia dentro de uno mismo. Esta es la invitación dada por Dios a Abraham: "Vete de tu tierra y de tu familia y de la casa paterna a la tierra que te señalaré". Ese "vete" aparece en el texto bíblico de una forma extraña: "Lej Lejá", que literalmente quiere decir "Ve para ti". Los cabalistas interpretan, entonces, el versículo como: "Sal de tus automatismos y programaciones y conócete a ti mismo para alcanzar el estado de conciencia - tierra espiritual o tercera sefirá, y que no es otra cosa que el alma espiritual o neshamá - que te mostraré".


Entre las técnicas de interiorización, la meditación siempre ha ocupado un lugar preponderante. Quizá algunos se extrañen de que hablemos de meditación en épocas tan antiguas como los tiempos bíblicos. Conviene recordar al respecto que en el antiguo Israel había escuelas organizadas de profecía - el nombre que se daba entonces a la iluminación - en las que se enseñaban y aplicaban técnicas avanzadas de meditación, y podemos deducir que también disciplinas espirituales de todo tipo. Estas escuelas eran numerosas, con multitud de estudiantes cabe suponer que en distintos niveles o grados de realización. Según Abulafia, cabalista español del siglo XIII y principal exponente de la llamada Cábala extática o profética, las técnicas de meditación que él preconizaba - basadas en Nombres Divinos y en diversas manipulaciones de las letras, junto con técnicas especiales de respiración y concentración - eran herederas directas de la tradición profética.


En realidad, las técnicas de meditación cabalística cubren un amplio rango que abarca la experiencia visionaria (con un uso extensivo de la imaginación creativa), los diversos modos de concentración y control de la mente (repetición de Nombres Divinos, versículos y mantras), el trabajo con los centros psíquicos del cuerpo sutil (utilizando, entre otras cosas, las letras hebreas, tal como prefigura el Séfer Yetsirá), las unificaciones o Yejudim (que involucra a los llamados Rostros Divinos y cuyo alcance en todos los planos del Cosmos es inmenso), la práctica constante de la Presencia Divina (para llegar a la continuidad de la conciencia), la práctica de la Devekut o unión con Dios por la vía del amor y la absorción pasiva en su Ser, hasta llegar a la meditación sobre el Vacío, el anonadamiento o reducción a la nada del propio ser, como puerta de entrada al En Sof o Infinito, la identidad esencial entre el ser y el no ser y que constituye el estado último de conciencia.

Mención aparte merece la oración cabalística, ya sea puramente contemplativa, o espontánea en el sentido de abrir el corazón a lo Divino, o consistente en la lectura de Salmos y otros escritos de poder, o basada en un ritual estructurado de oraciones tal como el servicio judío. En éste último, el significado de las palabras no es sino el primer peldaño de la escalera que une el cielo con la tierra. Las oraciones, que incorporan muchos de los resortes meditativos mencionados antes, están organizadas de forma que se realice progresivamente la ascensión por los cuatro mundos, a la que debe seguir el descenso correspondiente con la integración en la vida cotidiana de los contenidos alcanzados.

Porque la meta del cabalista, y con ello entramos en la vía de la acción, no es evadirse de la realidad mundana para alcanzar para sí la iluminación o los niveles superiores de la conciencia. Su meta es unir el cielo con la tierra, canalizar la Luz, hacer de la materia un nivel transparente a la Luz Divina. Y eso no sólo a un nivel personal o interno. El compromiso social, la instauración por una sociedad justa y solidaria, la responsabilidad por los distintos reinos de la naturaleza (¿es necesario recordar que en algunos Salmos tenemos las primeras muestras del pensamiento ecológico?), todo ello en el marco del proceso del Tikún universal, es parte de la tarea del cabalista. Pues como afirma el dicho angélico del libro de Isaías: "Toda la Tierra está llena de Su Gloria".

Entre las prácticas específicas están todas las relativas al conocimiento de uno mismo en todos los niveles del propio ser. Esto hoy en día se hace en el marco de una terapia, la cual, de una forma general, está incluía en el currículo de los distintos grupos de estudio. Así, los arquetipos del inconsciente personal, por utilizar una terminología junguiana, deben ser, como primer paso, sacados a la luz y aceptados, asumiendo la plena responsabilidad por la totalidad de uno mismo. Integración e individuación son las palabras clave, lo que nos sitúa al nivel del self o sí mismo psicológico (el centauro de Ken Wilber o el yo existencial de otros sistemas). A partir de este punto de verdad personal - el ser auténtico - se construye, mediante el trabajo intensivo en uno mismo y la práctica de una ética superior (no necesariamente convencional), la mercava o vehículo espiritual para acceder a las esferas transpersonales del propio ser, culminando en la Chispa de Luz Divina que constituye el propio núcleo o raíz, y que es, en sí misma, una parte de la Mente Divina.

Una última palabra sobre la magia, que es parte de la Cábala, y que ha sido y sigue siendo tan mal comprendida. En esencia, la magia consiste en el uso activo del simbolismo. Mediante éste damos cuerpo a energías espirituales que impactan sobre la psique para causar cambios, generalmente en la propia conciencia. Y todo ello bajo el control de la voluntad, que se pone al servicio de la Voluntad Superior o manifestación externa de la propia Chispa Divina, el verdadero Mago. En ese sentido, la magia es una técnica de desarrollo espiritual y ha sido usada extensivamente por todas las religiones, ya que nada tiene tanto poder como los propios actos. Relegar la magia a la obtención de cosas materiales para el propio disfrute es rebajarla de nivel, lo mismo que si consideramos la oración sólo como un medio de obtener favores de lo Divino, o la meditación como una forma de relajarnos para sentirnos bien.

La presente panorámica es por necesidad breve e incompleta. En los próximos artículos se irán desarrollando los puntos en ella expuestos para que el lector interesado pueda disponer de una información más completa. Si después considera que la Cábala tiene algo personal que decirle, sin duda encontrará la vía, teniendo en cuenta que ésta se dirige hacia el interior de sí mismo.

Eduardo Madirolas.
(Ha traducido varios libros de Cábala tanto en su versión judaica como del esoterismo occidental. Es autor del libro "El camino del Árbol de la Vida. Un curso de introducción a la Cábala mística", de próxima publicación).


viernes, 11 de diciembre de 2009

PAREMOS LA GUERRA EN LA REPUBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO


Elaborado por el Foro de Curas de Madrid

Como sacerdotes integrantes del Foro de Curas de Madrid sentimos el deber de denunciar solidariamente la tragedia que están sufriendo los pueblos del Este de la República Democrática del Congo como consecuencia del recrudecimiento brutal de una guerra que dura más de diez años.


Nos duele e indigna este “genocidio silencioso”, como lo han llamado los obispos del país: las masacres de la población civil, las violaciones sistemáticas de mujeres y niñas, los centenares de miles de desplazados, numerosos niños secuestrados y convertidos en niños soldados…
La claridad de los hechos nos lleva a afirmar:

1.-Que esta feroz guerra está movida por los intereses económicos de grandes empresas multinacionales cuyos nombres y los de los países que las apoyan son ya hoy totalmente conocidos y del dominio público (EE. UU., Gran Bretaña, Bélgica…)

2.- Que estas empresas se vienen enriqueciendo desde hace muchos años con la explotación de las enormes riquezas minerales de estas zonas del Congo: oro, cobalto, cobre, estaño (casiterita), diamantes, wolframita, uranio… y en especial COLTÁN.

3.- Que este coltán es el mineral indispensable para la fabricación de nuestros móviles, ordenadores portátiles, consolas de juegos, naves aeroespaciales…Y que en los Kivus se encuentra el 80% de las reservas mundiales de este mineral.

4.- Que la población congoleña malvive en la más absoluta pobreza y en los diez últimos años ha sufrido ya la tragedia de más de 5 millones de muertos.

5.- Que el señor de la guerra Laurent Nkunda, tutsi congoleño, controla el coltán con el que negocia, siembra el terror por la acción de sus tropas, que operan en las zonas donde se concentran las principales minas, es acusado de crímenes contra la humanidad y sobre él pesa un mandato internacional de arresto.

6.- Que el último informe de los expertos de la ONU denuncia al gobierno de Ruanda por apoyar a las tropas de Nkunda, con varios miles de soldados de su propio ejército, por lo que los gobiernos de Suecia, Noruega y Holanda le han retirado sus ayudas, mientras que la UE las mantiene y las refuerza.

7.- Que las razones para hacer la guerra –combatir a los hutus ruandeses, presumibles autores del genocidio tutsi de 1994- son una burda excusa. La guerra la hacen para seguir apropiándose de las riquezas minerales de la región del Kivu y forzar al gobierno de Kinshasa, salido de las urnas, para que ceda los Kivus a Ruanda. Es la denuncia valiente hecha por los obispos congoleños.

8.- El Gobierno Congoleño, abandonado por Occidente pero demostrando sus deseos de paz, se ha sentado en Nairobi a dialogar con Nkunda. Ambos han acordado un alto el fuego, pero Nkunda lo ha roto.

9.- La ONU y la Unión Europea silencian el nombre, los motivos y las causas de esta guerra, preocupados por salvaguardar sus intereses económicos y políticos. Ante tanta injusticia, la orden jesuítica ha llegado a “acusar a la comunidad internacional de querer que la guerra se mantenga y se prolongue en el tiempo”, pues “si lo quisiera realmente, la guerra en la República Democrática del Congo (RDC) terminaría en pocos días”.

10.- La ONU está manteniendo en el Congo una fuerza de paz de 17.000 cascos azules, la MONUC. Pero el pueblo congoleño pide masivamente que se vayan: no saben ni , al parecer, quieren defender a la población civil. En el mismo sentido, muchas ONGs de Europa han pedido que sea la UE la que envíe una fuerza de disuasión para detener la guerra. Pero, al final, tras muchos debates, los gobiernos europeos no las envían.

D E N U N C I A M O S

1.- Las mentirosas maniobras de distracción del criminal de guerra Laurent Nkunda.

2.- El apoyo descarado que el gobierno de Ruanda viene prestando a la guerra de Nkunda y sus intentos de anexionarse los Kivus con sus ricas minas.

3.- La complicidad e hipocresía de la Comunidad Internacional y, como parte de ella, del Gobierno de España.

4.- La falta de libertad , responsabilidad y valentía de los medios de comunicación que, aunque en esta ocasión han hablado algo más que otras veces, siguen sin prestarle el interés, análisis y denuncia que merecen.

5.- El preocupante y significativo silencio de nuestra Conferencia Episcopal que no ha hecho ningún gesto de denuncia o de apoyo sobre esta situación.

P E D I M O S

1.- A la UE que decida enviar esa fuerza de disuasión que detenga la guerra, dé seguridad a la población y permita a los miles de desplazados regresar en paz a sus tierras.

2.- A los organismos internacionales, FMI y BM y a la Unión Europea que retiren su ayuda económica al gobierno de Ruanda hasta que deje de apoyar a Laurent Nkunda.

3.- A la Comunidad Internacional, que apoye al gobierno democrático del Congo en la gestión y control de sus recursos naturales, convoque una Conferencia Internacional sobre la explotación de esos recursos naturales, renueve su confianza en el programa Amani como marco apropiado para llegar a la Paz dotándole de los medios necesarios y no deje impunes los crímenes de guerra, llevando a sus responsables ante los tribunales internacionales.

4.- A nuestros obispos que, sin más dilación, denuncien esta situación y presten apoyo solidario al pueblo congoleño junto a otras instancias que ya lo están haciendo.

5.- A nuestro pueblo y a nuestras comunidades que nos organicemos para romper el silencio y la confusión que los poderosos han tejido para ejecutar mejor sus planes de enriquecimiento a costa del hambre y la muerte de de estos hermanos pueblos de Africa.

FORO DE CURAS DE MADRID.-

CARTA ABIERTA DE AMINETU HAIDAR A LA SOCIEDAD ESPAÑOLA

Tomado de http://www.ecologistasenaccion.org/spip.php?article16096



Hoy es 10 de Diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos. En estos momentos en los que se conmemora un día sagrado para la Humanidad, un día de ideales y de principios que garantizan los derechos básicos; yo, que soy defensora de Derechos Humanos, estoy en huelga de hambre desde hace 25 días a causa de la injusticia y de la falta de respeto a los Derechos Humanos.

Hoy, después de mi expulsión ilegal de mi tierra por las autoridades marroquíes, después de ser retenida ilegalmente en este aeropuerto de Lanzarote por el Gobierno español y de ser separada de mis hijos contra mi voluntad, siento más que nunca el dolor de las familias saharauis separadas desde hace más de 35 años por un muro de más de 2.600 kilómetros.

Hoy, como cada día, sufro pensando en mis compañeros encarcelados, sufro pensando en los siete activistas de Derechos Humanos que, por decisión arbitraria del gobierno marroquí, van a comparecer ante un tribunal militar y son amenazados con la pena de muerte. Pienso también en la población saharaui, oprimida y reprimida diariamente por la policía marroquí en el Sahara Occidental. Y pienso en su futuro.

En este Día Internacional de los Derechos Humanos felicito a todas las personas libres que defienden los derechos elementales y se sacrifican para lograr paz en el mundo, y al mismo tiempo les lanzo un llamamiento urgente para la protección de los derechos de mi pueblo, el pueblo saharaui.

Hoy es también un buen día para la esperanza, un día que aprovecho para pedir al mundo y especialmente a las madres, que apoyen mi reivindicación, que es el regreso al Sahara Occidental. Deseo abrazar a mis hijos, deseo vivir con ellos y con mi madre, pero con dignidad.

Hoy quiero agradecer a la sociedad española su solidaridad y su defensa continua de los derechos legítimos del pueblo saharaui y también, su solidaridad conmigo en estos duros momentos.




Aminetu Haidar

jueves, 10 de diciembre de 2009

Un monacato mixto en la ciudad: Las Fraternidades Monásticas de Jerusalen



Tomado de http://www.zenit.org/article-990?l=spanish

Son monjes del siglo XXI: armonizan la vida monástica de oración y ascética con trabajos en oficinas o empresas, en ocasiones en las grandes ciudades. Estamos hablando de los monjes y monjas de las Fraternidades Monásticas de Jerusalén que ahora cumplen sus 25 años de vida.

El padre Padre Pierre-Marie Delfieux, quien fundó esta nueva familia religiosa con la aprobación del anterior arzobispo de París, el cardenal François Marty, explica. «Somos ciudadanos, hombres y mujeres, que viven en el corazón de la ciudad; cada uno de nosotros tiene un trabajo dependiente con tiempo reducido, alquilamos nuestras casas. No tenemos propiedades privadas, queremos ser pobres, como San Francisco».

Tras dos años de vida eremítica en el Sahara, en Assekrem, el padre Delfieux, antiguo capellán de la Sorbona, decidió seguir su misión en el corazón de las ciudades. Inspirándose en la oración de Jesús --«Padre, no pido que los saques del mundo, sino que los libres del mal»-- los monjes y las monjas de Jerusalén, como él dice, «se esfuerzan en llevar la oración a la ciudad y la ciudad a la oración, crear un oasis en el "desierto" de la soledad, de la inquietud, de la búsqueda o de la indiferencia, dando vida a un espacio de silencio y de oración, que sea al mismo tiempo un lugar de acogida y de encuentro».

Hoy, estos «vigías sobre los muros de la ciudad» son 150, entre hermanos y hermanas. Están muy presentes en París, donde son unos sesenta, en Estrasburgo, en Vézelay, en Florencia, en Magdala y en Lourdes-Ossun. En los próximos días, algunas monjas se instalarán en Roma, en la Iglesia de San Calixto, y en Jerusalén, en la Casa de Abraham, ante los muros de la ciudad vieja. Se establecerán pronto en Bruselas, en la Iglesia de Sant-Gilles, y en el Monte Saint-Michel, custodiando una de las abadías benedictinas más sorprendentes de la historia.

Para recordar la primera liturgia cantada, que tuvo el 1 de noviembre de 1975 bajo la cúpula de la iglesia de Saint-Gervais de París, el próximo miércoles --fiesta de todos los Santos-- el cardenal Jean-Marie Lustiger, arzobispo de París, se unirá a los hermanos y hermanas de la Fraternidad de Jerusalén a las once de la mañana.

Los 150 miembros asistirán a la consagración del nuevo altar de la iglesia y «darán gracias al Señor por todo lo que les ha permitido vivir» en estos 25 años. Esa misma tarde, el cardenal Paul Poupard, presidente de Pontificio Consejo para la Cultura, les dará una conferencia sobre el tema «Evangelizar a través de la belleza».

Desde 1996, previa aprobación de las congregaciones romanas, las Fraternidades monásticas de Jerusalén se han transformado en institutos religiosos, que se organizan, se administran y se financian con autonomía.

Mantienen también un lazo directo con la iglesia diocesana, en la línea indicada por el Concilio Vaticano II. Aún viviendo en medio del ruido y la confusión de la ciudad, los monjes y monjas, cuya edad media está en torno a los 35 años, se reservan tiempos y lugares de silencio y de oración, en un espíritu de comunión.

Tres veces al día, se reúnen en la iglesia que les ha sido confiada para cantar, en polifonía. Por la mañana celebran laudes con las que se preparan para ir al trabajo. A mitad de la jornada (durante la pausa del trabajo) se reúnen para participar en el oficio de lecturas. Ya e la tarde, las vísperas y la eucaristía congregan a estos monjes del siglo XXI al final de su jornada laboral.

¿Una vida difícil y complicada? «No tanto como se podría creer», asegura el padre Delfieux. En torno a estos médicos, ingenieros, farmacéuticos, enfermeras y secretarias (la mayor parte de los miembros de la comunidad han acabado estudios universitarios), que tratan de conjugar los valores de la vida activa con los de la vida monástica, se han constituido una veintena de Fraternidades laicas, las Familias de Jerusalén, que cuentan con 800 miembros.

Las bodas de la semejanza, relaciones homosexuales bendecidas por la iglesia en la Edad Media, según John Boswell.

San Sergio y San Baco


Tomado de http://www.islaternura.com/APLAYA/HOMOenHISTORIA/MatrimoniosMEDIEVALES.htm





Conocer la historia es imprescindible para enfrentarnos a la realidad porque la perspectiva histórica nos da la posibilidad de comprender que las cosas no son irremediables, que no siempre han sido tal y como hoy las conocemos y, sobre todo, que pueden cambiar.



Conocer la historia ha permitido que muchos homosexuales comprendan que la homosexualidad, presentada en nuestra sociedad hasta hace poco, como un vicio antinatural, ha sido considerada en otras sociedades como algo natural e incluso bueno.


Uno de los gays cristianos, católico practicante, que más ha hecho por "desarmarizar" el pasado de la iglesia católico ha sido el historiador norteamericano, John Boswell. Boswell, que murió de SIDA y que fue catedrático de historia en una de las universidades más prestigiosas del mundo, la de Harvard, dedicó parte de su trabajo a demostrar que la iglesia católica no siempre ha sido tan intolerante en lo que se refiere a la homosexualidad y que incluso llegó a celebrar "bodas homosexuales".


Esta es la tesis de su libro "Las bodas de la semejanza", publicado en 1994, en donde sostiene que la iglesia cristiana bendijo, desde el siglo III al XIII, a parejas homosexuales en lo que entonces se llamaron "ritos de hermanamiento". Cierto es que más la iglesia ortodoxa que la de occidente, aunque él encuentra pruebas de que estas bodas las celebraban tanto popes ortodoxos como sacerdotes católicos. Boswell rebuscó en los textos antiguos guardados en los monasterios para encontrar contratos que firmaban dos hombres, que lo hacían únicamente por afecto, y no por relaciones comerciales, y que son idénticos a los que se firmaban en las bodas heterosexuales.


Cierto es que ninguno de estos contratos explicite que el "hermanamiento" implicara relaciones sexuales, pero este historiador las cartas encontradas a estos supuestos amantes dan cuenta de la pasión con que se vivían estas relaciones. Para Boswell, la iglesia tuvo que aceptar estas relaciones porque eran muy practicadas en Europa en aquel tiempo y socialmente eran, si no alentadas, si ampliamente toleradas, por lo que en los años de asentamiento del cristianismo, la iglesia se sumó a las bendiciones para no perder adeptos. El historiador sugiere que, en esos primeros años, estas relaciones no sólo eran toleradas, sino que además existen ejemplos de estas parejas en el mismo santoral cristiano.


Es el caso de los mártires San Baco y San Sergio, dos oficiales romanos martirizados a finales del siglo III y a los que en un icono del siglo VII se les puede ver representados tal y como se representaba a los matrimonios en esa época. Pero Boswell tiene sus críticos. Estos le acusan de que maneja fuentes que están en griego y en eslavo litúrgicos y que no existen traducciones latinas de estos textos matrimoniales. Estos textos, al no estar en latín, son difíciles de comprender. Boswell afirma que las traducciones latinas sí existieron pero que fueron destruidas cuando la iglesia claramente decidió castigar este tipo de uniones.


… según muchos historiadores la puntilla a la tolerancia medieval la puso el proceso contra la orden de los Templarios a instancias de Felipe IV de Francia. Esta orden, que nació en 1119 para proteger a los peregrinos que iban a tierra santa, había acumulado una gran cantidad de riquezas con los años. Tantas que el rey de Francia las quería para sí.


La ley decía que cuando alguien era acusado de un crimen y ajusticiado, el rey se quedaba con su riqueza. Felipe IV acusó a los templarios de dedicarse a prácticas de sodomía. En Francia en una noche se detuvo a todos los templarios a los que la tortura les hizo confesar que así era. Entonces no fue difícil ordenar que todos ellos fueran quemados y sus riquezas expropiadas para la corona. Desde entonces, siempre que no se ha sabido de qué acusar a un enemigo con el que quiere acabarse se le ha acusado de dedicarse a la homosexualidad.



Pero en todo caso ahí están las cartas que unos monjes enamorados dirigían a otros y esos contratos que revelan que los hombres en la Edad Media no tenían miedo de demostrar el afecto que les unía y por el que estaban dispuestos a firmar un contrato y a compartir sus bienes y posesiones.



Transcribimos uno de estos documentos del año 1031:




"Nosotros, Pedro Didaz y Munio Vandiles, pactamos y acordamos mutuamente acerca de la casa y la iglesia de Santa María de Ordines, que poseemos en conjunto y en la que compartimos labor; nos encargamos de las visitas, de proveer a su cuidado, de decorar y gobernar sus instalaciones, plantar y edificar. E igualmente compartimos el trabajo del jardín, y de alimentarnos, vestirnos y sostenernos a nosotros mismos. Y acordamos que ninguno de nosotros de nada a nadie sin el consentimiento del otro, en honor de nuestra amistad, y que dividiremos por partes iguales el trabajo de la casa y encomendaremos el trabajo por igual y sostendremos a nuestros trabajadores por igual y con dignidad. Y continuaremos siendo buenos amigos con fe y sinceridad, y con otras personas continuaremos siendo por igual amigos y enemigos todos los días y todas las noches, para siempre. Y si Pedro muere antes que Munio, dejará a Munio la propiedad y los documentos. Y si Munio muere antes que Pedro le dejará la casa y los documentos".
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VISLUMBRES MÍSTICOS, un artículo sobre el valor y la necesaria reforma del sufismo hoy, por Jalil Bárcena


Tomado de

http://www.libreria-mundoarabe.com/Boletines/n%BA39%20Jun.06/VislumbresMisticos.html



- Hayyí Jalil Gómez Bárcena -


El tasawwuf o sufismo, que de una manera un tanto abusiva ha dado en llamarse la dimensión mística del Islam, cuando, strictu sensu, no es sino una vía, ya que no se agota con él todo el fértil campo de la vivencia mística islámica; el tasawwuf, digo, ha constituido un auténtico arte de la búsqueda interior, el fermento espiritual que ha hecho crecer en armonía y plenitud la vida personal y colectiva de tantos musulmanes, hombres y mujeres, a lo largo de los últimos quince siglos. Una tradición, la sufí, que ha sido, igualmente, fuente de inspiración para el pensamiento y la indagación especulativa, y cuya contribución al desarrollo de las lenguas, las literaturas y las artes islámicas en sus múltiples facetas y manifestaciones ha sido fundamental. Y es que, a fin de cuentas, el tasawwuf constituye una enseñanza tan estética como espiritual...

Todo trabajo sufí serio se ha construido en el pasado -y nuestro presente no ha de constituir una excepción- teniendo en cuenta tres factores fundamentales, a saber: makân, zamân e ijuân, o lo que es lo mismo, el lugar, el tiempo y las personas. “El agua adopta el color del recipiente”, decía al-Yunaid, el maestro sufí de Bagdad, allá por el siglo X. Estoy convencido de la vigorosa actualidad de la enseñanza sufí y de lo mucho que puede ofrecernos ahora y aquí. En realidad, el tiempo del sufismo es siempre. Hoy, el rico legado sufí, tan alejado de las ñoñerías pseudoespirituales "made in California", como de los rigorismos formalistas que constriñen el espíritu de la persona, puede ayudarnos a responder de forma más enriquecedora y creativa a los dos grandes interrogantes que han preocupado a los musulmanes y las musulmanas desde los albores mismos de la Umma: qué es ser musulmán y cómo ser musulmán en cada instante de la historia.

Pero, existe, a mi juicio, una cuestión fundamental que hemos de saber responder; y es la siguiente: ¿qué tasawwuf podemos y hemos de vivir ahora y aquí? Sin ánimo de ser exhaustivo, y dada la limitación de tiempo, quisiera esbozar algunas pinceladas a propósito de dicho tasawwuf.

1. Necesitamos, en primer lugar, un tasawwuf sabiamente enraizado en el Corán y la Sunna o tradición profética.

Algunos sabios del Islam contemporáneo, como el ya citado Muhammad Iqbal o el iraní Sayyed Muhammad Husain Tabatabaí, nos instan calurosamente a volver de nuevo al Corán, un libro que no pide ser leído, sino más bien releído y meditado en lo insondable de nuestro ser. Hemos de bucear, nos dicen, en las profundidades semánticas de un texto oceánico, extraordinario, inimitable. Necesitamos, así pues, que el Corán nos sorprenda a cada instante, que nos sacuda cuantas veces sea preciso, que haga vibrar las fibras más íntimas de nuestra persona. En resumen, no hay sufismo sin Corán ni Sunna. Hazrat Maulaná Rumí decía: “Yo seré el esclavo del Corán mientras viva, el polvo por el que camina Muhammad el escogido. Y quien interprete mis palabras de otro modo, yo lo maldigo a él y a sus palabras”.

2. Un tasawwuf que conserve el gusto añejo de lo tradicional, lo cual no implica que carezca de la imprescindible contemporaneidad.

Un signo evidente de la perversión de los tiempos actuales es que lo que en Oriente son sabidurías en Occidente se convierten en terapias. La espiritualidad sufí está cimentada en buena medida sobre el principio de la iniciación, los diferentes métodos de educación espiritual, los ejercicios y técnicas prácticas propios de cada tradición sufí y las diferentes etapas espirituales del camino interior. Por lo tanto, todo trabajo espiritual sufí requerirá, primero, de la presencia de alguien que instruya; en segundo lugar, de alguien que anhele ser instruido; y, por último, de un conocimiento ancestral. Pero, no nos confundamos: el shayj, el pir, el maestro sufí no está para ser servido y menos aún adulado, sino para servir a la comunidad. El maestro sufí lo es menos por lo que sabe que por lo que ama y sirve a los demás. En suma, no es un gurú alejado al que se le rinde pleitesía sino alguien próximo que nos alienta y contagia con su ejemplo. A propósito del papel del maestro espiritual, en la tradición sufí maulauiyya, la que arranca del persa Hazrat Maulaná Rumí, acostumbramos a decir que el agua -el discípulo- necesita de un recipiente -el maestro- para calentarse correctamente.

3. Un tasawwuf que sea útil a la transformación real de la persona y no un mero entreteniemiento, fútil y autocomplaciente.

Hay que distinguir de inmediato la auténtica búsqueda mística de la mera adoración del yo, tan extendida en ciertos movimientos espirituales de masas. Por fortuna, el tasawwuf no pertenece al reino de la cantidad.

El Profeta Muhammad, con Él la paz, afirmó, según quedó por recogido por Abú Hâshim as-Sufí: “Me refugio junto a Ti, lejos del conocimiento que no es de ningún provecho”. Todo trabajo espiritual serio ha de ser útil y operativo y ha de implicar, primero, la movilización de la energía latente de la persona; en segundo lugar, la ordenación o canalización de dicha energía y, por último, su transformación en amor. Sólo mover energía puede llevar al desequilibrio emocional y a la locura de la persona. Es preciso, así pues, la canalización de dicha energía, aunque tampoco esto sea suficiente. El peligro aquí será desembocar en la más obscena egolatría. Y, recordemos, toda enfermedad no es sino un exceso de yo. En definitiva, todo periplo espiritual ha de culminar en el amor desinteresado.

4. Un tasawwuf que concilie fe e inteligencia y, por lo tanto, que se aleje de aquellas pseudoespiritualidades aberrantes, absurdas y enfermizas.

Frithjof Schuon ha dejado escrito que la inteligencia sólo es bella cuando no destruye la fe, y la fe sólo es bella cuando no se opone a la inteligencia. La espiritualidad en modo alguno ha de resultarle repugnante a la inteligencia. La fe de ninguna manera puede ahogar la razón. Todo trabajo interior exige lucidez, ya que sólo es posible transformar aquéllo que se conoce.

5. Un tasawwuf que no se oponga por principio al saber científico, ya que es mucho lo que la ciencia actual más consciente nos puede brindar.

En los lindes de la física contemporánea, una frontera en permanente evolución, como bien señalan Frithjof Capra y otros, hallamos no pocas especulaciones, hoy aceptadas sin reparo, próximas a nuestras certezas espirituales. Si bien buena parte de la ciencia moderna occidental se construyó contra Dios y no con Él, como sucedió tiempo atrás con la gran ciencia islámica medieval, la extensión hoy de lo que podríamos llamar una mayor consciencia cuántica ha ayudado en parte a enmendar algunos de los gravísimos errores cometidos en el pasado.

6. Un tasawwuf abierto al diálogo interreligioso e intercultural.

¿Acaso no ha dicho Al·lah en el Corán: “…ua yaalnakum shuuban ua qabâ’ila litaârafú” (“…hemos hecho de vosotros pueblos y tribus para que os conozcáis unos a otros”) (49,13). La verdad es bella en todas sus formas. En una sociedad como la europea, cada vez más plural y heterogénea, no podemos permanecer indiferentes a los demás. Es más, no puede existir una sociedad plural sin conocimiento del otro.

7. Un tasawwuf sensible a la defensa sin paliativos de la creación, en tanto que obra de Al·lah y signo permanente e inmutable a través del cual conocerle.

Seyyed Hosein Nasr nos previene al decir que la destrucción de la visión sagrada del hombre y el universo equivale, en definitiva, a la destrucción del aspecto inmutable tanto del hombre como del propio universo. En un mundo occidental tan dado a la banalización, en el que se ha destruido por completo el espíritu simbolista, la espiritualidad sufí debiera de asumir el reto de transmitir lo que la vida y la naturaleza poseen de sagrada maravilla.

8. Un tasawwuf comprometido con la demanda de justicia y la defensa de la dignidad del ser humano.

La injusticia es enemiga de la vida y si existe es para ser combatida. El sufismo que precisamos en modo alguno puede ser un divertimento hedonista y escapista, sino un latido místico que se sienta concernido por todo aquello que en el mundo sucede. Nuestra dignidad es la de todos. El contacto con la realidad nos realiza. A mayor estado de uns o intimidad con Al·lah, más presencia en el mundo del insân, del ser humano. Quizás sea cierto que en el místico sufí exista un deje de individualismo, pero lo que a buen seguro no hay es el menor atisbo de aislacionismo.

9. Un tasawwuf que subraye la necesidad perentoria de favorecer y desarrollar el pleno desenvolvimiento espiritual de las mujeres musulmanas.

No me cabe la menor duda de que necesitamos un Islam mucho más femenino. La fe, poderosa e infatigable, de las mujeres musulmanas ha desempeñado y debe de desempeñar aún un papel destacado en la configuración de la comunidad musulmana.


Y, por último,

10. un tasawwuf que propicie el despertar de una consciencia crítica musulmana.
Hemos de asumir nuestras responsabilidades. Hoy que el Islam se halla en el ojo del huracán debemos aprestarnos a realizar un esfuerzo de análisis autocrítico, profundo, que huya de las explicaciones monocausales. No se puede buscar una única razón explicativa de las cosas. La realidad, toda realidad, es compleja y engendra complejidad. En ese sentido, hago mío el interrogante que Tariq Ramadan se plantea: ¿qué solución proponer para restar cualquier legitimidad a aquéllos musulmanes que pretenden actuar de forma excluyente y totalitaria en nombre del Islam? No podemos permanecer callados ni un segundo más ante la lectura sesgada de nuestros textos religiosos realizada por algunos musulmanes que se sirven de dicha interpretación reduccionista como coartada para la comisión de actos execrables.

En definitiva, la perenne espiritualidad sufí proyecta una nueva luz sobre algunos de los problemas más acuciantes que la humanidad -y, por supuesto, también los musulmanes y musulmanas- tiene planteados ante sí. Subamos, así pues, en el humilde pero seguro bajel del tasawwuf y dejemos que nos lleve, a velas desplegadas, por los mares ilimitados de Al·lah.
Permitidme concluir esta intervención con unas palabras del Profeta Muhammad, con Él la paz, recogidas por el Iman ‘Alí. Unas palabras a propósito de la búsqueda de Al·lah:

“Quien me busca, me encuentra.
Quien me encuentra me conoce.
Quien me conoce me ama.
A quien me ama, yo lo amo.
A quien yo amo, lo mato.
A quien mato, le debo una recompensa.
A quien debo una recompensa, la recompensa soy yo”.

Ua Al·lahu ‘Alam¡ Pero, al fin y al cabo, ¡Al·lah es quien más sabe!



martes, 1 de diciembre de 2009

Existe un Islam feminista y reformista. Conocerlo nos vacuna contra la Islamofobia. Extracto de un artículo de J. J. Tamayo.


Tomado de http://www.iglesiadebasedemadrid.org/TEOLOGIAISLAMOCRISTIANA.htm


Desde hace varias décadas se desarrollan en el islam importantes corrientes reformistas y feministas que denuncian el monopolio tradicional de los varones, y más en concreto de los "clérigos", en la exégesis de El Corán, así como su interpretación patriarcal, contraria al espíritu originario y a su defensa de la igualdad entre hombres y mujeres. Estas corrientes pretenden liberarse de la casta de los intermediarios y de la burocracia de los ulemas, pues creen que el islam se basa en la relación directa de los creyentes con Dios y no necesita clérigos. Reclaman el derecho de las mujeres a acceder directamente a dichos textos y a interpretarlos desde la perspectiva de género. Perspectiva que las lleva a considerar El Corán como un importante instrumento en favor de la liberación de la mujer. ¿Son así las cosas o dicho planteamiento es fruto de una lectura demasiado interesada?

Ciertamente, el islam constituye un avance significativo en el reconocimiento de la dignidad de las mujeres. Más aún, como observa certeramente Jadicha Candela, sustituye el sistema sociocultural sexista vigente en la Arabia preislámica por un sistema humanitario capaz de integrar a las distintas minorías discriminadas: a las mujeres, a las niñas huérfanas, a los esclavos, etc. Numerosos son los textos de El Corán, sobre todo los de la época de La Meca, que reconocen igualdad de derechos y deberes a los hombres y a las mujeres.

De entrada cabe constatar que no existe relato alguno de creación de la mujer a partir de una costilla del varón, como lo hay en la Biblia judía (Génesis 2,21-22). Relato éste que es asumido por el cristianismo y está muy presente en el imaginario de los cristianos y de las instituciones eclesiásticas para justificar la superioridad del hombre sobre la mujer y las relaciones de dependencia y sumisión de ésta al varón. Según el texto coránico, hombre y mujer son creados iguales sin subordinación ni dependencia de uno a otro. La relación entre los creyentes y las creyentes es de amistad y protección mutua. En El Corán aparece 25 veces el nombre de Adán, que no es árabe sino hebreo, y en 21 de ellas tiene el significado de humanidad, no de hombre-varón. Tampoco se encuentra en el libro sagrado del islam un relato que responsabilice a la mujer del pecado y de la expulsión del paraíso, como aparece al comienzo de la Biblia judía (Génesis 3, 6).

En la situación de discriminación, e incluso de desprecio hacia su vida, en que se encontraban las mujeres en la sociedad árabe preislámica, El Coran supone un avance importante. Era tal la ofensa que suponía el nacimiento de una niña en aquella sociedad, que algunos padres llegaban incluso a matarla al nacer, como constata El Corán, que condena rotundamente esa práctica: "Cuando se le anuncia a uno de ellos una niña, se queda hosco y se angustia. Esquiva a la gente por vergüenza de lo que se le ha anunciado, preguntándosele si lo conservará, para deshonra suya, o lo esconderá bajo tierra… ¡Qué mal juzgan" (16,58-59).

El Corán reconoce igualdad de derechos y de deberes con respecto a la religión a hombres y mujeres, como demuestra el siguiente texto que utiliza un lenguaje claramente inclusivo de hombres y mujeres: "Dios ha preparado perdón y magnífica recompensa para los musulmanes y las musulmanas, los creyentes y las creyentes, los devotos y las devotas, los sinceros y las sinceras, los pacientes y las pacientes, los humildes y las humildes, los que y las dan limosna, los que y las que ayunan, los casos y las castas, los que y las que recuerdan mucho a Dios" (33,35). La recompensa y la buena vida por las buenas obras alcanzan a los hombres y a las mujeres creyentes por igual (16,97).

Tradiciones patriarcales en el Corán y hermenéutica de género

Hay, con todo, textos claramente patriarcales que defienden la superioridad del varón, su función protectora de la mujer y la dependencia de ésta. En ellos la virtud de las mujeres se vincula esencialmente a la devoción, a la obediencia y a la actitud sumisa hacia los maridos. La rebeldía se considera una falta de respeto para con ellos que debe ser castigada. Leemos en El Corán: "Los hombres tienen autoridad sobre las mujeres en virtud de las preferencias que Dios ha dado a unos más que a otros y de los bienes que gastan. Las mujeres virtuosas son devotas. Y cuidan, en ausencia de sus maridos, de lo que Dios manda que cuiden. ¡Amonestad a aquéllas que temáis que se rebelen, dejadles solas en el lecho, pegadles! Si os obedecen, no os metáis con ellas" (4,34).

¿Cómo interpretan las teólogas feministas y los teólogos reformistas dentro del islam este texto y otros similares? Todos coinciden en que reflejan la mentalidad de la época, en la que estaba muy arraigada la inferioridad de la mujer. Hay quienes creen que los textos que justifican el sometimiento de la mujer al varón deben entenderse en sentido metafórico. En general se tiende a afirmar que la traducción es incorrecta. Dáraba es una palabra polisémica. A raíz del juicio contra el imam de Fuengirola, los filólogos árabes creen que el imperativo de dáraba de 4,34 no puede traducirse por "pegadlas" o "dadles una paliza". La traducción correcta sería "dadles un toque de atención". Hay incluso quienes creen que puede traducirse por "haced el amor".

Algunas tendencias feministas islámicas tienden a explicar la misoginia y la estructura patriarcal de muchas de las sociedades musulmanas apelando a la influencia que en el islam ejerció la misoginia del mundo mediterráneo, cuando esa religión entró en contacto con la cultura mediterránea. La propia evolución de la tradición del Hadiz parece confirmar dicha tendencia, ya que las primeras compilaciones, basadas en las informaciones de A’isha, la viuda del Profeta, defienden, generalmente, la igualdad entre hombres y mujeres, mientras que las compilaciones posteriores no reconocen tanta importancia a A’isha e introducen una serie de reglas que restringen la libertad de las mujeres.

Las tendencias islámicas reformistas y feministas suelen convenir en que El Corán debe interpretarse a la luz de los derechos humanos y no viceversa. Eso es aplicable a los textos sagrados de todas las religiones. En esa línea va la Declaración Islámica Universal de los Derechos Humanos proclamada el 19 de septiembre de 1981 en la sede la UNESCO por el Secretario general del Consejo Islámico para Europa, que defiende "un orden islámico en el que todos los seres humanos sean iguales y nadie goce de ningún privilegio ni sufra una desventaja o una discriminación, por el mero hecho de su raza, de su color, de su sexo, de su origen o de su lengua".

Pero esta interpretación no se queda en el terreno de los principios. Hay personas musulmanas que la llevan a la práctica, como Shirin Ebadí, abogada iraní y profesora de Derecho en la Universidad de Teherán, que recibió el Premio Nóbel de la Paz el año pasado por su lucha a favor de los derechos humanos. Ella es una practicante musulmana que ha levantado la voz en las aulas y en su despacho contra la discriminación de las mujeres en un país musulmán como Irán donde sigue aplicándose la Shari´a. Su actitud viene a mostrar y a demostrar no sólo la compatibilidad entre la creencia en Allah y la defensa de los derechos humanos, sino la relación intrínseca entre ambos .

domingo, 22 de noviembre de 2009

El aprendizaje de la laicidad es necesario para la convivencia de los españoles. Entrevista a R. Díaz-Salazar, autor del libro "España Laica" .


Aquí os dejo esta entrevista con Rafael Díaz-Salazar, un experto en estos temas, creyente y defensor de la laicidad desde ópticas cristianas. Es un buen exponente de la visión de muchos católicos en estos temas, marginada y silenciada por los grupos con otra óptica, que en ocasiones quieren aparecer cómo la única visión católica de estas cuestiones. La realidad, sin embargo, es más plural.



- ¿Por qué el laicismo forma parte del debate político y cultural en nuestro país?
- El laicismo es un movimiento que toma fuerza cuando en una sociedad se intenta reforzar el pluralismo cultural y moral y otorgar derechos a minorías….

-
¿Cuáles son las señas de identidad del laicismo?
- El laicismo es un movimiento humanista que ha aportado grandes valores morales. Se basa en la defensa del pluralismo religioso y moral y en la autonomía de la política respecto a la teocracia y el clericalismo. Reivindica la libertad de conciencia con fundamento ético, la neutralidad del Estado respecto a las ideologías y religiones, la igualdad jurídica de los ciudadanos y las organizaciones, la centralidad de la escuela pública para corregir desigualdades, otorgar capacidades y generar ciudadanos éticos. El laicismo no es constitutivamente antirreligioso y antieclesial. Se opone a la religión y a la Iglesia sólo en la medida en que éstas sean obstáculos a su defensa del pluralismo y a la necesaria distinción entre leyes, ética y religión…

- Algunos de los ideales del laicismo aparecen en algunas religiones, especialmente en el cristianismo originario, que es antiteocrático, anticlerical y antifundamentalista. Históricamente, los primeros defensores del laicismo son minorías religiosas perseguidas por Estados basados en una única confesión religiosa. Grandes personalidades religiosas, como Gandhi, han sido laicistas religiosos. Los misioneros cristianos en países musulmanes piden que el Estado sea laico.

Es cierto que en Europa históricamente el laicismo ha sido anticlerical y, en bastantes corrientes, antirreligioso. En gran medida, se debió al tipo de religión e Iglesia imperantes.

Actualmente hay cuatro tipos de laicismos: religioso, neutral respecto a la religión, excluyente de la religión e incluyente de lo religioso.

Muchas personas religiosas son laicistas: defienden el Estado laico, la autonomía del orden jurídico y político siempre que se ajuste a la moral del orden constitucional, el diálogo entre éticas plurales, la enseñanza laica y no confesional de la religión, la autofinanciación de las iglesias, el rol público de la religión en la sociedad civil, la acción conjunta con laicistas no religiosos.

- ¿Es la Iglesia católica un obstáculo para la construcción de la laicidad en España?-
Una parte de la jerarquía de la institución eclesial y los movimientos neoconservadores que difunden su estrategia son un claro obstáculo. Pero la Iglesia española es amplia y plural y en ella hay una cultura de la laicidad mayor que en muchas otras instituciones y asociaciones.

-
¿Son incompatibles el catolicismo y el laicismo?
- Depende del tipo de catolicismo y de laicismo. En el libro expongo la afinidad de la propuesta de Pablo VI en la «Ecclesiam Suam» con un modelo basado en el laicismo inclusivo de la religión. Este modelo se realizó en la revolución americana y se está abriendo paso en Italia e incluso en Francia. Los obispos franceses han valorado positivamente los cien años de laicismo en su país.

-
En el libro se propone una Alianza de Culturas Cívicas para la laicidad, ¿en qué consiste este proyecto?
- Para construir laicidad en España tenemos que instaurar una cultura nacional del diálogo basada en una apertura de unas culturas a otras con el fin de encontrar puntos comunes para el bien del país. Tiene que acabarse de una vez por todas el «guerracivilismo» y por eso recuerdo tanto a Azaña. En nuestro país existen culturas cristianas, liberales, conservadoras, socialistas, comunistas, anarquistas, nacionalistas. Activemos el encuentro y el diálogo entre ellas. E intentemos realizar un trabajo conjunto en algunos ámbitos. Al menos, que nunca cese un diálogo razonable y el cultivo de la amistad cívica entre adversarios frente al odio político e ideológico.

He propuesto diez objetivos concretos para una Alianza de Culturas que tienen como común denominador la educación moral y espiritual para una ciudadanía socialmente activa. Pretenden, además, ser un conjunto de indicadores para ver qué aporta cada una de las culturas citadas a la consecución de esos objetivos.

El trasfondo tiene que ser la laicidad, sin ella no saldremos de la guerra de unas culturas contra otras a través de un uso de las leyes desde convicciones ideológicas o religiosas.

-
¿Una España más laica favorece o dificulta la convivencia nacional?-
El aprendizaje de la laicidad es necesario para la convivencia de los españoles plurales y diversos. Cuanto más compleja y variada es la ciudadanía, se requiere más laicidad; es decir, más independencia en el ámbito político-jurídico, más deliberación entre éticas plurales y más diálogo entre quienes somos distintos por nuestras identidades ideológicas, morales y religiosas.

Articular nuestro pluralismo para vivir juntos y bien comunicados los diversos es un objetivo que tenemos que conquistar en España

martes, 17 de noviembre de 2009

El Carisma Cisterciense y el zen: ¿Hacia un zen cisterciense?.


Es curioso cómo, de manera más o menos espontánea, se ha ido produciendo el encuentro entre el Zen y la espiritualidad cisterciense a lo largo del siglo XX. Aunque, bien mirado, el Zen y Císter son dos espiritualidades que sin tener un contacto histórico tienen una perspectiva, en muchos aspectos, similar: sencillez, austeridad, búsqueda de la experiencia contemplativa… lo cual puede facilitar mucho el diálogo y comprensión mutuos.



No hay duda que ha sido T. Merton el primero que ha difundido el zen entre los cistercienses y que ha sido bajo su influencia que los encuentros entre monjes cistercienses y monjes zen se han ido propiciando. Merton nos dejó dos libros muy conocidos sobre zen y cristianismo: Místicos y maestros zen y El Zen y los pájaros del Deseo, que son prueba de su comprensión del zen y de la tradición cristiana.



Más reciente es la relación del zen y del monje cisterciense Thomas Keating, quien conoció el zen a través del maestro Sasaki Roshi, que acudía al monasterio cisterciense de Spencer (EE.UU) para dar retiros o sesshin a los monjes que estaban interesados.



Hoy los contactos son muy numerosos, muchos monjes cistercienses acuden a sesshin zen y también monjes zen visitan monasterios católicos. Pero me interesa fijarme en estos dos monjes, Merton y Keating, porque son representativos de dos actitudes que los cristianos han asumido habitualmente tras el encuentro con el zen.



Merton mantiene al zen y al cristianismo en diálogo, sin unirlos pero en mutua relación. Ahora bien, no quiere hacer mezclas o sincretismos que deformen el zen y el cristianismo, falseándolos. Zen y cristianismo están llamados a dialogar e influirse mutuamente sin pretender explicar el zen desde el cristianismo o el cristianismo desde el zen. En la práctica esto supone conservar el rostro occidental del cristianismo y el rostro japonés u oriental del zen. El cristiano que conozca el zen será “profeta de dos lenguas” dicen algunos, hablará dos lenguas espirituales diferentes aunque con equivalencias entre ellas que permiten la traducción de la una a la otra y que enriquecen a quien conoce ambas experiencias, que en lo profundo son una.



Keating, representa otra de las actitudes cristianas ante el zen, aquella que se inspira en sus prácticas y estilo para dar un nuevo impulso a la mística cristiana. La oración centrante de Keating no pretende, en absoluto, ser zen pero está muy influida por el zen. Aquí, por lo tanto, se trataría de ser enriquecidos con el zen para redescubrir la mítica cristiana, sin abandonarla ni integrarse en el zen de forma completa.



Ambas son posturas legítimas y dan frutos valiosos. Sin embargo, no agotan todas las posibilidades que surgen del encuentro entre el zen y el cristianismo. Existe también en occidente un zen que no quiere limitarse a repetir más o menos el zen japonés sino que quiere adaptarse plenamente a Occidente y a la espiritualidad cristiana sin dejar de ser zen. Willigis Jäger podría ser un ejemplo de esta línea de zen occidental o secular, que no se limita a reproducir el zen japonés.



No se trata de mezclar y confundir sino de crear algo nuevo pero plenamente legítimo, un zen cristiano u occidental. Un zen diferente al japonés y budista, pero plenamente zen. Un zen impulsado por cristianos o por laicos que descubren un rostro zen oculto en el cristianismo o en la mística occidental (por ejemplo, con la existencia de auténticos koan en los evangelios y en la tradición mística occidental) y un rostro cristiano (o humanista) en el zen japonés, con la existencia de algunos maestros japoneses más o menos marginados por al corriente principal del zen, que emplean un lenguaje más personalista en su descripción de la experiencia zen. Y es que el diálogo, si es un auténtico encuentro, siempre transforma a los que lo viven y produce cambios, algo nuevo. Esto nuevo sería este zen occidental, laico y cristiano.



También el carisma cisterciense puede participar de este movimiento. Y en esta dirección es en la que también algunas personas vinculadas al carisma cisterciense y al zen queremos ir trabajando, intentando que pueda ser posible un zen cisterciense, respetuoso con ambas tradiciones, que renueve e impulse el carisma cisterciense y el zen para que, en unión, puedan ser, para quienes se sienten identificados con ambas espiritualidades, una de las vías de difusión de la experiencia espiritual en la sociedad actual, en vistas a trabajar por el Reino en términos cristianos o a vivir desde la mente compasiva original, en términos zen.

FE DESDE LA FRONTERA (O PERTENENCIA ECLESIAL DESDE LOS MÁRGENES). Juan José Tamayo, teólogo.


Tomado de http://www.redescristianas.net/2007/01/31/fe-desde-la-frontera-o-pertenencia-eclesial-desde-los-margenes-juan-jose-tamayo/


Uno no elige, generalmente, vivir en frontera. Son las circunstancias las que nos ponen colocan en esa tesitura. Suele suceder en el terreno político, en regimenes dictatoriales. Cuando una persona se exilia y abandona su país, no suele hacerlo por gusto o por deseo de buscar aventuras, sino obligado por las restricciones impuestas a la libertad e incluso por el peligro a perder la vida.
También en las sociedades democráticas, son las situaciones de corrupción generalizadas, la injusticia estructural, los límites impuestos al ejercicio de las libertades y a la práctica de los derechos humanos, las promesas incumplidas, las que llevan a situarnos en la frontera del sistema. Y ello como expresión de solidaridad y sintonía con quienes son excluidos del sistema, desde la conciencia de una ciudadanía no excluyente.
El funcionamiento rígido de no pocas instituciones de las sociedades democráticas, como partidos, sindicatos, asociaciones profesionales, conduce también no pocas veces a vivir en frontera, en el límite, con sentido crítico, ejerciendo la protesta y la denuncia contra los abusos antidemocráticos en organizaciones supuestamente democráticas y cuestionando las perversiones que se producen en el terreno ideológico, en las mismas estructuras, en el funcionamiento y en la organización con frecuencia autoritaria. Quienes permanecen acríticamente dentro de las instituciones y se adaptan al sistema no crean problemas a quienes controlan el poder y lo ejercen abusivamente.
Los críticos son arrojados a los márgenes, con el veto para asumir puestos de responsabilidad. La frontera es el lugar de paso, la “patria de los viajeros”, de los viandantes, de los peregrinos, que llegan en son de paz, con voluntad de convivencia y en actitud de diálogo. Es el espacio donde hay que acoger a los que llegan, sin preguntarles de dónde vienen y a dónde van: refugiados políticos, emigrantes, trabajadores, mujeres desplazadas. Es el lugar donde ejercer la solidaridad. Viviendo en la frontera, estamos en condiciones para la apertura a la universalidad, para practicar el cosmopolitismo, para el reconocimiento de la alteridad, para la acogida del prójimo, para la práctica de la hospitalidad sin discriminaciones ni exclusiones.

La frontera, los márgenes, son el lugar más creativo, más consciente, la forma de expresar la disconformidad con el sistema. Vayamos al cristianismo en sus orígenes. Jesús de Nazaret nació en la frontera, Galilea. Es ahí, en tierra de gentiles y de movimientos revolucionarios contra el Imperio, no en Jerusalén –tampoco en Roma- donde nace el cristianismo como experiencia de la mesa compartida, de la comensalía superadora de las jerarquías. Vivió siempre en los márgenes de la sociedad, en solidaridad con los marginados y excluidos. Se movió en los límites de la religión, compartiendo mesa con los empobrecidos y desarrapados.

Fue un transgresor de la ley en solidaridad con los pecadores. ¿Qué pasa en el cristianismo histórico, en las iglesias? En su libro The Church in the Round la teóloga Letty Russell define la Iglesia como una comunidad de fe y de lucha, solidaria con todos los que están en los márgenes de la sociedad y de la Iglesia. Me parece una definición muy certera, en sintonía con su fundador, Jesús de Nazaret, y en el proseguimiento de su causa, la liberación de los oprimidos. El cristianismo en la frontera no es un fenómeno que haya surgido en nuestro tiempo.

En la historia del cristianismo siempre hubo grupos de creyentes que vivieron su fe en la frontera, fuera de los marcos oficiales y en conflicto con la institución eclesiástica.

Las historias de la Iglesia ofrecen numerosos ejemplos, en los que ahora no puedo detenerme: anacoretas, monjes, mendicantes, beguinas, movimientos laicos, iglesia de los pobres, reformadores, profetas, mártires, místicas y místicos, teólogos doctrinalmente heterodoxos y críticos del sistema eclesiástico y político, etc. Sin embargo, la ubicación en la frontera no les llevaba a abandonar la Iglesia ni a sentirse incómodos dentro de ella. Todo lo contrario.. Era otra forma de vivir la fe, ciertamente más afín al movimiento igualitario y marginal que se agrupó en torno a Jesús de Nazaret.

Viviendo en los márgenes los movimientos cristianos alternativos denunciaban las alianzas entre el trono y el altar, asumían la pobreza como estilo de vida y se hacían portadores del grito de los pobres por una vida digna. Hoy existe también un cristianismo de frontera vivo y activo cada vez más numeroso. Cuanto más involuciona la institución eclesiástica, más creyentes y movimientos eclesiales son arrojados a los márgenes. En la medida en que se dogmatiza, se erige en “Absoluto” y se cierra sobre sí misma, más espacio hay para la disidencia, e incluso para la heterodoxia. Tres son los grupos que mejor representan, a mi juicio, el cristianismo de frontera, la Iglesia en los márgenes: los movimientos cristianos de base, los colectivos de teólogos críticos, el movimiento feminista dentro de las iglesias.

Los movimientos cristianos de base se caracterizan por su sentido crítico de las instituciones religiosas, por el cuestionamiento del orden eclesiástico establecido, por el rechazo de la “razón de Estado” que impera en la organización. Se encuentran en los márgenes del poder. Su lugar social es el mundo de la marginación. Su opción radical son los excluidos, no los poderosos. Su alianza es con los movimientos que luchan contra la marginación. No son Iglesia paralela, ni clandestina – aunque a veces tengan que vivir en la clandestinidad-.

Es desde los márgenes como se sienten Iglesia, sin complejo de superioridad, pero tampoco de inferioridad. Los colectivos de teólogas y teólogos críticos no quieren ser correa de transmisión de la ideología oficial del magisterio eclesiástico, ni desean legitimar la actual organización de la Iglesia, jerárquico-piramidal y patriarcal. Ejercen, más bien, una función crítica de las desviaciones ideológicas y organizativas del sistema eclesiástico. Como los movimientos cristianos de base, se ubican en los lugares de marginación y de exclusión, donde viven más de dos terceras partes de la humanidad. Y convierten el lugar social en lugar epistemológico. Los pobres dan que pensar a los teólogos y a las teólogas, cambian sus esquemas mentales, modifican sus prioridades hermenéuticas.

Su teología ayuda a interpretar el mundo en clave de solidaridad y a transformarlo en clave de fraternidad-sororidad. Para ellos, la opción por los pobres es una verdad teológica, que tiene su base en el verdadero misterio de Dios, que es ser Dios de los pobres. Es una verdad teológica, que tiene su fundamento en Jesús de Nazaret, hombre libre, que realizó prácticas de liberación, por eso lo mataron y Dios lo resucitó haciendo triunfar la vida sobre la muerte y a la víctima sobre el verdugo. El movimiento feminista es otro de los ejemplos emblemáticos luminosos del cristianismo ubicado en los márgenes. Diría más: es el más luminoso y emancipador, porque se pone del lado de las grandes olvidadas –incluso por los teólogos- de la historia, las mujeres, silenciadas, invisibilizadas, “domesticadas”.
Se ubica dentro de los movimientos cristianos de liberación, ya que lucha contra todas las discriminaciones y esclavitudes a las que son sometidos los seres humanos, pero muy especialmente de la discriminación de género. Ofrece resistencia organizada al patriarcado y sus estrategias de dominación. Da voz a las mujeres doble y triplemente oprimidas,. Aporta razones contra la opresión de género y a favor de la igualdad (no clónica). La teología feminista ayuda a las mujeres a recuperar su subjetividad, negada con frecuencia por las iglesias, y las reconoce como sujetos morales, religiosos, teológicos, y como interlocutores en igualdad de condiciones que los varones.
Importante contribución de los movimientos feministas cristianos es la abolición de todos los dualismos. A la división entre público y privado, el feminismo responde afirmando que “lo personal es político”. Frente al dualismo entre cuerpo y espíritu, propone que “la sexualidad es espiritualidad”. A la oposición entre lo cotidiano y lo extraordinario, responde: “lo cotidiano es el lugar de la experiencia humana, de la vivencia cristiana y del quehacer teológico”.
(*) Juan José Tamayo es Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones. Universidad Carlos III de Madrid. Artículo publicado en el Nº 107 de Tiempo de Hablar-Tiempo de Actuar

lunes, 16 de noviembre de 2009

¿La biblia es homófoba?, por Rafael S. V. Rivera, filólogo bíblico.


Tomado de http://www.cristians-homosexuals.org/paginas/documentos/biblia%20y%20homosexualidad.htm

Consideraciones generales
Para la comprensión de la sexualidad desde un punto de vista cristiano no debemos tomar citas aisladas, sino intentar hacer una comprensión global basando toda apreciación en criterios evangélicos:

- no excluir a ninguna persona o grupo en razón de ninguna diferencia: racial, lingüística, social, económica, religiosa, y naturalmente sexual. Jesús no excluyó a nadie.
- no convertir Ia ética cristiana en un legalismo sin sentido, lo cual sería volver a la Ley judía (Torá), que Jesús y las primeras comunidades abandonaron.

- basar toda ética en el precepto del amor al prójimo: no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti.


Debemos considerar que Jesús dio muy poca importancia a la ética sexual y familiar, nunca habló contra las prostitutas, relativizó la importancia de la familia como institución, perdonó a las adúlteras -única actividad sexual que parece considerar pecaminosa-. No habló nunca de la homosexualidad; era un tipo de relación que no afectaba a intereses sociales o humanitarios: no producía viudas o mujeres abandonadas sin sustento, no generaba huérfanos o hijos sin padre, ni tampoco provocaba otros problemas sociales. Convertir el sexo en el eje fundamental de la moral, como se hace con frecuencia, es una gravísima traición al mensaje liberador de Jesús...
La raíz de la homofobia no es la Biblia; hasta el siglo XII la homosexualidad fue admitida plenamente por las iglesias europeas hasta el punto de celebrar liturgias de unión entre personas del mismo sexo. Pero desde el siglo XII los detractores de los homosexuales buscaron justificación a sus ideas en todas las fuentes que tenían a su alcance, también en la Biblia y contribuyeron de este modo a generar la creencia de que la Biblia condena la homosexualidad. Afortunadamente hoy el método histórico-crítico devuelve a la exégesis bíblica la racionalidad que tanto tiempo le ha faltado y nos devuelve a los creyentes la Biblia como historia de una liberación comunitaria y experiencia de una liberación personal.


La Biblia no es un libro mágico, no es un amontonamiento absurdo de normas éticas contradictorias, no puede ser reducido a un almacén de citas aisladas para justificar los prejuicios sociales, religiosos, étnicos, sexuales raciales, etc.
La Biblia es un patrimonio religioso, humano y cultural universal también de los homosexuales, consistente en la experiencia religiosa de 2000 años, desde que Abrahán salió de Ur abandonado a sus ídolos hasta que las primeras comunidades cristianas se organizan para dar testimonio de la resurrección de Jesús. Para nosotros los cristianos, Jesús de Nazaret es la cumbre de la Biblia y la luz que le da todo su sentido.
Quienes condenan la homosexualidad, además de justificar la homofobia social, en la práctica excluyen a los homosexuales de la comunidad cristiana; para una persona homosexual no tiene sentido que le digan "la condición homosexual no es pecaminosa, su práctica sí lo es", porque la sexualidad afecta a la raíz más profunda de la psique humana e involucra numerosas facetas de la personalidad de heterosexuales y de homosexuales: nadie puede separar condición de sentimientos. Quienes excluyen a los homosexuales excluyen también a Jesús, que anduvo en compañía de leprosos y prostitutas.

Siete razones por las que las mujeres pueden ser ordenadas sacerdotes, por John Wijngaards, teólogo


Tomado de http://www.womenpriests.org/sp/default.asp





1. Un solo sacerdocio en Cristo
A través del bautismo las mujeres y los hombres comparten igualmente el nuevo sacerdocio de Cristo.Esto incluye apertura a las Ordenes Sagradas.

2. Con poder de presidir
En la Ultima Cena Jesús dio el mismo poder tanto a los hombres como a las mujeres. Ambos pueden ser ordenados para presidir la Eucaristía

3. Desviaciones culturales
La practica de la Iglesia de no ordenar mujeres para el sacerdocio se basaba en tres tipos de prejuicio en contra de las mujeres(las mujeres eran consideradas inferiores, eran consideradas pecadoras e impuras por ello debía apartárselas del altar). Esto afectó el juicio de los líderes de la Iglesia.

4. Las mujeres han sido diaconisas
Hasta el S. IX la Iglesia consagró sacramentalmente diaconisas. Esto prueba que las mujeres pueden ser ordenadas.

5. La posibilidad de que las mujeres sean ordenadas ha estado presente en la Tradición latente de la iglesia.

Un ejemplo es la antigua devoción a María como sacerdote. Esto demuestra que, de acuerdo con el sentido de los fieles (sensi fidei), en María la prohibición contra las mujeres se ha superado.

6. La Iglesia amplia acepta las mujeres en el sacerdocio.
Después de estudios muy serios y mucha oración, otras Iglesias Cristianas ahora ordenan mujeres para el sacerdocio. Aunque no todas estas Iglesias sean aceptadas por la Iglesia Católica, este creencia convergente consensuada de los creyentes cristianos, confirma que, ordenar a las mujeres está de acuerdo con el deseo de Cristo.

7. Las mujeres son también, de hecho, llamadas a ser sacerdotes.
El hecho de que muchas mujeres católicas responsables, sientan que están llamadas por vocación al sacerdocio es un signo del Espíritu Santo que no debemos ignorar.

Conclusión: No hay argumentos validos contra el sacerdocio de las mujeres, y muchos argumentos verdaderamente Católicos en su favor.

Mártires de la UCA, por Juan José Tamayo

Tomado de http://blogs.periodistadigital.com/religion.php/2009/11/16/martires-de-una-iglesia-perseguida
La Asociación Pro Derechos Humanos de España (APHE) y el Centro de Justicia y Responsabilidad de San Francisco (CJA, EE UU) presentaron el pasado 13 de noviembre una querella en la Audiencia Nacional contra catorce militares del batallón Atlacatl que participaron en el diseño de la operación de ejecución de seis jesuitas y dos mujeres salvadoreñas hace diecinueve años y contra el entonces presidente de El Salvador, Alfredo Cristiani, por encubridor de tan horrendo y calculado crimen.

La querella se acogía al principio de Justicia Universal por crímenes de lesa humanidad que no prescriben nunca ni pueden quedar impunes. La decisión de estimarla, hecha pública ayer por la Audiencia Nacional -aunque rechaza inculpar al ex presidente salvadoreño -, supone un paso hacia la esperanza de que aquellos hechos no quedarán impunes, tras los juicios-farsa celebrados en el país centroamericano y tras la ley de amnistía de 1993 que dio el Gobierno de Alfredo Cristiani poco antes de hacerse público el informe de la Comisión de la Verdad y que no permitió la realización de procesos judiciales por los casos de asesinatos y violaciones de los derechos humanos perpetrados entre 1980 y 1992.

Aquel asesinato fue la crónica de una muerte anunciada. ¿Razón? El compromiso de las comunidades cristianas, sacerdotes, religiosos y religiosas en favor de la justicia y de la paz en un país sometido a la injusticia estructural y a la violencia institucionalizada, ambas legitimadas política y militarmente por los Estados Unidos. Pronto empezarían la represión y el martirio. En la campaña electoral de 1977 circularon pasquines con la siguiente leyenda: ‘Haga patria, mate a un cura’. Ese mismo año fueron asesinados en Aguilares el jesuita Rutilio Grandes y dos campesinos que le acompañaban. ¿Delito? Trabajar por la promoción y la concientización de los campesinos frente a la explotación salvaje a la que eran sometidos por los terratenientes.

Era el comienzo de la persecución contra decenas de sacerdotes, religiosos, religiosas, líderes de comunidades cristianas, asesinados en la cruzada anticomunista para la defensa de la civilización cristiana. Una cruzada que buscaba el apoyo del Papa, quien recibió informes contra Oscar Arnulfo Romero, arzobispo de San Salvador, a quien se acusaba de apoyar a la guerrilla.

«¡Cuidado con el comunismo, que está entrando en la Iglesia católica!», dijo Juan Pablo II a Romero durante la visita que hizo al Vaticano para informar de la persecución de que era objeto la Iglesia católica en su país «¡Santidad, quien persigue a la Iglesia en El Salvador no es el comunismo sino los gobernantes cristianos!», le respondió Romero. En otra visita el Papa le pidió: «Trate de estar de acuerdo con el Gobierno». La reacción de Romero fue de desolación: «El Papa no me ha entendido, no puede entender, porque El Salvador no es Polonia».

El 24 de marzo de 1980 fue asesinado monseñor Romero mientras celebraba la eucaristía en la capilla de un pequeño hospital de la ciudad por orden del mayor Roberto d’ Abuisson, dirigente del partido ARENA, acusado de crímenes de lesa humanidad e identificado por la Comisión de la Verdad de las Naciones como uno de los líderes de los Escuadrones de la Muerte.

El domingo anterior el arzobispo salvadoreño había pedido a los militares que cesara la represión y que no dispararan contra sus hermanos. Monseñor Romero se había convertido al Dios de los pobres ante el cadáver de Rutilio Grande y era la conciencia crítica y la voz profética que denunciaba la represión llevada a cabo por el Ejército con el apoyo del Gobierno presidido por el político demócrata-cristiano Napoleón Duarte contra poblaciones enteras, que caían inermes bajo el impacto de las balas militares salvadoreño-estadounidenses.

En diciembre de 1980 fueron secuestradas, violadas y asesinadas por miembros de la Guardia Nacional las misioneras estadounidenses Ita Ford, Maura Clarke, Dorothy Kazel y Jean Donovan. ¿Reacción de Estados Unidos? Suspender la ayuda militar al Gobierno militar para reanudarla un mes después. La embajadora en Naciones Unidas acusó a sus compatriotas de estar implicadas en actividades subversivas contra el Ejecutivo salvadoreño.

Por esas mismas fechas la Universidad Centroamericana ‘José Simeón Cañas’ (UCA), dirigida por los jesuitas, iniciaba una nueva andadura bajo el signo de la opción por los pobres con el objetivo de iluminar y transformar la sociedad desde una pedagogía de la liberación. «La Universidad -dijo Ignacio Ellacuría, rector de la UCA cuando recibió el doctorado ‘honoris causa’ en la Universidad de Santa Clara, California, en 1982- debe encarnarse entre los pobres intelectualmente para ser ciencia de los que no tienen ciencia, la voz ilustrada de los que no tienen voz, el respaldo intelectual de los que en su misma realidad tienen la verdad y la razón, aunque sea a veces a modo de despojo». En un mundo donde reinan la falsedad, la injusticia y la represión, proseguía, una universidad así «no puede menos de verse perseguida».

El acto de barbarie que conmocionó al mundo entero se consumó la noche del 16 de noviembre de 1989 con la ejecución de ocho personas de la Universidad Centroamericana ‘José Simeón Cañas’ (UCA). Seis eran jesuitas: Ignacio Ellacuría, rector de la Universidad, filósofo y teólogo de la liberación; Ignacio Martín-Baró, profesor de psicología social, vicerrector de postgrado y director del Instituto de la Opinión Pública; Segundo Montes, estudioso de la situación social de los desplazados salvadoreños en Centroamérica y EE UU y fundador del Instituto de Derechos Humanos de la UCA; Joaquín María López, fundador de la UCA y director de la obra latinoamericana de promoción social ‘Fe y Alegría’; Amando López, teólogo y formador de sacerdotes; Juan Ramón Moreno, director de ejercicios espirituales de San Ignacio y alfabetizador en Nicaragua. Dos eran mujeres: Elba Ramos, que trabajaba en la residencia de los jesuitas, y Celina, su hija de quince años.

Cinco de ellos eran españoles y tres salvadoreños, personas pacíficas todas ellas que trabajaban por la reconciliación y la justicia en su país. Unos días antes la UCA había sido objeto de un cuidadoso registro. La tarde anterior a la matanza una vecina había oído decir a un soldado: «Esta noche vamos a matar a Ellacuría y a todos esos hijos de puta que están ahí dentro». La mujer no dio crédito a tales afirmaciones por considerarlas bravuconadas soldadescas.

Durante al menos tres lustros la Iglesia de los pobres en El Salvador fue una Iglesia perseguida, y los líderes de comunidades, sacerdotes, religiosos, religiosas asesinados deben ser considerados mártires porque murieron por dar testimonio de la fe cristiana a través de la lucha por la justicia. Sin embargo, ni la jerarquía católica salvadoreña ni el Vaticano los reconocen como tales. Peor aún, los jesuitas asesinados fueron acusados por la propia institución eclesiástica de haberse alejado de su misión evangelizadora y de ser políticamente subversivos.

La jerarquía católica no ha dado un solo paso para su rehabilitación. A esto cabe añadir que las actuaciones judiciales que se han sucedido hasta ahora han fracasado y que la Ley de Amnistía de 1993 fue en realidad una ley de impunidad.La decisión de la Audiencia Nacional da aliento a quienes, con la presentación de la querella, pretenden reavivar la memoria histórica, rehabilitar, reparar y hacer justicia a ocho víctimas inocentes que no pueden caer en el olvido.

La decisión de la Audiencia Nacional de investigar el asesinato de seis jesuitas y dos mujeres en 1989 en El Salvador permitirá «hacer justicia a ocho víctimas inocentes que no pueden caer en el olvido» y a las que, según el autor, ni la jerarquía católica salvadoreña ni la Iglesia reconocen como tales

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Entrevista a Leonardo Boff


Autor: Jesús Bastante.
Tomado de http://www.periodistadigital.com/religion/mundo/2009/11/11/-la-iglesia-jerarquica-no-convive-bien-con-la-democracia-.shtml


Entrevistar a Leonardo Boff es una experiencia peculiar, pues el interlocutor te exige algo más que unas preguntas y una grabadora. Y es que Boff no se limita a contestar (no elude cuestión alguna), sino que dialoga con el periodista, le obliga, en cierto modo, a reaccionar ante sus palabras, y posteriormente a hacer un ejercicio de abstracción para que el protagonista de la entrevista no sea otro que el entrevistado. El teólogo brasileño, que esta semana se encuentra en Madrid, recibió ayer a RD en el Colegio Calasancio, donde impartió una conferencia sobre ética y espiritualidad ante la crisis. Hoy, recibirá un homenaje en la Carlos III y, por la tarde, visitará la parroquia "roja" de Entrevías.

Leonardo Boff, Hans Küng... Amigos del actual Papa y, sin embargo, "castigados" por el mismo...
Küng y yo somos distintos. Él es un gran escritor para el gran público, yo soy un teólogo que habla con la gente. Küng dialoga con la sociedad, es un maestro en la tolerancia, las relaciones con el judaísmo. A él le dolió mucho que le quitaran la cátedra y el título de "teólogo católico", yo simplemente me fui, sin irme.


¿Cuál es su relación con Benedicto XVI?
Simbolizamos otro tipo de Iglesia. Existen dos tradiciones en pelea: la del Concilio Vaticano II, la del diálogo y abierta al mundo; y la de Juan Pablo II y Benedicto XVI, la del testimonio. Ellos no dialogan, no se abren al mundo: hacen críticas duras a toda la modernidad, se enfrentan con los no católicos, diciendo que no son iglesia... Siguen la tesis de la única religión verdadera y eso, en una perspectiva de globalización y encuentro de pueblos, no es viable ni inteligente. Es una postura muy cerrada y dogmática. Roma no acepta aprender, sólo enseñar en imponer sus tesis.


¿Llega el mensaje de la Iglesia oficial a las masas?
El problema es que la base de su teoría parte del convencimiento de que en la Iglesia tienen que ser pocos pero puros e intachables. Pero lo cierto es que hay pedófilos, corruptos... Es una Iglesia de conversos, de élites, no es una Iglesia para la humanidad. Benedicto XVI tiene como modelo los doce apóstoles: cree que Cristo creó una pequeña comunidad de elegidos, y el resto son una masa difusa, sin nombres. Pero el Cristianismo está abierto a todos los que quieran, se puede encarnar en muchas culturas. Y el Papa tiene dificultades para aceptar eso. En su opinión, la Iglesia resultó del encuentro de la cultura judía, griega y romana, y ahí se termina... No incorpora, no acepta el Iluminismo, la Tradición democrática moderna, o socialista. De ahí la dificultad que tiene de aceptar la entrada de Turquía en la UE.


¿Dónde está la raíz del problema?
La raíz es política. La Iglesia jerárquica no convive bien con la democracia. Son instituciones totalitarias, centralistas, machistas... y la democracia no. La Iglesia, lamentablemente, es una institución piramidal, autoritaria, que no acepta la democracia como forma de gobierno o como estilo de vivir. En España lo están viviendo ahora: los obispos no van a aceptar nunca que en la sociedad se discuta el aborto o la homosexualidad. Se imaginan portadores de la verdad única para todos, y quiere imponérselo a los demás. La Iglesia tiene derecho a decir su mensaje, pero respetando otras opiniones: somos una entre tantas. Y no reivindicar el monopolio.

En Europa, estamos viviendo una polémica sobre la retirada de los crucifijos de las escuelas...
Yo pienso que la decisión no tiene que venir directamente de un juzgado, sino que tiene que madurar en la sociedad. Si dice que no nos identificamos, pues muy bien. Los símbolos tienen que ser universales, de todos. Dicho esto, yo creo que el Crucificado es más que un símbolo, y no sólo para el cristiano. La cruz no es monopolio de la Iglesia: hoy, media humanidad vive crucificada. Por la industrialización, por el medio ambiente, por la pobreza, el cambio climático...

La Iglesia, ¿ha desterrado el Concilio Vaticano II?
El Vaticano II fue aprobado por los obispos del mundo entero, pero el aparato eclesiástico nunca lo aceptó. Siempre se opuso, y se resistió con dureza a Pablo VI. Cuando después llegó un Papa de Polonia, naturalmente conservador y con dificultades para aceptar el Vaticano II, encontró sonoros aliados en Roma. La Curia vaticana boicoteó por dentro el Vaticano II. Y el propio Ratzinger opina que hay que leer el Vaticano II a la luz del Vaticano I. Esto es: desde el principio de la infalibilidad del Papa. Ahí se vacía todo el concepto de Iglesia como pueblo de Dios. Hay infinidad de casos en la historia de la Iglesia de Papas que se equivocaron, que pecaron, que no hicieron el bien...


Da la sensación, además, de que mientras Roma es implacable con los teólogos "progresistas", es más condescendiente con los grupos más tradicionales. Se está viendo con la vuelta de los anglicanos o el diálogo con los seguidores de Lefebvre...
Hay un clamoroso caso de desigualdad en el trato. El Papa trata a los conservadores con guantes de seda, y a nosotros con puño de hierro. Dialogan como si fueran viejos amigos, y en realidad lo son. Benedicto se entiende bien con ellos, mientras que a nosotros nos pone al lado de los subversivos de los socialistas, de los que no tienen que estar en la Iglesia. Pero somos nosotros los que estamos con los pobres, los marginados, los empobrecidos... somos los únicos que tenemos mártires, torturados, muertos, asesinados, mártires por la fe... Son signos de una Iglesia que puede mostrar su verdad, porque ha entregado sus vidas. A Balaguer lo santificaron enseguida, mientras que todavía esperamos por Romero o Ellacuría.

¿Tiene futuro la Iglesia de Romero o Ellacuría hoy?
Es la única iglesia que tiene futuro. Porque no se puede globalizar una institución occidental, porque es accidental. La única Iglesia que se puede globalizar es la que tiene una red de comunidades... Ahí sí puede surgir una iglesia universal, hecha de una red de comunidades. Romero y Ellacuría son símbolos, considerados santos por el pueblo, como en la primitiva Iglesia. Los cristianos somos herederos de un torturado, de un perseguido político. El cristiano, en Jesús, tiene un ejemplo fantástico, y eso en Latinoamérica se siente. Sin embargo, cuando uno escucha en Europa la predicación de un obispo, llega a dudar si Jesús moriría en la cruz, o tumbado en una cama acompañado de los obispos. Jesús sufrió porque luchó, porque se puso en la piel de los que sufrían, y no en la de los poderosos.


¿Cómo se siente Leonardo Boff dentro de la Iglesia?
Yo me siento dentro de la comunidad cristiana, como lugar espiritual. Pero vivo esto desde la perspectiva latinoamericana, que ha intentado traducir el Vaticano II en sus propias condiciones. Abiertos al mundo, que significa abiertos al submundo, a las personas modernas, a los pobres, a los indígenas, los aplastados... Hemos hecho una traducción dentro de nuestras condiciones. Eso ha permitido la salida de una iglesia de base. Esa es la reflexión de la Teología de la Liberación. Yo estoy dentro de esa tradición, en comunión activa y crítica con la Iglesia universal. La vemos muy eclesiocéntrica. El gran problema no es la Iglesia, sino la humanidad amenazada, la globalización. La Iglesia romana no tiene ningún discurso en ese sentido. Benedicto XVI lo toca en su encíclica, pero sólo al final, pidiendo la reforma de ONU, es un paso interesante. Pero si uno lo lee todo, en el fondo dice que la crisis es de funcionalidad del sistema, y no ve que es el sistema el que produce la pobreza, la devastación de la naturaleza

Hola, Bienvenid@s.


Este Blog quiere ser un lugar de encuentro para todos aquellos que queremos ayudar a transformar la sociedad para convertirla en un lugar más fraterno, más libre, más justo y, a la vez, somos conscientes de que todo cambio social sólo es posible si hay un cambio personal e interno y no se olvida lo que nos enseña la Tradición Espiritual de la Humanidad, intentándo actualizarla creativamente en cada época.


Mi camino...

el camino que sigo es el camino de la mística del amor, no un amor sentimental, sino un amor inteligente o consciente (amor iluminado decían los antiguos) y solidario, que no olvida el sufrimiento y la injusticia.
Guiado de la mano de de la mística monástica cisterciense (la primera mística moderna del amor), el esoterismo cristiano, la mística de san juan de la cruz y el zen... y animado por ideales progresistas y solidarios os invito a caminar juntos hacia un mundo y unos hombres y mujeres nuevos.