"Tutti i miei pensier parlan d’amore (Todos mis pensamientos hablan de Amor)". Vita Nuova. Dante Alighieri.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Aborto: ¿Herejía y excomunión? por José María Castillo.


Autor : José María Castillo, teólogo. Tomado de http://josemariacastillo.blogspot.com/2009/11/aborto-herejia-y-excomunion.html







Mons. Martínez Camino ha dicho que aprobar la ley del aborto es una "herejía" y lleva consigo la "excomunión". Como es lógico, los periodistas y "tertulianos" de diversas cadenas de radio y TV se han ocupado de este asunto y comentan la gravedad de las palabras que ha utilizado el obispo Martínez Camino. Pero ocurre que los periodistas no son teólogos. Y tienen el peligro de utilizar sin la debida precisión las palabras que ha dicho el obispo. Por eso me ha parecido que podrá ayudar, a quienes entran en este blog, saber algo más preciso sobre los términos tan fuertes y severos que ha utilizado el portavoz de la Conferencia Episcopal.

El Código de Derecho Canónico dice que "se llama herejía la negación pertinaz, después de recibido el bautismo, de una verdad que ha de creerse con fe divina y católica, o la duda pertinaz sobre la misma" (can. 751). Por tanto, la herejía no es un acto de "desobediencia" a una decisión del papa o del obispo. Ni coniste en la "insumisión" a las orientaciones o preceptos morales que impone la jerarquía eclesiástica. La herejía es algo mucho más grave. No se refiere a la "obediencia a los obispos", sino a la aceptación de la "fe divina y católica", es decir, lo que Dios nos ha revelado y la Iglesia lo propone como tal. Esto exactamente es lo que dijo (a. 1870) el concilio Vaticano I (Denzinger-Hünermann, nº 3011).


Por tanto, el aborto podría ser motivo de herejía sólo si se considera como una verdad de fe divina y católica. Es verdad que Dios prohíbe matar. Pero no sólo a los no nacidos, sino a todo ser humano. Sin embargo, la Iglesia no amenaza con la herejía a quienes admiten la pena de muerte. Y, durante siglos, los clérigos enseñaron que matar a herejes, infieles, homosexuales y otras gentes rechazadas por la religión, eso no era pecado, sino un deber.


Así las cosas, un católico tiene que estar en contra de la muerte. Pero de la muerte de todo ser humano. Y aquí habría que aclarar dos cosas:


1) a partir de qué momento un embrión empieza a ser un "ser humano", un asunto sobre el que no hay un consenso ni en la comunidad científica, ni en la comunidad creyente.

2) por qué los obispos son tan exigentes en el tema del aborto y no lo son en otras agresiones mortales a la vida humana, como es el caso de la guerra o de la pena de muerte.


Por lo demás, no olvidemos que el problema que se plantea no es que el Parlamento vaya a imponer la obligación de abortar, sino que va a regular las cosas de manera que las mujeres que consideren que pueden o deben interrumpir su embarazo, lo hagan en condiones humanas y sanitarias menos peligrosas e inhumanas. Y siempre dentro de los márgenes que permitan las leyes, que el Parlamento dicta para todos los ciudadanos, creyentes y no creyentes.


La excomunión es la privación de la comunión sacramental y de la participación en cualquier ceremonia de culto sagrado, así como desempeñar oficios o cargos eclesiásticos (can. 1331). Por tanto, es un castigo que se refiere directamente a la Eucaristía y, por eso, a la vida cultual de la Iglesia en todas sus manifestaciones.


Aquí es conveniente recordar que, según cuentan los evangelios, Jesús no excluyó jamás nadie de su mesa. Ni siquiera excluyó a Judas en la Cena en que instituyó la Eucaristía. Es más, sabemos que a Jesús se le acusaba de que precisamente solía compartir sus comidas con pecadores y gentes de mala fama (Lc 15, 1 ss), lo que era motivo de escándalo para los observantes de entonces.


Pasado el tiempo, se introdujo la costumbre de prohibír la comunión a los pecadores "escandalosos". Esta práctica se mantuvo hasta finales del s. VII. Pero, si el problema estaba en los pecados "escandalosos", eso quiere decir que eran hechos "públicos" y "notorios". No hay datos que demuestren con seguridad que la "vida privada" de los cristianos fuera motivo de exclusión de la Eucariatía. Como es lógico, la interrupción del embarazo, si se practica en los comienzos de la gestación, parece que se sitúa en el ámbito de la privacidad de la persona.


En cualquier caso, yo me limito a exponer el sentido de los térimnos teológicos. Soy teólogo y no quiero hablar sino de lo que puedo entender. En este asunto tan complejo, hay que escuchar sobre todo a los entendidos en biología, medicina, derecho y otros saberes que inciden en el problema. Yo me limito a exponer mi punto de vista, en lo que puedo entender sobre el tema. Respeto los puntos de vista de los demás.

5 comentarios:

  1. Para mí querido José Antonio... creo que aún que se defina la Excomulgación con una lógica católica , por decirlo de alguna manera... la Iglesia debería ser más condescendiente...

    En principio yo no estoy de acuerdo con el mismo. Yo perdí mi primer hijo a los 4 meses de embarazo... y yo no vi lo que desprendí... pero tuve unas contracciones fuertísimas... casi como de parto. Y me quedó un sentimiento de duelo...de pérdida... supongo es la mente...o los sentimientos...que nos hemos ido creando alrrededor de aquél ser... pero yo creo que si DIOS lo envía...se debe aceptar. Hay un nivel de la conciencia que me dice que ese ser debe vivir... que es obra de DIOS. Esto no como dogma de fe... pues a la vez habrá casos que por malformaciones... o peligro de la salud de la madre...lo puedo aceptar.

    Pero es que la Iglesia... es fuerte esto! se cree con un derecho de propiedad tremendo... yo te dejo entrar...yo te expulso...
    ES DIOS QUIEN JUZGA... y en ese nivel, aunque los curas puedan aconsejar... creo que no deberían tener esa postura tan totalitaria de exclusión. Cuando ella en la Inquisición...las Cruzadas..etc...ha matado en nombre de DIOS...tela...

    Enfín... no aporto nada nuevo...sólo quería compartir esos aspectos...y darte las gracias, apreciado José Antonio.

    Un sincero Abrazo

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  2. Yo tampoco estoy a favor del aborto,es siempre algo doloroso y creo que la vida debe ser protegida, aunque valorando cada caso, como tú prefiero la misericordia y el equilibrio. Me repugna el radicalismo en este tema de los llamados provida (creo que provida somos todos)o que se diga que una mujer que se ve obligada a abortar es una asesina.
    En fin, esperemos que vengan tiempos más moderados y espiritulaes en la Iglesia, para que no se generen tensiones absurdas que nos perjudican a tod@s.

    Unidos en la oración y en al amor a Cristo, querida Carmen.

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  3. Nadie esta a favor del aborto, pero debemos de ayudar como cristianos, a quien se ve obligada a hacerlo y no condenarla más.
    La Jerarquía, abusa de un poder que no tiene, pues es el mismo Cristo el que invita a toda la humanidad a recordar le y nadie debe de anular esta gracia.
    La excomunión, es una barbaridad, que nos hace ver muy bien, que estamos ante unos dictadores, que traicionan, lo que dicen defender.

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  4. Como cristianos lo que debemos es conseguir que NADIE se vea OBLIGADA a abortar. No me vale la trituradora de fetos y la palmadita en el hombro; hay que apoyar sin limites a la mujer embarazada, desde el cariño y la comprensión, hasta la ayuda económica. No me vale, como cristiano el "si no te queda más remedio, aborta, yo te consolaré". El aborto es la sentencia de muerte a un ser indefenso, sin juicio previo, un drama (tambien para la madre), y un fracaso de toda la sociedad. Nunca una solucion. Y al defender la vida humana, amigo Jose Antonio, soy radical;como lo soy tambien con la pena de muerte y la eutanasia. Si a la vida, sin peros.

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  5. Yo creo que a esta altura de la historia no se pueden plantear los temas morales en blanco y negro, sino que hay que utilizar toda la escala de grises o incluso todos los colores... En este sentido me parece muy orientativa la Intuición Moral Básica de Ken Wilber que postula

    “conservar y promover la mayor profundidad [de consciencia] para la mayor amplitud posible [de seres]”

    esto significa que la mayoría de las veces hay que elegir el mal menor ya que cualquiera de las soluciones significa una reducción de consciencia en el universo ya sea en profundidad (la de la mujer que se ve obligada a tener un hijo en un momento inadecuado) o en amplitud (los embriones a los que se les impide consumar su desarrollo).

    Está máxima además es aplicable a todo el ámbito de lo moral, siempre y cuando se contemple el universo como un proceso evolutivo.

    Espero que os sea útil,

    Un abrazo

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